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	<title>jorge majfud Archives - Sociedad Uruguaya</title>
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	<description>Diario digital on line desde el 6 de abril de 2006.</description>
	<lastBuildDate>Tue, 04 Feb 2014 02:45:37 +0000</lastBuildDate>
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		<title>“Crisis”, novela sobre la situación de los hispanos en Estados Unidos</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/02/crisis-novela-sobre-la-situacion-de-los-hispanos-en-estados-unidos.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Feb 2014 02:45:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[hispanos en Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[Karen Barahona]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre Crisis (novela de Jorge Majfud) por Karen Barahona, PH.D. Baldwin-Wallace University, Ohio. La novela Crisis trata la situación actual de los hispanos en los Estados Unidos en donde nos da sus definiciones de crisis, sus combinaciones, desdoblamientos y conflictos. La lista de casos de la lucha de los latinos en los Estados Unidos es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Sobre Crisis (novela de Jorge Majfud)</p>
<p>por Karen Barahona, PH.D.</p>
<p>Baldwin-Wallace University, Ohio.</p>
<p>La novela Crisis trata la situación actual de los hispanos en los Estados Unidos en donde nos da sus definiciones de crisis, sus combinaciones, desdoblamientos y conflictos. La lista de casos de la lucha de los latinos en los Estados Unidos es demasiada larga para reproducirla pero sin duda nuestro escritor quiere dejar constancia de que este libro está dedicado a los inmigrantes, a su memoria, a las raíces y a su búsqueda de la libertad.</p>
<p>Majfud presenta esta búsqueda con una enorme pluralidad de historias y al mismo tiempo hace algunos paréntesis en algunas de ellas para provocar al lector con una teoría del “desdoblamiento-transferencia”, que nunca llegamos a saber completamente si es creación completa de alguno de sus personajes o un producto de las ideas del mismo autor. A juzgar por varios de los artículos que ha publicado Majfud haciendo referencia a la dualidad del poder, podemos inferir que el autor no está en desacuerdo con alguno de sus personajes. Esta teoría ubica al autor como creador de un personaje que se asemeja a él y representa a un grupo social y al mismo lector construido por la ficción y por el mito colectivo. El desdoblamiento-transferencia ocurre cuando “el autor creador del mito de la ficción, no es otro que el lector particular, tal vez un lector con una imaginación especial, un lector especializado y profesionalizado” (59). Como resultado, nuestro autor, así como los creadores de Hulk (Crisis hace referencias permanentes a la cultura popular del último siglo irradiada desde Estados Unidos), crea personajes y descripciones que en su clímax explotan en contra del mal como lo hace el superhéroe. Las fuertes críticas a lo establecido se asemejan a las acciones del superhéroe en contra del mal. De igual forma, este impulso se refleja en la técnica narrativa de la novela. Con frecuencia, nos encontrarnos con el empleo de oraciones largas que llegan a un punto donde estallan como lo hace Hulk. La pluralidad de recursos narrativos es otra de sus características empleadas por Majfud en novelas anteriores.</p>
<p>Crisis también es un mosaico, con un laberinto de otras crisis personales, como la de los inmigrantes que huyen de sus realidades originales y persiguen la libertad de múltiples formas, producto de múltiples representaciones, muchas de las cuales son apenas espejismos que se diluyen en otros dramas que fluctúan entre la realidad y la ficción. Una de sus definiciones de lo ficticio en la sociedad en los Estados Unidos: “Pero nuestro mundo es el mundo de las máscaras. El país que tiene las mejores universidades y el que ostenta más premios Nóbel es un país medianamente ignorante que no sabe el número de su propia población y menos algún dato serio sobre otro país. Ni siquiera cuando están en guerra con ese otro país.” (50) Por otra parte presenta las luchas y el deseo de liberación de los inmigrantes envueltos por el capitalismo, orden social que define como una de las crisis del siglo XXI e irónicamente igualado con la democracia, la</p>
<p>libertad de mercado y la libertad en sí.</p>
<p>Los anglos son definidos o percibidos por algunos personajes (alter ego o síntesis de los “personajes colectivos” propuestos por la obra) como individuos que saben morir pero no vivir: “No saben comer, no saben perder el tiempo, no saben conversar.” (37) Los califica como herméticos en crisis porque pasan de la escuela al trabajo y luego al consumismo y en consecuencia ubica al hispano que se enfrenta a esta cultura en un cruce de caminos, en una nueva crisis.</p>
<p>¿Cómo llamaríamos al proceso de interacción entre el anglo y su tolerancia al hispano y/o vise versa? ¿Entran en una crisis por su interacción? Pregunta que nos contesta con un laberinto mostrando lo real y lo ficticio de la vida de ambos. En la parte real se da la crisis de adaptación y en la ficticia, la búsqueda de libertad que no se encontrará.</p>
<p>Como resultado de esa búsqueda de libertad leemos una historia sobre la crueldad que viven los inmigrantes. “María” salió con la esperanza de una vida pero fue su féretro el que regresó a Oaxaca, México. La crisis en esta historia, basada en una historia real, es descrita entre llanto, murmullo, lágrimas, espanto, agitación tanto como imposible de describir la experiencia de los inmigrantes y de los mismos coyotes, ambos víctimas y victimarios.</p>
<p>Desde el comienzo, un misterioso narrador, casi como una forma de “conciencia colectiva”, ya nos había enfatizado la realidad particular del inmigrante: “Y de cualquier manera sufrirás por ser un outsider que ha aprendido a disfrutar esa forma de ser nadie, de perderse en un laberinto anónimo de restaurantes, moteles, mercados, plazas, playas lejanas, montañas sin cercos, desiertos sin límites, tiempos de la memoria, sin espacio, países dentro de otros países, mundos dentro de otros mundos.” (14) La crisis está presente en muchos lugares llenos de inmigrantes donde huele a crisis y en donde todos están huyendo como una forma de libertad.</p>
<p>Los hispanos sufren un via crucis para llegar a los Estados Unidos y al tiempo enfrentan otra crisis; pero las “raíces nunca se secan”.</p>
<p>Para explicar esta frase, el narrador se dirige directamente al inmigrante y le dice: “Y huirás sin volver nunca pero al final siempre huirás hacia la memoria que te espera en cada soledad llena de tanta gente que nunca conocerás aunque duerman a tu lado” (14). La crisis es definida por la inmigración, la política, la violencia, la ignorancia y la búsqueda de libertad. El proceso de búsqueda de libertad o de la búsqueda de mejor vida incluye la esperanza pero también el dolor, el hambre y la humillación en sus más variadas formas. Los inmigrantes buscan trabajo y por necesidad toman lo que sea, arriesgando sus vida aún en trabajos que no inspiran confianza.</p>
<p>La inmigración de los latinos a veces funciona y a veces no; todo depende del proceso de adaptación, el nivel de educación y las posibilidades que encuentren. Al llegar a Estados Unidos entran en crisis de adaptación a la nueva cultura, el lenguaje o la política.</p>
<p>Una vez establecidos redoblan su esfuerzo por salir adelante y entran a una crisis mayor que los aplasta. Al final, de una u otra manera se sufre una crisis.</p>
<p>Jorge Majfud es un escritor crítico, incansable investigador y autor de innumerables artículos, ensayos y narrativa que apuntan hacia el cuestionamiento, la concientización y la reflexión sobre el hombre, la historia y la sociedad. Sus obras han sido publicadas en Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, Europa, África y Asia. Entre las más recientes incluyen La reina de América (2001), Perdona nuestros pecados (2007) y La ciudad de la Luna (2009). Sus inagotables interrogantes y cuestionamientos han desembocado en su más reciente teoría del desdoblamiento de lo real y lo ficticio en su obra ensayística y, de una forma que es sólo propia de la ficción, en esta nueva novela en un tiempo marcado por una profunda Crisis.</p>
<p>Como el mismo autor lo ha manifestado varias veces, pocas cosas hay más reales que la ficción, porque es a través de esta forma del arte en que podemos experimentar la verdad de las emociones, la completa complejidad del ser humano, grandiosa y miserable criatura atormentada</p>
<p>por sus pasiones y sus ideas, capaz de cometer diariamente los crímenes mas crueles y los actor más heroicos. Crisis, la novela mosaico, es, a su vez, una pieza de ese drama universal.</p>
<p>Karen Barahona, PH.D.</p>
<p>kbarahon@bw.edu</p>
<p>https://www.bw.edu/academics/fll/spn/barahona/</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Majfud: “La invención del pasado”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2013/02/majfud-la-invencion-del-pasado.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Feb 2013 03:32:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[la invención del pasado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De cómo defender los interese presentes con un pasado hecho a la medida. Compartimos la reflexión de Jorge Majfud. “Unas semanas atrás me llamaron de una radio para discutir sobre la propuesta del control de armas en Estados Unidos. Una persona, a la que respeto sin reservas, argumentó que cualquier limitación al derecho de portar [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>De cómo defender los interese presentes con un pasado hecho a la medida.</p>
<p>Compartimos la reflexión de Jorge Majfud.</p>
<p>“Unas semanas atrás me llamaron de una radio para discutir sobre la propuesta del control de armas en Estados Unidos. Una persona, a la que respeto sin reservas, argumentó que cualquier limitación al derecho de portar armas constituye una violación a la Segunda enmienda. Razón por la cual, deduje, todos los aeropuertos y los edificios federales de Estados Unidos estarían violando sistemáticamente la Constitución.</p>
<p>De ahí pasó a defender el espíritu americano y los valores que fundaron a este país.</p>
<p>Obviamente, eso del “espíritu americano”, como el espíritu de cualquier país, es algo mucho más vago y contradictorio de lo que se cree, ya que no veo que el “espíritu” de las sociedades esclavistas del siglo XIX, cotos de caza de los conservadores modernos, sea precisamente lo que se está revindicando. Tampoco creo que “los valores” sobre los cuales los llamados Padres fundadores crearon una nueva nación sean, precisamente, los valores religiosos en general y cristianos en particular, tal como se insiste como premisa y corolario inevitables.</p>
<p>En toda la Constitución de Estados Unidos y en la Carta de Derechos que le sigue, no hay una sola mención a Jesús; ni siquiera a Dios (la única referencia al “Señor” es sólo una costumbre de la época para fechar un documento). Nada de lo cual significa que estos fundamentos sean antirreligiosos o anticristianos, aunque no es difícil encontrar expresiones anticlericales en figuras claves como Thomas Jefferson o Thomas Paine. La separación de la religión y el Estado fue, precisamente, uno de los elementos más radicales que introdujeron los llamados Padres Fundadores.</p>
<p>No obstante, la mayoría de los ciudadanos americanos está convencida que la expresión “One Nation Under God” (“Una nación sometida a Dios”) es la base de los valores que fundaron este país a fines del siglo XVII, y no pocos se la atribuyen a la Constitución o a la Carta de Derechos, cuando no a alguna figura fundacional. Todo a pesar de que esta invocación fue agregada hace apenas medio siglo.</p>
<p>El famoso “Juramento de lealtad” que repiten los niños en las escuelas cada año no fue escrito en 1789 ni resume el espíritu religioso de los padres fundadores: en su brevedad, resume tres olas de miedos mucho más recientes.</p>
<p>Su inventor, Francis Bellamy, escribió y propuso esta plegaria en 1892 con la excusa del cuarto centenario del descubrimiento europeo de América. Este cristiano y declarado socialista americano quiso poner el acento en la “unión” (“one nation indivisible”). ¿Por qué? Obviamente porque los peligros de la secesión continuaban latentes luego de finalizada la Guerra Civil pocos años atrás.</p>
<p>Luego, las oleadas de inmigrantes llevaron a que en los años 20 se pusiera el acento en aclarar a qué país se refería “mi bandera”, por lo cual agregaron “la bandera de Estados Unidos de America”.</p>
