La Encuesta Agrícola “Invierno 2026” del MGAP-DIEA estimó una producción de soja cercana a los 2 millones de toneladas en la zafra 2025/26, con un rendimiento 45% inferior al de la campaña anterior. Para el invierno, en tanto, la intención de siembra alcanza las 825.712 hectáreas, una de las mayores de la serie histórica.
La agricultura uruguaya cerró la zafra de verano 2025/26 con un escenario marcado por el impacto del déficit hídrico, particularmente sobre la soja, mientras que las primeras estimaciones para los cultivos de invierno muestran una fuerte apuesta productiva. Así surge de los resultados de la Encuesta Agrícola “Invierno 2026”, elaborada por Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y difundida el 5 de agosto.
El relevamiento, realizado durante junio, tomó como referencia una muestra de productores representativa del universo del Censo General Agropecuario. La encuesta combinó modalidades presencial, telefónica y web y relevó, entre otros aspectos, superficie sembrada, producción, pérdidas y resiembras de los cultivos de verano, además de la intención de siembra de los principales cultivos de invierno.
La soja, principal afectada por el déficit hídrico
La superficie sembrada con soja durante la zafra 2025/26 fue estimada en 1.147.803 hectáreas, mientras que la superficie destinada a maíz para grano seco alcanzó las 252.986 hectáreas. En el conjunto de los cultivos de verano relevados, la superficie sembrada llegó a 1.451.049 hectáreas.
El dato más significativo aparece al observar el desempeño de la soja. El rendimiento promedio se ubicó en 1.721 kilos por hectárea, un 45% menos que en la campaña anterior, cuando había alcanzado los 3.121 kilos por hectárea, uno de los máximos registrados para el cultivo en Uruguay.
Según el MGAP-DIEA, el descenso estuvo asociado al severo déficit hídrico registrado durante la primavera-verano 2025/26. Como consecuencia, la producción total de soja fue estimada en 1.975.817 toneladas, casi un 50% menos que en la muy buena campaña anterior.
Dentro de la soja, la producción se distribuyó entre 1.054.843 toneladas de soja de primera en secano, 60.460 toneladas bajo riego, 837.021 toneladas de soja de segunda en secano y 23.494 toneladas de soja de segunda con riego.
El riego vuelve a mostrar una diferencia significativa
Los datos también permiten observar una brecha importante entre los rendimientos obtenidos en condiciones de secano y aquellos correspondientes a superficies bajo riego.
En la soja de primera, el rendimiento llegó a 1.800 kilos por hectárea en secano, frente a 3.421 kilos por hectárea bajo riego. En ambos casos, los valores fueron inferiores a los registrados en la campaña anterior, cuando habían alcanzado 3.170 y 4.234 kilos por hectárea, respectivamente.
Una diferencia todavía más marcada se observa en el maíz de primera: el rendimiento estimado fue de 5.088 kilos por hectárea en secano, frente a 11.680 kilos bajo riego. En la zafra anterior habían sido de 6.438 y 12.902 kilos por hectárea, respectivamente.
El maíz alcanzó 1,45 millones de toneladas
A diferencia de la soja, el maíz registró una producción total estimada en 1.453.491 toneladas, con un rendimiento promedio de 5.745 kilos por hectárea.
La superficie sembrada alcanzó 252.986 hectáreas, de las cuales 250.200 hectáreas fueron cosechadas. El relevamiento registra además 2.786 hectáreas perdidas y 1.329 hectáreas resembradas.
Por su parte, el sorgo alcanzó una producción estimada de 82.144 toneladas, mientras que el girasol llegó a 46.011 toneladas.
Fuerte intención de siembra para el invierno
Mientras la campaña de verano estuvo condicionada por el clima, las perspectivas iniciales para los cultivos de invierno muestran una importante superficie proyectada.
La encuesta estima una intención de siembra de 825.712 hectáreas para cultivos destinados a grano seco. Según el MGAP-DIEA, se trata de una de las mayores siembras de invierno de las series históricas del país.
El cultivo con mayor superficie prevista es la colza y carinata, con 343.153 hectáreas. Le sigue el trigo, con 268.540 hectáreas, y la cebada cervecera, con 184.898 hectáreas.
También aparecen 13.673 hectáreas de avena y 15.448 hectáreas correspondientes a otros cultivos. En total, 8.185 hectáreas de la intención de siembra están asociadas con praderas.
Un dato que todavía puede cambiar
La propia DIEA advierte que las cifras de intención de siembra no representan todavía la superficie efectivamente sembrada. Al momento del relevamiento, realizado en junio, no se había concretado la totalidad de la intención declarada por los productores.
Por ese motivo, los datos serán actualizados en la Encuesta Agrícola de Primavera, prevista para diciembre.
Una agricultura entre el impacto climático y las nuevas expectativas
Los resultados de la Encuesta Agrícola “Invierno 2026” muestran así dos realidades complementarias. Por un lado, una campaña de verano en la que el déficit hídrico tuvo un impacto particularmente fuerte sobre la soja, reduciendo de manera significativa sus rendimientos y producción. Por otro, una importante superficie proyectada para los cultivos de invierno, que coloca las expectativas de siembra entre las más altas de las series históricas.
La evolución del clima durante los próximos meses y el avance efectivo de las siembras serán, en este sentido, elementos claves para determinar cuánto de esta intención inicial se transforma finalmente en superficie cultivada.
