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	<title>Adrián Aranda Archives - Sociedad Uruguaya</title>
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	<description>Diario digital on line desde el 6 de abril de 2006.</description>
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		<title>Adrian Aranda: “La cuestión de la pluralidad”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Oct 2017 23:44:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos en Sociedad Uruguaya la columna del ensayista Adrian Aranda titulada “La cuestión de la pluralidad”. La fe cristiana, específicamente la fe que se fundamenta en la tradición protestante, tiene como uno de sus baluartes la libertad; las acciones de Lutero fueron las primeras manifestaciones del espíritu propio de la modernidad que iba a configurarse [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456.png"><img decoding="async" class="alignright size-full wp-image-96276" src="/wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456.png" alt="pluralidad" width="1320" height="812" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456.png 1320w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456-300x185.png 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456-768x472.png 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456-500x308.png 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456-600x369.png 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/10/974191dc-cdcb-4b3a-81e5-4b51d97e3456-683x420.png 683w" sizes="(max-width: 1320px) 100vw, 1320px" /></a>Compartimos en Sociedad Uruguaya la columna del ensayista Adrian Aranda titulada “La cuestión de la pluralidad”.</p>
<p>La fe cristiana, específicamente la fe que se fundamenta en la tradición protestante, tiene como uno de sus baluartes la libertad; las acciones de Lutero fueron las primeras manifestaciones del espíritu propio de la modernidad que iba a configurarse en los siguientes siglos como una emancipación de toda fuente divina de autoridad en el hombre. El espíritu de la modernidad está impregnado por la subversión de los órdenes establecidos, y el primer orden subvertido, sin duda, fue el orden clero/pueblo. La Reforma vació de poder a las élites clericales de la Iglesia católica y rompió con las estructuras de pensamiento que dominaban a los hombres. La posterior aparición del Sujeto y la ilustración le deben mucho a esta primer fisura que causó el protestantismo en el Antiguo régimen. Pero la libertad en el cristianismo no aparece con la Reforma, sino que esta la reivindica luego de siglos de opresión religiosa.</p>
<p>Ante la innegable relación entre la libertad y el protestantismo, y el hecho de que la libertad de culto y de conciencia tiene su fundamento en la Reforma, cabe preguntarnos por qué la cristiandad contemporánea es tan hostil al momento de reconocer la libertad en otros grupos sociales que pretenden vivir y pensar de una manera diferente. En síntesis, por qué el cristianismo resiste la pluralidad propia de nuestra sociedad posmoderna cuando esta no es más que un reflejo de la libertad conquistada en los últimos cinco siglos de la historia de occidente y que a su vez tiene sus orígenes en la Reforma protestante. Hegel ya había advertido que la otra cara de la libertad es el terror, en el sentido de que la libertad que conquisto para mí no necesariamente la conquisto para el Otro, es decir, para el diferente. La tradición cristiana conquistó la libertad de conciencia del individuo que estaba sometida al poder de la Iglesia católica-medieval, no obstante hoy se niega a reconocer esa misma libertad de conciencia en grupos sociales que han sido sometidos por el estatus quo occidental hasta hace no más de 50 o 60 años. Esto quizá sea la más grande traición a uno de los principios fundamentales del cristianismo: que Dios hizo a todos los hombres y mujeres libres.</p>
<p>La cristiandad suele ver con ojos hostiles la pluralidad pues esta trae consigo un elemento que en los tiempos post-reforma ha sido eliminado paulatinamente de la Iglesias protestantes: el diálogo. El diálogo, en cuestión como instrumento de consenso de las múltiples interpretaciones y movimientos espirituales que surgieron en este periodo no fue posible dado que cada movimiento hizo de su hermenéutica bíblica la Verdad del cristianismo. Y como la Verdad en el ideal cristiano siempre se ha presentado como única, cuando cada una de las ramificaciones de la Reforma se autoproclamó como Verdad, al mismo tiempo se excluyeron entre sí. Las tradiciones calvinista, luterana, bautista, pentecostal y demás estarían dispuestas a aceptar tres o cuatro principios compartidos mutuamente, pero en lo que concierne a las diferencias interpretativas de la biblia no están dispuestas a reconocer a otras interpretaciones como eso, es decir, como “interpretaciones”, sino que cualquier interpretación que difiere de la propia es exclusivamente estar equivocado y haber caído en el error. La cristiandad ve la multiplicidad interpretativa no como una validez propia de la hermenéutica sino como una lucha entre interpretaciones para que una sola termine dominando y posicionándose como la ortodoxa Verdad. ¿Estarán aquí los orígenes de una falta de capacidad dialógica?</p>
