27 Nov '08

Sociedad Uruguaya

Canciller Fernández y la apuesta uruguaya a la Antártica

En esta ocasión, por considerarlo de importancia para los intereses nacionales, compartimos el acta de la sesión de la Comisión Especial para informar, proyectar y eventualmente legislar sobre los intereses uruguayos en la Antártida, del 27 de noviembre de 2008.

 

 (Asisten el señor Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Gonzalo Fernández, el Embajador Julio Moreira y el Consejero Jorge Seré).

 

SEÑOR PRESIDENTE (Javier García).- Habiendo número, está abierta la sesión.

            (Es la hora 10 y 5)

–Esta Comisión tiene mucho gusto en recibir al señor Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Gonzalo Fernández, al Embajador Julio Moreira, Subdirector General para Asuntos Políticos, y al Consejero Jorge Seré, Subdirector de Asuntos Institucionales.

            Esta es una Comisión Especial que empezó a funcionar este año, que está destinada a informar, proyectar y, eventualmente, legislar sobre los intereses uruguayos en la Antártida y que en su momento contó con el consenso de toda la Cámara, que acordó la necesidad de generar en torno a los intereses uruguayos en la Antártida una política que conjugara todos los intereses políticos. Eso se viene haciendo desde hace muchos años y se continuó en este Período. Como es la primera experiencia legislativa en materia de una Comisión exclusivamente dedicada a los intereses antárticos, lo primero que hicimos fue un mapa de situación y fueron invitados sus colegas, los Ministros Lescano y Bayardi. También estuvieron presentes la Universidad de la República, representada por la Facultad de Derecho  que usted integra , la Facultad de Ciencias y la Facultad de Química, y la DINARA. También contamos con la presencia del Instituto Antártico.

            La idea es conocer la visión que se tiene desde el punto de vista de la política exterior del Uruguay respecto a los intereses antárticos,  con un aditamento que usted, más que nadie, conoce muy bien: que en abril de 2010 Uruguay será sede de la reunión de los dos organismos antárticos, el político y el técnico, lo cual pondrá el tema antártico en la agenda. Seguramente, a partir de lo que van a significar esas reuniones muchos uruguayos tomen mayor conocimiento de lo que significa nuestra presencia selecta en la Antártida.

 

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- Como siempre, es un placer acudir a cualquier invitación o citación que esta Comisión nos curse.

            Desde el punto de vista de la Cancillería, la cuestión antártica, al igual que todo lo que hace al exterior, es una política de Estado. Nosotros solo concebimos a la política exterior como una política de Estado que procure los máximos consensos y que se enmarque en los principios tradicionales del Derecho Internacional Público. Y eso no es una excepción en materia antártica.

            En segundo lugar, diría que el rol de la Cancillería en relación con la cuestión antártica es ajustarse y hacer el seguimiento y monitoreo de los grandes principios que están establecidos en el Tratado constitutivo  al que Uruguay adhirió tardíamente, porque, en realidad es del año 1961 y nosotros terminamos aprobándolo en 1979  y de la serie de resoluciones que la Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado en torno a la cuestión Antártica: básicamente, que tiene que ser una zona de paz, una reserva ecológica para la Humanidad  allí se concentra, si no me falla la memoria, el 70% o el 72% del agua dulce del planeta  y un espacio de amplia cooperación e intercambio científico fluido entre los Estados parte del Tratado Antártico. Uruguay tiene, en torno a esto, dos grandes intereses. Por un lado, está el monitoreo, seguimiento y respeto de los principios que acabo de enunciar  Uruguay tiene mucho prestigio como miembro consultivo del Tratado Antártico  y, por otro, el tema de la pesquería y de la CCRVMA, Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.

            La pesquería está muy limitada, digamos, muy regulada y reglamentada, pero el resultado de las capturas es un recurso importante para Uruguay, inclusive, por lo que se cobra por embarque, por desembarque y por las tripulaciones. A su vez, como cada buque que va a las zonas adyacentes al continente antártico, debe llevar a bordo un observador de nacionalidad distinta a la de la bandera, Uruguay ha tratado de fomentar cursos de capacitación en materia de navegación en lo que se denominan aguas o geografía hostil, rodeada de hielos polares, porque es una forma de que técnicos o expertos uruguayos puedan actuar como observadores en otros buques.

            A su vez, Uruguay también actúa procurando la adhesión al Tratado Antártico de nuevos Estados miembros. En este sentido, así como nosotros ingresamos en su momento de la mano del Reino Unido y ayudados por Argentina y Brasil, ahora estamos procurando que lo haga Portugal y se va a firmar  según creo  un memorándum de entendimiento con dicho país, que no es miembro del Tratado Antártico y ha manifestado su interés en serlo. Como es natural, desde el punto de vista operativo esto gira en torno a la acción y a la actuación de los organismos especializados, es decir, del Instituto Antártico, por un lado, que es el que establece los planes científicos y los proyectos de investigación y, en materia de control de la pesca y, sobre todo de la pesca ilegal, de la DINARA, de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y por parte de la Prefectura Nacional Naval.

