Sociedad Uruguaya

Tatami: un proyecto social con mucho corazón y escaso apoyo empresarial

Desde el año pasado, niños y niñas de entre 8 y 12 años que provienen de un contexto social crítico asisten al proyecto Tatami, en el Cilindro Municipal. Allí, bajo el mando de un equipo de profesionales, realizan diversas actividades, practican judo y reciben contención psicológica. Los problemas de financiación comenzaron este año y el proyecto corre riesgo de desaparecer. En diálogo con LA REPUBLICA, en nota del periodista Guzmán Laguarda difundida el lunes 12 de noviembre de 2007, el ideólogo de la iniciativa, el coordinador y una psicóloga hablaron de un proyecto que muchos uruguayos desconocen.

El proyecto Tatami se inició por iniciativa del presidente de la Federación Uruguaya de Judo, Ignacio Aloise, en 2005. Posteriormente, el psicólogo Lisandro Vales, coordinador del proyecto, y el sociólogo Dante Steffano se encargaron de escribir y presentar la iniciativa a la Intendencia Municipal de Montevideo.

Según el ideólogo, Tatami se creó con la idea de desarrollar una acción inédita en nuestro país para promover estrategias que reduzcan la situación de exclusión y marginación social de niños y niñas de entre 8 y 12 años de edad. Para ello, se impulsó la idea, que considera la promoción de la práctica del judo como una acción concreta que fortalece y sustenta cualquier iniciativa de corto y mediano plazo.

La captación de los chicos que residen en los alrededores del Cilindro, y en los barrios de Villa Española, Pérez Castellano, Hipódromo y la Unión, estuvo a cargo de la dirección de Recreación y Deportes de la IMM, cuyo responsable es Gonzalo Halty, en coordinación con un grupo de técnicos y los centros comunales de la zona (6 y 11). Todos los niños provienen de escuelas públicas de los citados barrios.

«El judo es una excusa»

Luego de estudiar el proyecto, la comuna capitalina decidió cederles un espacio instalado en el propio Cilindro Municipal.

Como ninguna iniciativa social se mantiene sin capital, Aloise se contactó con el español Alejandro Blanco, por aquel entonces presidente de la Federación Española de Judo, y le presentó la propuesta. Al ser un amigo suyo de muchos años y parecerle estupendo el proyecto, Blanco decidió, por sus miles de contactos, buscar él mismo los recursos económicos para hacer viable la iniciativa. Actualmente Blanco es el presidente del Comité Olímpico Español (COE).

«El judo es una excusa, Tatami es en un proyecto de apoyo educativo, de contención, integración e inserción social, que apuesta a la actividad física y deportiva», comenzó diciendo el presidente de la Federación Uruguaya de Judo, quien explicó que «tatami» es el nombre de las colchonetas en donde se practica el judo.

Respaldo de vida

A pesar de que en setiembre de 2005 se comenzó a planificar el proyecto, a partir de junio de 2006 el Cilindro Municipal comenzó a recibir a más de 20 niños y niñas de contexto social crítico, comandados por un equipo de profesionales. Realizan actividades recreativas y físicas, como el judo, y reciben apoyo escolar.

«El objetivo es darles a los chicos una solidez en lo educativo, en lo deportivo, en la salud. Darles un respaldo de vida, en sus relaciones sociales. Cuidarlos en todos los sentidos», comentó la psicóloga Fabiana Bartaburu.

El proyecto es comandado por el psicólogo Lisandro Vales (coordinador general) y asistido por la psicóloga Bartaburu, otra psicóloga especializada en dificultades de aprendizaje, Ana Laura Perdomo, un profesor de educación física y de judo, Andrés Figoli, y una profesora de judo, María Noel Sosa.

Problemas económicos

A partir de este año, a causa de los problemas económicos que atraviesa el proyecto, los profesionales no concurren todos los días y se turna.

Dejaron de asistir una maestra comunitaria y un instructor de judo, y el horario de atención se redujo. Ahora, los niños ingresan a la salida de las clases, a las 12.30, almuerzan -con alimentos proporcionados por INDA- y se retiran a las 16.30 horas.

El año pasado tomaban la merienda antes de irse.

Además, ya no se los atiende los lunes y dejaron de tener clases de matemáticas y de música, a través de las cuales habían formado su propia murguita.

A pesar de ser escaso el personal técnico, los chicos se dividen en grupos y se les dictan diferentes actividades, que van desde hacer los deberes hasta lo lúdico (juegos educativos y didácticos) y la práctica de judo en el Dojo, el lugar físico donde se desarrolla esta arte marcial oriental. De vez en cuando realizan actividades fuera del Cilindro, y a fin de año todos los niños irán a ver una película al cine Hoyts del Punta Carretas Shopping. «Va a ser toda una aventura. La gran mayoría no fueron al shopping, porque sus familias no tienen ni para el boleto del ómnibus», confesó Bartaburu.