<p>Cualquiera que se atreva a salir de la dicotomía religioso/secular -al principio con mucho esfuerzo- se dará cuenta que hay una gran inconsistencia entre cómo la sociedad interpreta la expresión religiosa de la cristiandad, y en cómo la cristiandad interpreta la expresión cultural contemporánea. Una inconsistencia que despierta rispideces, tensiones, y en ocasiones violencia entre una comunidad de personas que creen en un Dios trascendente y personal y entre una comunidad de personas que no creen en el mismo. Cuando salirse de esta dicotomía le es posible a alguien, sea cristiano o no, las inconsistencias salen a la superficie sin demasiado esfuerzo. El cristianismo -si cometemos la injusticia de la generalidad pero legitimada en lo predominante-, o si queremos ser un poco más precisos, el grueso del cristianismo, interpreta la cultura actual como una cultura hostil a su fe, como una amenaza latente al poder vivir la fe en su plenitud o como un agente de contaminación moral. Por otro lado, la cultura secular progresista -esto deja afuera al conservadurismo- interpreta la fe cristiana como un peligro para el progreso de derechos de las minorías que hoy se encuentran en pugna de una batalla por conquistar en el espacio público reconocimientos que entienden la sociedad occidental moderna les negó por mucho tiempo. ¿A qué se debe esta inconsistencia interpretativa de ambos lados? ¿Es posible superar la dicotomía?</p>
<p>La inconsistencia es entre lo que el cristianismo es en-sí, sustancialmente, como esencia, y lo que la sociedad plural interpreta; y por otro lado, entre lo que es en-sí la sociedad plural como expresión sociocultural y lo que el cristianismo interpreta de la misma. La esencia del cristianismo no representa un peligro para la libertad ni mucho menos. El cristianismo ha sido la primera expresión de conjugación entre la divinidad y lo humano (en Cristo-Hombre) dignificando al Hombre y proveyéndole de la plena libertad para su realización. Una y otra vez, el Nuevo testamento reafirma la condición de seres libres con la que se concibe a los seres humanos desde la antropología cristiana. Por supuesto, no podemos negar que expresiones de la Iglesia, morales y políticas han negado esta libertad en otras épocas y aún hoy. ¿Pero es esto cristianismo en esencia? La lucha por la libertad ha sido la lucha de cristianos devotos como los pre-reformadores como John Wycliffe, John Hus, William Tyndale; de los quietistas y místicos como Miguel de Molinos y Madame Guyon, y sin duda de Martín Lutero y Soren Kierkegaard. ¿Cómo es posible que ante un legado tan fuerte el cristianismo contemporáneo haya devenido en algo antagónico a la libertad?</p>
<p>Por otro lado, la sociedad plural en la que hoy vivimos, más allá de las terminologías, los teóricos sociales coinciden en que es una sociedad multicultural debido quizá, a grandes rasgos, a dos factores importantes. Por un lado, la uniformidad de la modernidad ha devenido en multiformidad, sea que los justifiquemos con el fin de las utopías como lo hacen los posmodernos o no, es una realidad empíricamente irrefutable. Al mismo tiempo, esta multiformidad se hace mucho más visible en la esfera pública por la reciente revolución informática. Hoy ya no es posible ignorar nuestras diferencias como sí lo hubiera sido en otro tiempo. Con un simple click de mouse entramos en contacto, en una realidad que nos posibilitan las redes sociales, con personas que poseen cada una visión particular del mundo y de la vida. ¿Cómo lidiar con el pensamiento antagónico?</p>
<p>Del “lado” cristiano, se interpreta a esta sociedad plural como hostil para una plena realización de la vida espiritual. ¿Es esta visión ajustada? A mitad de siglo pasado escribía Sartre en su gran obra El ser y la nada: “Así, el acontecimiento puro por el cual la realidad humana surge como presencia al mundo es captación de ella por Sí misma como su propia carencia. La realidad humana se capta en su venida a la existencia como ser incompleto.” La concepción del Hombre moderno como autosuficiente, pasada por el tamiz del pensamiento postmetafísico del siglo XX, ha devenido en el reconocimiento de que el Hombre es “carencia”, un ser “incompleto”. ¿No es este “vacío” el que el cristianismo ha predicado por siglos que solo puede llenar Dios? ¿Por qué la cristiandad interpreta la cultura actual como hostil a la realización espiritual cuando la “carencia” humana hoy está en busca de plenitud? Analizar el origen de algunos de los mitos que han dado lugar a tanta confusión es la utopía de este escrito.</p>