            Para resumir, diría que el rol de la Cancillería es mantener los grandes principios; el rol del Instituto Antártico es, específicamente, desarrollar los proyectos de investigación. Ahí hay una estación especial que se ha creado, que tiene un nombre bastante complicado: magnetométrica. Tengo entendido que hay interés en instalar una segunda estación. Son todos proyectos de investigación científica que dicen relación con los efectos que el cambio climático puede tener sobre la Antártida. La parte más científica la lleva adelante el Instituto Antártico y, la parte del control de la pesquería, obviamente la llevan adelante la DINARA y la Prefectura Nacional Naval.

            Hay una Comisión interministerial que está integrada también por un delegado del Ministerio de Relaciones Exteriores, que lamentablemente hoy no pudo concurrir, que es el Capitán Lamarthée Tajes, quien además de diplomático es un técnico en esta clase de cuestiones. Como no tenía dónde funcionar, hemos cedido a esa Comisión el uso de un espacio: sesiona en la Dirección de Asuntos Limítrofes de la Cancillería.

            Como usted mencionó, está prevista la XXXIII Reunión Consultiva, que se va a celebrar en Montevideo, para la cual sabemos que el Instituto Antártico tenía alguna preocupación que creo que está medianamente resuelta, dado que el costo de la organización de ese evento  sobre todo el costo de traducción a cuatro idiomas, etcétera  insume unos US$ 670.000, que habrá que ver cómo se sufragan. Esta es, a grandes trazos, nuestra perspectiva respecto de la Antártida.

            Creo que los roles están bastante bien definidos. A mi modesto entender, lo que debe hacer la Cancillería es defender las grandes banderas y controlar y monitorear que estas  es decir, los principios cardinales del Tratado Antártico  sean respetadas. No tiene ni puede tomar injerencia en la parte de investigación científica propiamente dicha. Desde luego, tampoco en el transporte, que corre por cargo del Ministerio de Defensa Nacional, de donde depende el Instituto, y tampoco puede, por idénticas razones, realizar el control de la pesca y de la captura que hagan los distintos buques pesqueros en la zona.

            Esta sería nuestra visión sintética respecto de la cuestión que ustedes nos plantean.

SEÑOR SEMPRONI.- En primer lugar, agradezco la presencia del señor Ministro de Relaciones Exteriores y de sus asesores en esta Comisión, Parecía interesante tener esta instancia de diálogo con la Comisión en el marco de ese relevamiento de los diferentes organismos del Estado que pueden estar vinculados o tener una parte importante en lo que es la generación de una política hacia la Antártida o nuestra participación en el Tratado Antártico. Y nosotros tenemos un organismo especializado que opera, con el cual tenemos una relación fuerte y con el que estamos casi permanentemente en comunicación, sabiendo qué es lo que se está haciendo, tanto en lo que es la investigación científica como en el resto de la infraestructura que el Uruguay posee allá. Es más: todos los integrantes de la Comisión visitamos la Antártida; conocemos “in situ” el problema y estuvimos viviendo ahí unos días y experimentando junto a los científicos ahí apostados lo que es el trabajo que se viene realizando. Pero en esas visitas también hemos apreciado que más allá del texto y del acuerdo del Tratado Antártico hay países  no voy a nombrar a ninguno, para que nadie se sienta agredido  que muestran voluntades que van un poco más allá de lo que el Tratado tiene específicamente acordado, fundamentalmente, en lo que es la adjudicación o la expansión territorial, considerando parte de esa Antártida en función de las instalaciones que allí poseen como parte de su territorio. Y ver cómo enfrentamos esta situación, evidentemente requiere una política nuestra.

            Por otro lado, si bien me parece perfecto lo que el señor Ministro define en cuanto a lo que es nuestra política respecto a la Antártida, de hacer respetar el Tratado, de que haya una política de Estado  que compartimos plenamente , en un evento como ese, en el que, por lo menos, se van a debatir algunos puntos que hasta pueden modificar sustancialmente lo que fija el Tratado Antártico como es, por ejemplo, la explotación de los hidrocarburos, el adelantamiento de fechas, etcétera, yo considero que nosotros deberíamos ir a esa instancia con una política agresiva, es decir, con propuestas.  Y aquí hago una digresión: tal vez las deformaciones de nuestra profesión como dirigentes sindicales nos hagan ver siempre la necesidad de levantar plataformas que, por lo menos, supongan ser debatidas, al margen de que ello se logre o no en su plenitud, pero que por lo menos estén arriba de la mesa.

            En este sentido, creo que existe una operativa que si bien podría estar planificada por el instituto especializado, requiere una conjunción de esfuerzos de tres Ministerios que están íntimamente ligados con este asunto como, por ejemplo, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, por todo lo que tiene que ver con la riqueza ictícola, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Turismo, porque seguramente todo lo que tiene que ver con la explotación del turismo antártico, con las precauciones que habría que tomar en la Artártida para la visita de turistas, también requiere determinadas políticas que deberían ser conjuntas.

            No sé cuáles son los actuales planes y los avances, pero la preocupación es que ese trabajo elaborado por el Instituto Antártico, a mi juicio, debería ser asistido por un equipo de trabajo conjugado por los tres Ministerios que nos permitiera diseñar una política para llegar al 2010 en ofensiva diciendo: “Sobre esto nosotros pensamos tal y tal cosa”. Esto es lo que deseaba trasladar al Ministro. Considero que la instrumentación de una Comisión parlamentaria de este estilo debe ser bastante inusual porque no sé qué país de los veintiocho que firmaron el Tratado contará con una Comisión parlamentaria específica para abordar el asunto, pero en materia de legislación no es mucho lo que puede hacer. Sí puede tener conocimiento, y creo que lo más importante que hoy se requiere en Uruguay en el asunto antártico es la difusión de lo que significa como inversión estratégica la Artártida para nuestro país, cosa poco conocida, no solo por la ciudadanía, sino también hasta por los propios legisladores integrantes de este Parlamento.

