Compartimos la columna del Prof. Lic. Nelson Simatovich, titulada: «El emprendedurismo como motor para impulsar la economía postpandemia Covid-19».

El sector de la micro, pequeña y mediana empresa (mipyme), atrae una atención especial por parte de los gobiernos y del sector privado en América Latina y del Caribe, dado su éxito en el viejo continente europeo.

No obstante, las MIPYMES (Micro, Pequeñas y Medianas Empresa) se enfrentan a varios problemas que obstaculizan su desarrollo. Estos incluyen un difícil acceso a los mercados de materias primas y de bienes finales y la carencia de una política y ambiente regulatorio que faciliten el crecimiento de
estas empresas. Diversos organismos internacionales, fundaciones y organizaciones no gubernamentales, desarrollan distintas actividades para apoyar el desarrollo de las MIPYMES incluyendo entre otras, apoyo a la innovación y a la difusión de la tecnología, promoción de cadenas productivas, fomentar el espíritu emprendedor y mejorar el marco regulatorio empresarial.
Este artículo analiza la importancia del factor humano y su capacitación para el éxito de las pequeñas empresas.
EmprendedoresEl concepto “emprendedor”, en estudios e investigaciones realizados sobre el fenómeno “emprendedurismo”, se observa que no hay un consenso entre los estudiosos e investigadores respecto a la exacta definición del concepto emprendedor.
El emprendedor es un innovador, un gestor de su destino, un estratega, creador de nuevos métodos para penetrar o desarrollar nuevos mercados; tiene personalidad creativa, siempre desafiando lo desconocido, transformando posibilidades en oportunidades, caos en armonía, que más necesario en estos
momentos de crisis económica global e incertidumbre.
Algunos autores entienden que los “emprendedores son personas que persiguen el beneficio, trabajando individual o colectivamente. Pueden ser definidos como individuos que innovan, identifican y crean oportunidades de negocios, montan y coordinan nuevas combinaciones de recursos, para extraer
los mejores beneficios de sus innovaciones en un medio incierto”.

En este sentido el “emprendedurismo” es el principio que privilegia la innovación, descentralización y delegación de poder.
La innovación es el instrumento específico de los emprendedores, el medio por el cual ellos exploran el cambio como una oportunidad para un negocio o servicio diferente. Ella puede ser presentada como una disciplina a ser aprendida y ser practicada. Los emprendedores necesitan buscar, con
propósito deliberado, las fuentes de la innovación, los cambios y sus síntomas que indican oportunidades para que una creación tenga éxito. Los emprendedores crean algo nuevo, algo diferente, ellos cambian o transforman valores.
Los grandes emprendedores también tienen una perspectiva diferente de la realidad, eso posibilita la implementación de innovaciones extraordinarias que generan la consecuente revolución que les da notoriedad.
La innovación es la característica más saliente de los emprendedores, conseguir ver al mundo con una óptica diferente, concebir una nueva forma de lidear con las problemáticas que afligen a los individuos hace siglos. El ser innovador es mucho más que ser creativo, es capaz de razonar en una faja
diferente de pensamiento y ver la realidad de una manera singular, nueva pero no desprovistas de sentido, al contrario, el emprendedor le da sentido al caos, crea un método innovador para luchar con las demandas y genera soluciones donde todo el mundo se acostumbra a convivir con problemas.
Las grandes corporaciones globales, las empresas transnacionales, las organizaciones internaciones públicas o privadas, los gobiernos nacional, estaduales o locales, las personas en general, buscan pagar por soluciones, nadie quiere comprar problemas, ese es el nicho natural de los
emprendedores.
Características de los emprendedores: Emprendedores son individuos que persiguen el beneficio, trabajando individualmente o colectivamente. Puede ser definido como individuos que innovan, identifican y crean oportunidades de negocios, montan y coordinan nuevas combinaciones de recursos, para extraer los mejores beneficios de sus innovaciones en un medio incierto.
En este sentido, las principales funciones de un emprendedor con relación a su empresa son:
– Buscar descubrir o encontrar nuevas informaciones.

– Traducir estas informaciones en nuevos mercados, técnicas o bienes.
– Buscar y descubrir oportunidades.
– Evaluarlas.
– Conseguir recursos financieros necesarios para la empresa.
– Desarrollar cronogramas y metas.
– Definir responsabilidades de administración.
– Desarrollar el sistema motivacional de la empresa.
– Generar liderazgo para el grupo de trabajo.
– Definir incertidumbre o riesgos latentes.
Las empresas al igual que las personas también pasan por varios estados hasta volverse maduras. Con relación al emprendedor esta evolución tiene una serie de implicaciones que irán interfiriendo en la salud de la empresa. A medida que una empresa crece, va exigiendo modificaciones en el
comportamiento del dueño. Cuanto más rápidamente crezca la empresa, más rápidos deberán ser los cambios. Iniciar un negocio es muy diferente a administrar una organización. Es por eso que el emprendedor debe estar siempre atento a los desafíos que su empresa le impone, para poder
implementar anticipadamente los conocimientos y habilidades exigidas.
El emprendedor y las MIPYMES: ¿Qué es una pequeña empresa?.
Independientemente de la referencia legal existente, ya que hay diversas formas para definir que a una pequeña empresa según cada país, la adopción de una fórmula global para agrupar esas empresas podría crear distorsiones, lo que es grande para determinado sector de actividad, puede no serlo para otro,
además pueden existir otras variaciones culturales.
Por lo tanto se adopta como alternativa el término de empresa de pequeña dimensión. En este grupo se incluyen organizaciones empresariales que, independientemente al número de empleados, facturación o activos fijos, presentan características peculiares.
Las principales son:
-Propietario y administración interdependientes: el dueño y la empresa se confunden. Frecuentemente utilizan una misma cuenta bancaria, se localizan en la misma dirección. No existe una diferencia clara entre los asuntos personales del emprendedor y las actividades empresariales.