«Están obligados a ir a la escuela»

Obviamente, los niños que formen parte de «Tatami» no abonan ni un solo peso, y el único requisito es que estudien. «Todos los chicos tiene que ir a la escuela.

Es una obligación que vayan y sigan estudiando a pesar del contexto en que viven.

Tenemos los informes de los maestros de sus escuelas; desde que entraron aquí han avanzado en su rendimiento escolar significativamente», señaló Aloise.

Los avances no sólo se notan en el ámbito educativo: los niños han mejorado considerablemente en su conducta y en su integración social.

Lamentablemente, muchos niños y niñas de nuestro país tiene importantes problemas de adicción a las sustancias psicoactivas.

Sobre el tema, el coordinador dijo que los pequeños que tienen a su cargo no tienen dificultades de adicción, e inclusive algunos no pudieron ingresar a «Tatami» por esa razón. «No tenemos los profesionales indicados para tratar problemas de adicción», destacó el sociólogo Vales.

«Son niños que en el comienzo tenían conductas violentas, pero con el paso del tiempo, tanto su conducta como su aseo personal y su relacionamiento -entre ellos mismos y con la sociedad- han mejorado notoriamente», explicó la psicóloga Bartaburu. » Algunos han sido suspendidos por varios días por problemas de inconducta. Pero no hay que dejar de desconocer el contexto crítico en donde viven», dijo la profesional.

Las virtudes del judo

En las instalaciones del proyecto en el Cilindro, además del comedor -donde realizan también otras actividades-, tienen la llamada sala vip, en donde practican judo en las tatami. «Yo aprendí algo de judo, e incluso muchas veces practico con ellos mismos», dijo riendo la psicóloga. A través del judo, los niños aprenden a controlar su agresividad y también a perder.

«Al principio se peleaban entre ellos, pero de a poco comenzaron a mejorar su conducta. Inclusive tuvieron problemas con chicos de afuera, y entre ellos mismos se defendieron», comentó la profesional, quien agregó que los mismos niños se encargan de levantar la mesa y limpiar los platos cuando terminan de comer. «Muchos padres sorprendidos nos dicen que ahora sus hijos los ayudan a poner la mesa y a cocinar. Eso para nosotros es un avance que nos pone muy contentos», afirmó Bartaburu, que hace las veces de coordinadora cuando Vales no está.

Escaso apoyo

El programa fue financiado en 2006 gracias a la figura del presidente del COE, Alejandro Blanco, pero los problemas comenzaron a darse cuando el español no consiguió más recursos para sustentar el proyecto. Fue así que el coordinador general, a comienzos de este año, se contactó con algunas empresas, pero sólo cuatro decidieron ayudar al proyecto (Airesur, Smarket, Varela Fábrica de Alhajas y Acrux).

Además, en noviembre de 2006 distintos pintores y reconocidos artistas participaron de la «Arte Caminata», luego de la cual, remataron sus obras en el Radisson Victoria Plaza. Lo recaudado, que fue muy poco, fue volcado al proyecto. Actualmente, el equipo técnico vende rifas a sus allegados y amigos para recaudar algunos pocos pesos.

Posibles salidas

El propio Aloise también tuvo varias reuniones con ANEP para que decretaran el proyecto de Interés Educativo (Ley 16.026), pero hasta el momento no ha tenido respuesta.

A pesar de que aún no tienen una salida concreta al problema, tanto el coordinador como la psicóloga Bartaburu mantienen en estos días importantes reuniones para encontrarle una posible solución al problema. «No queremos adelantar nada, pero creo que nos van a ayudar y vamos a encontrar una salida», destacó Vales. «El gran problema es que si se termina este proyecto no existe ninguna iniciativa similar por la zona que acoja a estos niños», dijo Bartaburu, quien añadió que también tienen la idea de crear otro proyecto similar para mayores de 12 años.

Ayuda desde Austria

El 18 de enero (2008), cuando se celebre en Uruguay un congreso de judo, vendrá a nuestro país el propio presidente de la Federación Internacional de Judo (con sede en Budapest), el austríaco Marius Vizer. El congreso, según Aloise, será una gran oportunidad para que le presente el proyecto personalmente al austríaco.

«Yo tengo fe en que nos ayude, porque él es una persona muy humilde que pasó y vivió en su infancia en un contexto social muy crítico», dijo el presidente de la Federación Uruguaya de Judo.

Fuente: Diario La República. http://www.larepublica.com.uy
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