            En este sentido, hay un área muy importante a cubrir en materia informativa.

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- Comparto lo que afirma el señor Diputado Semproni y quiero decir que hasta hace un mes y medio había, al margen de la CCRVMA, un delegado del Ministerio de Relaciones Exteriores, un diplomático, que iba al Instituto Antártico. Lamentablemente, ahora le llegó el tiempo de salir y se fue al exterior y tenemos que buscar un sustituto para entender en un tema que no se aprende fácilmente, de un día para el otro. Sin duda, el nuevo delegado tendrá que arrancar poco menos que de fojas cero.

            Asimismo, estoy de acuerdo con que en cuanto al planteamiento a realizar en la reunión consultiva de Montevideo, la orientación general la debe dar básicamente la Cancillería, en interconsulta con los demás Ministerios y organismos técnicos, y tiene que ser una posición frontal, porque esa ha sido la posición del país desde el comienzo.

            Si la Comisión no lo toma a mal, quiero leer dos párrafos de nuestra adhesión al Tratado, donde queda claro la posición uruguaya. Cuando Uruguay adhiere al Tratado del año 1961, dice: “[…] el Uruguay propugnará, mediante cualquier procedimiento basado en el principio de igualdad jurídica, por el establecimiento de un Estatuto general y definitivo para la Antártida, en el que, respetándose los derechos que reconozca a los Estados el Derecho Internacional, se contemplen equitativamente los intereses de todos los Estados involucrados y de la Comunidad internacional en su conjunto”. Luego, refiriéndose al interés que para el país tiene, agrega: “La decisión del Gobierno uruguayo de adherir al Tratado de la Antártida se funda no solamente en el interés que, como todo miembro de la Comunidad Internacional, tiene el Uruguay en la Antártida, sino además en un interés especial, directo y sustancial, derivado de su situación geográfica, del enfrentamiento de su costa atlántica al continente antártico, de la influencia que este ejerce en su clima, en su ecología y en su biología marina: […]”. Esto se escribió en 1961, y creo que son principios que siguen siendo válidos y encuadran perfectamente con los principios del Tratado Antártico y las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que siempre ha tenido presente y ha remarcado que la Antártida es una reserva de la paz y de la ciencia, que es patrimonio de la Humanidad y que su administración debe efectuarse de acuerdo con los principios enunciados por la Carta de las Naciones Unidas, acentuando específicamente la libertad de investigación científica y el libre intercambio de datos científicos.

            Existe una resolución del 6 de enero de 2006 de la Asamblea General, N° 6047, que así lo establece, y una anterior, del 30 de diciembre de 2002, N° 5751, más o menos en los mismos términos.

SEÑOR BOTANA.- El señor Ministro tiene muchas buenas características y la de su inteligencia es destacable: ha podido en pocas palabras, en una breve exposición, dejar claro cuál es la orientación política de nuestro país, cuáles los objetivos que perseguimos, los principios que Uruguay tiene en esta materia y los roles que corresponden a cada una de las organizaciones  para el cumplimiento de estos objetivos y de estas políticas.

            Quiero hacer una pregunta. Quiero conocer la opinión del señor Ministro acerca de la eficiencia de la organización que el Uruguay tiene para, precisamente, el cumplimiento de sus objetivos, en una materia tan importante desde el punto de vista estratégico para el país como es su presencia en el continente antártico.

            Uruguay en la Antártida es parte de una comunidad internacional; Uruguay es actor de primer nivel en esa comunidad, cosa que no es, salvo por la capacidad de sus hombres, en ningún lugar del mundo; Uruguay es allí uno de los países que ha hecho una historia de participación activa, que ha sido respetable por sus principios y por sus conductas. Seguramente, tenga allí tantos o mayor cantidad de recursos naturales, hablando en términos patrimoniales, que los que tiene en el propio territorio de la República. Entonces, ¡vaya si será importante la presencia de Uruguay en el continente antártico!

            El señor Ministro ha dejado claro que la Cancillería no puede asumir la función ejecutiva, sino que debe asumir la función de orientación política y de control y de relacionamiento, obviamente, con otros países, que el Instituto Antártico es el que lleva adelante esta función ejecutiva, que está en la órbita del Ministerio de Defensa Nacional y que existen las coordinaciones necesarias.

            Queremos preguntar, a un especialista en derecho y, por lo tanto, en organización institucional, quien además ha sido Secretario de la Presidencia de la República y ejerció con liderazgo esa función, y ahora es, nada más ni nada menos, que uno de los primeros Ministros del país  primero, segundo; no sé cuál es el grado de jerarquía, pero sí que en el marco de la organización institucional del país es un hombre fundamental  cuál es su opinión acerca de la organización que Uruguay se ha dado para atender debidamente este tema.

 

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- Agradezco las palabras del señor Diputado, pero las considero excesivas.

