12 Abr '09

Sociedad Uruguaya

Llegan a Uruguay dos docentes argentinos que siguen un sueño: llevar literatura infantil a todo el continente

Una pareja de argentinos estarán llegando en estas horas del lunes 13 de abril a Montevideo. ¿Por qué destacamos esta presencia?. Es que esta pareja rioplatense no forma parte del aluvión de turistas que llegan a nuestro país, sino que son dos porteños embarcados en una travesía que los llevará a visitar 21 países a bordo de una vieja y siempre fiel camioneta combi del año ’80, de la Volkswagen.

El proyecto se llama «Amérika en Kombi«, así, con «k» y lo lleva adelante una pareja de docentes bonaerenses. El viernes 10 por la tarde partieron desde el emblemático Obelisco bonaerense a nuestro país.

El caso de María Martina Etcheverry y Juan Martín Mondini, podría encajar dentro de esos pocos que le son fieles a sus ideales. Poco más de dos años atrás, esta pareja de docentes bonaerenses soñó con el proyecto «Amérika en Kombi«: recorrer Latinoamérica llevando literatura infantil a pueblitos de nuestro continente.
«A nosotros siempre nos gustó viajar de mochileros, no somos los típicos turistas. Nos interesa conocer bien los pueblos, la gente, la cultura, la comida de cada lugar.», contó al diario argentino Clarín, Martina Etcheverry.
En el viaje, del cual planean regresar en aproximadamente dos años, recorrerán unos 50 mil kilómetros, visitarán 21 países y compartirán más de 1000 libros de literatura infantil chicos de toda Latinoamérica.
«Llevamos algo ahorrado pero no alcanza para lo proyectado. Por eso pintamos remeras con el logo de nuestro viaje y hacemos artesanías en macramé. Si no podemos vivir de la venta, buscaremos algún trabajo temporal, como la mayor parte de la travesía es por la costa, podemos conseguir en bares o restaurantes», afirmó despreocupada Etcheverry.
En los últimos quince días recibieron tantos libros que terminaron donando varios de los recolectados, por la capacidad limitada del vehículo. «En un principio la idea era que sea sólo de autores argentinos, pero cuando comenzamos a recibir donaciones se convirtió en una biblioteca infantil y juvenil más universal», aseguró la docente.
Etcheverry confesó que junto a su novio no conocen la palabra miedo en esta aventura. «Sabemos que le puede pasar algo a la combi, pero que se puede arreglar. Sabemos que a lo mejor no conseguimos algo en qué trabajar, pero que existe gente solidaria», dijo en ese sentido.
«Nunca nos interesó que nadie nos auspicie o sponsoree, por eso tenemos la idea de autofinanciarnos, ya que no nos interesa que esto tuviera un costado comercial», concluyó.

Deja un comentario

*