Diego Pereira: “Todo ser humano es hijo de Dios” (Papa Francisco)
18 Feb '16

Sociedad Uruguaya

Diego Pereira: “Todo ser humano es hijo de Dios” (Papa Francisco)

papa franciscoCompartimos la propuesta del asesor y docente Diego Pereira, titulada “Todo ser humano es hijo de Dios”.

Lo que aquí tratamos parte de la iniciativa del Papa de compartir sus intenciones de oración para el mes de enero 2016 buscando la unión de las diversas religiones a través de un video donde afirma con voz y mente muy claras que “todos somos hijos de Dios” (1), invitándonos a rezar unos por otros sabiéndonos unidos filialmente con el Creador. Pero vimos que poco días después de este video, un sacerdote español elabora un video (2) por petición de algunos de sus fieles seguidores, que le solicitaron que aclare esa afirmación del Papa. Quiero detenerme a analizar críticamente este video desde dos lugares. Por un lado porque me preocupan sus afirmaciones pues me pregunto si está intentado desprestigiar la figura de Francisco, obispo de Roma, sucesor de Pedro, considerado por gran parte de la humanidad como un profeta del Espíritu; y por otro lado me preocupa que muchos católicos en el mundo sigamos recibiendo las recetas de lo que hay que creer y lo que no, por parte de la jerarquía, tratándonos con un

paternalismo enfermizo, intentando generar una dependencia infantil hacia los pastores.

Desde España nos llega malas noticias

En el video escuchamos al sacerdote que afirma: “Hay personas con preguntas…” Es bueno dar gracias a Dios que tenemos preguntas acerca de Dios aunque muchas personas dentro de la Iglesia siguen creyendo que poseen “la verdad” y que los que tenemos dudas es por ignorancia. El autor recurre a tres fuentes para aclararle las dudas a sus fieles: el Catecismo, la Escritura y el Concilio Vaticano II. Bastaría estudiarlos bien, aprenderlos de memoria o a buscar las respuestas y con ello se terminarían nuestros problemas. Vaga ilusión…

También afirma: “El Catecismo -no hay que olvidar- está todavía en vigor…” Es bueno que nos recuerden esto pues si no podríamos cometer infinitos errores. Pero me detengo en el tono con el que lo dice, como si dijera: “el Papa dijo tal cosa, pero el Catecismo dice otra cosa…”

Entonces ¿el Papa no es creíble? ¿Es alguien que dice cosas por puro antojo saltándose algo tan importante como el Catecismo en el cual él mismo fue formado? O peor… ¿se cree superior a la Escritura, los documentos de la Iglesia y la Tradición? Sinceramente no lo creo.

Pero en un tono aún más fuerte afirma: “…hoy hay una especie de lugar común en el que muchos, sin ser conscientes del todo de lo que dicen, afirman que todos somos hijos de Dios…”

Pido disculpas por mi reacción… pero esto es muy gracioso. Dicho así el Papa Francisco es un inconsciente y dice algo que no es cierto, sino herético. Es real que hoy somos todos grandes opinólogos y que muchos caemos en ese “lugar común” donde creemos que podemos hablar con libertad de ciertos temas. Pero estamos hablando del Papa que es el líder de la Iglesia en la que cree este sacerdote y que intenta abrir realmente las puertas de la Iglesia a la humanidad, que siendo más importante que la sola Iglesia.

También -y tergiversando sus palabras- intenta darle un sentido a las palabras dichas por el Papa interpretando que a la frase “todos somos hijos de Dios” se le corresponde decir que todos los seres humanos somos amados por Dios pues tenemos la misma naturaleza o la misma dignidad por ser criaturas de Dios. Me pregunto: quien ve el video del Papa ¿entiende lo que se propone? Yo lo he visto y oído con atención y lo que entiendo es “que todos somos hijos de Dios”… quizá me equivoco, pero es lo que entiendo. Pido disculpas por mi cortedad, pero tenemos la gran dicha de que Francisco es argentino y nuestros esquemas mentales uruguayos son muy similares. Quizá un europeo entiende otra cosa, pero como latinoamericano comprendo lo que el Papa dice con mucha seguridad: “todos somos hijos de Dios”.