            El propio Instituto Antártico ha dicho que los rubros presupuestales destinados a él desde el año 1994, obviamente a raíz de la crisis se redujeron a la mitad y actualmente presenta déficit presupuestal.

            Me gustaría inscribir esto en un marco más general que trato de trasmitir a todo el sistema político y que tiene que ver con el costo de la inserción internacional del Uruguay. Como se ha dicho, efectivamente hace muy poco que pasé a desempeñar este cargo, desde marzo de este año y comencé a aprender. Me he dado cuenta de que para lograr una buena inserción internacional  la tenemos, pero procuramos mejorarla  hay que respetar la ecuación que dice que para ser hay que estar y para estar hay que gastar. Eso significa que el servicio exterior uruguayo si verdaderamente quiere ser el eje vertebral de la inserción internacional a la que todos los partidos políticos aspiramos no puede tener el 1% del Presupuesto Nacional. Con el 1% del Presupuesto Nacional es virtualmente imposible mantener cuarenta y siete embajadas, alrededor de doscientos consulados y atender la multiplicidad de eventos que las organizaciones generen. De modo que las carencias que hay para la Antártida, en el fondo son un capítulo más, en lo que hace a relaciones exteriores, de las carencias presupuestales a las que el país está limitado y que dependen de opciones políticas que serán objeto de las decisiones del próximo Gobierno.

            Por la especificación de roles de la que hablé, quien más está sufriendo la ausencia de recursos, obviamente es el Instituto Antártico que ya tiene un déficit presupuestal. El Instituto tiene un programa científico 2008-2009 que implica: mantener y defender el ecosistema antártico, fomentar la investigación científica desde una visión regional y de máxima complementariedad, realizar proyectos conjuntos como el censo de la vida antártica marina y cetáceos con Brasil, Argentina y Chile, cartografía marina, estudios hidrográficos y oceanográficos, muestreos de sedimentos y de fondos, fitoplancton y zooplancton y otros estudios que próximamente se van a concretar con Brasil, Chile y Estados Unidos. Además, buscar la interoperabilidad de las plataformas regionales disponibles, buscar repotenciar la base para llegar al continente inicialmente con la ECARE, la Estación Científica Antártica, en las mejores condiciones de operatividad y con una plataforma logística nacional sustentable, focalizada en los requerimientos que la investigación científica demanda. Todo eso cuesta un platal y creo que es un tema en el cual esta Comisión que tiene una visión global y de conjunto sobre la cuestión antártica puede ser un motor que aporte para el futuro.

 

SEÑOR BOTANA.- Quería preguntar más específicamente sobre la ubicación institucional del tratamiento de los temas antárticos en el Instituto. Cómo ve el señor Ministro el hecho de que el Instituto esté ubicado en el lugar en que está en función de los fines que se persiguen.

            También quiero decir que me pareció muy ilustrativa su respuesta anterior.

 

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- Si partimos de la base de que la esencia del trabajo en la Antártida es la investigación científica, uno podría pensar que el Instituto debería orbitar en el ámbito de algún Ministerio de ciencia o de tecnología. Tradicionalmente ha estado en el ámbito del Ministerio de Defensa Nacional, sin duda por la fuerte injerencia que tienen las Fuerzas Armadas, especialmente la Armada Nacional y la Fuerza Aérea por los traslados. Además, el Instituto tiene especialistas en biología marina, etcétera.

            Honestamente, no veo necesario que el Instituto sea reposicionado institucionalmente para actuar dentro de la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores. Lo que sí creo es que se podría acentuar la coordinación entre el Instituto Antártico, el Ministerio de Defensa Nacional y el Ministerio de Relaciones Exteriores para actuar en los eventos o las instancias que ejemplificaba el señor Diputado Semproni donde a lo mejor el especialista marino o el oceanógrafo no tiene la pericia jurídica que tiene la dotación del personal de Cancillería para llevar adelante determinadas posiciones en el marco de un evento internacional. No creo que dependa tanto de dónde lo ponemos un poco por el rol más marginal o subsidiario  perdóneseme la palabra  que puede tener la Cancillería dentro de la totalidad de la actividad de investigación antártica. Me parece que se puede solucionar con una buena coordinación interinstitucional y hasta se pueden buscar coordinaciones con alguna Comisión del Poder Legislativo. Cuando hay creatividad y ganas de construir una posición común de defensa de los intereses nacionales se puede, incluso informalmente, buscar coordinaciones y consensos sin necesidad de reubicaciones institucionales.

            Esta es mi humilde opinión.

 

SEÑOR SEMPRONI.- Me había anotado por otra cosa, pero a raíz de la pregunta y la respuesta del señor Canciller continúo con este tema antes de hacer la pregunta a la que apuntaba.

            El Ministerio de Defensa Nacional lo que tiene a su cargo en la Antártida es la logística. El Instituto es el que tiene las capacidades técnicas para decir: “Esto hay que manejarlo de tal manera o hay que hacer tal o cual investigación”. Además, cada una de las facultades tiene incidencia en los proyectos y en los planes de investigación que lleva adelante.

