29 Feb '12

Sociedad Uruguaya

Carnaval La Pedrera: “Mucho alcohol, droga fácilmente obtenible, y música de altísimo volumen hasta salida del sol”

DECLARACION DE LA COMISION DE VECINOS DE LA PEDRERA

Ante las circunstancias y acontecimientos en que se desarrolló la temporada veraniega 2012 y particularmente frente  a las declaraciones  autoridades municipales y departamentales, la Asamblea General de esta Comisión de Vecinos de La Pedrera declara:

1) Esta organización de la sociedad civil, con personería jurídica en gestión ante el Ministerio de Cultura, se creo en el verano del año 2010 como resultado de la preocupación generalizada por lo que se identificaba como un proceso creciente de deterioro de la vida en el balneario y  la ausencia total de respuestas adecuadas por parte del gobierno departamental y local ante el crecimiento exponencial y características particulares de un público que se concentraba los días de carnaval y también en la primera mitad del mes de Enero.

2) Esta Comisión, inmediatamente constituida se reunió en varias oportunidades con las autoridades que  tenían que ver directamente con los temas motivo de la preocupación. Por un lado Intendente del Departamento y Alcalde de La Paloma a quienes en  las primeras reuniones se les entregó un documento detallando los 22 puntos que se entendió requerían solución inmediata.  Por otro con el Jefe de Policía, el Comisario de La Paloma y los propios funcionarios del destacamento, (estas reuniones y contactos debieron repetirse en más de una oportunidad por los cambios jerárquicos que se sucedieron).

3) De los 22 puntos señalados y reivindicados desde hace dos años logró avanzar tan solo en tres de ellos que fueron:

-Cambiar los cajones de basura. Esto fue posible a fines del 2010 porque un grupo de vecinos financiaron y construyeron nuevos contenedores de madera. Recién en el segundo semestre del 2011 las autoridades devolvieron a los vecinos el correspondiente importe y además realizaron el recambio definitivo con nuevos contenedores (Enero 2012)

-Colocación de papeleras en la calle principal. Las mismas se adquirieron, colocaron y financiaron por la  Comisión con recursos propios.

-Destinar funcionarios al mantenimiento de la limpieza de las calles y vaciado de las papeleras. Las autoridades correspondientes dieron respuesta pronta y se contó con este servicio para la calle principal y la rambla ya en el 2011.

En suma, de los 22 reclamos realizados hace dos años y reiterados sistemáticamente ante los titulares de los gobiernos departamentales y municipales, se resolvieron favorablemente tres, y uno por la acción directa y recursos de los propios vecinos organizados en la Comisión.

Entre los puntos señalados como de mayor preocupación y que no han tenido respuesta satisfactoria, se encuentran los referidos al vertido de aguas servidas, la necesidad de la planificación por parte del gobierno municipal de las actividades y desarrollo de los días de carnaval y el reclamo a este mismo gobierno para que se haga cumplir las normas vigentes en todos los ámbitos tal cual es su responsabilidad, particularmente las referidas al funcionamiento y actividades de locales bailables, de expedición de alcohol y producción de contaminación sonora.

La temporada que termina no solo evidencia que transcurridos dos años no se han tomado las medidas urgentes reclamadas sino que por el contrario, las últimas decisiones del Alcalde de La Paloma fueron exactamente en el sentido contrario al solicitado por esta Comisión y tuvieron como consecuencia directa responsabilidad en   agravamiento de situaciones no deseables, previstas y evitables.

3) El desfile de carnaval que los vecinos espontáneamente organizaban  hace unos cuatro años ya que no se realiza.

Las comparsas con sus disfraces y cánticos característicos transcurriendo por la calle principal, y el posterior encuentro en las mesas de los pocos boliches existentes de un par de cientos de personas, fueron desplazadas por una multitud que se da cita ya desde dos o tres días antes en las calles de La Pedrera con el fin de vivir una experiencia de transgresión total, sin límites.

Al carnaval de La Pedrera llega una verdadera multitud de jóvenes y no tan jóvenes convocados por el alcohol, la droga y la ausencia absoluta de las normas esenciales. La autoridad no existe y el descontrol campea.

Se desarrolla aquí la lógica más perversa de las reglas del mercado, se ofrece mucho alcohol en las calles, droga fácilmente obtenible, música de altísimo volumen hasta la salida del sol, permisividad total por parte de las diferentes autoridades del estado nacional, departamental y municipal y se obtiene un público creciente acorde con la oferta. Luego el crecimiento de la demanda vuelve a justificar el aumento de la oferta y así el balneario se va transformando en la máxima expresión del “desbunde”.

