24 May '12

Sociedad Uruguaya

Falleció una gran luchadora social: la Dra. Marta Visca Visca

Recibimos y Publicamos.

En el día de ayer (miércoles 23 de mayo) falleció a la edad de 83 años la Dra. Marta Visca Visca, luchadora incansable, fundadora de la fundación Dr. Pedro Visca.

Una gran pérdida para el país.

Saludos cordiales

Q.F. Celia Happel Carbia.

Reproducimos el artículo “Legado de Pedro Visca hará posible que los más necesitados tengan vacaciones” de Matías Rótulo para el diario LA REPÚBLICA con fecha 10 de febrero de 2011.

La Fundación Pedro Visca apuesta a asegurar el derecho de adolescentes, niños y ancianos carenciados, así como personas portadoras de alguna dolencia o inválidas, a tener un lugar para vacacionar. La nieta del doctor Visca donó una propiedad que servirá para tales fines.

Marta fue y es una luchadora social. Sus dos bastones, producto de una reciente fractura de cadera, y sus 80 años de edad, sobre los cuales tiene mucho para contar, no le impiden pensar en un futuro mejor para todos, y más aún para los más desfavorecidos. Doctora en medicina general, Marta heredó de su abuelo el apellido, la profesión y la solidaridad. Es la nieta de Pedro Visca (1840­1912), una de las referencias ineludibles de la medicina y su campo, el trabajo social y humanitario. Este impulso, vivo en el espíritu de Marta, la llevó a donar una hermosa propiedad a la Fundación Pedro Visca para que sirva de colonia de vacaciones para niños, adolescentes y ancianos carentes de recursos o que tengan alguna patología.

Para Marta Visca, así como para la Fundación Pedro Visca que preside ella misma, el proyecto “se basa en la necesidad de estas personas, que tienen el mismo derecho que todos los uruguayos a tener vacaciones”, dijo a LA REPUBLICA.

La propiedad donada a la fundación está ubicada en el balneario San Francisco, en Piriápolis. Tiene más de 300 metros cuadrados con un jardín de 2.000 metros cuadrados, y contará con capacidad para alojar a 30 personas. “Lo que yo puedo darle a la sociedad es la devolución de lo que la sociedad me dio a mí, ya que fui a la Universidad y ella pagó mis estudios”, y eso “es lo que debe hacer toda la sociedad con una mayor solidaridad”, dijo Marta.

A su vez, varias instituciones públicas se han interesado en el proyecto de la colonia de vacaciones y facilitaron los gastos de traslado, alimentación y servicios para realizar la obra. Por otro lado, también se está invirtiendo en lograr que el edificio sea accesible.

“Estamos en un proceso de mejoras y seguramente el lugar seguirá creciendo en la medida que sigamos progresando en nuestra economía”, dijo Visca. Para la fundación, darle la posibilidad a quienes lo necesitan, y particularmente a quienes están en tratamiento médico, significa ayudar en el avance de la recuperación de los pacientes. Para atender esto procuran que en la colonia haya especialistas médicos que colaboren con los visitantes.

El legado de Visca

La nieta de Visca explicó que su abuelo “fue un verdadero luchador” y su legado “nos sirve para seguir adelante”. Contó la historia de cuando Visca fue senador de la República y se opuso a la llegada de inversores extranjeros “que le iban a hacer daño al Uruguay; él fue al Senado, habló e hizo reflexionar a los demás sobre la posibilidad de no aceptar esa inversión ya que iba a afectar al país”.

 

En cuanto a lo académico, el volumen 39 de la Revista de Medicina de 1979 destaca a Pedro Visca como “un médico de excepcional talento y gran sentido clínico, doctorado en París (…). Había asistido con indiferencia, natural en su temperamento, al nacimiento de la facultad” e ingresó “al profesorado aportando su gran talento, su enorme experiencia clínica, su innata simpatía, su bonhomía y su temperamento bondadoso y apacible”.

En un artículo publicado por el doctor Fernando Mañé Garzón, en el tomo II de “60 semblanzas biográficas. Historias del Hospital Maciel”, del año 1989, se dice de Visca que “fue el primer médico uruguayo que adquirió prestigio de maestro”.

Américo Ricaldoni se refirió así a Visca en 1912, a pocas semanas de su fallecimiento, cuando la sala “Larrañaga” del Hospital Maciel pasó a llamarse Pedro Visca: “Si me he permitido hablar de todo esto, es porque todo esto me lo ha sugerido la actuación de Visca en nuestra Facultad, la desproporción notable entre lo que de él se debería esperar y lo que ha dejado, entre lo que pudo dar y lo que efectivamente dio. Nadie disponía de mejor y más sólida base científica que él; nadie podía excederlo en la gracia para enseñar. Nadie mejor que él sabía trasmitir con elocuencia, pero sin afectación ni amaneramientos, su ciencia gentil, que de tal podía calificarse esa su ciencia, que venía a nuestro encuentro siempre vestida de gala, siempre clara y pulida como el cristal. Y sin embargo, si bien los que hemos tenido la suprema dicha de seguirlo y de escucharlo, guardaremos hasta el fin la impresión grata de sus bellas lecciones”. Marta Visca expresó que su abuelo “fue un luchador por las causas justas, tanto en su actividad profesional como en el ámbito político”. Hoy, con la iniciativa de llegar a los más desfavorecidos, Marta y el resto de la fundación intentan seguir manteniendo una tradición solidaria y de trabajo social, destacada en un luchador llamado Pedro Visca.

Fuente: http://www.lr21.com.uy

 

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