            Yo insisto en que para mí es imprescindible una coordinación, no sé ni cómo ni dónde, pero tiene que haber coordinación entre la parte técnica que es el Instituto Antártico y los cuatro Ministerios afectados al tema analizando cada uno de los pasos a dar. Una cosa es el manejo de lo que se puede o no se puede hacer en función de los conocimientos técnicos que tiene el Instituto Antártico y otra es la profesionalidad y el manejo de las relaciones internacionales que tiene la Cancillería, el Ministerio de Turismo y Deporte en función de sus planes y la defensa ictícola por parte del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Por lo tanto, insisto en que me parece fundamental. Además, creo que se debería hacer mirando para adelante en la proyección del 2010.

            Por otra parte, el señor Ministro decía que en alguna medida aplicando el criterio de solidaridad que nosotros recibimos oportunamente, estábamos tratando de abrir puertas a nuevos países que están intentando integrarse al Tratado Antártico con las exigencias que tiene y nombró a Portugal. En primer lugar, Uruguay tiene la Base Artigas, que no está en el continente antártico, sino en la Isla Rey Jorge; la base que tenemos en el continente está cerrada y atraviesa un momento de crisis en el que podemos tomar la opción de desmantelarla  con lo que supone el costo del traslado de los desechos que se generen  o de reacondicionarla y ponerla en funcionamiento lo que, a nuestro juicio, sería muy importante. Como en varias oportunidades hemos realizado misiones conjuntas con delegaciones de científicos y de la Armada venezolana, quisiera saber qué conversaciones hay con Venezuela acerca de la posibilidad de una reactivación de la Base ECARE por parte de ese país, lo que podría ser de interés mutuo pues, según tengo entendido, Venezuela pretende ingresar al Tratado Antártico, cosa que personalmente pienso que no le será fácil.

 

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- En cuanto al comentario acerca de la coordinación diría que es sencillísimo: basta que yo me lleve la idea para sugerir al Poder Ejecutivo que dicte un decreto por el que se establezca la creación de una Comisión interministerial, como se ha hecho con la CIACEX, que para el comercio exterior aúna las opiniones de los Ministerios de Economía y Finanzas, de Turismo y Deporte, de Ganadería, Agricultura y Pesca y de la Cancillería, además de la OPP. Podría crearse una Comisión interministerial para el tema antártico, involucrando a los Ministerios con competencia en la materia, que fuera el ámbito de coordinación, sin necesidad de introducir las complejidades que implicaría un reposicionamiento institucional. De manera que me llevo la idea como insumo aportado por esta Comisión; creo que es sencilla y barata de ejecutar.

 

SEÑOR BOTANA.- Sé que funcionan las cosas de las cuales alguien se hace cargo. En este caso, hay un organismo con vocación por el tema y que siempre se ha hecho cargo de esto, que es el Instituto. Entonces, creo que sería muy bueno que se creara esta Comisión y que la coordinación o la Secretaría estuviera a cargo del Instituto, para que tuviera una suerte de liderazgo. En las cosas en las que todos son responsables nadie es responsable, pero cuando hay alguien que tiene que hacerse cargo coordina los tiempos y los aportes de los demás. Me parece que este es un aporte complementario a la idea de crear esta Comisión, que me parece sumamente inteligente.

 

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- Las dos propuestas son perfectamente integrables, porque insisto en que Cancillería nunca va a poder responder acerca de los cupos o cuotas de captura del bacalao o del krill; eso es de resorte del organismo técnico. En cambio, la Cancillería podrá defender en un foro internacional mucho mejor que el Instituto Antártico alguna reivindicación territorial o de derecho sobre la Antártida.

            En cuanto a la pregunta del señor Diputado Semproni debo decir que, según tengo entendido, la participación de Venezuela comenzó con una operación de las Armadas de los dos países, y luego el tema lo resolvió el Ministerio de Defensa Nacional, pero la Cancillería no tuvo ninguna participación. Con Venezuela tenemos firmado un Convenio de cooperación técnica, de 28 de diciembre de 1987, que fue aprobado por la Ley Nº15.888, en base al cual el Ministerio de Defensa Nacional, junto con su homólogo venezolano, armó aquella primera visita. Entonces, la pregunta del señor Diputado debiera dirigirse al Ministerio de Defensa Nacional pues, por lo que sé, está preparando una segunda expedición o campaña, en la que además de técnicos venezolanos participarán técnicos brasileños y creo que chilenos. Nuevamente estamos ante órbitas diferentes: una cosa es la organización de la campaña, que corre por cuenta del Ministerio de Defensa Nacional  tengo entendido que en la última, como el interés era de Venezuela, este país sufragó los gastos y el combustible; Uruguay puso solo el barco y la pericia técnica , y otra la tarea de la Cancillería, que es procurar la captación de Estados no miembros que ratifiquen y adhieran al Tratado Antártico, y repito que estamos empezando con Portugal, que ha manifestado cierto interés en ese sentido. Obviamente, la tarea de reclutar nuevos miembros posiciona y prestigia mucho al Uruguay en el seno de la comunidad antártica, pero la Cancillería no participa en las

operaciones; eso es de resorte del Ministerio de Defensa Nacional.

 

SEÑOR SEMPRONI.- La respuesta es perfecta. Yo conozco muy bien las operaciones realizadas en conjunto con Venezuela, las que ha hecho la Marina y también las que han contado con la participación de científicos venezolanos que estuvieron en nuestra Base realizando determinados estudios. Pero como el Canciller decía que Portugal ha manifestado interés y que nosotros estamos intentando retribuir la solidaridad oportunamente recibida de otros países, abriendo puertas en este sentido, quisiera saber si los contactos realizados en las misiones conjuntas han generado algún pedido a la Cancillería de que también abra esas puertas para Venezuela.