<p>Una tercer ola de miedos por el avance del comunismo en Europa hizo posible la paranoia macartista de los 50 y, en 1954, se agregó la referencia a Dios, por lo cual su aprobación por parte del congreso significó una grosera violación a la propia Constitución de Estados Unidos, ya que la enmienda más sagrada de ésta, la primera, no sólo establece el inalienable derecho a la libre expresión sino, y en lógica coherencia, establece que “el Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión”.</p>
<p>La Revolución americana y sus fundamentos no establecieron una base religiosa a la nueva sociedad, lo cual era moneda común en la época. Precisamente intentaban evitar esto mismo tomando todas las medidas necesarias para apartar la religión de los asuntos de un Estado que debía ser radicalmente laico, y así lo prueban no sólo la Constitución y la Carta de Derechos sino una vasta gama de ensayos y cartas de los ahora llamados Padres Fundadores.</p>
<p>Pero cada ola conservadora necesita inventar su propia tradición, su propio pasado y el olvido general a través de la prédica, el sermón y la propaganda. De otra forma no se explicaría por qué muchos cristianos conservadores en Estados Unidos son precisamente aquellos que defienden el libre uso de las armas dentro de fronteras y son los más propensos a las intervenciones militares afuera. Jesús fue un pacifista radical a pesar de que vivió en un tiempo brutal, cuando Palestina/Israel era una colonia del imperio romano. (Mateo 5:38-4 Lucas 22:47-51). Son contradicciones perfectamente explicables desde un punto de vista histórico pero no desde un punto de vista moral, como por ejemplo, la aversión de Jesús al militarismo, al mercantilismo y a las riquezas materiales (Mateo 21:10-17, Marcos 10-25, etc.) que desde hace un buen tiempo son la misma base moral del capitalismo o de sus más radicales defensores.</p>
<p>Claro que es difícil para cualquiera de nosotros seguir a Jesús en prescripciones como: “no resistas al que te haga algún mal; al contrario, si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra”. Pero mucho más difícil resulta casar estas prescripciones con la prédica y las acciones de los cristianos más conservadores de la derecha americana. Difícil pero no imposible, porque la historia nos muestra que siempre ha sido posible encontrar a alguien que nos demuestre que allí donde Moisés, Jesús o Mahoma dicen “blanco”, en realidad querían decir “negro”. O viceversa, dependiendo de la conveniencia y los intereses del momento.</p>
<p>En el olvido confiamos”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Majfud y su Novela de la crisis: sobre las raíces y los desarraigos</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2013/01/majfud-y-su-novela-de-la-crisis-sobre-las-raices-y-los-desarraigos.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Jan 2013 11:15:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[crisis: raíces y desarraigos]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[Susana Baumann]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos la entrevista al escritor hispano Jorge Majfud. Por Susana Baumann, periodista, New Jersey. Crisis (novela). http://www.bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&#038;task=view&#038;id=572&#038;Itemid=427&#038;catid=116 Ed. baile del Sol, Tenerife Susana Baumann: ¿Cómo resumirías el tema central de tu última novela, Crisis? Jorge Majfud: En todo texto existen diferentes niveles de lectura. Muchos más y más complejos en los textos religiosos y de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos la entrevista al escritor hispano Jorge Majfud.</p>
<p>Por Susana Baumann, periodista, New Jersey.</p>
<p>Crisis (novela).</p>
<p>http://www.bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&#038;task=view&#038;id=572&#038;Itemid=427&#038;catid=116</p>
<p>Ed. baile del Sol, Tenerife</p>
<p>Susana Baumann: ¿Cómo resumirías el tema central de tu última novela, Crisis?</p>
<p>Jorge Majfud: En todo texto existen diferentes niveles de lectura. Muchos más y más complejos en los textos religiosos y de ficción. Pero el ensayo, por citar sólo un género literario, es más directo, expresa y problematiza las ideas y las emociones más consientes de un autor. La ficción, si no es un mero producto de un cálculo de marketing, por ser una forma insustituible de explorar la realidad humana más profunda, posee niveles más profundos y más complejos, como los sueños, como la vida.</p>
<p>En el caso de Crisis, en un esfuerzo simplificador podría decir que los temas centrales son el drama de los inmigrantes latinoamericanos, sobre todo de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos y, en un nivel más profundo, si se me permite el atrevimiento, el drama universal de los individuos que huyen de un lugar buscando una vida mejor pero que en el fondo es una huída de uno mismo, de la realidad que es percibida como injusta y no se resuelve con la fuga. La fuga es un perpetuo aplazamiento pero también es un permanente descubrimiento, una profunda exploración existencial que no alcanza quien permanece confortable en su propio coto de caza. La incomunicación, la violencia moral, económica y cultural son componentes inevitables de ese doble drama social y existencial. También la violencia más concreta de las leyes, cuando son funcionales a la deshumanización. Etc.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>S.B. ¿Por qué esa estructura donde no existe la linealidad?</p>
<p>J.M. Cuando hacemos un análisis, cuando escribimos un ensayo, podemos distinguir claramente la forma del contenido. Sin embargo, en la ficción y quizás en la existencia irracional, vital, esto no es posible. Si decimos que un sueño significa algo, estamos diciendo que contiene algo que no se visualiza en primera instancia y que, como cualquier símbolo, vale por lo que no es. Así ha sido la historia bíblica, desde José hasta la lógica de todos los análisis modernos, como el marxismo, el psicoanálisis, y la de cualquier crítica posmoderna que pretenda poner un poco de orden e inteligibilidad al caos de los estímulos y las percepciones.</p>
<p>Si mal no recuerdo fue Borges quien complementó o quizás refutó esta idea dominante afirmando que la imagen de una pesadilla no representa ningún miedo: son el miedo. Por otro lado sabemos que el estilo de un escritor expresa su propia concepción sobre el mundo. En el caso de una novela concreta, más allá del factor de formación consciente del escritor, que muchas veces da el oficio, existe un factor que procede del fondo, del contenido mismo del libro. Es decir, el estilo, la estructura de una novela expresan en sí mismos el tema o los temas centrales, las ideas y sobre todo las intuiciones y las percepciones que el autor pueda tener de una historia o sobre una determinada circunstancia que le resulta vital y significativa.</p>
<p>Más concretamente, la estructura y el estilo de Crisis son lo que en artes plásticas sería un mosaico o en las ciencias sería un fractal. Cada historia puede ser leída de forma independiente, es una historia particular pero al mismo tiempo si las consideramos en su conjunto forman otra imagen (como en un mosaico), otra realidad que es menos visible al individuo y, también, forman la misma realidad a una escala mayor (como en el fractal). Por eso muchos personajes son diferentes pero comparten los mismos nombres (Guadalupe, Ernesto, etc.), porque son “personajes colectivos”. Creo, siento que a veces creemos vivir una vida única y particular sin advertir que estamos reproduciendo antiguos dramas de nuestros antepasados, y los mismos dramas de nuestros contemporáneos en diferentes espacios pero en condiciones similares. Porque somos individuos por lo que tenemos de particular y somos seres humanos por lo que compartimos con cada uno de los otros individuos de nuestra especie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>S.B. La novela se ubica en distintas geografías físicas y sociales de Estados Unidos.</p>
<p>J.M. Sí, en parte hay una intención de reivindicación del vasto pasado y presente hispano dentro de unos límites sociopolíticos que insisten en ignorarlos…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>S.B. ¿Pero cuál es la intención de esta evidente diversidad? ¿Cómo se explican desde un punto de vista formal?</p>
<p>J.M. Al igual que los individuos, cada fragmento posee sus propias particularidades y rasgos comunes. Cada historia está ambientada en diversos espacios de Estados Unidos (América latina aparece en inevitables flash-backs) que al mismo tiempo son similares. Es la idea que expresa un personaje cuando va comer a un Chili’s, un restaurante de comida tex-mex. (Cada vez que entro en alguno de estos restaurantes no puedo evitar enconarme con algún fantasma de esa novela o algún otro que quedo excluido sin querer). Si bien cada uno reproduce un ambiente entre hispano y anglosajón, lo cierto es que uno no podría deducir por sus detalles y su espacio general si la historia o el drama se desarrolla en California, en Pensilvania o en Florida.</p>
<p>Al mismo tiempo, para cada ciudad elegí nombres españoles. Es una forma de reivindicación de una cultura que ha estado bajo ataque durante mucho tiempo. Pero basta mirar el mapa de Estados Unidos para encontrar una enorme cantidad de espacios geográficos nombrados con palabras españolas, en algunos estados son mayoritarios. Pero son tan invisibles que la ignorancia generalizada las considera palabras inglesas, como “Escondido”, “El Cajón”, “Boca Raton” o “Colorado”, y por ende la misma historia de la cultura hispana desaparece bajo este manto de amnesia colectiva, en nombre de una tradición que no existe. El español y la cultura hispana han estado en este país un siglo antes que el inglés y nunca lo ha abandonado, por lo cual no se puede hablar del español y de la cultura hispana como “extranjeros”. La etiqueta es una violenta estrategia para un imperceptible pero terrible culturicidio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>S.B. Me llamó la atención la mención del valor del Dow Jones para iniciar cada historia…</p>
<p>JM: Bueno, los valores son reales y acompañan esa “caída” existencial, el proceso de “crisis”, que es social, económico y es existencial, usando un recurso frío, como son los valores principales de la bolsa de Wall Street. Nuestra cultura actual, incluida la de los países emergentes como China o cualquier otro que se presentan como “alternativas” al modelo americano, están sustentados en la ilusión de los guarismos, ya sea de las bolsas o de los porcentajes del PIB. La economía y las finanzas son el gran tema de nuestro tiempo y todo se mide según un modelo de éxito que nació en Estados Unidos en el siglo XX. La caída y cierta recuperación del Dow Jones acompañan el drama existencial y concreto de cada personaje. Así como estamos en un espacio y en un tiempo, también estamos en una realidad monetaria (sea virtual o no, pero realidad en fin, ya que es percibida y vivida como tal).</p>
<p>________________________</p>
<p>Jorge Majfud, PhD</p>
<p>majfud.org</p>
<p>E-mails: jmajfud@ju.edu / majfud@gmail.com</p>
<p>Tel 904-256-7929</p>
<p>Jacksonville University.</p>
<p>College of Arts and Sciences.</p>
<p>Division of Humanities. Council 147.</p>
<p>2800 University Blvd N.</p>
<p>Jacksonville, Florida, 32211</p>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Jorge Majfud: “Literatura periodística”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2012/12/jorge-majfud-literatura-periodistica.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Dec 2012 02:36:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura periodística]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>‘Intellectus interruptus’: El recorte y la austeridad llegan a la literatura periodística Huffington Post Por los años noventa, todavía en pleno siglo XX, solía escribir por cinco o seis horas ininterrumpidas en una maquina checa que había comprado a precio de chatarra un domingo en la feria de Tristán Narvaja de Montevideo, algo así como [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>‘Intellectus interruptus’: El recorte y la austeridad llegan a la literatura periodística</p>
<p>Huffington Post</p>
<p>Por los años noventa, todavía en pleno siglo XX, solía escribir por cinco o seis horas ininterrumpidas en una maquina checa que había comprado a precio de chatarra un domingo en la feria de Tristán Narvaja de Montevideo, algo así como el Rastro de Madrid o algún marché aux puces en París. En aquel solitario cuarto de estudiante que daba a un callejón de la Ciudad Vieja, escribía y reescribía cuatro o cinco veces el mismo capítulo de una novela. La parte más difícil era siempre la reducción. Por lo menos era esa parte artesanal la que me consumía más tiempo. Pero lo hacía con pasión, con placer y sin ninguna urgencia, ya que por entonces no escribía para publicar.</p>