<p>Uno de los rasgos esenciales de la globalización es el hecho de que las barreras del espacio y el tiempo, que mantenían separadas, y a su vez “conservaban” las estructuras mentales propias de cada cultura, han sucumbido, debido al avance de las tecnologías de la comunicación y el transporte. Hoy, diferentes concepciones del mundo, interpretaciones, estructuras culturales manifestadas a través del lenguaje fáctico, verbal y escrito, se encuentran desnudas las una delante de las otras. Estas concepciones del mundo se ven forzadas por la globalización a interactuar entre sí, sin tener un marco en común, un método hermenéutico para interpretarse de manera comprensiva. ¿Por qué el Otro ve el mundo como lo ve? ¿Sobre qué está parado para ver las cosas de tal y tal manera? La experiencia del encuentro entre diferentes concepciones del mundo se vive como una experiencia traumática.</p>
<p>Hasta nuestra era, el espacio y el tiempo habían funcionado como elementos de “protección” y “conservación”. Occidente logró vivir de una manera hermética su propia vida sociocultural por siglos, hasta el punto de hacer de la experiencia de su cultura la totalidad de la cultura universal.  Gradualmente a medida que la modernidad avanzó y surgieron las revoluciones tecnológicas del siglo pasado, Occidente “sufrió” la experiencia traumática de encontrarse con el hecho de que su cultura no era universal ni homogénea. No era universal dado que la existencia de culturas no-occidentales milenarias hoy es innegable y no era homogénea puesto que mismo dentro de Occidente se ha dado lo que los teóricos contemporáneos han llamado fragmentación. Otra característica importante de nuestra era es el predominio de la razón instrumental en nuestras relaciones interpersonales, laborales, familiares y hasta en la dimensión de la educación. La técnica, esto es, el dominio del hombre sobre la naturaleza mediante el progreso científico-tecnológico se ha vuelto la forma por antonomasia en cómo nos relacionamos con todo lo ente.</p>
<p>La fragmentación o el fin de los metarrelatos como la ha llamado Lyotard, no debería entenderse como el fin de la historia al estilo de Fukuyama, sino más bien como el hecho de en nuestras sociedades modernas las creencias todas tienen el mismo valor y legitimidad. En tiempos pre-modernos existía algo así como una jerarquía piramidal de creencias. En la cúspide de la pirámide se encontraba la religión católica. Con el advenimiento de  la ilustración, el marxismo y el liberalismo aparecieron en escena como ocupantes de esa cúspide también. En el siglo XX, tras las críticas de Nietzsche y Marx en el siglo XIX, y de Adorno y Horkheimer a principios del siglo XX, la jerarquía piramidal se derrumbó. Las creencias, ahora cohabitan todas en una estructura horizontal, desprovistas de verticalidades, lo que les da valía y legitimidad a todas por igual. La fragmentación no es más que la equidad de legitimidad de las creencias.</p>
<p>Sería insensato negar que esto ha traído nuevos conflictos socioculturales. Ideas que en otro tiempo tuvieron un poder tan grande sobre la conciencia colectiva hoy son una opción más, cosa que difícilmente sus adeptos estén dispuestos a aceptar. Y por otro lado, creencias que nunca ocuparon un lugar de poder, ante la innegable destrucción de la jerarquía piramidal de ideas, ven la oportunidad de empoderarse. La sociedad plural en la que hoy vivimos, más allá de las terminologías, los teóricos sociales coinciden en que es una sociedad multicultural debido quizá, a grandes rasgos, a dos factores importantes. Por un lado, la uniformidad de la modernidad ha devenido en multiformidad, sea que los justifiquemos con el fin de las utopías como lo hacen los posmodernos o no, es una realidad empíricamente irrefutable. Al mismo tiempo, esta multiformidad se hace mucho más visible en la esfera pública por la reciente revolución informática. Hoy ya no es posible ignorar nuestras diferencias como sí lo hubiera sido en otro tiempo. Con un simple click de mouse entramos en contacto, en una realidad que nos posibilitan las redes sociales, con personas que poseen cada una visión particular del mundo y de la vida. ¿Cómo lidiar con el pensamiento antagónico?</p>
<p>Con la agudización de la globalización en la última debido a la aparición de las redes sociales y los teléfonos inteligentes (smartphone), la fragmentación se ha hecho mucho más visible. Las redes sociales se han constituido en un espacio público donde cada “fragmento” lucha por imponer su visión del mundo en todo tipo de temas: política, economía, sexualidad, etc. Y esta lucha se vive como una experiencia traumática, puesto que pareciera irresoluble. Es como una “herida” incurable en nuestra civilización. La “cura” alguno creen sería destruir la pluralidad y establecer un pensamiento hegemónico; otros, piensan que la cura sería algo así como “la tolerancia”, pero cualquiera de estas dos posibles soluciones dejan mucho que desear. La primera, llevaría a un totalitarismo ideológico, y la Historia ya nos ha enseñado las consecuencias de esto. La segunda opción, con tintes más democráticos, carece de realismo y se asemeja mucho a una utopía. Seguramente, en muchos aspectos, con mucho esfuerzo se podría llegar a consensos que permitan una pluralidad equilibrada, no obstante, hay temas que son innegociables para las diferentes partes que conforman la sociedad plural, y en eso casos ya no sería suficiente la tolerancia ni el consenso. ¿Cómo podemos abordar esta problemática entonces?</p>