No existen controles acerca de la venta de alcohol a menores, ni respeto a las normas vigentes para la contaminación acústica, horario, tipo de actividad, salubridad etc. que realizan los distintos comercios legal o ilegalmente instalados.

A partir de la una de la madrugada, algunos locales habilitados como restaurantes se transforman en locales bailables convocando dentro y fuera de los mismos, en plena calle principal, a multitudes enardecidas e incontrolables por el consumo excesivo de alcohol y droga y música al tope.

La calle se transforma así en tierra de nadie sin protección alguna para los vecinos, los turistas y el resto de los comerciantes que deben observar pasivamente como se violan y agravian sus derechos. Las calles y  los jardines de las casas se transforman en improvisados retretes y los maravillosos amaneceres de La Pedrera asoman ahora entre los aromas y vahos de alcohol, orín y con los desechos tapizándolo todo.

Pero la cosa no queda allí pues la “oferta” se va extendiendo en el tiempo y ya no es solamente el lunes de carnaval, sino que también los días previos y se va extendiendo a todas las noches de la temporada.

4) No es verdad que el histórico y pintoresco carnaval de La Pedrera convoca multitudes. Ese carnaval no existe más desde hace por lo menos cuatro o cinco años. Lo mato el desquicio organizado con claros fines de lucro por un pequeño e identificado grupo de “comerciantes”

Algunas autoridades han intentado deslindar responsabilidad diciendo que no tienen nada que ver con su organización y parecen no comprender que justamente en la ausencia de su participación está su responsabilidad por lo menos por el incumplimiento y omisión de sus funciones.

5) Lo malo no es que la gente venga. Lo que resulta inadmisible es que teniendo la certeza de que ello va a ocurrir y que además va a suceder en determinados días, las autoridades pretendan ignorarlo no actuando en consecuencia para dar la mejor respuesta organizativa en defensa del interés legítimos de todos, incluyendo de los propios visitantes coyunturales y los de quienes permanecen instalados más allá de esos días.

Si se anuncia que van a venir más de 20.000 personas en esos dos o tres días, parece razonable que no solo se piense en que se les vende sino fundamentalmente en que se les ofrece para su mejor bienestar y la del resto de la sociedad.

Veinte mil personas que llegan de golpe a un lugar en plena temporada con una ocupación turística ya casi colmada no tienen donde dormir, donde comer, donde hacer sus necesidades.

Si en lugar de encarar eso como problema a resolver lo que hacen las autoridades es ignorarlo y mientras algunos comerciantes se preocupan de que estén bien abastecidos de alcohol y droga, el resultado posible es uno solo: miles de borrachos, drogados, desquiciados, ocupando los espacios públicos,  metiéndose en las casas, jardines y fondos, cuando no en el interior de las mismas.

Si es cuantificable en decenas de miles de litros la cantidad de cerveza y alcohol que se va a consumir, es también cuantificable la cantidad de miles de litros de orín que serán vertidos en la vía pública y en los espacios privados y también previsible la cantidad de borrachos y descontrolados que las jornadas producirán.

Si desde mucho antes se sabe que vendrán miles de autos cuyos conductores consumirán los miles de litros de alcohol esperados y ya abastecidos con bastante anticipación, no hay que ser muy inteligente para saber que en las horas de la madrugada y mañana siguiente, por lo menos cientos de esos miles de automóviles, serán conducidos por quienes no estarán en condiciones de hacerlo., con el consiguiente riesgo para sus vidas y la de terceros.  Parecía lógico organizar y anunciar con anterioridad la realización de controles de espirometría a los conductores que en esas noches recorrieran la ruta 10 a la altura del ingreso a La Pedrera y alrededores.

6) En la última Asamblea  realizada por esta comisión el 29 Enero ante la presencia del Sr. Alcalde Alcides Perdomo y del Consejero Aníbal Rodríguez, la expresión generalizada de la  nutrida participación de los vecinos volvió a exigirle el control del cumplimiento de las normas existentes. Particularmente las referidas a:

– actividades de cada comercio legalmente instalado de acuerdo con su habilitación

– habilitación de venta de bebidas solo a los comercios instalados y habilitados

– parlantes y música en la vía pública solo hasta la hora reglamentaria predeterminada y con los decibeles permitidos

– presencia de inspectores y respaldo policial para hacer cumplir las normas.