<p>Unos años después publiqué mi primera novela, en parte resultado de esa lucha caótica entre obsesiones, alucinaciones personales y el casi imposible fenómeno de la comunicación de un mundo fantasmagórico que puede ser muy significativo para uno pero no para el resto. Estoy seguro que si en algo he logrado comunicarme con los demás usando o usurpando ese arte sagrado que es la literatura, fue gracias a sucesivas mutilaciones: la comunicación de las emociones más profundas apenas se da en un estrecho espacio común entre las locuras propias y las particularidades ajenas. Así, un escritor de ficción que publica tiene que convertirse en un fabulador doble en el sentido de que debe ser verosímil para poder decir apenas un poco de toda la verdad que vive debajo de una superficie razonable.</p>
<p>Gracias a esa novelita conocí en pocos meses a varios periodistas jóvenes, cuya amistad conservo hasta el día de hoy. Un día, uno de ellos me pidió que escribiese un artículo sobre el tema de una conversación que habíamos tenido, advirtiéndome que solo disponía de un espacio de cuatro mil palabras. Nunca me imaginé que, para desdicha de tantos lectores, ese iba a ser el primer artículo de muchos cientos que llevo publicados hasta hoy. De vez en cuando descubro que muchos de ellos han sido republicados en diarios y revistas, a veces firmados por error con otros nombres. Normalmente me basta con leer dos frases para saber si las escribí yo o alguien más, aunque hayan pasado quince años. Siempre excuso estos errores pero me cuido de protestar, con cierto éxito, cuando descubro mi nombre en artículos que nunca escribí. No es justo secuestrar méritos ni hacerse responsable de las locuras ajenas.</p>
<p>A fines del siglo, todavía se podían encontrar artículos de cuatro o cinco mil palabras en publicaciones no académicas. Al poco tiempo pude sentir, más allá de comprender, el beneficio didáctico de reducir largos ensayos a este número que al principio parecía tan avaro.</p>
<p>Por la vuelta de los primeros tres o cuatro años del siglo XXI, los editores ya habrían aumentado sus exigencias de cuatro mil a dos mil palabras. Recuerdo un importante diario mexicano que una vez me devolvió mi habitual artículo semanal porque pasaba de las 1.800 palabras. Amablemente, me sugirieron llevarlo hasta ese número. Así lo hice, seguro de que la brevedad es una forma de amabilidad, y continué publicando allí y en otros diarios del continente, que aparentemente se sintieron más cómodos con el nuevo formato.</p>
<p>Pocos años después el número sagrado se había encogido a 1.200, lo cual coincidía con el estándar del continente y uno o dos años más tarde a solo mil palabras.</p>
<p>No hace mucho, uno de los medios mas leídos del mundo me pidió cuatro veces que redujera un artículo solicitado hasta 800 palabras. La primera vez les envié el artículo de mil palabras. Me respondieron que hiciera un esfuerzo para llevarlo a 850. Les envié otro de 900, asumiendo cierta flexibilidad. Rechazado. En otro momento, hubiese renunciado a enviar otra versión, pero me interesaba mucho dar a conocer el tema del cual trataba el disputado artículo. Perdido por perdido, lo mutilé hasta hacerlo entrar en 850 palabras. Naturalmente, fue publicado.</p>
<p>A la fecha de hoy, el nivel de flotación de los artículos de opinión anda por las ochocientas palabras, y descontando.</p>
<p>Ahora, al igual que para los editores de folletos y panfletos que llenan nuestros buzones y de los best-sellers que se venden por kilogramo, esta dramática e ilimitada reducción de los textos en los actuales medios masivos no se debe a un problema de espacio, como ocurría desde los antiguos egipcios y sumerios, pasando por los amanuenses de convento, los incunables, los herejes hermeneutas, los enciclopedistas franceses y todas las publicaciones periódicas en papel desde siglo XVIII al XX. Se debe al Nuevo Lector.</p>
<p>No pretendo poner de modelo de lectura a un ladrillo como el Ser y la Nada de Sartre, aunque lo recomiendo al menos como ejercicio intelectual. El problema es que cada día los lectores tenemos más cosas a las que prestar atención. Casi todas ellas distracciones; casi todas, estímulos fallidos. No tenemos más opciones que antes; eso es adolescentemente falso. Sólo tenemos más distracciones y, en consecuencia, más necesidades de interrumpir algo que apenas comenzamos.</p>
<p>Pero el día de los hombres y de las mujeres sigue teniendo veinticuatro horas. Las mismas veinticuatro horas de un lector de Flaubert y de Dostoievsky, de Kafka y de Ernesto Sábato. Por consiguiente, tenemos el mismo tiempo para ocuparnos de más cosas y llegar al fondo de ninguna.</p>
<p>Me temo que el jibarismo que está sufriendo la literatura periodística no se debe a la calidad sino a ciertas carencias del Nuevo Lector (aparte de un orgullo ciego y autocomplaciente, casi siempre apoyado en la excusa generacional, que le impide cualquier autocrítica). No se debe al arte de la síntesis sino al de la mutilación.</p>
<p>Me temo que el ejercicio de reducir, pronto se convertirá en un esfuerzo por estirar una idea hasta 140 caracteres. Probablemente sobren 10 o 20. Probablemente el Nuevo Pensamiento se las arregle bastante bien con un par de emoticones. :/</p>
<p>Jorge Majfud.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Majfud: “La generación Post Facebook Hacia una democracia directa”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2012/07/majfud-la-generacion-post-facebook-hacia-una-democracia-directa.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Jul 2012 19:13:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[generación Post Facebook]]></category>
		<category><![CDATA[Hacia una democracia directa]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos la columna de Jorge Majfud titulada “La generación Post Facebook Hacia una democracia directa”. “Libros y redes sociales Entiendo que la discusión no está entre el libro de papel o el libro digital. Ambos son medios de un antiguo hábito intelectual: la lectura. La diferencia radica en que el libro digital se adquiere más [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos la columna de Jorge Majfud titulada “La generación Post Facebook Hacia una democracia directa”.</p>
<p>“Libros y redes sociales</p>
<p>Entiendo que la discusión no está entre el libro de papel o el libro digital. Ambos son medios de un antiguo hábito intelectual: la lectura. La diferencia radica en que el libro digital se adquiere más fácilmente; pero el libro de papel no se ha ido abandonado por sus deficiencias de funcionamiento. A excepción de la carencia de hiperlinks que obligaban al lector a memorizar y ordenar la información de otra forma (los hiperlinks facilitan el acceso a la información pero no a la comprensión) las páginas del libro de papel siguen siendo el modelo básico que imitan los libros electrónicos. El libro de papel no poseía ninguna deficiencia que dificultara la lectura reflexiva; tal vez son los lectores hechos en la cultura del consumo de cantidades, en lugar de calidades, quienes han adquirido algunas deficiencias de lectura y reflexión, sobre todo de reflexión abstracta y holística. Esto, obviamente, es sólo una aproximación de un fenómeno más complejo y lleno de excepciones. Pero no son las excepciones lo que debería ocuparnos más.</p>
<p>Evidentemente hablo como un miembro de una generación a caballo de esos dos mundos, alguien que aprecia las ventajas de las nuevas tecnologías, que no quiere ser un reaccionario pero tampoco un idólatra desmemoriado que desprecia las virtudes del mundo anterior sólo porque no tiene idea de tan exótica experiencia humana, social e intelectual.</p>
<p>En el fondo, creo que el dilema entre el libro de papel y el libro digital es falso o, por lo menos, no es tan trascendente como el dilema entre las redes sociales y los libros tradicionales. Aquí está la verdadera competencia por los lectores; aquí están los verdaderos formadores de actitudes y de habilidades intelectuales.</p>
<p>En este punto la diferencia es abismal. Basta con observar el nivel de desafío que impone un libro tradicional, incluso uno de los peores, y el nivel de desafío intelectual que nos impone, por ejemplo, Facebook. Incluso, si los libros tradicionalmente estuvieron envueltos de un aura de prestigio, muchas veces inmerecido, Facebook carece de una minúscula fracción de este aura. Es más, muchos de sus usuarios, si no la mayoría, se reconocen perdiendo el tiempo en este espacio virtual, aunque no puedan dejar de hacerlo.</p>
<p>Haga el experimento. Elija un grupo de los estudiantes más perezosos que quizás usted conoce y ofrézcale un libro, una revista de política internacional, un juego de ajedrez, un piano, un microscopio o siete horas de Facebook. La famosa generación “múltiple-tarea” es mucho más pasiva, previsible y monótona de lo que se cree ella mismo.</p>
<p>Claro, Facebook tiene algunas utilidades positivas, como el hecho de facilitar cierto tipo de conocimiento de nuevas personas o la recuperación del contacto de viejos amigos. No obstante, en lo que se refiere estrictamente al desafío intelectual que deriva de su uso, nunca alcanza a superar el desafío del peor de los libros. Por el contrario, es probable que actúe más como un anestesiaste que como un estimulante de las habilidades intelectuales. Se puede argumentar que no es posible comparar las dos realidades porque son cosas diferentes; lo cual sería lo mismo que estamos diciendo desde otro punto de vista.</p>
<p>Pero el hecho concreto es que cada individuo sigue teniendo días de veinticuatro horas, y las horas que uno invierte en una actividad necesariamente se las quita a otra. No tendría sentido ignorar y abstenerse del uso de estas realidades del mundo de hoy, pero tampoco tiene mucho sentido ni ganancia reemplazar hasta el aniquilamiento la práctica de otras habilidades que antes estaban entre las modestas páginas de un libro. No al menos si queremos individuos más amplios y sociedades más despiertas, más libres de la repetición, de la propaganda, de la actitud de rebaño, de la autocomplacencia y del conformismo como religión.</p>
<p>La Sociedad Desobediente y las Asambleas de Democracia Directa</p>
<p>Luego de Facebook deberá surgir algo más maduro según nuestra concepción del movimiento humanista hacia la radicalización de la democracia, tal como se ha ido desarrollando, con altibajos, con avances y retrocesos, desde la caída de la Edad Media.</p>
<p>Ese “algo” debe ser un espacio diferente a las actuales redes sociales, donde los pensamientos no sean efímeros, fraudulentos o apenas una decoración que no cambian ninguna vida, donde los compromisos son siempre virtuales y las discusiones tienen escasa o nula trascendencia más allá de la burbuja virtual de los egos heridos, la que cada tanto se agrega la ilusión de ser el principal disparador de una revolución o de un alzamiento en alguna parte del mundo, como si no hubiesen habido verdaderas revoluciones populares mucho antes de Twitter y Facebook. Las revoluciones sociales no las han hecho ni Facebook ni Twitter sino juventudes maduras en la conciencia de sí mismos como protagonistas de la historia.</p>
<p>Yo todavía veo, igual que a finales del siglo XX, una etapa donde los medios virtuales de comunicación serán verdaderas herramientas y no meros juguetes para la diversión y la adicción de tareas triviales, repetitivas, voyeristas y egolátricas.</p>
<p>Esta nueva etapa sería marcada por una especie de Asamblea Virtual donde los participantes tengan un verdadero poder de decisión sobre el resto de la realidad política, económica y social que los rodea. Entonces, cuando los instrumentos de esta Asamblea impliquen un efecto directo en el individuo y en la sociedad, las discusiones y las reflexiones inevitablemente tenderán a realizarse con mayor responsabilidad y con mayor cuidado y reflexión. Los miembros ya no serán simplemente “amigos virtuales” o “seguidores” sino “ciudadanos” que se gobiernan a sí mismos. A determinados tiempos de discusión seguirán votaciones periódicas sobre temas concretos.</p>
<p>Eso mismo que hacemos, por ejemplo, en una asamblea de profesores de una universidad (pública o privada, como en mi caso personal), donde mes a mes proponemos cambios en las leyes de la institución y decidimos su destino mediante votación directa, abierta o secreta; como lo hacen los obreros que poseen una cooperativa y no votan simplemente por medidas de resistencia contra los dueños de sus empleos sino en beneficio del grupo y del individuo que forma parte de la administración de su propia fuente de trabajo.</p>
<p>Hace muchos años que ya tenemos los instrumentos técnicos para que así sea. De la misma forma que alguien puede decidir invertir todos sus ahorros en una transacción electrónica, de la misma forma un individuo puede participar en la decisión de qué hacer con el presupuesto de su provincia o hacia dónde debe dirigir una parte de los impuestos que paga.</p>