Por último y para terminar (pero como sello al tono que utiliza) este sacerdote dice: “… se olvida que sólo hay un hijo… es algo tan básico en nuestra fe católica, más aún en nuestra fe cristiana…” (con un poco de jocosidad). ¿Cómo es que no sabemos que el único Hijo de Dios es Jesús? ¿Cómo podemos entender que cada ser humano es hijo de Dios? Quizá me equivoco, pero ¿podemos seguir siendo tan bárbaros que aún no hemos comprendido esto? Que difícil escuchar esto y no sentir un intento de ofensa, no sólo al Papa sino a todos los católicos. Lo único que me merece como laico católico es intentar explicarle a este sacerdote que no somos ignorantes y que el Papa no es ningún inconsciente.

Un intento de aclaraciones básicas

No logro ver con exactitud la intención del video en cuestión. ¿Habrá una sana intención de “aclarar” lo dicho por el Papa? ¿Es un intento de mostrar que hay cosas que dichas en cierto contexto, pueden tener otro valor en otro? ¿Hay alguna intención de desprestigiar la figura de Francisco? Creo que toda persona que mire el video deberá sacar sus propias conclusiones, pero lo que no nos puede fallar es el sentido común (aunque, como dice el dicho, es el menos común de los sentidos). A continuación realizaré algunas aclaraciones básicas para luego ir a lo más central del tema.

La pregunta, tanto como la duda, tienen un peso fundamental en la búsqueda de la verdad.

Es uno de los motores de la filosofía y por tanto también de la teología. Es “justo y necesario” que los fieles católicos nos preguntemos y nos cuestionemos acerca de las verdades de nuestra fe, pero no basta quedarse con las respuestas mecánicas que surgen de la lectura de un documento que, si bien es fundamental, no deja de ser creación humana y que a lo largo de la historia se ha ido modificando por certera necesidad. Y más preocupante aún es ir siempre a la jerarquía a que nos responda, como si los laicos no pudiéramos buscar la respuestas por nosotros mismos y más aún, desde nuestra propia experiencia, aportar al discernimiento cristiano de los signos de los tiempos. En todas las situaciones de la vida ésta supera cualquier teoría propuesta.

¿Cómo me explico entonces la afirmación del Papa de que todos somos hijos de Dios? Por ahora digo que, como autoridad jerárquica, es un hombre que busca colaborar en la unión de las religiones para hacer un mundo mejor. No está preocupado por la cantidad de católicos, ni por tanto no le preocupa una evangelización obligada, sino que intenta entusiasmar al mundo ayudándolo a sentirse libre de creer en Dios a como pueda, desde su lugar y su cultura. Porque en el fondo ha descubierto lo esencial: todos somos hijos de Dios, y con esto no está traicionando su propia fe. El está preocupado realmente por la salvación del mundo, no le interesa el poder -ni el de la Iglesia ni el del papado- sino que descubrió la grandeza de Dios en su vida y sabe que eso es lo que puede hacer que todo ser humano cambie para mejor.

¿Qué puede haber detrás del mensaje de este video?

Estamos acostumbrados a recibir todo mensaje desde la jerarquía eclesiástica sin mayor crítica ni discusión (algo que está muy mal) pero aún tenemos la posibilidad de responder con un esfuerzo de reflexión. Para intentar darme y darnos una respuesta desde nuestra tarea de laicos católicos que buscamos a Dios (y tratando de colaborar con la tarea de los pastores) intentemos dar razón de nuestra esperanza (1Pe 3,15) de que “realmente todos somos hijos de Dios”. En la Iglesia tenemos grandes intelectuales que han cultivado siempre una actitud humilde ante la grandeza de la manifestación de Dios en la historia y que han reflexionado acerca de todo esto y nos ayudan a comprender mejor la frase del Papa Francisco. A ellos debemos recurrir cuando nuestra fe es interpelada, pero sobre todo cuando se pone en juego la vida y la salvación de todo ser humano.