<p>Es importante entender que la polarización que es pluralidad sin unidad, tiene sus sostén en el principio de no contradicción que atraviesa a toda la ciencia tecnológica de nuestro tiempo: A=A. Esta lógica de pensamiento está tan instalada en nuestra conciencia que nos es muy difícil salirnos de la misma. Las cosas son “así o asá”  y ni “así” o “asá”  están dispuestos a optar por una tercera vía dado que eso sería renunciar a sí mismo. El filósofo que más ha intentado de salirse del principio de no contradicción junto con Heráclito quizá haya sido Hegel. En su Ciencia de la lógica escribe que el puro ser es nada, y estos en una instancia de superación se unen en el devenir. Es imprescindible entender que para Hegel la superación no significa “algo mejor”, sino un nuevo estadio de cosas, en donde dos opuestos logran conservarse en la unidad. Para Hegel lo finito y lo infinito se superan en Cristo-Hombre, puesto que Cristo es todo hombre y todo Dios. Quizá repensar la dialéctica hegeliana nos pueda ayudar a abordar los antagonismos de nuestro tiempo que tanta violencia nos está costando.</p>
<p>Por otro lado, el predominio de la razón instrumental, y esa voluntad de poder que bien describió Nietzsche en el siglo XIX, permean todas las relaciones humanas que hoy experimentamos. Nos relacionamos con las personas de igual manera que nos relacionamos con las cosas, es decir, con afán de dominar, utilizar y descartar. Nos relaciones con todo lo ente de la misma manera, sin distinguir entre entes para-sí, entes en-sí, como bien lo hizo Sartre y la tradición existencialista a mitad de siglo pasado. Nos relacionamos con los otros seres humanos, que son seres “abiertos”, “eyectados”, es decir, pura posibilidad y contingencia, de la misma manera que nos relacionamos con cosas inorgánicas. La mentalidad lógico-matemática va ganando terreno cada vez más en los aspectos más humanos de nuestra existencia. Nuestra incapacidad actual de establecer relaciones profundas -y por profundas me refiero que satisfagan esa necesidad del Hombre de compartir la vida con otros en su plenitud- se manifiesta en la constante apelación a las relaciones digitales que prescinden de lo personal, del encuentro de los rostros y de compartir la interioridad entre las personas.</p>
<p>Lejos de querer buscar una solución a los conflictos planteados, el presente artículo es una invitación a dialogar y reflexionar, entendiendo al diálogo como dos lógicas de pensamiento que intentan interpretarse, y a la reflexión como el diálogo con uno mismo, un acto de reflejar su conciencia en el “espejo” de una conciencia duplicada a fin de pensar sobre sus propios pensamientos.</p>
<p>Fuente Imagen: userscontent2.emaze.com</p>
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		<title>Adrián Aranda: “Todavía estamos a tiempo&#8230;”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2017/05/adrian-aranda-todavia-estamos-a-tiempo.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 May 2017 12:10:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
		<category><![CDATA[grietas sociales]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2017/05/tolerancia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-95717" src="/wp-content/uploads/2017/05/tolerancia.jpg" alt="tolerancia" width="540" height="520" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/05/tolerancia.jpg 690w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/05/tolerancia-300x289.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/05/tolerancia-500x482.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/05/tolerancia-600x578.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/05/tolerancia-436x420.jpg 436w" sizes="(max-width: 540px) 100vw, 540px" /></a>Compartimos la columna del ensayista Adrián Aranda, quien, una vez más, nos convoca a reflexionar sobre la tolerancia individual y como sociedad, y su incidencia en los destinos de un país.</p>
<p>“¿Será posible, que la libertad y lo colectivo puedan cohabitar en las sociedades plurales contemporáneas? La experiencia totalitaria del “socialismo real” y del “capitalismo neoliberal” han depositado en nuestra conciencia la conclusión de que la libertad y lo colectivo se excluyen, y por ende, no pueden coexistir. Es necesario re-preguntarnos hoy por esta posibilidad en tanto que la validez de la misma podría irrumpir el transcurso “normal” de las cosas, que de normal -si por normal entendemos las necesidades vitales cubiertas- no tiene nada. Vivimos en tiempos de polarizaciones socioculturales que se amplían cada vez más. La aproximación a lo radical es la tendencia, y la Negación-del-Otro pareciera ser el camino para que “mis ideas ganen”. Se utilizan términos de connotación bélica como “dictadura ideológica”, “batalla cultural”, para referirse a la existencia de múltiples maneras de concebir la vida que coexisten hoy. Vivimos  en una constante tensión entre “dominar” y “ser dominados”, una especie de sadismo-cultural se está apropiando de nuestra conciencia colectiva, manifestado en el placer y ambición por someter, derrotar y subyugar al que piensa y vive diferente.</p>