<p>Esto último, por ejemplo, consiste en una idea aparte y concreta sobre una reforma impositiva que propuse en otros escritos y que está en línea con el mismo pensamiento: si cada ciudadano puede decidir dónde colocar un X porcentaje de sus contribuciones impositivas, podrá de esta forma premiar o castigar a aquellos que han sido elegidos para cargos públicos o aquellos otros privados que realizan una obra que beneficia a la sociedad o, por lo menos, al mismo contribuyente de forma indirecta.</p>
<p>Esta nueva etapa de democracia directa, más cerca del anarquismo organizado que de las democracias representativas, inevitablemente redefinirá el concepto de lo privado y de lo público, restándole progresivamente poder a los individuos y a los grupos que se aferran al poder político y económico desde hace siglos”.</p>
<p>Jorge Majfud.</p>
<p>Jacksonville University.</p>
<p>Julio 2012.</p>
<p>majfud.org</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Majfud: La historia profunda (II)</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2011/12/majfud-la-historia-profunda-ii.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Dec 2011 16:10:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[La historia profunda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una vez más, Jorge Majfud nos ilustra con su pluma y nos convoca a la reflexión y el pensamiento. En este caso se trata de la segunda parte de “La historia profunda”. No sabemos qué pueblos podrían representar a Abel, ni estamos seguros de qué pueblos representarían a Caín, aunque podemos especular que estos últimos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más, Jorge Majfud nos ilustra con su pluma y nos convoca a la reflexión y el pensamiento. En este caso se trata de la segunda parte de “La historia profunda”.</p>
<p>No sabemos qué pueblos podrían representar a Abel, ni estamos seguros de qué pueblos representarían a Caín, aunque podemos especular que estos últimos fueron los pueblos semíticos. Digo esto porque sospecho que en cada cambio de paradigma hay un cambio de pueblos. La hipótesis sería la siguiente: un nuevo paradigma nace en una cultura o en una civilización en su madurez y apogeo pero sólo se realiza en una cultura o en una nación emergente, sin las fuerzas reaccionarias que produjo el paradigma anterior.</p>
<p>Por ejemplo, el monoteísmo (o la monolatría) no surgen con el pueblo hebreo sino en el pueblo egipcio. Es decir, un pueblo que maduró por milenios en el politeísmo produce la idea pero no la realización. Lo cual es lógico. La revolución de Amenofis IV (Akenatón), la revolución del dios Atón (1350, A.C.), duró poco y fue sofocada por un movimiento reaccionario de la misma tradición. Por esta razón Moisés, un egipcio mencionado en la Biblia como el líder de un pueblo con problemas para hablar (el idioma de su pueblo), tuvo la sabia idea de salvar el nuevo culto injertándolo en un nuevo pueblo, un pueblo de esclavos al que prometió las mieles de una nueva tierra, es decir, la libertad a cambio del muevo paradigma. El nuevo pueblo no carecía de fetichismos y otras idolatrías, pero la fuerza de su tradición distaba mucho de la egipcia.</p>
<p>Esta hipótesis o bosquejo de teoría es razonable cuando seguimos buscando la misma lógica en la historia posterior: por ejemplo, más de mil años más tarde el cristianismo nace del judaísmo y es, de muchas formas, condenado por la fuerza de esta tradición ya largamente establecida, madura y sofisticada. Razón por la cual, contario a las primeras expresiones de Jesús, finalmente el cristianismo se encarna en pueblos foráneos, extraños, como lo eran el griego y varios otros que no lo produjeron. Cuando la mujer cananea le pide a Jesús un milagro para su hija enferma, Jesús responde: “No fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”, y enseguida agrega: “No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros” (en otras versionas, en lugar de “perros”, para referirse a otros pueblos, se usa el eufemismo “perrillos”). La mujer cananea responde: “Sí, Señor, pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos” (Mateo 15: 22). Se da la paradoja que el cristianismo es salvado o reinventado (el cristianismo ha sido dramáticamente refundado y versionado muchas veces) por aquellos pueblos periféricos referidos metafóricamente por el maestro como perros. La segunda paradoja fundacional nunca fue reconocida, ni siquiera aludida por la centenaria tradición religiosa y teológica: la mujer cananea, aparte de ser mujer y aparte de pertenecer a un pueblo excluido de los planes de Dios según la tradición, interpela a Jesús con un argumento. Ese “hasta los perros comen las migajas” tiene todo el estilo y el contenido silogístico de los contraargumentos de Jesús, como el conocido “el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra” y muchos otros donde no se niega ni se deroga la Ley pero se la pone en suspenso dialéctico (Jesús no corrige las Escrituras, no deroga la prescripción de la lapidación de las adúlteras, pero la hace inaplicable). Lejos de la tradición religiosa de las tres grandes religiones, Jesús no sólo rectifica sus argumentos ante la mujer cananea, sino que aprecia su fe por su misma insolencia.</p>
<p>El pedido que le hace a Pedro no es el de llevar la idea a otros pueblos (petición muy ambigua que la iglesia católica repitió y exaltó por sobre muchas otras que no le convenían, como cuando unas líneas más abajo el mismo Jesús le dice a Pedro: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!, me eres tropiezo”). El hecho concreto es que el cristianismo primitivo, por llamarlo de alguna forma, fracasa en el pueblo en el que se origina y triunfa en el extranjero.</p>
<p>Solo por mencionar un ejemplo más, sobre lo que considero la mayor revolución de los últimos quinientos años, mencionemos la revolución de la Ilustración o del Iluminismo. Si bien las ideas que caracterizan este movimiento comienzan a surgir con el humanismo de siglos antes, lo cierto es que maduran en Francia y se realizan en América. Luego de la trascendental Revolución Americana (los intelectuales de la izquierda clásica normalmente se niegan a darle el crédito que le dio Marx), Francia tuvo su revolución, pero recayó varias veces ante las previsibles fuerzas reaccionarias de una larga tradición aristocrática y absolutista. La misma Europa sucumbió hasta no hace mucho a diferentes experimentos autoritarios, como los de Napoleón, Mussolini, Hitler o Stalin. Obviamente que se puede argumentar que Estados Unidos tuvo a sus dictadores vestidos de presidentes democráticos, pero no me refiero a las clásicas, universales y probablemente inevitables consecuencias de un poder político y militar hegemónico, sino al impacto que tuvo en su tiempo una revolución que influyó decisivamente primero en la creación de las republicas iberoamericanas y luego como paradigma en muchas otras partes del mundo, incluida Europa, según consta en la literatura política de los siglos más recientes.</p>
<p>Esta hipótesis se puede ampliar y profundizar con relativa facilidad, incluyendo una larga lista de aspectos discutibles. Pero en síntesis y desde una perspectiva general podemos observar y verificar que cada tiempo ha tenido su Abel asesinado por Caín. La paradoja dramática y existencial radica en que probablemente Caín sea el progreso de la historia y Abel represente el pasado romántico de una Era que acabó; mientras se añora y idealiza a Abel, se criminaliza a Caín. Creo que lo más interesante ahora es, siguiendo el modelo planteado, prever o especular sobre cuál será el nuevo paradigma. Según este modelo, debería surgir en una cultura hegemónica, es decir en la cultura Americana, y debería realizarse en alguna otra región del mundo. Cualquiera estaría tentado a señalar a China. No obstante, por el momento, lo que se puede observar es una expansión del paradigma americano, incluso en la periferia más contestataria, incluso en la comunista China. Por ahora sólo tenemos crisis económicas y financieras; no crisis de paradigmas y mucho menos la aparición de uno nuevo.</p>
<p>Jorge Majfud. <a href="mailto:majfud@gmail.com">majfud@gmail.com</a></p>
<p>Jacksonville University</p>
<p>Diciembre 2011 majfud.org</p>
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		<title>Majfud: La historia profunda (Parte I)</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2011/12/majfud-la-historia-profunda-parte-i.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 23:39:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[La historia profunda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos la columna del periodista Jorge Majfud que a través de su pluma nos ilustra bajo el título “la historia profunda”. La historia sumerio-hebrea de Caín y Abel es la escenificación y la memoria de uno de los cambios más dramáticos en la historia no escrita de la Humanidad: el paso del mundo nómade y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos la columna del periodista Jorge Majfud que a través de su pluma nos ilustra bajo el título “la historia profunda”.</p>
<p>La historia sumerio-hebrea de Caín y Abel es la escenificación y la memoria de uno de los cambios más dramáticos en la historia no escrita de la Humanidad: el paso del mundo nómade y del mundo pastoril al mundo de la agricultura. Abel, el bueno, era el hermano pastor: Caín, el asesino no sólo mata a su hermano convirtiéndose en criminal, sino que también representa el fin de una Era. A partir de entonces, con la agricultura, surge la civilización. No es coincidencia que Dios o los dioses rechazaran el cambio: los hombres no pueden mejorar lo creado. La historia no significa ningún progreso sino un interminable proceso de corrupción.</p>
<p>Es una paradoja cuando consideramos que no sólo la palabra <em>civilización</em> surge de <em>civitas</em>, ciudad, sino que la cultura misma de hombres y mujeres civilizadas se refiere a las normas de convivencias urbanas. Pero la civilización, como las ciudades surgen con el fin del nomadismo por tres razones: primero, porque una ciudad es algo que no se puede mover, como un campamento; segundo, porque las ciudades no tendrían ningún sentido sin la agricultura, sobre todo sin la agricultura intensiva; tercereo, porque el sistema agrícola, a diferencia de la caza y la recolección del nómade, se basa en la previsión y en la conciencia de los siglos climáticos.</p>
<p>Probablemente la historia de Caín y Abel haya surgido o su memoria se haya consolidado con el nacimiento de las primeras ciudades en medio Oriente, que en la tradición o en la narrativa Bíblica conservan su aura negativa, que se corresponde a la idea del Edén perdido por el pecado. No es casualidad que sea una gran ciudad como Babilonia el arquetipo del pecado y la corrupción. No es casualidad que Abraham abandona la gran ciudad mesopotámica y se convierte en pastor trashumante. Una vez que esta historia entra en la cultura escrita, propia de las primeras civilizaciones, se fosiliza y pasa a regir el imaginario y los valores de innumerables pueblos a lo largo de los siglos.</p>
<p>La civilización ya consolidada en Mesopotamia y Egipto adquieren, desde este contrapunto histórico y existencial, una visión negativa (el romanticismo, la nostalgia por el tiempo perdido, con frecuencia es nacionalista, lo que se prueba no sólo con el romanticismo del siglo XIX sino con los nacionalismos del siglo XX). Abraham entra en Egipto y miente a sus autoridades; Dios no castiga a Abraham sino los civilizados egipcios, que deciden deportar amablemente a Abraham (Abraham repetirá la misma historia en otras comarcas; otra vez es deportado y beneficiado con riquezas materiales que obtiene de otros reyes que pretenden evitar la furia de Yahveh).</p>
<p>Aparte de la lógica mítica e histórica, hay un factor psicológico que con la cultura se convertirá en una práctica básica: con el desarrollo de la agricultura y de las ciudades, los hombres debieron cambiar el primer impulso por satisfacer sus deseos más inmediatos, de alimentación, de sexo y consecuentemente de propiedad (los tres valores claramente expresados en la conflictiva historia de Abraham). La búsqueda por la satisfacción inmediata del nómade, cazador y recolector, debió se sustituida por la autorepresión de los deseos más inmediatos y, por ende, por el surgimiento de la conciencia individual y social: el duro sacrificio del cultivo de la tierra y la larga espera de la siembra.</p>
