¿Puede el dinero más rápido del mercado convertirse en la forma más lenta y dolorosa de perder la libertad? La trampa del «gota a gota» es perfecta porque entiende la psicología de la urgencia: allí donde el sistema bancario tradicional cierra las puertas y exige papeles, el prestamista informal ofrece una sonrisa y un fajo de billetes.
Sin embargo, detrás de la ausencia de burocracia se esconde un mecanismo de usura implacable. Romper este ciclo requiere entender que la defensa del consumidor no es un lujo para transacciones formales, sino un escudo urgente que debe adaptarse para combatir la extorsión disfrazada de crédito.
La expansión de los préstamos informales con prácticas ilegales genera impactos económicos y sociales que comprometen el crecimiento inclusivo, la cohesión social, y el avance hacia un desarrollo sostenible. En el mundo de las finanzas es esencial mantenerse informado y tomar decisiones financieras sabias. Uno de los términos que ha ganado notoriedad en los últimos años es el préstamo llamado gota a gota. Es un sistema de préstamo o crédito exprés que rápidamente se ha extendido en varios países de América Latina y el nuestro no ha sido la excepción.
Este tipo de préstamos en un mercado ilícito, y su vínculo con la extorsión, amenazas, agresiones, y homicidios. Se advierte sobre el aumento de la oferta, y métodos de operación lo que representa un desafío para las autoridades, y un riesgo para los consumidores todos.
Los préstamos con prácticas ilícitas conocidos como “gota a gota” constituyen un desafío multidimensional para la integridad financiera, la seguridad y el desarrollo humano sostenible. Estos créditos son un mecanismo alternativo de financiamiento que opera al margen de la regulación, con altas tasas de interés, condiciones opacas y, en algunos casos, con violencia y extorsión. Es un sistema informal de préstamos en los que se ofrece dinero a tasas de interés extremadamente altas. El término proviene de la práctica de los prestamistas de visitar a los prestatarios diariamente para recoger pequeños pagos, «gota a gota».
A primera vista, podría parecer una solución rápida para quienes necesitan efectivo urgente, pero este sistema esconde riesgos considerables.
Los préstamos gota a gota son una modalidad de financiamiento informal que ofrece préstamos de dinero en efectivo de manera rápida, sin requisitos ni verificación crediticia formal, lo que los hace especialmente atractivos para pequeños comerciantes, personas que no acceden a circuitos formales de crédito o están en situación de vulnerabilidad.
Los montos prestados pueden variar entre 5.000 y 50.000 pesos o más. Sin embargo, tras esa aparente facilidad de acceso, se esconden condiciones abusivas con intereses extremadamente altos que, en ocasiones, generan una deuda impagable. No te informan la tasa de interés real, la cual suele superar ampliamente el 1000% anual, volviendo la deuda impagable. La demanda de estos préstamos es heterogénea, dado que no es exclusiva de personas en condición de pobreza, con informalidad laboral o de bajos ingresos. Si es cierto que el mayor gota a gota se encuentra en zonas con mayor índice de pobreza, pero no es en las únicas zonas que los encontramos hoy. Los créditos se utilizan para gastos básicos, de vivienda y/o hasta de emergencias para atender, capital de trabajo e incluso consumo recreativo, lo que evidencia la amplitud y transversalidad del problema.
Son microcréditos cuya tasa de interés puede llegar a quintuplicar a la de las entidades financieras o tarjetas de crédito, con cancelación exigible en cuotas diarias, semanales o mensuales y nulos requisitos de acceso. Si bien la modalidad tradicional de pago se hace de manera presencial y periódica, también se han identificado modalidades de pagos virtual o a través de billeteras digitales. Algunas ofertas de este tipo crédito aparecen en páginas web, mensajes de texto u otros canales y te piden que descargues aplicaciones en tu celular. Prometen desembolsos rápidos, sin muchos requisitos y, aunque no te piden dinero antes de realizar el desembolso, te exigen aceptar todos los “Términos y condiciones”, con lo que les das acceso a toda la información de tu dispositivo móvil. También utilizan los medios de afiches en la vía pública, reparto de tarjetas que ofrecen “dinero al toque”, publicidad en periódicos y, especialmente, mediante el boca a boca en los círculos cercanos. Los factores asociados a este tipo de préstamos podemos ver el alto endeudamiento, entorno económico adverso, crecimiento del gota a gota, acceso rápido al crédito.
Intimidación psicológica
¡CUIDADO! Algunos de estos prestamistas utilizan la información personal para presionar el pago anticipado de los créditos o generan intereses exorbitantes y otros costos. En ocasiones, se comunican con personas de la lista de contactos e, incluso, comparten fotografías personales que están en el dispositivo de la víctima para presionar el pago de la deuda.
La principal forma de cobro identificada es la intimidación psicológica por medio de amenazas, inicialmente contra la persona deudora y después contra su núcleo familiar. Se identificó que una parte importante de las denuncias las realizan personas que nunca han solicitado un crédito “gota a gota”, pero que reciben las amenazas porque algún familiar los puso de referencia o fueron ubicados por las redes sociales. Adicionalmente, también se registran hurtos a residencias, donde los cobradores toman como pago de intereses los electrodomésticos o activos de una propiedad. Adicionalmente, se identificó un mayor nivel de intimidación a través de la violencia física directa -golpes o disparos a la propiedad- o de seguimientos y hostilidades verbales en la vía pública.
La forma que operan en el gota a gota podemos decir:
– Aumento súbito de intereses: suben excesivamente los intereses por cada día.
– Reseteo de deuda: Al dejar de cumplir una cuota obligan a reiniciar los pagos desde cero.
– Una deuda por otra: Insisten y “presionan” para que la víctima tome nuevos préstamos.
– Intimidación: Ante el incumplimiento de pago presionan psicológicamente a sus víctimas.
– Violencia: Amenazan, intimidan y dañan a sus víctimas, familiares y hasta a sus amigos.
A modo de conclusión
Conseguir un préstamo rápido y fácil no es suficiente. Es importante que sea legal y regulado. Debe tener tasas de interés permitidas. Además, los plazos deben ajustarse a nuestra capacidad de pago.
El consumo de préstamos “gota a gota” se explica por una combinación de factores socioeconómicos que ha generado un aumento en su uso en la población. Si bien este articulo no se centra en profundizar en cada uno de estos elementos, perfila los principales factores que explican su consumo en la población. Este tema es relevante porque evidencian que una respuesta orientada únicamente a desarticular las redes criminales es insuficiente. Junto con las acciones dirigidas al ámbito criminal, es necesario atender las condiciones socioeconómicas que enfrentan los hogares y que han llevado a que esta modalidad de financiamiento se vuelva una opción cada vez más frecuente. El sobreendeudamiento y exclusión financiera constituye uno de los principales factores que explican la expansión del “gota a gota”.
El fenómeno del «gota a gota» ha dejado de ser un problema marginal para convertirse en una crisis de seguridad y salud financiera. Cuando el cobrador ilegal toca a la puerta, las leyes comerciales tradicionales parecen quedar sin efecto.
Es hora de analizar cómo los derechos del consumidor y la justicia penal deben fusionarse para desarmar este negocio diseñado para no terminar nunca.
Adriana Besso.
Consultora internacional en derechos del consumidor