            Esta era la pregunta. La respuesta es clara: por lo menos eso no ha llegado a la Cancillería.

 

SEÑOR PRESIDENTE.- En los últimos diez días se informó públicamente que había algo más avanzado con respecto a Venezuela. Se hablaba de un acuerdo de tal grado de profundidad que implicaría la cesión de la Base ECARE que Uruguay tiene en la Antártida a la República Bolivariana de Venezuela. Esa noticia, que trascendió públicamente, fue confirmada por un miembro de la Cancillería: el Embajador uruguayo en Venezuela. Tengo aquí el recorte de prensa; esto se dijo en una radio de Montevideo. Por eso pensé que había algún grado más de avance en este sentido.

            En definitiva, comparto la inquietud del señor Diputado Semproni y quisiera saber cuánto se ha avanzado en este acuerdo con Venezuela y qué profundidad tiene, porque aparentemente no solo implicaría el traslado de unidades uruguayas de la Fuerza Aérea y de la Marina con militares y científicos venezolanos, sino que se daría un paso más que políticamente sería muy significativo: el de gestionar el ingreso de la República Bolivariana de Venezuela como miembro consultivo del Tratado Antártico.  |Lo digo en condicional, porque sinceramente pregunto para conocer eso.

            Lo segundo es que ese grado de profundidad de acuerdo llevaría a que el uso de una de las bases, la Base ECARE, por algún tipo de figura que desconozco cuál sería, se le otorgaría a la República de Venezuela.

            Voy a leer la versión de la página web de una nota al Embajador Cardozo en radio “El Espectador”, con fecha 14 de noviembre, hace trece días. Dice así: “Nuestro país tiene dos bases: la Artigas y la que está ubicada en la estación de Lecare. Esta está en este momento cerrada.- El embajador en Venezuela, Gerónimo Cardozo, dijo que es como si uno tuviera un apartamento vacío que no usa y un amigo se lo pide prestado.- Con este objetivo, Uruguay le dará uso a una base que está cerrada y Venezuela apoyará con dinero la realización de proyectos científicos.- Cardozo explicó que ya hubo una misión a la Antártida este año en el buque Oyarbide, donde se comenzó a instrumentar la cooperación.- Cardozo dijo que la estación se podrá reactivar para que Uruguay pueda operarla, cosa que no hace por razones económicas”, y la nota continúa.

            Pero como es un funcionario dependiente, es un embajador uruguayo que depende del señor Canciller y del Gobierno uruguayo, quisiera saber qué grado de avance lleva este asunto, ya que un diplomático del Uruguay ya está adelantando este tipo de cesiones.

 

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- Primero, quiero hacer una aclaración. Venezuela ya es Estado Miembro Adherente del Tratado Antártico, es decir, Uruguay no está gestionando su incorporación, diferencia sustancial con Portugal. Lo que le falta a Venezuela, pero que tampoco depende de Uruguay, es pasar a ser Miembro Consultivo. La Cancillería por sí no está haciendo ningún tipo de gestión ni ha firmado ningún tipo de acuerdo a ese respecto.

            En cuanto a la pregunta que el señor Diputado me formula, debo decir que, quizás porque veo poca prensa, no conocía esas declaraciones. Son declaraciones que hace un embajador sobre hipótesis de lo que podría ser o dejar de ser. No ha sido formalmente planteado a la Cancillería. Si hablamos de cesión en el sentido de una cesión definitiva de la base, lo que sería regalar el apartamento vacío en la jerga que el embajador empleó o la información de prensa, vaya uno a saberlo, me niego terminantemente, hasta por lo que ha sido el instrumento de adhesión que acabo de leer. Y para plantearse una cesión temporaria mediante una contraprestación que, insisto: no ha sido planteada para nada a la Cancillería, formal ni informalmente, tendría que haber argumentos muy fuertes que me convencieran para eso. Nosotros no tenemos ningún planteo formulado en ese sentido. Lo ideal sería que una mayor dotación de recursos presupuestales a futuro permitiera que por nuestros propios medios pudiéramos reactivar la base en el continente, pero eso ya no depende de mí.

 SEÑOR SEMPRONI.- Creo que hay que separar dos cosas. En primer lugar, está todo lo que tuvo que ver con las misiones científicas realizadas en conjunto por los dos países, que fueron altamente beneficiosas para Uruguay porque, inclusive, nos permitieron el cumplimiento de acuerdos u obligaciones emergentes del Tratado Antártico que nosotros, precisamente por problemas de recursos, no estábamos en condiciones de cumplir. Y se concretaron en misiones conjuntas con la Armada venezolana donde, además, nuestra Marina brindó la profesionalidad y el conocimiento de los canales que la Armada venezolana no tenía. Esto es todo positivo y lo compartimos plenamente.