<p>Esta falta de inmediatez desarrolló los tabúes, la autorepresión y expandió o sofisticó la conciencia. Todo lo cual hizo posible una vida más segura y probablemente más prolongada, pero al mismo tiempo una vida que no pudo olvidar el bucólico paraíso de la Era anterior. Obviamente, quizás por un mecanismo que es común en la psicología individual, se echó al olvido los sufrimientos pasados o la memoria del dolor ya no dolía, como no duele la muerte de un mártir o un héroe lejano. No se recordó los peligros que acortaban la vida porque la conciencia primitiva todavía expresaba una idea indiscutible: todo pasado fue mejor. Nuestros padres no sólo vivían en el Paraíso, el Edén, sino que sus castigados hijos, aunque ya no inmortales, eran capaces de vivir cientos de años. Lo que no se corresponde con las investigaciones científicas pero sí con la naturaleza espiritual y psicológica más profunda, no sólo en la tradición judeocristianomusulmana sino en muchas otras, algunas tan diferentes como la tradición griega, resumida por Hesíodo en las cinco Eras, la primera de las cuales era de oro y la última, la nuestra, de hierro (la cosmología amerindia difiere sensiblemente, como lo analizamos en un estudio sobre Quetzalcóatl y los movimientos revolucionarios latinoamericanos).</p>
<p>No sabemos qué pueblos podrían representar a Abel, ni estamos seguros de qué pueblos representarían a Caín, aunque podemos especular que estos últimos fueron los pueblos semíticos. Digo esto porque sospecho que en cada cambio de paradigma hay un cambio de pueblos. Esto lo veremos muy resumido en el próximo ensayo, al analizar los cambios históricos más importantes. La hipótesis sería la siguiente: un nuevo paradigma nace en una cultura o en una civilización en su madurez y apogeo pero sólo se realiza en una cultura o en una nación emergente, sin las fuerzas reaccionarias que produjo el paradigma anterior.</p>
<p>(continúa)</p>
<p>Jorge Majfud. <a href="mailto:majfud@gmail.com">majfud@gmail.com</a></p>
<p>Jacksonville University</p>
<p>Diciembre 2011 <a href="http://majfud.org/" target="_blank">majfud.org</a></p>
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		<item>
		<title>Majfud: “El Teniente Coronel Gavazzo según la CIA”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2011/10/majfud-%e2%80%9cel-teniente-coronel-gavazzo-segun-la-cia%e2%80%9d.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Oct 2011 14:38:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[nino gavazzo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jorge Mafjud nos comparte una más de sus entregas analíticas, y en esta oportunidad lleva como título “El Teniente Coronel Gavazzo según la CIA”. “Hay por lo menos dos innovaciones en las guerras modernas: una es el ataque preventivo; la otra es la condena de un grupo o de un individuo por lo que hubiesen [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Jorge Mafjud nos comparte una más de sus entregas analíticas, y en esta oportunidad lleva como título “El Teniente Coronel Gavazzo según la CIA”.</p>
<p>“Hay por lo menos dos innovaciones en las guerras modernas: una es el ataque preventivo; la otra es la condena de un grupo o de un individuo por lo que hubiesen podido hacer. En el caso latinoamericano, podemos ver cómo muchas guerrillas intentaron quebrar las constituciones de sus países y para evitar que lograran hacerlo, los militares la violaron de hecho. Con un agregado: no fueron una simple reacción a la violencia del momento sino el resultado tradicional de una violencia institucionalizada por décadas en sociedades claramente autoritarias y opresoras, continuación de los abusos de clase y de raza que procedía de la colonia y se prolongó sin quiebres en las republicas de papel, estados semi feudales legitimados por maravillosas leyes y constituciones que sólo los desheredados y la clase media respetaban.</p>
<p>Siglos de cultura feudal no cambian con ningún gobierno ni con ningún maquillaje ideológico. Lo demuestran los personalismos que plagan izquierda y derecha casi por igual.</p>
<p>Los arqueólogos de las mentalidades todavía hoy pueden rastrear algunos fósiles. Un ejemplo anecdótico, aunque no único, es el caso del Tte. Cnel. José Gavazzo y otros militares de la última dictadura en Uruguay. Recientemente el militar retirado publicó un largo relato donde acusa a los comunistas por lo que pudieron hacer o por lo que hicieron sus pares en la Unión Soviética. Lo cual es una forma obvia de justificar los crímenes propios con los ajenos. Algo similar sería sentenciar a Gavazzo, Videla o Pinochet, por los crímenes cometidos por el franquismo. Aunque sus motivaciones y prácticas son igualmente fascistas y reaccionarias, no se puede juzgar a unos por lo que hicieron otros.</p>
<p>A juzgar por sus escritos que el Tte. Cnel. Gavazzo acaba de publicar en el día de hoy, ni siquiera entiende la historia que él mismo formó parte, más como tétrico y patético títere (que a su vez movía los piolines de otros subtíteres), que como protagonista conciente de las causas y acciones que lo motivaban. Sí, conozco la respuesta: “yo sé lo que digo porque lo viví”. El argumento senil también sirve para darle el mismo crédito intelectual a los tupamaros, sus enemigos a muerte por entonces, que también vivieron el mismo tiempo aunque suelen recordar una realidad algo diferente y en casos incompatible. O habría que aceptar que Cristóbal Colon tenía razón cuando afirmaba que había llegado al Asia cruzando el Atlántico, ya que fue él quien lo hizo y no nosotros.</p>
<p>En 2007, una carta abierta de los familiares de militares presos por violación a los derechos humanos le pedía al entonces presidente de Estados Unidos, George Bush, que interfiriera en los asuntos judiciales del Uruguay para liberar a quienes lucharon contra la influencia extranjera. Como semejante contradicción no tuvo el efecto esperado, ahora el Tte. Cnel. Gavazzo mitiga sus días publicando un sitio que se llama “En voz alta”, donde publica las grabaciones intrascendentes de conversaciones telefónicas en los años setenta, con más nostalgia que inteligencia, y firma sus redacciones como “prisionero político” (de un régimen democrático y de derecho al que, curiosamente, llama “régimen”). El cambio de “preso” por “prisionero” no lo dignifica pero le da un toque militar al asunto, e injustamente significa lo mismo que durante la dictadura significaba “preso político”.</p>
<p>Ahora, si algo no tienen los presos políticos es voz. De hecho, se los encarcela para silenciarlos, no para victimizarlos. Eso debería saberlo el teniente coronel, alguien que vivió los tiempos que ahora intenta comprender con más lecturas y con menos recursos intelectuales. Cuando él y sus secuaces secuestraron un país en nombre de su salvación, no se podía hablar ni en voz baja. Esta prohibición no estaba limitada a los presos políticos sino a todo aquel ciudadano que no pensara como ellos. Yo mismo, siendo un niño de siete años, debí pasar horas mirando la pared de la escuela, en castigo por hacer demasiadas preguntas a la maestra. Bastaba con ser sospechoso de pensamiento para ir a la cárcel, perder el empleo o ser directamente torturado de una forma más física. El resto gozaba de libertad de expresión, lo que demuestra que el régimen no era tan terrible.</p>
<p>Aunque el coronel mantiene todas las garantías constitucionales e internacionales y puede publicar cuanto le dicta su brillante intelecto, y algún otros militares retirados salen en la televisión tratando de explicarnos, con tono grave y académico, quién fue un horrible y perverso “italiano llamado Gramsci”, difícilmente pueda recibir el honor de ser considerado un preso político. Lo cual es una paradoja, ya que es como tratar de reclamar el título que alguna vez tuvieron sus victimas (con excepción de los secuestrados, torturados y desaparecidos).</p>
<p>En casi todos sus capítulos (vamos llamarlos así) el Tte. Cnel. habla del “terrorismo de Estado” de la Unión Soviética, citando a Stalin y otros clásicos. Aquí, en Estados Unidos, he tenido muy buenos alumnos cuyos abuelos fueron famosos camaradas de Stalin y reconocidos criminales. De ser por el Tte. Cnel. Gavazzo deberían estar presos o en observación. Por alguna razón, el Retirado no alcanza a percibir que aquellos matones de Stalin fueron lo más parecido a su horda de militares que asolaron America Latina. Los diferenciaba la mano con la que cometían sus atropellos a los Derechos Humanos (la escala de la barbarie también, en el caso de un país demográficamente minúsculo como Uruguay). Denunciando la barbarie ajena se daban el lujo de justificar las barbarie propia.</p>
<p>El señor Tte. Cnel. y sus secuaces no sólo aniquilaron seres humanos; también asesinaron la historia. No por su lucha contra el fascismo comunista (a la cual yo mismo me sumaría de haber vivido en la Unión Soviética) sino por su lucha contra la democracia y los derechos humanos.</p>
<p>Obviamente, no pretendo razonar con alguien que no se arrepiente de nada; se sienten orgullos de sus crímenes, razón por lo cual no entiendo por qué no aceptan la cárcel con orgullo de mártires en lugar de llorar como marranos al mejor estilo Augusto Pinochet cuando estuvo a punto de perder su libertad. Cuando vi llorar a este señor comprendí por qué los generales y dictadores siempre iban detrás de sus ejércitos. Como el Tte. Cnel. Gavazzo, estos valientes soldados de la patria sólo se enfrentaban a un prisionero cuando estaba amarrado y encapuchado (si me pide nombres, se los puedo dar; pero estoy seguro que su valentía no le dará para tanto).</p>
<p>Así, los ex dictadores se consuelan pensando que son victimas del marxismo internacional y no de la justicia. Pero para que tengan en cuenta que no fueron los marxistas los únicos que los consideraron criminales peligrosos, recomiendo el análisis de un informe secreto de la CIA, aun sin traducir al español.</p>
<p>Según un documento desclasificado el 9 de julio de 2002 y en archivos de Goerge Washington University, en 1976, en plena dictadura, Washington bloqueó el viaje de los militares uruguayos José Pons y el mayor José Nino Gavazo. ¿Por qué?</p>
<p>El documento fue firmado por Harry W. Shlauderman y dirigido a Mr. Habib, el 13 de diciembre de 1976, en los últimos días de la presidencia de Gerald Ford y con el conocimiento del reciente triunfo del demócrata Jimmy Carter, a un mes de asumir la presidencia de Estados Unidos.</p>
<p>El título es elocuente: “Uruguayan Threat Against Congressman Koch”. En la segunda página, bajo el subtítulo de “secreto”, el informe cita un telegrama de Siracusa, informando la decisión del gobierno uruguayo (por entonces presidido por el Dr. Aparicio Méndez pero controlado por las Fuerzas Armadas a través del Consejo de Estado) de asignar a José Pons y Nino Gavazzo, a quienes identifica como miembros del “Servicio de Inteligencia” (nombre paradójico, pero comprensible entre gente con la costumbre de colgarse medallas unos a otros).</p>
<p>De forma explícita, el documento refiere que “aparentemente Gavazzo es un tipo peligroso”, por lo cual se recomendó que se informara al embajador en Montevideo que “esos dos caballeros [sic] no serían bienvenidos a Estados Unidos”.</p>
<p>Aparentemente, una de las razones principales radicaba en que las autoridades norteamericanas consideraban un riesgo el hecho de que pudieran actuar como oficiales en suelo estadounidense, siendo dos personajes claramente  identificados con la campaña antiterrorista llevada a cabo en Uruguay.</p>
<p>De forma explícita y reiterada, el informe señala que sólo la amenaza contra el legislador Koch es suficiente razón para bloquear la entrada de estos dos militares al país. Sin embargo se asigna al embajador la tarea no permitir entrar a estos militares sin dar más detalles. En realidad, el gobierno norteamericano presionó al uruguayo para que retirase a sus candidatos que pensaba enviar a Washington.</p>
<p>La razón se encontraba en una carta enviada al jefe del Departamento de Justicia de Estados Unidos y fechada en Octubre 9 de 1976, en la cual el congresista Edward I. Koch menciona que los servicios de inteligencia de Estados Unidos habían detectado la intención de los militares uruguayos de enviar alguien a Estados Unidos para atentar contra su vida. El motivo que había enfurecido a los oficiales uruguayos de entonces fue la acción del congresista de Nueva York para retirar la ayuda militar a Uruguay debido a “la represión contra su propio pueblo” y especialmente por los actos de terrorismo perpetuados en Argentina contra los refugiados uruguayos” y en consideración del reciente atentado terrorista en el DC contra el chileno Letelier.</p>
<p>Según consta en varios documentos de la época y otros más recientes, al principio la CIA tomó la amenaza de los militares uruguayos como la “amenaza de unos bocones borrachos”. Sin embargo, luego del asesinato de Letelier las investigaciones y las amenazas tomaron otro tono.</p>