Lo que se percibe por detrás de este -aparentemente inocente- video es el viejo dicho existente hace muchos años en la cristiandad de que “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Fue Cipriano de Cartago quien lo dijo allá por el año 250 a modo de exhortación en un momento complejo que atravesaba su comunidad, a la que buscaba mantener unida. Pero lo que fue un llamado en cierto momento, fue transformado en fórmula doctrinal de carácter oficial en el concilio de Florencia, hacia 1442, aunque fuera descartada en discusión por la polémica con los jansenistas. De todos modos le fue dada tanta importancia que aparece en el Catecismo actual, pero con su debida explicación. Es muy lamentable que en la actualidad muchos cristianos -y no sólo por parte de la jerarquía- sigan manteniendo en sus esquemas esta frase condenatoria tratándola como un “dogma”, o sea, como una verdad revelada, y por tanto, inamovible. ¡Que horror si fuera así!

¿Fuera de la Iglesia no hay salvación?

Si leemos el Catecismo encontramos:

Fuera de la Iglesia no hay salvación. 846 “¿Cómo entender esta afirmación tantas veces repetida por los Padres de la Iglesia? Formulada de modo positivo significa que toda salvación viene de Cristo-Cabeza por la Iglesia que es su Cuerpo: El santo Sínodo… basado en la Sagrada Escritura y en la Tradición, enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación. Cristo, en efecto, es el único Mediador y camino de salvación que se nos hace presente en su Cuerpo, en la Iglesia…”.

Pero atención a lo que sigue:

847 “Esta afirmación no se refiere a los que, sin culpa suya, no conocen a Cristo y a su Iglesia: Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna”.

Al leer estos textos lo que interpretamos es que a los que somos miembros de la Iglesia por el bautismo, la Salvación nos viene por Jesucristo a quien hemos aceptado como Señor de nuestra vida. Pero a los que no son parte de ella y buscan a Dios con una corazón sincero, a través de los diferentes caminos que existen (sean religiosos o espirituales) pueden perfectamente alcanzar la salvación pues lo que importa es la conciencia de cada uno, la cual solamente puede ser juzgada por Dios, no por los hombres. En el video en cuestión se citan los numerales 1213, 1243, 1244, 1250, 1265, 1270 y 1276 del Catecismo, para intentar fundamentar que solamente los bautizados son hijos de Dios, junto a varios textos bíblicos. Yo discrepo abiertamente con esta idea. Acepto que para los que somos católicos los sacramentos tiene un poder especial, sobre todo el del bautismo que nos hace hijos de Dios dentro de la Iglesia Católica. Lo mismo sucede en las otras Iglesias cristianas.

En el bautismo somos liberados del pecado, y como los demás sacramentos, está ordenado a alcanzar la salvación. Que sea fundamental para nosotros no explica que sólo los bautizados somos hijos de Dios. Dice Sesboüé: “Si la gracia de Dios existe mucho más allá de las fronteras de la Iglesia, es que todo hombre (y toda mujer) puede salvarse, aunque no viva en la Iglesia” (3). Incluso en el Concilio Vaticano II se afirma que “…los que todavía no recibieron el Evangelio, están ordenados al Pueblo de Dios de diversas maneras…” (4). Si bien la Iglesia tiene la misión de evangelizar, escapa a ella la voluntad de salvación universal de Dios, lo cual debe ser nuestra materia de reflexión: ¿cómo es que Dios se manifiesta a los seres humanos fuera de la Iglesia? Ellos tienen una relación con la Iglesia que desempeña un papel indirecto pero real de salvación (5).

¿Es posible ser hijos de Dios sin ser bautizados?