<p>El Hombre es el ser, ente, especie, más dinámico que existe sobre la faz de la tierra. La libertad inherente a él lo hace casi impredecible, irreductible en tanto que tiene delante de sí múltiples caminos y posibilidades abiertas para elegir. Cuando no reconocemos, es decir, negamos implícita o explícitamente esta libertad y horizonte que se encuentra en cada ser humano, lo cosificamos, lo objetivamos diría Sartre, lo volvemos algo estático, desconociendo así las propiedades más propias al sujeto-humano: su libertad, autonomía y subjetividad. Este sadismo-cultural subyace a todos los grupos sociales en menor o mayor medida. No se trata de izquierda/derecha, conservadores/progresistas, los mecanismo son los mismos, sea que se esté de un lado o de otro, y la pantalla de la victimización mantiene velado estos sádicos mecanismos por los cuales cada vez más se está optando. Supongamos que un grupo social “x” quiere lograr que se acepte tal o cual norma o principio “y”. El grupo social primero se presenta como minoría, atropellada, y se victimiza. Esta pantalla le da cierta autoridad moral para que su proposición sea aceptada, pero apenas se choca con la realidad de que influir en la convención social no es tan simple, comienza a mostrar su lado sádico atacando a su antagónico y devela que lo que se presentaba como una proposición siempre tuvo en sí  misma la potencia de imposición.</p>
<p>Al mismo tiempo que se diluye la libertad, se diluye el colectivismo en tanto que los mecanismos del diálogo y el consenso son herramientas en desuso. Nadie quiere recorrer el “tortuoso camino de resolver los conflictos dialogando” como bien señalaba Zygmunt Bauman. Es que dialogar y llegar a acuerdos implica sacrificar parte de mi totalidad dado que es imposible convivir sin acordar, y acordar sin ceder “algo”. Cuando no hay disposición a la cesión se devela el carácter de totalitario. Todo grupo que no esté dispuesto al diálogo y consenso es un grupo totalitario.</p>
<p>Las llamadas “grietas” están haciendo su trabajo en Argentina, Venezuela, Brasil. Estas grietas no son más que el producto de la renuncia al diálogo consensuado. El “Ellos y Nosotros” predomina. ¿Pero cuánto tiempo puede sostenerse una sociedad así? Venezuela está al borde de una guerra civil, Argentina es una sociedad dividida por muros ideológicos y Brasil tapada de corrupción, escándalos políticos y descontento social. Creo que estas grietas nacen, cuando alguien dice “no estoy dispuesto a dialogar con el fin del consenso”. Creo que los primeros golpes que causan las primeras fisuras en una sociedad provienen de no querer renunciar a la totalidad, es decir, a lo totalitario. ¿Seguirá Uruguay este camino o nos volcaremos al diálogo democrático? Todavía estamos a tiempo&#8230;</p>
<p>Fuente imagen: tanapaz.es</p>
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		<title>Adrián Aranda: “Luchamos por hacer pensar”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2017/04/adrian-aranda-luchamos-por-hacer-pensar.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Apr 2017 13:07:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
		<category><![CDATA[José Enrique Rodó]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos la columna de Adrián Aranda, evocando la figura de José Enrique Rodó, en su premisa de luchar por hacer pensar, y cuestionando las consecuencias del consumismo para nuestras sociedades. “En 1901, en una carta desde Montevideo a Salamanca, Rodó le escribía a Unamuno: “En América (Latina) [&#8230;] luchamos por poner en circulación ideas, por [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://www.sociedaduruguaya.org/2017/04/adrian-aranda-luchamos-por-hacer-pensar.html">Adrián Aranda: “Luchamos por hacer pensar”</a> appeared first on <a href="https://www.sociedaduruguaya.org">Sociedad Uruguaya</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2017/04/220px-José_Enrique_Rodó_2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-95593" src="/wp-content/uploads/2017/04/220px-José_Enrique_Rodó_2.jpg" alt="José Enrique Rodó" width="264" height="224" /></a>Compartimos la columna de Adrián Aranda, evocando la figura de José Enrique Rodó, en su premisa de luchar por hacer pensar, y cuestionando las consecuencias del consumismo para nuestras sociedades.</p>
