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	Comentarios en: Verónika Engler: “El traje del Presidente”	</title>
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	<description>Diario digital on line desde el 6 de abril de 2006.</description>
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		Por: Mariano		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mariano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 15:36:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La reflexión es interesante e inteligente. Porque reaviva un debate que, desgraciadamente, conlleva una memoria de la historia muy triste para la humanidad. Pero no todo es lo mismo: aquellos soldados no son éstos, aunque Mujica siga siendo el mismo de siempre, con diferente intensidad, quizás hoy, que los generales que avivaron las llamas del golpe de Estado, y ejercieron el poder en esos años.

Pero  yo sé lo que duele: duele la mueca graciosa al carcelero, la absolución pública al que cometió atrocidades sobre sus compañeros, y otro montón de &quot;gracias&quot;, que cree el candidato que tiene que hacer para ser Presidente. Eso duele y mucho: es reírse en la cara de los que  &quot;creyeron&quot;, frente a los que, simplemente, salían a cazarlos despiadadamente. Se puede perdonar, aún desde el rincón más profundo del corazón, sin ser masoquista, ni traicionar la memoria de medio país. Tal vez sea difícil hacerlo sin caer en halagos que huelen demasiado a bajeza. Pero esa era la estrella de César, y unos pocos más.

Hace algunos años, el Presidente Sanguinetti, explicaba claramente -como siempre- que una cosa es ser víctima, y otra muy distitna es que se tenga razón. No creo que la izquierda acierte. No ha acertado nunca, ni hoy, ni antes ni después, ejerciendo un batllismo travestido para quedar bien, esconder bien escondidos cada uno de sus cucos, y ganar elecciones. Como ejemplo: la izquierda siempre comulgó con las dictaduras, siempre que lo fueran o parecieran de izquierda en el discurso. Los ejemplos sobran. Y lamentablemente, lo siguen haciendo.  
A nadie se le escapa que la consecuencia de estar equivocado no puede ser la muerte a manos de un ejército del signo que sea, si es que tiene alguno, y de ahí el comentario del Presidente Sanguinetti.

Pero hace mucho tiempo que la izquierda ha dejado de luchar. Los gremios engordan sentados detrás de escritorios más cómodos de los que tiene cualquier viajante de comercio que intenta vender con formidable esfuerzo desde una botella de gaseosa hasta un cepillo de dientes, los gobernantes intentan convencerse de verdades en las que nunca creyeron cuando estaban fuera de esos mismos cargos, y el mundo en su conjunto sigue siendo una formidable interrogante donde les llama la atención el que grita más fuerte en cualquier parte del globo arrastrando una bandera de los Estados Unidos, tierra de refugio de millones de inmigrantes cada vez que la vieja Europa - demasiado vieja y demasiado hábil para lanzar la piedra y esconder la mano- inventaba una guerra.
Qué son los principios de izquierda en el mundo de hoy?. Derrotar al capital? Pegue una vichada, de reojo, nomás, al diario del domingo que viene: &quot;los desposeídos&quot;, de izquierda estarán volviendo de Cancún, Italia, Argentina, Brasil, Salto, Rocha, Durazno, Punta del Este, Miami, Guichón, y etc, etc.  Mucha gente que la izquierda considera de derecha, ha sido perseguida, insultada (considerada siempre como &quot;fachos&quot;, por ejemplo) y despreciada, y lo sigue siendo.
Esta es una batalla que la izquierda podría dar. Iniciar el siglo dejándose de ver el ombligo. 
Quizás el futuro -quién puede decirlo- la enfrenten a una tarea mejor- como la que se propuso en su inicio, que la de, simplemente, ganar el gobierno, para terminar mordiéndose los labios, impedida de reconocer, que aquellos a los que combatió, durante tantos, y soportaron tanta ingratitud, llevaban algo de razón.  

Atte: Mariano]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La reflexión es interesante e inteligente. Porque reaviva un debate que, desgraciadamente, conlleva una memoria de la historia muy triste para la humanidad. Pero no todo es lo mismo: aquellos soldados no son éstos, aunque Mujica siga siendo el mismo de siempre, con diferente intensidad, quizás hoy, que los generales que avivaron las llamas del golpe de Estado, y ejercieron el poder en esos años.</p>
<p>Pero  yo sé lo que duele: duele la mueca graciosa al carcelero, la absolución pública al que cometió atrocidades sobre sus compañeros, y otro montón de «gracias», que cree el candidato que tiene que hacer para ser Presidente. Eso duele y mucho: es reírse en la cara de los que  «creyeron», frente a los que, simplemente, salían a cazarlos despiadadamente. Se puede perdonar, aún desde el rincón más profundo del corazón, sin ser masoquista, ni traicionar la memoria de medio país. Tal vez sea difícil hacerlo sin caer en halagos que huelen demasiado a bajeza. Pero esa era la estrella de César, y unos pocos más.</p>
<p>Hace algunos años, el Presidente Sanguinetti, explicaba claramente -como siempre- que una cosa es ser víctima, y otra muy distitna es que se tenga razón. No creo que la izquierda acierte. No ha acertado nunca, ni hoy, ni antes ni después, ejerciendo un batllismo travestido para quedar bien, esconder bien escondidos cada uno de sus cucos, y ganar elecciones. Como ejemplo: la izquierda siempre comulgó con las dictaduras, siempre que lo fueran o parecieran de izquierda en el discurso. Los ejemplos sobran. Y lamentablemente, lo siguen haciendo.<br />
A nadie se le escapa que la consecuencia de estar equivocado no puede ser la muerte a manos de un ejército del signo que sea, si es que tiene alguno, y de ahí el comentario del Presidente Sanguinetti.</p>
<p>Pero hace mucho tiempo que la izquierda ha dejado de luchar. Los gremios engordan sentados detrás de escritorios más cómodos de los que tiene cualquier viajante de comercio que intenta vender con formidable esfuerzo desde una botella de gaseosa hasta un cepillo de dientes, los gobernantes intentan convencerse de verdades en las que nunca creyeron cuando estaban fuera de esos mismos cargos, y el mundo en su conjunto sigue siendo una formidable interrogante donde les llama la atención el que grita más fuerte en cualquier parte del globo arrastrando una bandera de los Estados Unidos, tierra de refugio de millones de inmigrantes cada vez que la vieja Europa &#8211; demasiado vieja y demasiado hábil para lanzar la piedra y esconder la mano- inventaba una guerra.<br />
Qué son los principios de izquierda en el mundo de hoy?. Derrotar al capital? Pegue una vichada, de reojo, nomás, al diario del domingo que viene: «los desposeídos», de izquierda estarán volviendo de Cancún, Italia, Argentina, Brasil, Salto, Rocha, Durazno, Punta del Este, Miami, Guichón, y etc, etc.  Mucha gente que la izquierda considera de derecha, ha sido perseguida, insultada (considerada siempre como «fachos», por ejemplo) y despreciada, y lo sigue siendo.<br />
Esta es una batalla que la izquierda podría dar. Iniciar el siglo dejándose de ver el ombligo.<br />
Quizás el futuro -quién puede decirlo- la enfrenten a una tarea mejor- como la que se propuso en su inicio, que la de, simplemente, ganar el gobierno, para terminar mordiéndose los labios, impedida de reconocer, que aquellos a los que combatió, durante tantos, y soportaron tanta ingratitud, llevaban algo de razón.  </p>
<p>Atte: Mariano</p>
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