-No domina el sector donde opera: ocupan un lugar bien definido en el mercado. Por ejemplo: un taller mecánico dedicada a la reparación de aire acondicionado para vehículos podrá ser el mejor de ese mercado, pero difícilmente dominará el ramo en el mercado.
Estructura organizacional simple: se dedican a la producción de bienes y servicios específicos y operan con pocos empleados. Esta situación permite mantener una organización relativamente flexible, con pocos niveles jerárquicos y una gran concentración de autoridad.
Además de estas características, es importante destacar otras como:
– Mayor intensidad de trabajo con relación a las grandes empresas.
– Mejor aprovechamiento de los talentos y energía individual.
– Mayor relación entre empleo ofrecido y capital invertido.
– Los empleados son más independientes.
– Explotan parte del mercado que no es atractivo para las grandes empresas.
Mortalidad empresarial: muchas expectativas y esperanzas son depositadas en estas pequeñas unidades productivas, porque ellas generan nuevos empleos y contribuyen a mejorar la competencia y una economía más eficiente.
Al mismo tiempo es preocupante el número de empresas que fracasan en los primeros años de vida. Recientes investigaciones buscan explicar por que unas empresas sobreviven y otras fracasan.
Hay un alto índice de mortalidad empresarial. Algunas estadísticas de distintos países coinciden que entre el 70 y el 80% de las empresas que hoy se crean, cierran antes de cumplir un año de vida.
Entre los principales motivos puntuales de fracaso de las nuevas pequeñas empresas y también de nuevos productos, podemos citar:
– Competencia más fuerte en el mercado de lo que se esperaba: Por lo general el emprendedor se focaliza más en el producto o servicio y no lleva en cuenta a la competencia y sus ventajas tales como: precios, condiciones de crédito, asesoramiento, atención al cliente, entre otros.
– El número de clientes potenciales en el mercado fue sobreestimado:
uno de los errores que comete una persona al iniciar la empresa es que dimensiona el mercado según su capacidad de producción. La dimensión de las ventas y la programación de la producción se deben basar en el estudio de mercado.
– Los esfuerzos de venta, promoción y distribución estaban mal direccionadas: este dato tiene que ver con las frases sátiras como “vender bufanda en el desierto” o “vender helado en el polo”. El emprendedor no identifica quien es su cliente y donde se encuentra, de esa forma mucho esfuerzo es malgastado sin que tenga un retorno.
– El precio fue fijado muy por arriba de lo que pagaría el cliente: al iniciar una empresa el propietario no maneja instrumentos como la determinación de costos y la fijación del precio de venta. El empresario debe entender que el precio de venta hoy en día lo fija el mercado. Pasó la época de aplicar un
porcentaje sobre el costo de la mercadería sin considerar el precio de la competencia.
– El producto era igual al de la competencia? Los nuevos productos no se diferencian en nada con los que ofrece la competencia? La pregunta aquí es ¿Por qué el cliente cambiaría de proveedor? ¿Qué ventajas ofrece mi producto o servicio sobre la competencia?
– Faltó capital de trabajo para la venta del producto: este probablemente sea el principal motivo que los empresarios perciben que afecta al éxito de sus negocios. Pero en realidad la falta de capital operativo incide en bajo porcentaje.
Los recursos humanos: el principal factor: la preparación, tanto de los gerentes como de sus colaboradores, como factor clave de competitividad, aún no es visualizada por muchos empresarios. Definitivamente la capacitación tiene directa relación con las utilidades de la empresa. Para bajar los costos de fabricación o gastos fijos de la empresa es necesario sensibilizar a los colaboradores a cerca de la calidad y productividad en el trabajo. Solamente así podríamos conseguir un aporte conciente y voluntario de todos los componentes del equipo para mejorar los índices de eficiencia, lo que se
traducirá en más y mejores utilidades.
También, cuando las ganancias deban provenir de un aumento de las ventas, la capacitación en el área de marketing, atención al cliente, técnicas de ventas, entre otros, deben ser considerados como inversión que pueda tener su retorno en las operaciones.
Los estudios muestran que son tres los factores que afectan a la sobrevivencia de una nueva empresa:
– El primero se refiere a las características individuales del emprendedor fundador.
– El segundo factor es estructural y estratégico del nuevo negocio.
– El tercero se refiere a las características del medio ambiente de la empresa
Los factores relacionados al emprendedor son las características del empresario que intervienen directamente en el proceso de creación y desarrollo de empresas. Las habilidades necesarias de gestión, conocimientos y valores, son las más importantes.
Los factores de éxito adquieren un mayor o menor relevancia de acuerdo con el estado de evolución de la empresa. El éxito de una empresa se origina cuando hay un equilibrio en los factores citados. La empresa, el ambiente y el emprendedor, son tres variables que se influyen mutuamente. Una genera una
serie de necesidades que necesitan ser atendidas para que la empresa obtenga el éxito. Por lo tanto, la evolución de la empresa en el tiempo, depende del equilibrio y desempeño de estos factores.
Estudios recientes demuestran que a pesar de la variedad de factores que llevan a las pequeñas empresas al éxito, casi todos están relacionados a la figura del emprendedor. El fracaso de una empresa es un proceso de aprendizaje doloroso y traumático para el emprendedor, pues están envueltos
muchos recursos propios y de terceros, así como energía y entusiasmo.
Dentro de las diversas áreas del conocimiento que tienen que ser atendidas en el estudio del éxito empresarial, casi todas confirman que el fundador es la pieza fundamental para que efectivamente ocurra el éxito.