<p>“En 1901, en una carta desde Montevideo a Salamanca, Rodó le escribía a Unamuno: “En América (Latina) [&#8230;] luchamos por poner en circulación ideas, por hacer pensar”. Pasado más de un siglo ¿no seguimos en el mismo oficio? Los “albañiles de las ideas” luchamos contra quienes quieren masas adoctrinadas, carentes de razón crítica, llevadas por doquier como un indefenso rebaño. Quizá el primer pensador moderno que se dio cuenta de esto fue Marx, en la XI tesis de su Tesis sobre Feuerbach expone su célebre frase al mismo tiempo que causa una herida en la intelectualidad occidental: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Marx no atenta aquí contra la interpretación como muchos creen, después de todo su mayor  labor  fue interpretar las relaciones del capital y el proletariado de su época. Lo que Marx quiere decir va más allá, él está  diciendo “no alcanza solo con interpretar, hay que transformar”, por lo que no estaríamos  en sintonía con Marx si hacemos una apología  a la no interpretación. Al contrario, la  interpretación es necesaria, pues sin ella primero, se hace  imposible la transformación. “La exégesis (interpretación) sólo destruye una forma falsa de ver; llevada tan lejos como sea posible, sólo revela lo esencial en la experiencia auténtica del no-saber” afirmaba Karl Jasper. Destruir “una falsa forma de ver” nos acerca a la esencia, al sentido original del texto o enunciado.</p>
<p>En nuestros días nos es necesario hacer una exégesis de nuestra cultura, de los enunciados predominantes, para desvelar su verdadero sentido. Más allá que la tradición deconstructiva termina afirmando con Derrida que “la negación del origen del sentido es el origen secreto del sentido”, nosotros no podemos partir de esta premisa, puesto que esta síntesis se termina configurando así para negar el “olvido del ser” heideggeriano. Por lo tanto, nos es necesario creer en el sentido y por ende hacer exégesis, sobre todo de nuestra cultura capitalista, puesto que el capitalismo hoy ya no es meramente un modo de producción como en el siglo XIX, o una política económica como en el siglo XX. El capitalismo se ha transformado en un ethos (palabra griega que significa «costumbre y conducta”), ha permeado lo más irreductible del hombre: Su alma. “Los prejuicios, los conceptos falsos, .son verdaderos ídolos tribales que dificultan el acceso a la verdad y el progreso” dice el escritor español Alfonso Ropero, y luego citando a Francis Bacon agrega: “Los ídolos -correctamente así llamados-, comparten la cualidad religiosa de intocables objetos sagrados, expuestos a veneración pero nunca a discusión, y representan en el mundo «lo conceptos falsos que se han apoderado de la inteligencia humana, en la que han echado profundas raíces; no sólo bloquean el espíritu de tal modo que el acceso de ésta a la verdad resulta muy difícil, sino que además, aun suponiendo que la mente haya conseguido forzar la entrada, reaparecerán aquellos en el momento de construir las ciencias, sirviendo de obstáculo; a no ser que los hombres, una vez prevenidos, se defiendan contra ellos todo cuanto sea posible».</p>
<p>La cultura capitalista ha forjado un “Sujeto Ideal” (algo similar al ideal del yo de Freud) hacia el cual todos corremos: El ejecutivo, el gerente, el profesional, es decir, el sujeto realizado laboral y económicamente que puede formar parte del ruedo consumista. Somos bombardeados constantemente con publicidad que nos ha hecho sentir o creer que necesitamos cosas para ser felices y sentirnos realizados que realmente no necesitamos. El consumismo es el gran asesino de nuestra sociedad. El Sujeto Ideal al cual la cultura capitalista nos empuja, es hacia el que todos corremos, algunos por caminos oscuros, dañando a Otros”.</p>
<p>Adrian Aranda. <a href="mailto:adrarcapp@gmail.com">adrarcapp@gmail.com</a></p>
<p>Fuente imagen: uploado.wikimedia.org</p>
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		<title>Adrian Aranda: Cohabitar en las sociedades democráticas</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2017/04/adrian-aranda-cohabitar-en-las-sociedades-democraticas.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Apr 2017 22:13:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2017/04/Pluralismo-Democracia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-95547" src="/wp-content/uploads/2017/04/Pluralismo-Democracia.jpg" alt="Pluralismo Democracia" width="482" height="318" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/04/Pluralismo-Democracia.jpg 530w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/04/Pluralismo-Democracia-300x198.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/04/Pluralismo-Democracia-500x330.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2017/04/Pluralismo-Democracia-120x80.jpg 120w" sizes="(max-width: 482px) 100vw, 482px" /></a>Uno de los problemas abiertos de la globalización es el hecho de que las barreras del tiempo y el espacio, que mantenían separadas, y a su vez conservaban las estructuras mentales propias de cada cultura, han sucumbido; debido el avance de las tecnologías de la comunicación y el transporte. Hoy, diferentes concepciones del mundo, interpretaciones, estructuras fundadas sobre la cultura y manifestadas a través del lenguaje fáctico, verbal y escrito, se encuentran, desnudas las una delante de las otras. Podríamos llamar a estas estructuras microconcepciones del mundo.  Estas microconcepciones se ven forzadas por la globalización a interactuar entre sí, sin tener un marco en común, un método hermenéutico para interpretarse de manera comprensiva, tal que el una y otra sean capaces de ver cómo la otra ve, aunque esa no sea la visión que cada una acepte para sí misma. ¿Por qué el Otro ve el mundo como lo ve? ¿Sobre qué plataforma ideológica está parado para ver las cosas de tal y tal manera?</p>
