25 Dic '11

Sociedad Uruguaya

¿Censura a Larrañaga en el diario El País?

En el twitter guapolarranaga del líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga se expresa: “la versión que debió salir en diario «El País» en el día de la fecha (24 de diciembre)”, dando a conocer que el artículo fue “podado”, además que el legislador no continuará con los mismos en la mencionada publicación.

http://alianzanacional.com.uy/web/opinion/pasando-raya/

Pasando raya

Estas fechas son propicias hacer un balance, evaluar si lo que hemos hecho coincide con nuestras expectativas; y además, para proyectar lo que viene.

Nos permitirán una primera conclusión, que no puede escapar a ser autorreferencial-aún pecando-; estamos conformes con lo hecho. Hemos actuado bajo el dictado inflexible de nuestra conciencia, cumpliendo a rajatabla el mandato de nuestros principios y convicciones. Apoyamos lo que entendíamos debíamos apoyar, sin miramientos ni temor al qué dirán (y vaya que dijeron).

Un objetivo de trabajo era incidir en el gobierno desdela Oposición.

En ese sentido, el diálogo con el gobierno nos permitió realizar determinadas modificaciones y mejoras a proyectos del gobierno. A modo de resúmen: hicimos importantes mejoras al proyecto de ley de flexibilización del secreto bancario; logramos la aprobación de distintas medidas impulsadas desde Alianza Nacional enla Comisiónde Seguridad Pública dela Asamblea General, la transformación del Cuartel de Punta de Rieles en un establecimiento de Reclusión; la creación del Centro de Rehabilitación para menores infractores; el pase de efectivos del Ministerio de Defensa al del Interior así como las modificaciones al Código dela Niñezyla Adolescenciapara penalizar determinadas conductas cometidas por menores, Guardia Republicana, etc.

Hemos instalado el tema más importante para el presente y futuro de nuestra sociedad: la educación. Sentimos el deber generacional de dejar una sociedad mejor de la que recibimos.

Para eso debemos asumir responsablemente ciertos compromisos de cambio.

En el Uruguay de hoy, hay uruguayos cuyo universo de expectativas, de ilusiones son ciertamente muy limitados. Hay uruguayos que están perdiendo la posibilidad de soñar. Hay compatriotas que sienten que su futuro no puede ser mucho mejor que su presente, que sienten que sus hijos están predestinados a reproducir su suerte. Lo triste es que quizás, si nada cambia, eso resulte cierto. No lo toleramos.Una sociedad sin capacidad de soñar, sin ilusión de ser mejor, sin aspiración de progreso, es una sociedad desahuciada.

La educación es, como expresa el filósofo español Fernando Savater, “la única forma que hay de liberar a los hombres del destino, es la antifatalidad por excelencia, lo que se opone a que el hijo del pobre tenga que ser siempre pobre, a que el hijo del ignorante tenga que ser siempre ignorante; la educación es la lucha contra la fatalidad”.

Promovimos el acuerdo educativo nacional como forma de romper con el rezago que estamos generando día a día. Le pusimos plazo ala Institucionalidadeducativa para agendar temas. Nos reunimos con el Presidente. Estamos en vísperas de un nuevo encuentro, al que asistiremos con la mejor disposición, y también con la mayor firmeza. No hay derecho a jugar a la mosqueta con el destino de 500 mil niños y adolescentes. O el cambio llega o lo que cambiará será nuestra actitud. O el cambio llega o al país le irá mjuy mal.

Permaneceremos como siempre hemos sido, leales a la institucionalidad, y ala República, pero el gobierno perderá una oportunidad de construir por encima de su propia fuerza política.

Si el gobierno fracasa en este acuerdo, será porque elige el fracaso.Y si fracasa será por su culpa y espíritu conservador.

No permitiremos que en este tema incidan las pugnas fratricidas que en la interna del Frente Amplio se suceden. No porque queramos incidir en la dinámica del Partido de gobierno, sino porque es un tema de todos.

Estamos llegando a la boca del túnel. Al cruce de caminos. Es tiempo de decisiones. Le toca al gobierno actuar. Debe elegir entre ser firme y respaldar al sistema representativo que quiere el cambio en la educación, o ser claudicante, y rendirse ante los grupos corporativos que defienden el statu quo”. El 28 de diciembre será definitorio. Sabremos qué quiere el gobierno. Si la “paz interna” o el progreso nacional. Seguir como estamos o acordar para cambiar.

Debemos mostrar grandeza, y aprender a conciliar las diferencias en procura de la defensa del proyecto nación. Somos capaces de hacerlo. La naturaleza humana nos permite, a la vez que tener los vestigios atávicos de autodefensa, de confrontación; la capacidad de elegir actuar juntos, unidos por encima de las discordias y los perfiles individualistas. Hagámoslo, seamos más grandes que nuestras flaquezas. Hagamos que construir pueda más que el destruir.

No dejaremos de aportar al destino colectivo nacional.

En lo que nos toca, seguiremos aportando ideas y proyectos, reclamando por recuperar la libertad que conlleva el derecho a la seguridad, continuaremos pujando por una educación que brinde Conocimientos y Valores, que incluya y permita el despegue social, el crecimiento individual y colectivo.

Tampoco renunciaremos a nuestra obligación de ser celosos centinelas del gobierno. No dejaremos de vigilar de que no haya desvío del único rumbo válido: la defensa del interés nacional.

Con esta renovación de compromiso, expresamos la aspiración de que cada uno de los hogares uruguayos tenga las mayores posibilidades de alcanzar sus anhelos, y capacidad de lograr sus sueños.

En esta edición, nos despedimos de este espacio. Cada mes, se nos permitía dirigirnos a los compatriotas desde esta prestigiosa página, lo cual representaba para nosotros, oportunidad de mensaje y una instancia de rendición de cuentas de nuestro accionar político.

Lamentablemente, compromisos de la dirección de EL PAIS nos impiden continuar con esta columna -contra nuestra voluntad- por lo cual el encuentro con los seguidores de esta sección, terminará.

Nuestro deseo de la mejor vida para los lectores y para todos los uruguayos. Gracias!

Jorge Larrañaga.

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