– Instalación de baños en cantidad suficiente y lugares estratégicos acordes con la cantidad de público esperado.

Se le alertó además a tener en cuenta la experiencia del pasado año en cuanto a que la concurrencia masiva ya no se limitó al lunes de carnaval sino que empezó el viernes sábado y domingo anterior.

7) El fin de semana previo al lunes de carnaval La Pedrera despertó con las barras levantadas en la calle por algunos comerciantes frente a sus locales para la venta de alcohol. Pero además con funcionarios municipales que en lugar de estar tomando las previsiones lógicas a las que nos referimos, estaban  pintando en otra zona de la misma calle, la delimitación de los lugares en los que el Alcalde había autorizado a instalar 40 nuevos puestos de ventas de todo tipo de mercaderías, la mayoría alcohol en sus más variadas presentaciones y preparados. La autoridad municipal no solo no estaba haciendo lo que los vecinos claramente le habían exigido sino que había resuelto hacer exactamente lo contrario. Llegándose a la paradoja de que luego al frente de esos autorizados puestos callejeros de venta del alcohol, estaban varios de los funcionarios municipales de deberían estar controlando que ello no sucediera.

El resultado no podía ser otro del que ahora se señala como sorpresivo.

 

8) Como se desprende de lo anteriormente expresado no hay autoridad de gobierno municipal, departamental  o nacional que pueda manifestarse sorprendida por lo acontecido adjudicando a un desborde de las previsiones la causa de ello. No es cierto. Esta Comisión que nació hace dos años por estas mismas preocupaciones es testigo de ello y por lo tanto de la responsabilidad institucional que en general existe en torno a lo sucedido y muy particularmente en la figura del Alcalde. Esta asamblea ha resuelto por unanimidad repudiar las actuaciones del Alcalde Alcides Perdomo y demás autoridades departamentales y nacionales que debieron tomar cartas en el asunto.

9) Ahora Intendente y Alcalde nos dicen que tenemos que trabajar juntos para resolver que hacer para el próximo año. Esta Comisión ya ha expresado reiteradamente su opinión la que surge de la expresión legítima y democrática de los vecinos que la integran y participan en sus asambleas.

Para empezar:

–         Prohibir a los comercios que no estén especialmente habilitados para ello, desarrollar actividades como locales bailables.

–         Controlar y sancionar llegando a la clausura a los comercios que violan las normas y limitarlos a las actividades para las que están habilitados

–         No permitir en los locales comerciales la utilización de parlantes cuyas emisiones sonoras superen los decibeles necesarios para su utilización interior

–         Extender estas limitaciones a las casas particulares y vehículos de cualquier clase.

–          No autorizar la venta de bebidas alcohólicas en la vía publica ni en barras sobre ella instaladas, aún en los locales establecidos.

–         Fiscalización bromatológica de los comercios instalados y callejeros que tenga su permiso para comercialización de alimentos o bebidas de cualquier clase.

–         No permitir la utilización de espacios públicos para instalaciones particulares

–         Instalación de baños en  distintos puntos del balneario

–         Anunciar y efectuar controles de espirometría por parte de Policía Caminera en la ruta 10 sobre los accesos a La Pedrera durante toda la temporada

–         Sancionar y multar fuertemente a los padrones que vierten a la vía pública las aguas servidas y no permitir reabrir sus puertas a los locales comerciales identificados en las últimas temporadas en tal actitud si no demuestran haber corregido su problema.

–         Garantizar el servicio de limpieza y recolección de residuos en las playas que este año no funcionó y particularmente en toda la zona de rocas.

–         Solicitamos la aplicación de las disposiciones contenidas en la Ley de Mendicidad y Vagancia.

–         Suspender las festividades callejeras en el balneario por lo menos por dos temporadas, a la espera del cumplimiento de todas y cada una de las anteriores peticiones a las autoridades, que no es más que el cumplimiento estricto de las normas vigentes.

–         Eliminación del calendario turístico nacional y departamental, el festejo del Carnaval de La Pedrera y comunicación pública de estas medidas.

–          Finalmente y con carácter general, exigir que las distintas instituciones públicas cumplan y hagan  cumplir las normas ya existentes de acuerdo a sus respectivas responsabilidades.

Comisión de Vecinos de La Pedrera

Luis Ignacio Vilaró (Presidente)

Belén Jonás Mackinlay

Pablo García

Jorge Simeone

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