De la pluma de Madelón Algalarrondo, desde Sociedad Uruguaya compartimos su obra titulada «Sostener el vuelo».
Sálvame, vida, de tanta intensidad.
De esa inigualable sensación de vivir sintiendo cómo cada parte de mí se abre, la sangre recorriendo las venas como el agua sobre un río: lenta, constante.
El reflejo de una tensión que nunca duerme. La voz del alma callada. Los latidos del corazón aguardando, como quien sostiene el aire antes de caer.
La mente corre, un volcán en erupción, soñando paisajes de otro mundo.
Pero el instante… el instante es la piel que no miente, que no disimula, las palabras sostenidas entre dulzura y lujuria guardada.
El corazón quiere volar libre, pero el sacudón de la mente sostiene el vuelo, lo detiene, le impide mirar todo lo que siente a través de sus sentidos.
Porque duele no poder tocar tanta fuerza, tanta devoción