<p>Para poder ver claramente a través de los ojos del Otro, necesito entender cuáles son las cosas a las cuales esa microconcepción le ha dado valía en tanto existencia; qué ideas (legitimadas) constituyen la plataforma sobre la cual esta se afirma. Hablar de valores hoy, al menos en el lenguaje coloquial, suena a conservador, en tanto se entienda el término “valores” como un sinónimo de“valores tradicionales de la modernidad”, esto es, un conjunto de prácticas a las cuales subyace la disciplina de las instituciones propias de la modernidad: familia, escuela, Estado etc.</p>
<p>No obstante, quisiera referirme al término “valores” no como sinónimo de los valores de “x” período epocal, sino como el conjunto de prácticas sociale e individuales a las que una cultura le da valía, es decir, los cualifica como “valores”. Valor es aquello que es valor para mí en tanto existencia.</p>
<p>Entendiendo los valores bajo esta óptica, y retomando lo que hemos llamado microconcepciones del mundo, es menester afirmar que cada microconcepción tiene sus valores que no son necesariamente los valores que otra microconcepción tiene. En la modernidad media, generalmente las concepciones del mundo eran “macro”, y dirigidas por ideologías, religiones, “metarrelatos” y Estados-Nación. No obstante, las microconcepciones contemporáneas trascienden los Estados-Nación y son múltiples y están diversificadas. Esto presenta un problema para la convivencia pacífica y respetuosa en las sociedades democráticas. La democracia, no solo entendida como forma de gobierno sino como ethos  que trasciende nuestra existencia, es el arte mediante el cual la pluralidad busca la mayor unidad posible mediante el consenso, y para esto se apela a los “intereses en común”.</p>
<p>El problema abierto que presenta la modernidad tardía en la que vivimos, es que  las microconcepciones se han multiplicado tanto que hacen que los intereses sean cada vez más individualistas, y la herramienta del consenso cada vez menos utilizada. La tendencia a la individuallización, conservación y supervivencia es más intensa que la tendencia al diálogo y al consenso. Cada uno lucha por su chacrita, y cada chacrita alega poseer la Verdad aunque no lo diga explícitamente.</p>
<p>La democracia garantiza la paz. Para ello es necesario mantener los canales de diálogo abiertos para alimentar y re-actualizar los consensos sociales constantemente. Cuando mi discurso cierra los canales de diálogo debido a su agresividad, dejo de contribuir al consenso (fundamental para la perpetuación de la democracia) y comienzo a dar vida a su antagónico: el estado de guerra. El estado de guerra no tiene necesariamente una connotación bélica, pero sí contiene como principio la violencia para imponer “x” microconcepción, dejando totalmente de lado el mecanismo democrático del diálogo y el consenso.</p>
<p>¿Es posible hoy la convivencia de múltiples maneras de entender la  cultura? ¿Se puede evitar el fanatismo? Creo  que uno  de los posibles caminos para salirse de la tensión totalitarismo/tolerancia es el coraje ideológico.  Quien no  teme que su ideología sea “contaminada”, no  tendrá problema en sentarse a la mesa con su antagónico.</p>
<p>Adrian Aranda. <a href="mailto:adrarcapp@gmail.com">adrarcapp@gmail.com</a></p>
<p>Fuente imagen: definicionabc.com</p>
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		<title>Presentación del libro «La Fuerza Transformadora de La Esperanza» de Diego Pereira</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2016/10/presentacion-del-libro-la-fuerza-transformadora-de-la-esperanza-de-diego-pereira.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Oct 2016 22:54:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Pereira]]></category>
