Se denuncia un gravísimo caso de maltrato animal, abandono y omisión de asistencia ocurrido en Ciudad del Plata, que tuvo como víctima a una perra de raza dogo. Su estado crítico había sido difundido públicamente el 19 de enero a través de redes sociales.
Días después, al concurrir al lugar para intentar asistirla, el animal fue encontrado ya fallecido, abandonado en un campo lindero a la vivienda de los responsables.
Expresan que presentaba miasis avanzada, con parte de la cabeza y una oreja completamente carcomidas, lo que evidencia una agonía prolongada de varios días y que descarta cualquier desenlace repentino.
Vecinos de la zona manifestaron temor hacia los responsables y confirmaron que todas las personas que habitaban la vivienda conocían el estado extremo de la perra.
Pese a ello, no solo omitieron brindarle atención veterinaria, sino que la expulsaban del predio arrojándole agua jane y la dejaron agonizar en la calle durante días, hasta su muerte.
El Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) concurrió al lugar el día viernes tras recibir múltiples denuncias. Sin embargo, hasta el momento no se han tomado medidas concretas, pese a la gravedad del caso y a que en el predio aún permanecen dos perros más bajo la responsabilidad de las mismas personas.
Manifiestan que la perra murió en la calle, tras días de agonía, con responsables claramente identificables. Se trata de un caso grave de maltrato animal que exige sanciones, requisas y la prohibición de tenencia, a fin de evitar nuevas muertes evitables.
Este caso expone una vez más la inacción y la falta de respuestas efectivas del Instituto Nacional de Bienestar Animal. La ausencia de medidas claras, sanciones inmediatas y acciones preventivas convierte al INBA en un actor funcional a la impunidad, permitiendo que el maltrato continúe y que los responsables sigan teniendo animales bajo su control.
Cuando el Estado no actúa frente a hechos tan extremos, el mensaje es claro: la vida de los animales sigue siendo prescindible. La omisión institucional también mata. El INBA debe asumir su responsabilidad, dejar de mirar hacia otro lado y actuar con la urgencia y la firmeza que este caso exige, consideran los denunciantes.