<p>Obviamente, habría mucho para discutir sobre el apoyo de algunos gobiernos de Estados Unidos a muchas dictaduras a lo largo y ancho de America latina. Pero el punto ahora es otro y creo que el Tte. Cnel. Gavazzo y sus conspiradores vocacionales sabrán comprenderlo. Aunque, claro, nunca hay que subestimar la brutalidad (física e intelectual) de seres graduados en las academias de la muerte.</p>
<p>De cualquier forma, recomiendo la publicación de alguno de los escritos del Tte. Cnel. Gavazzo. Son didácticos desde muchos puntos de vista”.</p>
<p>Jorge Majfud</p>
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		<title>Majfud: “La práctica vital”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2011/09/majfud-%e2%80%9cla-practica-vital%e2%80%9d.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Sep 2011 19:35:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[La práctica vital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“La práctica vital” es el título de la columna de Jorge Majfud que nos deleita una vez más con su pluma. A los lectores de Sociedad Uruguaya, que lo disfruten. “No pocas veces he escuchado que la desventaja de estudiar un nuevo idioma consiste en que si luego no se usa, se pierde. Esto es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“La práctica vital” es el título de la columna de Jorge Majfud que nos deleita una vez más con su pluma. A los lectores de Sociedad Uruguaya, que lo disfruten.</p>
<p>“No pocas veces he escuchado que la desventaja de estudiar un nuevo idioma consiste en que si luego no se usa, se pierde. Esto es técnicamente impreciso, ya que perder la habilidad de usar un conocimiento no significa necesariamente que uno ha olvidado todo o lo necesario. De hecho, ocurre lo mismo con nuestra propia lengua materna. En nuestra memoria hay decenas de miles de palabras (podemos verificarlo con sólo abrir un diccionario), pero usamos apenas una fracción. Es sólo un ejemplo, ya que el problema no radica en las cantidades sino en la calidad. Según algunos estudios realizados con estudiantes de mi propio país de origen, las nuevas generaciones de estudiantes usan apenas quinientas palabras, lo cual resulta paradójico considerando los nuevos medios escritos de la Era digital. Paradójico, no inexplicable: no se puede salir ileso de tanta habilidad para el manejo de emoticones y otras pobrezas y perezas intelectuales, tan propia de la cultura del “clic”.</p>
<p>Claro, hay que respetar los cambios de las nuevas generaciones; generación que no cambia es generación perdida. Pero tampoco se puede adular a las nuevas generaciones dejando de señalarles, de forma cómplice y cobarde, todo lo que han perdido de forma inadvertida porque probablemente nunca lo conocieron. Al menos que se demuestre que sólo aquel hábito antiguo de leer antigüedades de trecientas paginas (de papel, ¿por qué no?) de algún genio de la historia, es un ejercicio inútil y anacrónico. Entonces el poder del mundo seguirá concentrado en las manos de aquellos pocos que salen de las mejores universidades, reductos y bastiones de la “antigua” cultura escrita, mientras el resto se limitará a otro rol tradicional: a su función de consumidores de novedades.</p>
<p>El viejo latiguillo de “una imagen vale por mil palabras” es harto más popular pero no menos cierto que su contrario: “una palabra vale por mil imágenes”. No sólo para el pensamiento abstracto y para las emociones más profundas. También lo vemos todos los días en la prensa: las imágenes, con esa falsa aureola de objetividad, son casi siempre esclavas del texto que la acompaña, del discurso que dice quién es el villano y quién el noble en esa guerra, en esa gresca callejera, en esos niños muriendo de hambre. En esos casos, qué grotesco resulta escuchar “las imágenes hablan por sí solas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aprender suele ser un placer, pero cualquier aprendizaje serio implica un gran esfuerzo. Si no lo fuera, el mundo sería casi perfecto y ningún título, ningún reconocimiento y probablemente ninguna habilidad tendría algún valor social, como una medalla en un torneo olímpico vale por la discriminación que representa. Claro que no todo conocimiento ni toda habilidad significan un avance para la humanidad. Por ejemplo, la estupidez tampoco es algo innato. Nadie encontrará un niño estúpido de dos años de edad. Es decir, la estupidez también es una habilidad que se adquiere luego de un entrenamiento esmerado.</p>
<p>Los idiomas, entonces, no son el único caso que requiere cuidado para crecer y mantenerse. De la misma forma que se aprende cualquier disciplina, incluida aquellas que requieren entrenamiento físico, también se pierden muchas otras habilidades y muchos conocimientos cuando no se usan. Mucho mas rápido se desinflan los músculos de un físicoculturista que las palabras exóticas que aprendemos en un viaje de turismo.</p>
<p>He estudiado matemáticas durante muchos años en la educación formal de mi país e, incluso, por unos pocos semestres fui profesor de matemáticas (al tiempo que, no sin paradoja, mi principal trabajo era resolver problemas prácticos en las obras de construcción) antes de abandonarlo todo por la literatura. Claro, abandonar también es un verbo impreciso. Todo está ahí. Sin embargo, mis habilidades para resolver ecuaciones integrales o diferenciales, que en algún momento de mi vida fueron un ejercicio fascinante, han disminuido de forma sensible. Un día me puse a refrescar algo de ese conocimiento y me di cuenta, no sin dificultad, que la ciudad de los altos muros no había desaparecido, estaba en algún lugar de mi memoria, pero un poco o bastante enterrada. O quizás esa habilidad que antes servía para resolver ecuaciones o cálculos estructurales que ahora hacen las computadoras, se ha dedicado a influir en mi vida de alguna otra forma insospechada.</p>
<p>De cualquier forma, sabemos que lo mismo le ocurre a un deportista. El cerebro es, al fin y al cabo, un músculo. Un músculo grasoso que consume casi un tercio del oxigeno total del cuerpo. No sabemos si ahí radica el espíritu, el alma y toda la actividad emocional, aparte de la intelectual, pero seguramente es la estación central de todas estas experiencias vitales.</p>
<p>El juego de perdidas y ganancias también ocurre con los sentimientos y emociones más complejas y con las más básicas y elementales, como el amor y el odio, la tristeza y la felicidad.</p>
<p>Una vez un profesor amigo en Estados Unidos me vio preocupado y luego que vagamente le referí los motivos (el mundo, mis propias incertidumbres sobre el futuro) me advirtió lo siguiente: uno siempre tiene problemas y, claro, lo mejor es tomarlos en serio y resolverlos. Para un problema no hay nada mejor que una solución. Pero luego, si uno vive en un permanente estado de preocupación o infelicidad, una vez cuando uno ha resuelto aquellos problemas que alguna vez lo preocuparon, no alcanza a advertir que lo ha hecho o, peor, es incapaz de ser razonablemente feliz, ya que ha perdido el entrenamiento o la sabiduría necesaria para serlo. Uno aprende a no ser feliz y luego, como un idioma materno, es más difícil perder esa perspectiva. Aun así, tampoco es un aprendizaje irreversible.</p>
<p>Si uno no practica ciertos sentimientos, los pierde. No es imposible recuperarlos. Claro, es más fácil comprender esto que realizarlo. Pero comprender es, casi siempre, el primer paso.</p>
<p>Llevar la memoria (y ahora también la inteligencia) en la mano, no es algo que pasará inadvertido por el músculo intelectual, como no pasaría inadvertido para un campeón de tenis la sustitución de la cancha y la raqueta tradicional por el PlayStation. Mientras las universidades logran robots que se parecen cada vez más a los seres humanos, no sólo por su inteligencia probada sino ahora también por sus habilidades de expresar y recibir emociones, los hábitos consumistas nos están haciendo cada vez más similares a los robots.</p>
<p>Es decir, no sólo los idiomas que no se usan se pierden; las mismas habilidades básicas de ser seres humanos corren la misma suerte. En el primer caso es evidente porque siempre nos queda una lengua desde la cual observar la pérdida; en el otro no, porque una vez que se pierde la condición de ser humano no se puede advertirlo, como un robot no puede advertir que en realidad no es un ser humano, sin importar lo que diga, piense o sienta.</p>
<p>Jorge Majfud</p>
<p>majfud.org</p>
<p><a href="mailto:majfud@gmail.com">majfud@gmail.com</a></p>
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		<title>Conversaciones con Jorge Majfud en torno a la producción, la riqueza y el desarrollo de las sociedades</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2011/07/conversaciones-con-jorge-majfud-en-torno-a-la-produccion-la-riqueza-y-el-desarrollo-de-las-sociedades.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Jul 2011 15:37:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Analía Gómez Vidal]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo de sociedades]]></category>
		<category><![CDATA[jorge majfud]]></category>
		<category><![CDATA[producción y la riqueza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos la Entrevista a Jorge Majfud de parte de Analía Gómez Vidal en torno a la producción, la riqueza y el desarrollo de las sociedades. Analía Gómez Vidal nació en Buenos Aires, Argentina, en 1989. Estudió Economía (especialización en Periodismo) en la Universidad Torcuato Di Tella. Actualmente, cursa la Maestría en Economía en la misma [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos la Entrevista a Jorge Majfud de parte de Analía Gómez Vidal en torno a la producción, la riqueza y el desarrollo de las sociedades.</p>
<p>Analía Gómez Vidal nació en Buenos Aires, Argentina, en 1989. Estudió Economía (especialización en Periodismo) en la Universidad Torcuato Di Tella. Actualmente, cursa la Maestría en Economía en la misma institución, y trabaja como asistente de investigación en la Federación Iberoamericana de Bolsas (FIAB). Es colaboradora habitual de distintos medios independientes y se desempeña como responsable del blog del South American Business Forum (SABF).</p>
<p>Twitter: <a href="http://twitter.com/#%21/agomezvidal">http://twitter.com/#!/agomezvidal</a></p>
<p>I: Crecimiento</p>
<p>Analía: Una idea que he escuchado durante mi formación es que la pobreza podría combatirse a partir del aumento de la producción. Sin embargo, siempre me ha preocupado la idea de que, si es necesario aumentar cada vez más la producción y el consumo, y así mantener la máquina en funcionamiento, ¿cuándo diremos basta? ¿Hasta qué punto podemos constatar que el desarrollo siempre es beneficioso para la sociedad? ¿Es el desarrollo per se lo que debemos buscar?</p>
<p>Jorge Majfud:  Decimos basta cuando se alcanza conciencia de un vicio que todavía podemos dominar o cuando, en el caso más frecuente, un factor externo, como la naturaleza o la economía misma, traspasa un punto crítico y la tendencia general se revierte de forma más o menos abrupta.  Esto es lo que conocemos como crisis. Ahora, en cuanto a que “la pobreza se combate con el aumento de la producción”, debemos cuestionarnos sobre lo básico. Primero, ¿de qué tipo de pobreza estamos hablando? Luego, ¿la pobreza de quién? Unos pocos se refieren la pobreza cultural. Unos menos aun discuten la pobreza espiritual. Está sobreentendido que hablamos de pobreza económica, que está fuertemente vinculada a la pobreza cultural y más aún a la pobreza de educación. En cuanto a lo segundo, también podemos considerar que existen casos en los que la producción puede combatir la pobreza de un grupo y aumentar la opresión (y la pobreza misma) de otro grupo menos favorecido por este tipo de producción. Bastaría recordar las primeras etapas de la Revolución industrial en Europa y los modelos colonialistas del llamado tercer mundo, periferia o barbaria. Por otro lado, la producción puede disminuir la pobreza material pero también puede aumentar la pobreza psicológica, social y espiritual al inducir, por ejemplo, el consumismo como único recurso para estimular la economía, lo que luego se llama “crecimiento” y hasta se confunde con “desarrollo”. La producción y el consumo no son ilimitados. El desarrollo sí, y si bien tradicionalmente se lo asocia al incremento de los anteriores, podría ser el caso que un menor consumo significase un mayor desarrollo social. De hecho este próximo paso es necesario, aunque todavía no inevitable.</p>
<p>Analia: ¿Podemos  establecer parámetros que nos impidan vivir tras un objetivo que sabemos nunca alcanzable, porque siempre buscamos más? Es necesario?</p>