            En segundo término, está el tema de la base continental, ECARE. Lo que yo preguntaba era si había alguna gestión oficial de Venezuela porque, si bien es Miembro Adherente, me consta que tiene la intencionalidad de ser Miembro Consultivo, pero para serlo se requiere la unanimidad de los 28 firmantes, lo que no es cosa fácil. Por eso me atreví a decir que ese objetivo era de difícil logro. Pero todas estas cosas se zurcen  para ser gráfico  a través de las relaciones diplomáticas. Entonces, yo quería saber si se estaba haciendo alguna gestión por parte de Venezuela al respecto, porque la posibilidad de la reactivación de la Base ECARE por parte nuestra con Venezuela solventando los gastos cumpliría un objetivo que nosotros, de otra manera, no podríamos cumplir porque, por ejemplo, la comunicación entre las Bases Artigas y ECARE es imposible si no hay un helicóptero, porque por tierra no se puede hacer. Entonces, la inversión no es menor

            Lo que está claro es que para dar cumplimiento al Tratado hay que desmantelar esa base y retirar todos los materiales de la Antártida; eso tiene un costo. La otra posibilidad es reactivarla, lo que tiene otro costo, y comunicarla con la Base Artigas, que tiene otro costo más.

            Quiero dejar sentada mi posición de que soy ferviente partidario de un acuerdo con Venezuela sobre este tema porque me parece que nos resuelve un problema a nosotros y acerca a Venezuela a su objetivo, que después verá cómo lo puede lograr.

SEÑOR PRESIDENTE.- Me da mucha tranquilidad la respuesta del señor Canciller. Lo que me preocupa es que un embajador declare algo que el Gobierno uruguayo, concretamente, la Cancillería, que es de la que depende, no había resuelto porque es una decisión política de magnitud, aparte de que me pareció un tanto superficial el argumento del apartamento para sostener o argumentar una política muy seria desde el punto de vista de lo que significan las decisiones en materia de política internacional del Uruguay. Por eso, me da mucha tranquilidad lo que afirma el señor Canciller, quien deja esto en claro de plano. Además, hay otras circunstancias. Inclusive el desarrollo de investigaciones científicas y la cooperación científica pasan por ser signatarios del Protocolo de Madrid, que Venezuela no lo es. Por lo tanto, Uruguay se hace responsable de la eventualidad de la violación o el deterioro del medio ambiente hechos por terceros que no se comprometieron en defenderlo. Por eso me parece muy delicado y preocupante que el Embajador uruguayo en Venezuela haga este tipo de declaraciones, que tomo como ciertas en virtud de que están publicadas hace trece días en una página a la que el señor Embajador en Venezuela tiene acceso y no se hizo ningún desmentido. Me preocupa que haya tal grado de autonomía de parte de un embajador como para hacer declaraciones desde el punto de vista político que generan consecuencias. De todas maneras, me quedo con lo que importa, que es la palabra oficial del Gobierno, que es la que acaba de dar el Canciller en esta Comisión parlamentaria, independientemente de las opiniones legítimas que cada uno de los miembros puedan tener, como la que acaba de expresar el señor Diputado Semproni; eso es harina de otro costal.

            Con respecto al respaldo uruguayo de la presencia nuestra en la Antártida, Uruguay ha tenido una política muy consecuente que se ha ido profundizando; inclusive, con la presencia del Frente Amplio en el Gobierno, con la continuidad se abraza una política de Estado, la hace patente, más tangible.

            Tenemos esta realidad de la reunión de 2010 en Uruguay, que se da en una circunstancia política muy precisa, ya que es al mes siguiente de que asuma un nuevo Gobierno, no importa cuál sea. Por lo tanto, se monta en dos circunstancias políticas: en la organización previa del Gobierno actual y en la calidad de anfitrión del nuevo Gobierno, no importa del partido que sea, que va a estar actuando muy fresco cuando comience esa reunión de Montevideo.

            Creo que la Cancillería tiene un papel muy importante. Me parece que podría utilizar el año que viene para consolidar un acuerdo político en dos circunstancias; por un lado, en lo que hace al mediano y largo plazo con respecto a la Antártida, en el respaldo del sistema político uruguayo a nuestra presencia allí, no física, que ya la tenemos, sino desde el punto de vista estratégico. No somos reclamantes de soberanía; hay países que lo son. Hay una tarea profesional que tiene la Cancillería que es saber cómo se va a mover en virtud de los reclamantes que existen; todos los países que están allí son amigos nuestros. Vamos a tener una tarea diplomática por delante.

            Por otro lado, desde el punto de vista de la discusión y del análisis que se hace por parte de los países miembro del Tratado, existe la eventualidad de un adelanto de la moratoria con lo que significa la explotación o utilización de recursos que integran el patrimonio antártico: minerales, hidrocarburos, etcétera. Allí hay otra tarea diplomática en la que seguramente la Cancillería será protagonista.

            En año electoral, sería importante que los partidos nos pusiéramos de acuerdo en un respaldo político a la defensa de los intereses estratégicos del Uruguay. Como decía el señor Diputado Semproni, hay que tener una actitud proactiva  utilizó el calificativo agresivo en buen tono  en la reunión de 2010, porque los países que organizan reuniones saben que les corresponde cierto grado de iniciativa, además de que aquella lleve el nombre de la ciudad, etcétera, eso es natural y todos lo entendemos; el país tiene la derecha en ese sentido. Entonces, tener una actitud activa en esa reunión de 2010 nos obliga a realizar algunos acuerdos antes. Creo que esa sería una muy buena señal de madurez del sistema político, independientemente de lo que nos podamos decir durante la campaña electoral y de los dedos que se cruzan. Sabemos que hay un área en la que es una irresponsabilidad cruzar dedos. Se podrán cruzar en debates, discusiones, pero hay cosas en las que coincidimos, como en la Antártida. Por eso, lo que queremos es profundizar nuestra presencia. ¿Qué podemos hacer para que Uruguay profundice la presencia en la Antártida? Nuestra propia pequeñez frente a algunos vecinos que tenemos allí, también puede ser una oportunidad para ejercer ese papel de articulación. No somos ofensa de nadie ni queremos serlo, y aunque quisiéramos no podríamos.