En el video de este sacerdote el aclara que una cosa es ser criatura de Dios y otra es ser hijo de Dios. Es verdad la distinción entre saberse creado y saber unido a Dios por el vínculo filial.

Podemos decir (como lo puede decir un ateo): de algún lugar venimos, algo o alguien nos creó.

Pero los cristianos afirmamos que somos parte de un proyecto de Dios, que nos hace  parte de la Creación entera y por ello nos une a todo y a todos, y le agradecemos a Dios que nos ame como Padre y nos invite a caminar por este mundo como sus hijos. Y al decir cristianos me refiero a los bautizados. Pero ¿qué sucede con lo que no están bautizados? ¿No son ellos hijos de Dios?

Dentro de nuestra fe cristiana ¿no son también ellos creados por el mismo Dios en el que creemos nosotros? ¿Podemos juzgarlos como quienes no son hijos por no conocer a Dios de la misma manera que nosotros? ¿Cómo conciliar esto?

Siguiendo la antropología de Ranher, Sesboüé nos dice que el ser humano está compuesto por dos polos: uno objetivo y otro subjetivo (6). El polo objetivo, aquel por el cual podemos conocer al otro, se desarrolla por el lenguaje y la acción. A través de él manifestamos lo que somos. Pero es en el polo subjetivo, más interior y personal, donde habitan nuestros pensamientos y desde donde parten las intenciones de nuestros actos. Este lugar no es accesible a todos, solamente para la propia persona, y es allí donde Dios entra en comunicación con nosotros. Es la dimensión más misteriosa del ser humano, donde se realiza la obra del Espíritu Santo. Pero no es sólo cosa de los cristianos, es la situación de cada ser humano en toda la creación y por tanto tiene un valor universal que debe ser reconocido por todos y defendido principalmente por las religiones.

En lo que venimos proponiendo esto tiene una importancia superior: son muchas las personas que no han recibido el mensaje de Jesús y por ello no son bautizados. Y junto con ello debemos reconocer que no podemos saber qué es lo que viven en su conciencia, por lo tanto ¿eso nos basta para afirmar que no son hijos de Dios? Esto es aún más grave cuando pensamos en las demás religiones reconocidas por el mismo cristianismo ¿ellos tampoco son hijos de Dios por no estar bautizados? Me parece que afirmar algo semejante (como se hace en el video en cuestión) no sólo es errado, sino que es horriblemente monstruoso y en contra de toda conciliación entre las religiones y las personas. Es fruto de una postura dogmática, de una mentalidad ingenuamente mal intencionada, que se siente superior a partir de unos conocimientos puramente intelectuales que lejos está de una sana preocupación por la llegada del Reino de Dios.

Entonces… ¿quienes son los hijos de Dios?

Desde la enseñanza de Jesús podemos reconocer entonces algunos criterios externos con los cuales afirmar que todos somos hijos de Dios: el amor a Dios y al amor al prójimo. El apóstol Juan afirmó: “Dios es amor: quien conserva el amor permanece con Dios y Dios con él” (1Jn, 4,16). Y podemos decir que todo ser humano tiene la capacidad de amar y allí donde exista una persona amando, allí hay un hijo de Dios. Y allí donde hay una persona haciendo el bien, siendo solidario, dando vida, allí hay un hijo de Dios. Incluso es hijo de Dios aquel, que por mal uso de su libertad decide hacer el mal, mostrando falta de amor, allí también tenemos un hijo de Dios

necesitado. Sabemos que para Dios no existe el tiempo y por más que una persona hoy haga el mal -por falta de amor- siempre tiene oportunidad de dejarse alcanzar por el amor de Dios. Dijo Jesús: “…Les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mí” (Mt 25,40) De esta manera podemos reconocer que existen muchas personas haciendo el bien por el mundo, sin conocer a Jesús o incluso creyendo en Dios por otros caminos.

También ellos son hijos de Dios.

