Mar del Plata,  (dpa). La XX Cumbre Iberoamericana en Mar del Plata consagrará su debate central a un ambicioso proyecto, las «Metas Educativas 2021», que aspiran a mejorar durante la próxima década la calidad y la equidad en la educación para hacer frente a la pobreza y a la desigualdad, se informa el 1º de diciembre con la firma de Gabriela Mayer.

«Es la primera vez en la historia de América Latina que hay un programa integral sobre educación», subrayó el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, poco antes del comienzo de la cita en la ciudad balnearia argentina, bajo el lema «Educación para la inclusión social».

Se espera que durante el cónclave iberoamericano entre viernes 3 de diciembre y sábado 4 de diciembre. los jefes de Estado y gobierno den luz verde a estas metas, impulsadas por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

El programa tendrá un costo de 100.000 millones de dólares a lo largo de diez años, que se sumará a los actuales presupuestos nacionales de educación. También establece la creación de un fondo solidario por otros 5.000 millones de dólares para aquellas regiones y países que no puedan afrontar la inversión.

En declaraciones a dpa, el secretario general de la OEI, Álvaro Marchesi, identificó las principales urgencias en el área educativa: «Primero, el cuidado de la infancia, la salud y el desarrollo equilibrado de los niños. Segundo, el acceso a la educación, que el niño permanezca en la escuela doce años. Tercero, mejorar la calidad de enseñanza y de formación de los maestros y, cuarto, conseguir que toda la población sea alfabeta y obtenga la capacitación básica».

«La medida prioritaria, la más necesaria, es la primera, la del cuidado de la infancia», recalcó el secretario general de la OEI a su paso por Buenos Aires.

Entre las 11 metas concretas para la mejora de la educación en Iberoamérica se encuentran aumentar la oferta de educación inicial y potenciar su carácter educativo, así como también universalizar la educación primaria y secundaria básica y ampliar el acceso a la educación superior. Asimismo se apunta a mejorar la calidad de la educación, favorecer la conexión entre educación y empleo y fortalecer la profesión docente.

El programa busca lidiar con retos aún no resueltos en la región como el analfabetismo, el abandono escolar temprano, el trabajo infantil, el bajo rendimiento de los alumnos y la escasa calidad de la oferta educativa pública.

Las disparidades entre países son muy considerables. Pese a que el promedio regional de analfabetismo absoluto no alcanza el nueve por ciento de la población de a partir de 15 años, en varios países supera el 15 por ciento (Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua). Mientras en otros la máxima expresión de vulnerabilidad educativa afecta a menos del cinco por ciento de la población (Argentina, Chile, Costa Rica, Cuba, España, Venezuela y Uruguay).

El analfabetismo funcional es bastante más generalizado, y para 18 países de la región alcanza a casi el 29 por ciento de las personas de 15 años y más, según cifras difundidas por la OEI en su documento final sobre las «Metas Educativas 2021/La educación que queremos para la generación de los bicentenarios».

Por su parte, el más reciente informe del SITEAL (Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina) analiza los desafíos que representa avanzar hacia esas metas y advierte que «las desigualdades observadas entre los países y en el interior de cada uno de ellos respecto a cuestiones tan importantes como el acceso a los sistemas educativos, las características de la oferta escolar y los logros de los alumnos manifiestan que, en América Latina, el objetivo de acceder al conocimiento aún constituye un privilegio de los sectores mejor posicionados».

También alerta SITEAL (iniciativa que comparten el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación -UNESCO Buenos Aires y la OEI) que el logro de las metas «sólo será posible en la medida que el compromiso se aborde como un proyecto regional, donde la alianza entre los países no sólo permita la transferencia de recursos y experiencias, sino que imprima a las acciones una legitimidad sin la cual difìcilmente se pueda avanzar en la redefinición de ciertos equilibrios que se necesitan para producir los cambios esperados».

Ante este abanico de desafíos y oportunidades que se despliega, Marchesi explicitó que habrá una comisión que verificará el cumplimiento de las metas. Y pese a que el cambio de gobiernos conlleve el riesgo de una modificación de prioridades, «hay un inmenso proyecto social que excede a los gobiernos, en varios países hay acuerdos programáticos aprobados», indicó a la prensa.

El proyecto aspira a desarrollarse con un amplio acuerdo social, empresarial y colectivo. De hecho, para la creación del fondo solidario de 5.000 millones de dólares, varias empresas comprometieron su aporte, entre ellas BBVA, Telefónica y los emprendimientos binacionales paraguayos Itaipú y Yacyretá, a la par de acuerdos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF). «Confiamos en que a lo largo de 2011 los 5.000 ya estén comprometidos», manifestó Marchesi.

El informe SITEAL 2010 advierte que el camino a recorrer no será sencillo: «Si para hacer efectivas las Metas Educativas 2021 se hace necesario poner en debate el modelo de desarrollo y el modelo de Estado que cada país posee, sin duda hace falta un compromiso político y social muy importante».

Ese acuerdo será el que buscarán los 22 países iberoamericanos, diecinueve de América Latina y tres de la Península Ibérica, en busca de saldar una deuda histórica con millones de personas en la región.

Fuente: La Red Va en base a http://www.elpais.cr/articulos.php?id=37323