            Dejo planteada esa eventualidad de que la Cancillería pueda ejercer ese papel de articulador. Como decía el señor Diputado Botana, el Instituto Antártico Uruguayo tiene esas carencias que el Canciller mencionaba, y todos lo sabemos, pero todavía no lo ha podido resolver este Gobierno ni el anterior; no es una cuestión de colores partidarios. Que Uruguay esté en ese lugar donde hay tantas riquezas, como la del agua, y que tengamos dificultades para solventar US$ 450.000 que es el presupuesto del Instituto, no condice con el discurso que todos tenemos. Todos decimos que es bueno, pero al momento de poner, miramos para el costado.

            Dejo planteado ese desafío compartido sobre el futuro político.

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- En primer lugar, la última conferencia acaba de realizarse en junio de este año en Kiev, o sea, para los tiempos uruguayos, fue ayer. Tenemos casi dos años por delante para preparar la conferencia de 2010.

            En segundo término, es cierto que en el medio se desarrolla el año electoral y que este evento va a tener lugar al mes de las elecciones. Tengo la inmensa fortuna y la gran serenidad de espíritu de no estar en la contienda electoral, ahora ni nunca más en mi vida. Por lo tanto, no dude de que voy a continuar, con humildad y con las posibilidades que tenemos, en la misma línea de afrontar la política exterior como política de Estado, más allá de las salpicaduras que se generan en toda contienda o debate electoral.

            Es más: seguramente a todos los Diputados les conste que uno de mis primeros actos al ingresar a la Cancillería fue llamar a los principales dirigentes de la oposición para pedirles encarecidamente la búsqueda de un diálogo que, a veces, puede terminar en coincidencias, pero a veces no; les pedí que no le pegaran más a la Cancillería, porque eso es pegar a la imagen país, y creo que estratégicamente lo que todos queremos es que Uruguay esté allá arriba, bien insertado en el mundo y que la imagen país sea patrimonio común de todos los partidos.

            De modo que el desafío que usted me plantea es el que tenemos desde el primer día en la Cancillería y vamos a tratar de prepararnos para la Conferencia de Montevideo buscando los consensos y acuerdo necesarios para que mancomunadamente hagamos una fuerte presentación ofensiva, proactiva, potenciada, de reivindicación de los mejores intereses uruguayos. La única diferencia es que probablemente, en 2010 ustedes sean Diputados y yo esté en mi casa.

SEÑOR PRESIDENTE.- Ha sido una reunión muy fructífera. Cuando yo planteaba la eventualidad de encontrar acuerdos no hablaba de desconfianza, sino de que todo período electoral eleva el nivel de rispideces y marca diferencias. Creo que una persona puede ejercer la vida política activamente, partidariamente, con un perfil alto, y ser garantía para los demás. Ser candidato, ejercer la vida política, no deja de ser una garantía para el sistema político en ciertas áreas. Eso pasa más por la constitución humana que por el color de la bandera que agarra la posta. Por eso en ningún momento pensé que su persona significara una falta de garantías; en absoluto. 

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES.- Creo que la política exterior tiene que ser de diálogo. La Cancillería tiene que ser de puertas abiertas. Por eso llamo periódicamente a la oposición y me reúno  a veces informalmente, a tomar café  con la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara, con la que estamos organizando la conmemoración de los ciento ochenta años de la creación del Ministerio. Con algunos legisladores, como el señor Diputado Botana, aquí presente, hemos interactuado en alguna delegación. Solo concibo el Servicio Exterior así.

            A veces se puede lograr el consenso porque uno coincide, pero otras veces no se logra. Un ejemplo concreto es el ingreso de Uruguay a la UNASUR. Los dirigentes de la oposición manifestaron que no estaban de acuerdo, y les expliqué las razones por las cuales el Gobierno entendía que debía ingresar: para no quedar aislado “ab initio”, a priori, de una organización en la que el resto de América del Sur  incluidos Guyana y Suriname  ingresaba. Lo entendieron y no fue objetado.

            Comprendí cabalmente que el señor Diputado no dudaba de la actuación del transitorio titular de la Cancillería respecto al tema. Aproveché para hacer una broma, que espero haya sido bien recibida. Reafirmo el concepto que entiendo debe presidir las relaciones exteriores. Me refiero a que deben estar al margen de los vaivenes electorales donde, efectivamente, el clima se enrarece, se salpica, se complica.

SEÑOR PRESIDENTE.- La Comisión agradece la presencia de nuestros invitados. Quizá el año próximo podamos juntarnos nuevamente en este tono. A veces hay ámbitos informales, no necesariamente institucionales, que pueden abonar este tipo de encuentros.

            Se levanta la sesión.

            (Es la hora 11 y 14).

Fuente Imagen: www.armada.mil.uy

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