<p>J.M. Sí, lo es. Pero el problema surge cuando nos preguntamos quién o quiénes deben o pueden establecer estos parámetros. ¿El Estado? ¿Los gobiernos? ¿El mercado? ¿La conciencia individual? ¿La conciencia colectiva, producto de una maduración histórica promovida por la libertad de expresión y una crítica radical? Sospecho que lo ideal serían estas dos últimas opciones. No obstante, la toma de conciencia colectiva normalmente es un logro a largo plazo y, como decía Keynes, “a largo plazo estaremos todos muertos”. De cualquier manera, podemos estar de acuerdo en que un modelo global basado en “cuanto más mejor” es insostenible.</p>
<p>II: El modelo en Occidente</p>
<p>Analia: El modelo planteado ¿es típicamente occidental? ¿Por qué?</p>
<p>J.M. En gran medida sí, y surge sobre todo en el siglo XV o XVI. Hace muchos años, un hindú me dijo en India que los occidentales nunca podríamos ser felices porque siempre buscábamos más. Yo no propondría (uso el condicional porque respeto mi ignorancia sobre la mente profunda de Asia) un modelo budista donde se considera que la interminable búsqueda del placer es la responsable de la infelicidad humana, pero reconozco que nuestro mundo, por lo menos el capitalista, promueve obsesivamente el deseo y castiga el placer con ese objetivo (el placer, ya sabemos, es improductivo cuando no es prostibulario). Promueve aumentar el consumo y la producción y así estimular la economía, el crecimiento y el éxito nacional, aunque en el proceso nos destruyamos como seres humanos. Por otro lado, no estoy de acuerdo con que el hambre se pueda combatir solo con meditación o con dejar de pensar en la comida. Tal vez necesitamos un equilibrio entre el clásico Oriente y el clásico Occidente (cosa que parece cada vez más lejana, con el evidente triunfo de Occidente en el llamado exitoso mundo oriental de hoy). Aunque en muchas civilizaciones existieron otras formas de humanismos, es el humanismo renacentista el que deriva en los actuales Derechos Humanos (a través de las concepciones de progreso de la historia, de la validez primera de la razón critica sobre la mera autoridad, de la libertad no como maldición demoníaca sino como un objetivo humano en permanente construcción) y también es un aporte valioso de ese “modelo occidental”. La Europa del Renacimiento que reivindicó la codicia como valor moral, aunque le puso otros nombres como “ambición” o “espíritu de superación”, también produjo sus utopías opuestas a estos valores. Muchas de esas utopías son realidades concretas hoy, como la igualdad y la libertad individual y un lago etcétera. El mismo capitalismo que nace en esta época, con sus exploradores y sus nuevas sectas cristianas (hoy religiones) que legitimaron la codicia y la violencia justificada sobre los “pueblos inferiores”, por otro lado también destruyeron los sistemas de castas y estamentos, sustituyendo los títulos nobiliarios y las purezas de sangre por el valor abstracto del dinero. Lo que a su vez, liberó a muchos grupos sumergidos. También creó, con el tiempo, nuevas diferencias; tal vez no tan rígidas y arbitrarias como en tiempos feudales, aunque este punto es materia de debate hoy en día, sobre todo cuando analizamos la dinámica “democrática” de los grandes lobbies mundiales. En resumen, el “modelo occidental” no es un monolito. Incluye contradicciones internas. No obstante, todas esas contradicciones, esas luchas, todo lo bueno y todo lo malo de Occidente parece simplificarse en el american way of life que, con variaciones (a veces solo pintorescas) es el que se está imponiendo en casi todo el mundo, para bien y para mal, con el agravante de que en la mayoría de los casos un injerto ortopédico y en otros una imitación raquítica.</p>
<p>Analia: ¿Cómo diferenciamos conceptos como producción, consumo y desarrollo?</p>
<p>J.M. Las ideas sobre lo que entendemos por producción y consumo son mucho más simples y más fáciles de cuantificar que la idea de desarrollo. En nuestra civilización, necesitamos cuantificar, debido a la complejidad que han alcanzado nuestras sociedades modernas y posmodernas. Pero desde el inicio, la consideración del número y la cantidad como única fuente de verdad es equívoca. Podemos medir, contrastar una cantidad con otra de forma mucho más fácil que cuando intentamos valorar la calidad de algo. No me refiero a la calidad de un vino, lo cual no provoca muchas crisis existenciales a los catadores profesionales. Me refiero a la calidad de experiencias humanas más complejas. Para no irnos al área puramente artística o metafísica, podemos considerar que la idea de desarrollo puede ser cuantificada, pero en sí misma es una valoración cualitativa. Al no distinguir estas dos categorías, tendemos a confundir riqueza con desarrollo, y de ahí esa percepción, que está en tu anterior pregunta, de que con el simple aumento de la producción se elimina la pobreza y se aumenta el desarrollo de un país, de una sociedad. No. Puede haber una producción desenfrenada, eso que se suele llamar “milagro económico”, y al mismo tiempo se puede confirmar el subdesarrollo de esa misma sociedad (que a veces no se advierte por la proliferación de nuevas herramientas o nuevos juguetes tecnológicos). Un ejemplo extremo, didáctico, sería una economía basada en la esclavitud. En cierto momento de la historia pudo ser altamente productiva, sobre todo en una cultura agrícola o agropecuaria. Pero en esos casos no podríamos hablar de desarrollo. Si comparamos el norte y el sur de Estados Unidos antes de la Guerra Civil de 1861, podríamos decir que el sistema esclavista del sur era menos desarrollado que el sistema industrializado del norte, porque los esclavos por su color eran menos libres, o tenían menos opciones que los esclavos asalariados de la cultura industrial del norte. Pero no eran sociedades pobres. Lo mismo Bolivia o Brasil…</p>
<p>III: El PIB (parte I)</p>
<p>Analia: ¿Sin un crecimiento sostenido del PIB no hay desarrollo?</p>
<p>JM. Bien, para comenzar no sé si sería buena idea entrar en el lugar común de cuestionar al PIB en su validez de medir el tamaño de una economía y su performance anual, si importa más el nominal o si el poder de compra es más realista, etcétera.</p>
<p>Analia: Podemos entrar un poco en esa discusión&#8230;</p>
<p>J.M. Lo que debería estar claro es que el PBI de un país no mide su grado de desarrollo. Para eso están otros índices.</p>
<p>Analia: ¿Y el PIB per cápita…?</p>
<p>J.M. Es cierto que en el consciente y en el inconsciente colectivo el tamaño del PIB es sinónimo de desarrollo. Hay cierta relación. Los países desarrollados (con todas las simplificaciones y variaciones que supone esta definición) tienen un PIB per cápita mayor que el de los países subdesarrollados. Pero el PIB en sí, aunque atractivo como primera regla de éxitos y fracasos, políticos y nacionales, es in indicador bastante primitivo. Basta recordar que en materia de “producto bruto” son lo mismo las ganancias que deja una vacuna que combate una enfermedad que una droga que la produce. Incluso, en este caso, ni se puede argumentar que la primera producirá más ganancias económicas a largo plazo que la segunda, porque la gente saludable vive más que la que se enferma, ya que es posible que en un país pobre la población joven sea abrumadoramente mayor que la adulta y por lo tanto a mediano plazo no importa que se enfermen. Por el contrario, es posible que la gente sana (al menos sana de cuerpo y alma) tienda a consumir menos que los drogadictos y, por lo tanto, a aportar menos al incremento del PIB. Por supuesto que esta especulación muestra una posibilidad, no la realidad necesariamente. Vale solo como ejemplo o como hipótesis de trabajo.</p>
<p>Por otro lado, si dejamos las especulaciones de lado y echamos una mirada a la historia, a corto plazo veremos que, en las últimas generaciones, sociedades desarrolladas (como los países escandinavos) tuvieron desempeños pobres en materias de inversiones, o medidos por el crecimiento porcentual de sus respectivas bolsas de valores, mientras que países subdesarrollados, ya sea  en Asia o en América Latina,  el monto de inversiones fue bastante mayor.</p>
<p>IV: Mercados y desarrollos desiguales.</p>
<p>Analia: Es decir, que las bolsas suban exponencialmente no significa necesariamente que la economía se esté dirigiendo a un escenario de crecimiento real.</p>
<p>JM. Sí, esto ha sido demostrado con ejemplos viejos y más recientes. La caída abrupta de una bolsa de valores refleja, significa y al mismo tiempo provoca el pánico (recordemos que las bolsas y los inversionistas son entes altamente emocionales). Pero en estados normales, un excesivo crecimiento del Dow Jones o del Nikkei o el de Indonesia no significan el mismo crecimiento proporcionalmente. Ustedes pueden corregirme en este punto. Ahora, a largo plazo, la historia nos muestra que el “desarrollo” de África y América Latina, en un contexto de colonización, no acompañó de la misma forma las cadenas de booms económicos que periódicamente vivió el continente, con su típico bipolarismo emocional de excesivas euforias y crisis autodestructivas.</p>
<p>Analia: ¿Podemos poner algunos ejemplos?</p>
<p>JM. El trazado de ferrocarriles en su época significó no sólo la sensación de progreso y modernización sino también el incremento real del PIB, ya que eso creó puestos de trabajo y movilizó otros sectores de la producción, principalmente la producción de materias primas. Pero a largo plazo, eso funcionó como una jaula de oro, como una estructura que impidió la industrialización y favoreció la explotación de materias primas. Como bien lo ilustró Eduardo Galeano, hace cuarenta años, hoy visto de forma displicente. La idea de “venas abiertas” o de “jaula de oro” expresa una realidad. Basta ver en Google los mapas de América Latina y compararlos con el de Estados Unidos. Todavía se ven, en el sur, las líneas principales de carreteras y vías férreas convergiendo en abanico hacia los puertos, que era donde se asentó primero el poder español, y luego el poder criollo que continuó el modelo exportador (del que tanto se jactaba Domingo Sarmiento), mientras en las sierras y en las llanuras se refugiaban los indios, ya en tiempos de Bartolomé de las Casas, los gauchos después, y los guerrilleros más recientemente. En Estados Unidos la colonización fue a la inversa. No solo procedió por unión (no pocas veces, la anexión violenta), en lugar del proceso por fragmentaciones que sufrió Iberoamérica, sino que mucho antes los colonos ocuparon (y desalojaron a los indios) para asentarse allí y no para explotar, hacerse ricos y luego retirarse a Europa a reclamar sus títulos de nobleza, como hicieron muchos conquistadores españoles. El mapa norteamericano muestra la unión de nodos (ciudades), pero no una red de explotación internacional. Es decir, un dólar invertido en el sur, a la larga no iba a producir lo mismo que un dólar invertido en el norte. El dólar del sur servía para mantener la dependencia (y perdón por la referencia a otra teoría norteamericana de los ’50, tan despreciada hoy); el dólar del norte sirvió para sentar las bases de su propio desarrollo. Recuerdo que en Mozambique, un país que se extiende en una franja de norte a sur, las vías principales lo cruzaban de este a oeste. Habían sido trazadas por el imperio británico para extraer las riquezas de tierra adentro, por sobre la colonia portuguesa. El país no importaba. Hasta no hace tantos años, no se podía ir por tierra de la capital a las principales provincias del norte. Hasta la leche y los huevos de gallina nos llegaban por avión cada semana.</p>
<p>Analia: ¿De qué año estamos hablando?</p>
<p>JM. Hace algo más de diez años. Ahora, poco a poco han ido cambiando las cosas en Africa, pero todavía es más o menos lo que era entonces.</p>
<p>V: El PIB (parte II)</p>
<p>Analia: Se puede crecer en términos de PIB destruyendo o construyendo mal.</p>
<p>JM. Sin duda. Como en aquella vieja película de Chaplin, The Kid, en la que el niño rompía los vidrios para que el protagonista, el vidriero, tuviese trabajo, se puede generar PIB destruyendo el patrimonio ya establecido. Hace un par de años, aquí (nota de editor: Estados Unidos)  hubo un billonario plan llamado “Cash for Clunkers”.  El gobierno de Obama daba varios miles de dólares a cada persona que quisiera deshacerse de su auto viejo (que en cualquier otro país se consideraría “usado pero nuevo”). El consumidor compraba un cero kilómetro, y a su auto lo destruían inmediatamente, echándole una solución en el motor que se transformaba en algo parecido al vidrio, lo cual hacía imposible revenderlo. Luego lo hacían chatarra. El plan tenía un aspecto razonable, que era disminuir la contaminación del aire y bajar el consumo de combustible. Pero la razón principal fue estimular la economía, lo que a corto plazo dio resultados muy evidentes y quizás a mediano plazo también. Es un ejemplo reciente sobre cómo aumentar el PIB y estimular la economía destruyendo lo que en otros países más pobres sería un artículo de lujo. Me pregunto si los economistas tienen algún índice que mida no el PIB de un país, sino su riqueza en valores absolutos, el patrimonio total. Es decir, que mida la “riqueza producida”, como las escuelas y las universidades, la estructura de autopistas, pero no los minerales sin extraer. Tal vez, en ese caso se podría hablar de cierta aproximación de la riqueza de un país a su desarrollo, aunque seguiría faltando el aspecto cualitativo. La guerra es otro factor fundamental en el PIB. Si en 2009 se hubiese producido un conflicto mundial entre dos grandes potencias, la economía podría haber sufrido de muchas formas. Las bolsas se hubiesen contraído por un tiempo, el petróleo hubiese subido abruptamente, pero sin duda la recesión hubiese terminado mucho antes y el desempleo en los países del norte hubiese caído dramáticamente. No sería descabellado pensar que una receta semejante fue usada muchas veces en el pasado. Al fin y al cabo, la industria armamentística es una de las más importantes del mundo, junto con el comercio de drogas, lo cual da una idea de lo engañoso que puede resultar un simple índice como el PIB.</p>
