7 Mar '13

Sociedad Uruguaya

Muestra “Ojos de mujer” en Fundación Acac

En el marco de los festejos del Mes de la Mujer, se inaugura este viernes 8 de marzo a las 19 y 30 horas la muestra “Ojos de mujer” la cual estará abierta todo el mes para todo público en el espacio cultural de Fundación Fucac, ubicado en 18 de Julio 20 17 esquina Pablo de María.

Siempre es un hecho valorable la apertura de un nuevo espacio cultural.

A finales del 2012 Fundación FUCAC abrió sus puertas, generando oportunidades de comunicación para aportar a la cultura.

En este mes de Marzo, Foto Club Uruguayo y Fundación FUCAC, coincidieron en el interés de festejar el mes de la mujer, con una exposición de trabajos de mujeres fotógrafas. Es así que, como curadora de la misma, Solange Pastorino convocó a seis fotógrafas que desde hace unos años vienen desarrollando una obra de expresión personal. Cada autora presenta su trabajo desde su sensibilidad, un abordaje de su entorno y sus circunstancias, con una mirada femenina.

Ellas espían la vida ajena y la propia, nos presentan ese cotidiano entrelazando el instante, con la perpetuidad de detener el tiempo, una acción y un espacio particular.

Laura, sigilosa pasea por distintos cafés del mundo, deteniéndose a registrar la pausa del día a día. Atesora en imágenes, la intimidad de los fotógrafos, así como los distintos ritmos que les impone cada ciudad.

Valeria, nos plantea, asumiendo el rol de protagonista de sus fotos, pensar en el conflicto entre las tareas tradicionalmente asociadas a lo femenino y los intereses que realmente tiene una mujer joven hoy en día.

En el caso de Maira, intenta rescatar del olvido fotos de mujeres del pasado. Esas imágenes históricas nos remiten a alguien que ya no está, las interviene para hacerlas coincidir con su propia imagen. Esas vidas y muertes y apuestas nos evocan una reelaboración de la muerte, pero como su destino marcado, desde el instante que se crearon, volverán irremediablemente a morir.

Como dice Roland Barthes «La fotografía lleva siempre su referente consigo, estando marcados ambos por la misma inmovilidad amorosa fúnebre: están pegados el uno al otro, miembro a miembro, como el condenado encadenado a un cadáver en ciertos suplicios…»

Célica en sus cubiertas – descubiertas nos presenta a esas mujeres que fueron encontradas por su cámara atenta. Las sigue en su deambular, monjas católicas, mujeres musulmanas, una madre de plaza de mayo, una novia, son reveladas tras sus hábitos, pañuelos, una toga, un simbólico vestido blanco, ropajes de representación, atavíos que atan, cubre o encubren.

Lucia nos presenta a modo de homenaje a su abuela Mela, que se da un momento para cumplir el disfrutable ritual personal de tomarse su cafecito. En estas imágenes podemos sentir el afecto, y la ternura compartir esos momentos, que quedarán primordialmente en la memoria de su nieta y revivirán luego desde el papel.

Mona nos presenta a sus amigas, jóvenes mujeres que se independizaron y viven solas. Nosotros desde su mirada entramos a esos hogares a curiosear. Ellas saben que las observamos, se exponen para ser vistas. En los dípticos Mona las presenta junto a fotos de sus cuartos de baños. No les importa mostrar esos baños a las visitas, o los intrusos observadores en este caso, como un despojado ámbito social. La consigna es que luzcan su condición habitual. Ese espacio íntimo que ahora es sólo de ellas, donde se acumulan, ordenan, están a su servicio, todas las cosas que requieren, como una señal más de su autonomía.

Cada una de estas seis mujeres fotógrafas posan su mirada en el cotidiano, ese paisaje construido con imágenes de la forma en que ven, piensan, sienten y comparten.

 

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