Muchos son los desafíos que enfrenta nuestro país en relación a l@s adolescentes y jóvenes.

La deserción temprana de la educación, y en particular la educación media es uno de los obstáculos más fuertes que encontramos para la superación y prosperidad de l@s jóvenes, ya que ésta genera situaciones de vulnerabilidad que arrastraran a lo largo de su vida, mostrándose como una deficiencia estructural, que determinará, entre otras cosas, bajos ingresos y precariedad laboral.

Pero más allá del aspecto económico, la educación también constituye un ámbito de socialización y educación cívica. La deserción, entonces, también implica una suerte de desafiliación social, que va en contra de la educación plena del joven y su preparación para la vida en sociedad.

Además de la deserción, l@s jóvenes enfrentan brechas en la calidad del aprendizaje, perjudicando a quienes se encuentran en una situación socioeconómica más vulnerable. Esto es muy preocupante, la educación debe servir como un medio de superación y ascenso social, y no como uno de reproducción de inequidades.

La educación media aparece, entonces, como uno de los ámbitos en los que es necesaria la aplicación de políticas universales, es decir, que lleguen a toda la población, pero que tengan en cuenta las particularidades de los distintos colectivos, teniendo la suficiente flexibilidad y creatividad como para atender las necesidades diferenciales de las distintas juventudes de nuestro país.

Si bien queda mucho por hacer, desde que asumimos el gobierno en 2005 hemos impulsado distintos programas de atención a la reinserción educativa. En particular, en este nuevo gobierno asumimos el compromiso de atender con prioridad las necesidades de l@s jóvenes y adolescentes como colectivo (y colectivos).

Desde la asunción del Dr. Tabaré Vázquez, se ha buscado la convergencia entre distintos actores de las políticas sociales para enmarcar los proyectos de equidad. En materia de infancia y adolescencia, lo vemos claramente en la creación en 2005 del “Comité de Coordinación Estratégica de Infancia y Adolescencia” (CCE), que articula el trabajo en esta área entre las distintas instituciones del Estado. En este marco, surge la “Estrategia Nacional para la Infancia y Adolescencia 2010 – 2030” (ENIA). Dentro de su “Plan de Acción 2010 -2015”, plantea varios desafíos para mejorar la calidad y equidad de la enseñanza media, y contrarrestar la deserción.

Entre sus proyectos, prevé ampliar y mejorar la infraestructura de los centros de educación media, y reorganizar los recursos humanos docentes, promoviendo su formación y fomentando su sentido de pertenencia a los centros, además de generar equipos interdisciplinarios con otros profesionales.

Además, impulsa programas educativos que incluyan instancias de socialización, recreación, deporte, así como la participación de los adolescentes. Éstos deben comprender el desarrollo de una cultura de derechos y de respeto, la posibilidad de encontrar el camino propio y la vocación, y el contacto con el medio laboral.

Por otra parte, el Plan procura revisar los distintos programas de re-vinculación educativa que se están implementando. Repasemos algunos de ellos…

• La ANEP presentó recientemente el programa Rumbo, que permite a los mayores de 18 años finalizar sus estudios de Educación Media. A través de la acreditación de ciertos conocimientos, y el tránsito por tres módulos (dos presenciales y uno semipresencial) curriculares, el alumn@ estaría dotado de las herramientas pedagógicas suficientes para pasar a un nivel de educación superior. El proyecto procura combinar las actividades cotidianas del alumno, con esta innovadora y flexible plataforma.

• El Programa Infamilia del MIDES junto con la Administración Nacional de Educación Pública volvió a lanzar este año el programa Puente, que busca facilitar la culminación del ciclo primario escolar a adolescentes entre 13 y 17 años, facilitando su integración a las siguientes opciones de educación formal. Este programa comenzó en el año 2009, y de acuerdo a las evaluaciones de esta primera etapa piloto, 9 de cada 10 llegaron a completar cuarto año, y el 40% llegó hasta sexto año. Además, la mitad de los egresad@s planea participar del Programa Aulas Comunitarias, y muchos también se integrarán a los programas de Formación Profesional Básica de UTU. Cabe destacar que muchos de los primeros participantes habían repetido una o más veces algún año de escuela, por lo que es muy destacable que esta innovadora modalidad les haya permitido avanzar y acceder a otras opciones de formación.

• Hablando del Programa de Aulas Comunitarias (PAC), se trata de un programa que funciona como “puente” al liceo, y que incluye distintos tipos de intervención y acompañamiento para que l@s adolescentes que han desertado de la educación media, aquellos que terminaron la escuela y nunca se inscribieron, y quienes muestran signos de desertar pronto. Este programa tiene como objetivo la inserción social de unos 2500 adolescentes entre 12 y 15 años, de Montevideo, Maldonado, San José y Canelones. Algunas de sus acciones incluyen el acompañamiento y consulta curricular, por ejemplo en matemática y lengua, además de generar buenas prácticas de estudio.

Luego del egreso del programa, también se prevé un acompañamiento, favoreciendo la integración del alumn@ al liceo, trabajando junto con éste y su familia.

• Por otro lado, vale destacar que la extensión del Plan Ceibal a la Educación Secundaria ha sido uno de los compromisos de este gobierno y del anterior; ya en agosto o setiembre se estarán entregando las primeras cien mil computadoras a estudiantes de segundo año de Secundaria y se espera que a finales de 2010 todos los alumn@s de este nivel tengan su computadora. Esperamos que la introducción de esta nueva herramienta también traiga consecuencias muy beneficiosas en la integración y el mantenimiento en el sistema educativo formal de los adolescentes, además de continuar brindándole herramientas tecnológicas tan valiosas como las que ofrece el Plan Ceibal, con todo lo que eso implica para su futuro desempeño laboral y académico.

• El Consejo de Educación Secundaria ha desarrollado el Programa de Impulso a la Universalización del Ciclo Básico (PIU), formalizado en 2007, y que cuenta con el apoyo y asesoramiento del Codicen, Unicef, Unesco, y sectores docentes. El PIU, busca lograr mayor equidad llevando apoyos diferenciales a aquellos liceos que muestran mayores dificultades socieducativas, y altas tasas de repetición. Si bien se está en una etapa inicial, es muy destacable como ejemplo de políticas universales que tiene en cuenta las condiciones de los distintos centros.

• El Consejo de Educación Técnico Profesional (ex UTU) implementa el plan de Formación Profesional Básica (FPB), para jóvenes de 15 años que no hayan terminado el ciclo básico o UTU, que combina la formación general con una formación técnico profesional, que le habilita al estudiante continuar con sus estudios en UTU o en cuarto años de Secundaria. Este programa es más flexible, y tiene en cuenta las necesidades de los alumn@s con dificultades de aprendizaje.

• En 2005 se crea el Programa Nacional de Educación y Trabajo (PNET), que amplía la experiencia del Centro Educativo de Capacitación y Producción (CECAP) que existe desde la década de los ochenta. Ofrece una alternativa para jóvenes entre quince y veinte años, que no estudian ni trabajan, y están en un contexto de vulnerabilidad social. La propuesta consiste en generar un espacio de formación que acerque el mundo del trabajo a l@s jóvenes, teniendo en cuentas las demandas y necesidades de los alumn@s que participan. El programa integra diferentes talleres de educación general, capacitación profesional, expresión artística, informática, deportes.

DIPUTADA BERTHA SANSEVERINO.

FRENTE AMPLIO – 2121 – AU.