Afirma Ranher que “el hombre es el evento de la comunicación absoluta de Dios mismo” (7) manteniendo la tesis de que todo ser humano es, junto a su propia subjetividad, la donación de Dios mismo (8). Con ello indica que en todo ser humano está Dios habitándole de una manera misteriosa. Pero a su vez al ser el Creador le está dando al ser humano la posibilidad de conocerlo haciéndose próximo a él, en su misma experiencia de la realidad. Todo ser humano puede encontrarse con Dios reconociendo su presencia a partir de un esfuerzo de autoreconocimiento de sus limitaciones, de su incompletitud. De la misma manera lo encontró San Agustín luego de una larga búsqueda: “Tú estabas dentro de mí, y yo fuera, y por fuera te buscaba…” (9). Esto posibilidad de encontrarse con Dios en el interior está dada de antemano por él mismo: “… la autocomunicación de Dios como ofrecida es también la condición necesaria de la posibilidad de su aceptación” (10).

Pero como Creador de todo lo existente Dios se revela al ser humano en la vida cotidiana, en la experiencia de la lucha por ser feliz que implica los avatares de cada día. Dios nos busca “en lo más cotidiano y trivial de nuestra existencia, en el contacto profano con cualesquiera realidades de tipo particular; con ello viene dado en principio que la experiencia originaria de Dios, también en su propia comunicación, puede ser tan atemática, tan ‘arreligiosa’, que se dé -en forma innominada, pero real- siempre que en general cultivamos nuestra existencia” (11). De esta manera toda persona que vive su vida de manera profunda y se juegue por opciones humanas, aún sin ser bautizado, está viviendo la vida de Dios y por tanto vive como un hijo de Dios. Allí en la conciencia de toda persona es donde Dios habita de manera misteriosa pero que se revela también en su forma de vida y sus actos. Nadie puede juzgar desde fuera, sólo lo Dios lo hace internamente.

Conclusión abierta

Lo único que podemos tener claro es la gran ambigüedad que existe entre una teología preconcilar, a partir de una doctrina cerrada desde el Catecismo, y la novedad que traen algunos exponentes de una teología nueva, abierta al pluralismo, que no busca afirmar las bases de un cristianismo medieval, sino que van dejándose renovar por el soplo del Espíritu Santo. La realidad ha cambiado, y si bien la tradición de la fe cristiana católica mantiene firme algunas verdades, hay que reconocer que los textos bíblicos deben ser reinterpretados y actualizados a la luz de los signos de los tiempos. Como también valorar que cada religión maneja diferentes conceptos para designar nociones similares, por lo que es necesario seguir buscando un lenguaje común que nos una y no que nos separe. Un gran signo de los tiempos es que aquella “voz de la Iglesia” que oficiaba de jueza del mundo ha cambiado. Hoy la Iglesia camina con el mundo y aprende desde él (GS 44)) pero, como vemos, tenemos un largo camino para recorrer. Sigamos abriéndonos paso ante los fantasmas de épocas pasadas y, junto a nuestro discernimiento y reflexión personales y comunitarias, dejémonos iluminar por la palabra y el ejemplo del Papa Francisco.

__________________

 

1  Pueden ver el video en https://youtu.be/OlElPFJPmeY

2  Me refiero al P. Santiago Martín FM y el video referido está en  https://youtu.be/5KZnPdHIbNE

3  Sesboüé, Bernard, Creer: invitación a la fe católica para las mujeres y hombres del siglo XXI, San Pablo, Perú, 1999, p. 597.

  1. LG 16.

5  Sesboüe, Bernard, op cit., ibidem

6  Ibidem, p. 599

7  Cfr. Ranher, Karl,  Curso Fundamental sobre la fe: introducción al concepto de cristianismo, Herder, España, 2003, p.159

8  En relación a la teoría del “existencial sobrenatural” de Karl Ranher

9  San Agustín, Confesiones, Libro 7, 7.11

10 Ranher, Karl, op cit., p.161

11 Ibidem, p. 165-166.

Imagen tomada de http://akifrases.com/frase/151959

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