<p>Otro factor que podríamos señalar es cuando vemos que, para calcular el tamaño del PIB y sobre todo en términos nominales, las principales variables son el crecimiento anual, la apreciación de la moneda nacional y la inflación. Si la moneda nacional se aprecia de forma acelerada, eso podría quitar competitividad a sus exportaciones, pero en la medición global la economía indicaría un mayor PIB. Lo mismo ocurre con la inflación. No sólo se trata de que la deflación o la inflación anémica asuste o desestimule a inversionistas y productores, lo que crea un círculo negativo, al estilo del Japón de las últimas dos décadas, sino también de que la inflación en términos absolutos, abstractos, funciona como una variable positiva para el cálculo del PIB en términos absolutos.</p>
<p>VI: El PIB (parte III)</p>
<p>Analia: Por lo visto, el PIB no es su dato favorito.</p>
<p>JM. Es un dato importante, pero insuficiente y a veces engañoso. Aunque tal vez algo peor que los defectos técnicos del PIB es la obsesión paranoica de medirnos como pueblos y como ideologías según el tamaño del PIB, todo lo que se encoge, y cómo agrandarlo. Vivimos obsesionados con el tamaño y la cantidad del mundo que nos rodea. Es una característica de nuestra civilización occidental, desde el Renacimiento, pero también es la forma más fácil de lidiar con un mundo progresivamente más complejo. El otro número al que los políticos, economistas, inversores y ciudadanos comunes le prenden varias velas es la tasa de desempleo. Creo que después del PIB, es el guarismo más obsesivamente contemplado. Por ejemplo, hoy en día la economía de Estados Unidos está creciendo a una tasa de casi el 3 por ciento anual. Nada mal, comparada con la europea o la japonesa. Sin embargo la mayor crítica de los políticos de la oposición señala, aparte del endeudamiento, el alto índice de desempleo. Estuvo por muchos meses a casi 10 por ciento. Hoy está a 8.9 por ciento y se estima que Obama llegará a la lucha por la reelección con un 7.7 por ciento, el más alto para un presidente que busca su segundo termino (históricamente, creo que el segundo es el termino más importante de cada presidente, tal vez porque ya no se juega ninguna reelección). 9.8 por ciento todavía es considerado muy alto. Sobre todo por las compañías que están reportando ganancias desorbitantes. Hasta las fenecidas automotoras están reportando ganancias de dos dígitos. No es raro leer, casi a diario en el Wall Street Journal que una gran compañía X ha reportado un incremento del 40 o del 80 por ciento en sus ganancias. Sin embargo se resisten a tomar nuevos empleados. Claro, parte del aumento de la productividad y de las ganancias se deben a la reducción de empleados. Pero el primer argumento es: “no tomamos nuevos empleados porque estamos cautelosos con respecto al futuro”. ¿Cuál es el principal indicador que miran las compañías y los inversionistas antes de invertir en su personal? El índice de desempleo. Es decir, las compañías no contratan más personal porque están esperando que el índice de desempleo baje, pero éste no baja porque las compañías no toman nuevos empleados. Para mí la solución sería una simple mentira piadosa. Si el gobierno mintiera más radicalmente sólo sobre el índice de desempleo, eso generaría el más grande estímulo que se está buscando en la economía. Al fin y al cabo, las inyecciones de dinero no deja de ser otra mentira, una manipulación artificial sobre las “leyes del mercado”, con el agravante de generar deuda, real o psicológica y mas fuga de capitales a aquellos países que tienen sus tasas de interés por las nubes (en casos más del 10 por ciento) para evitar precisamente mas inflación que genera el consumo y la misma inundación de capitales. Claro, no se puede mentir por mucho tiempo. Eso genera desconfianza. Por eso algunos países latinoamericanos son menos creíbles en este tipo de datos. No es que Estados Unidos no mienta, solo que tal vez sabe hacerlo de formas imposibles de verificar, por su complejidad o por su incontrastabilidad, como los anotados estímulos monetarios, etc. Razón por la cual hay mayores controles sobre mentiras más directas, como podría ser una salvadora y muy estimulante manipulación del índice de desempleo.</p>
<p>VII: El desarrollo y la libertad</p>
<p>Analia: ¿Qué es “desarrollo”, entonces? En todo caso, ¿existe una medida efectiva de qué es el “desarrollo”? Si así fuera, ¿Cómo podemos evaluar su validez?</p>
<p>JM. Para simplificar el análisis de desarrollo, podemos enlistar algunos factores básicos, aunque variables según la sociedad, la cultura y el momento histórico. Por ejemplo, el primero sería lo que prefiero llamar “igual-libertad”. Es decir, un alto grado de libertad, del individuo-en-sociedad (la libertad de un pueblo que no tenga a la libertad del individuo como objetivo final es un contrasentido, carece de sentido existencial o sólo tiene un sentido abstracto, tal como lo entendía un indio marxista llamado N.M. Roy[1]). Pero una sociedad desarrollada es una sociedad que ha expandido el potencial de libertad a todos sus miembros lo cual, tanto en el capitalismo como en el comunismo, es por lo menos cuestionable. Lo es cuando consideramos una sociedad X, pero aún más cuando consideramos la sociedad internacional y sus relaciones desiguales de producción y consumo.</p>
<p>Analia: ¿Podemos ser libres siendo pobres?</p>
<p>JM. En términos existenciales, sí. Un millonario puede ser un deplorable esclavo de su propia fortuna. Pero en términos sociales, según los parámetros modernos fundados en el humanismo y en el iluminismo, no podemos ser libres si vivimos acosados por la necesidad y los problemas económicos. Claro que aquí entra otra variable crucial: las expectativas. Lo que hoy llamamos necesidad, como tener un teléfono celular, un automóvil o un título universitario, antes era un lujo. En resumen, según las expectativas y los valores más comunes de nuestras sociedades contemporáneas (“realización personal”, “oportunidades de crecimiento”, etc.), la “liberación” del individuo depende de lo que algunos teóricos europeos en el siglo XIX entendían como el paso del reino de la necesidad al reino de la libertad. Es decir, en una sociedad sumida en la miseria, donde todo es pura urgencia y necesidad, podría haber igualdad, pero en una situación de “igual necesidad”. Para salir de este estado necesitamos bienes, producción, etc. Pero si esta producción depende de que unos grupos se liberen para esclavizar a otros, sea de forma clásica o a través de un salario insuficiente o condiciones laborales agobiantes o denigrantes para los individuos, entonces no tendremos desarrollo y sí todos los otros factores que definen una sociedad subdesarrollada: 1) altos niveles de desigualdad, 2) violencia civil, 3) desestimulo del esfuerzo y la responsabilidad individual, 4) bajos niveles de educación, 5) escasez de ocio creativo, 6) descreencia en las normas y las instituciones y, por lo tanto, 7) tendencia al autoritarismo desde arriba hacia abajo y viceversa.</p>
<p>VIII: Los modelos importados</p>
<p>Analía: Muchas veces, como usted ha mencionado, tendemos a creer que la exportación de modelos ajenos y su aplicación en nuestros contextos (en particular en Latinoamérica) tendrán resultados similares a los obtenidos en su país/región de origen. Sin embargo, por momentos esto ha sido contraproducente. ¿Por qué nos empeñamos en la extrapolación de modelos, si hemos comprobado que no son infalibles? ¿Por qué modelos no exitosos en otros países son incluso exportados a nuestra región (como el caso del sistema educativo argentino, copiado del europeo durante muchos años)? En definitiva, ¿Cómo podemos definir aquello que perseguimos, pero no vemos claramente qué es?</p>
<p>JM. Sí, la copia de modelos sociales y económicos en Iberoamérica se remonta al nacimiento mismo de nuestras repúblicas. Nuestros mejores intelectuales y fundadores se basaron en la experiencia de la Revolución Americana, de su constitución y de sus instituciones como padres fundadores. Una elite se basó en las ideas del iluminismo europeo que no pudieron materializarse en antiguas estructuras políticas, pero sobre todo sociales. Sin embargo, la experiencia americana fue vivida como un éxito tanto por propios como por los mismos latinoamericanos, y por los intelectuales europeos hasta finales del siglo XIX, por lo menos. Pero los Jefferson, los Madison, los Paine, simplemente se inspiraron en ideas, no copiaron porque no existía una experiencia semejante en ninguna parte del mundo. Nuestros líderes latinoamericanos, en gran medida, copiaron o quisieron copiar la experiencia norteamericana. De ahí surgen las “repúblicas de papel”: constituciones maravillosas pero divorciadas de la realidad semicolonial y semifeudal del continente. El mismo Sarmiento, y hasta Alberdi, eran admiradores de la experiencia norteamericana y vieron la copia, si no literal, como un objetivo.</p>
<p>En resumen, si bien es imposible crear nada de la nada misma, es imprescindible que cada contexto exprese su realidad en leyes y sistemas con cierto grado de creatividad que refleje las particularidades sociales, económicas y, sobre todo, culturales. Eso abarca también la investigación tecnológica, la cual pareciera, por lo menos, de aplicación universal. No obstante, no es casualidad que Estados Unidos, Europa, y ahora China, inviertan desesperadamente en investigación e innovación. Los inventores tienen la sartén por el mango, por lo menos en las primeras etapas de cada invento.</p>
<p>IX: El mundo que vendrá</p>
<p>Analía: ¿Cómo será el mundo dentro de diez años?</p>
<p>Si usamos diferentes softwares que calculan escenarios, veremos que es casi inevitable que China sea la mayor potencia económica en el 2020. La población china seguirá siendo mucho más pobre que la norteamericana, pero el país, más de cuatro veces más poblado, pasará a ser la principal economía mundial. Aunque cambiemos las variables de inflación, de apreciación del yuan, de crecimientos de PIB, etc., el resultado sería prácticamente el mismo. Si no es en el 2020, será en el 2022. Eso, según los software más sofisticados. No obstante, estos programas responden a una lógica del momento. No consideran, por ejemplo, el factor humano. En mi opinión, China será la principal economía del mundo tarde o temprano, pero también veo que es uno de los escenarios político-sociales más delicados del mundo. El más explosivo. Aunque el carácter del pueblo chino, con toda su diversidad interna, raramente se aproximaría al del mundo árabe o latinoamericano. Es muy difícil mantener a un pueblo con un alto grado de crecimiento económico ininterrumpido. Cualquier crisis de semejante boom económico, que ya lleva treinta años, provocará un efecto dominó de reivindicaciones sociales y políticas. Quizás esa sea la principal razón por la cual el gobierno chino se preocupa tanto por la inflación. Tarde o temprano, tambien China deberá enfrentar cambios radicales en sus sistema político.</p>
<p>[1] “It is absurd to argue that negation of freedom is the road to freedom. The purpose of all rational human endeavor, collective as well as individual, should be the attainment of freedom in ever large measure, and freedom is real only as individual freedom.” (Roy 36). Roy, M. N. Radical Humanism. [1952] New York: Prometheus Book, 2004.</p>
<p>________________________</p>
<p>Jorge Majfud, PhD</p>
<p>majfud.org</p>
<p>E-mails: jmajfud@ju.edu / majfud@gmail.com</p>
<p>Tel 904-256-7929</p>
<p>Jacksonville University.</p>
<p>College of Arts and Sciences.</p>
<p>Division of Humanities</p>
<p>2800 University Blvd N.</p>
<p>Jacksonville, Florida, 32211</p>
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