El diputado Alberto Scavarelli (Foro Batllista), en
esta oportunidad brinda su opinión en su columna bajo el título de «La función pública,
la agresión y la amenaza».

«Se difundió la noticia de la agresión al director de limpieza de intendencia municipal
de Montevideo.

Según se informa, fue atacado por dos personas que primero le aplicaron gas en
su rostro, para luego golpearlo en pleno centro de la ciudad de Montevideo en
horas de la noche, mientras era acompañado por una edila departamental de su
partido de gobierno. De descartarse el móvil de rapiña y de quedar todo
circunscrito aún vil atentado personal con otros fines, queremos dejar aquí
expresado nuestro repudio a tan cobarde agresión, y nuestra solidaridad para
con el funcionario agredido.

La información indica que al mismo tiempo se produjo un asalto en la persona del
chofer del intendente de Montevideo. Y por esas horas se informa además de
amenazas de colocación de un explosivo en el lugar de trabajo de una representante
sindical de primera línea en la
Intendencia, artefacto que al final no se encontró, pero todo
inscripto en una serie de hechos que se investigan.

Es posible que sean coincidencias en una sociedad en la que son frecuentes los
delitos ejecutados con violencia, pero debemos reconocer que la coincidencia es
mucha, lo que no hace más que incrementar nuestra preocupación, porque en
nuestra opinión queda claro que hay temas que están por encima de cualquier
discrepancia o pertenencia política, o de la opinión que se tenga respecto a la
eficacia y calidad de los servicios a cargo del gobierno municipal para nuestra
ciudad.

Horas tristes caerán sobre la
República si un grupo de cualquier tipo como ayer, cree hoy
que la violencia la amenaza y el ataque personal, pueden ser mecanismos para el
logro de objetivos de cualquier naturaleza.

Ante estos hechos resulta en nuestra opinión, imprescindible, reaccionar con rapidez
y con colectiva firmeza para aislar a quienes pueden ser capaces una vez más de
protagonizar estos desbordes.

No es nueva la existencia de temperamentos que creen que la violencia y la agresión
pueden ser instrumentos válidos para la acción social. Lo trascendente de
la hora es afirmar con claridad el repudio y dejar dicho que no hay finalidad,
objetivo, razón o sin razón que pueda convalidar este modo de enfermiza
conducta en un estado de derecho. Resulta peligroso siquiera intentar explicar,
porque detrás de cada explicación tentada sobre estas patologías, también anida
el germen de la justificación futura.

Sinceramente deseamos que estos hechos no tengan relación entre si ni con el conflicto
existente en la intendencia de Montevideo. Sabemos de la trayectoria de muchos representantes
gremiales desde hace muchos años, por lo que a priori se descartan cualquier
modo de actuar de éste tipo, pero aún así los hechos se han producido y si no
son consecuencia de un móvil delictivo común o vinculado a temas personales de
la víctima, naturalmente el móvil restante por deducción podrá tener que ver o
tener razones vinculadas al trabajo de los agredidos, victimas de peligrosos
parásitos
oportunistas.

Esperemos que la justicia a través de la acción policial, pueda aclarar estos
hechos, pero más allá de quienes fueren sus autores, lo importante será saber
si detrás de este vandálico accionar existen connotaciones políticas o
gremiales, que de existir serían de una enorme gravedad.

Un panorama preocupante. Dilucidar estos casos rápidamente, es de vital importancia
para evitar la impunidad y la imposición por el temor, si ese fuera el
caso. Ojalá no lo fuera, pero aun así no está demás adelantar nuestro
repudio.

Queremos dejar expresado en clara y alta voz nuestra solidaridad para con los
funcionarios agredidos, y nuestro compromiso en tan difícil situación.
Aunque más no sea que por las dudas, como demócratas, y convencidos cultores de
la permanente y necesaria construcción de una sociedad en paz, pluralista y
tolerante, sentimos el deber expresar nuestro repudio y convocarnos todos a
estar atentos para que estas acciones y reacciones no vuelvan a instalarse una
vez más entre nosotros, como un tenebroso modus operandi de quienes creen que
el vandalismo puede ser un instrumento válido en la vida social y política de
una sociedad democrática.

Representante Nacional – Partido Colorado – Uruguay.
http://www.scavarelli.com
albertoscavarelli@yahoo.com