		<category><![CDATA[La fuerza transformadora de la Esperanza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Presentación del libro «La Fuerza Transformadora de La Esperanza» que se estará realizando el próximo jueves 13 de octubre a las 20:00 hs. en URBANIZARTE, ubicado en la Av. Rivera 3562. Estarán exponiendo, el escritor y Director de la Editorial Adrian Aranda, y el Profesor y autor del libro Diego Pereira. ENTARADA LIBRE. ¡Te esperamos!</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="  wp-image-94611 alignleft" src="/wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira.jpg" alt="libro-diego-pereira" width="540" height="203" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira.jpg 1918w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira-300x113.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira-500x188.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira-600x225.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira-780x293.jpg 780w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira-150x56.jpg 150w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/10/libro-diego-pereira-900x338.jpg 900w" sizes="(max-width: 540px) 100vw, 540px" /></a>Presentación del libro «La Fuerza Transformadora de La Esperanza» que se estará realizando el próximo jueves 13 de octubre a las 20:00 hs. en URBANIZARTE, ubicado en la Av. Rivera 3562.</p>
<p>Estarán exponiendo, el escritor y Director de la Editorial Adrian Aranda, y el Profesor y autor del libro Diego Pereira.</p>
<p>ENTARADA LIBRE.</p>
<p>¡Te esperamos!</p>
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		<title>Adrián Aranda: “El eterno presente”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2016/01/adrian-aranda-el-eterno-presente.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Jan 2016 19:28:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
		<category><![CDATA[El eterno presente]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2016/01/reloj.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-92001" src="/wp-content/uploads/2016/01/reloj.jpg" alt="reloj" width="358" height="353" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/reloj.jpg 400w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/reloj-300x296.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/reloj-150x148.jpg 150w" sizes="(max-width: 358px) 100vw, 358px" /></a>“El eterno presente” es el título de la columna del ensayista Adrián Aranda, en donde reflexiona sobre los tiempos en que vivimos.</p>
<p>En la antigüedad las personas concebían el tiempo de manera cíclica, es decir, como un continuo retorno de las cosas subyacentes a la existencia humana, pues no existía el concepto de “pasado/presente/futuro”. El filósofo alemán Georg F. Hegel (1770-1831), de quien Marx tomaría aportes para el desarrollo del socialismo científico, introdujo el concepto de un tiempo lineal, teleológico, es decir con un propósito, además del concepto de “progreso”, del cual iban a mamar todas las ideologías modernistas del siglo XX.</p>
<p>A partir de la década del sesenta, con la caída de los grandes relatos de la humanidad, es decir, la pérdida de credibilidad en las ideologías y creencias que habían sustentado a los hombres durante siglos, la manera en cómo lo seres humanos conciben el tiempo cambió por completo. Según el famoso sociólogo Zygmunt Bauman, vivimos en un tiempo en que concebimos el tiempo de manera “puntuada”, es decir, de instantes, que comienzan una y otra vez y nos mantienen cautivos en un eterno presente que no nos permite tener un concepto claro del pasado ni una visión acertada del futuro.</p>
<p>En los últimos 30 años se ha producido más información que en toda la historia de la humanidad. Esa información nos bombardea constantemente mediante estímulos audiovisuales que superan nuestra capacidad de retención. Lo que hoy es la “gran noticia” mañana es olvido, la memoria pública tiene corta vida de duración. Y esto nos presenta una gran paradoja: Por un lado, estamos más informados de lo que sucede en el mundo, no somos ajenos a la realidad que nos concierne, pero por otro lado, al no tener la capacidad suficiente para retener tanta información, inconscientemente tendemos a volvernos insensibles, anestesiados y olvidadizos de las crueldades que sufre nuestra existencia.</p>
<p>¿Qué pasó con los 43 estudiantes de México? ¿Con el niño sirio ahogado en el mar? ¿Con los ataques múltiples a Francia? Estos acontecimientos son bastante recientes y puede que aún quede algo de ellos dentro nuestro, pero si nos desplazamos un poco más al pasado: ¿Qué pasó con la invasión injustificada a Iraq que causó la muerte de 109.032 iraquíes? Simplemente…lo hemos olvidado.</p>
<p>Con respecto al futuro, el eterno presente en el que estamos sumergidos nos lleva a vivir bajo la toma de decisiones que se centran en el ahora y en la satisfacción inmediata, sin pensar en las consecuencias o en los beneficios de los proyectos a largo plazo. El matrimonio ha perdido sentido, la cultura del ahorro y del trabajo son amenazados con los nuevos métodos para ganar dinero fácil, los proyectos familiares escasean. No nos tomamos el tiempo necesario para reflexionar y pensar. Corremos detrás de la satisfacción inmediata, que curiosamente nunca alcanzamos, pero el hecho de nunca alcanzarla es lo que nos hace seguir corriendo. Martin Heidegger en la mitad del siglo pasado advertía que “el hombre en lo que lleva de existencia, ya hace siglos, ha obrado de más y pensado de menos”, quizá hoy sea el tiempo en que nuestro mundo necesita que “obremos de menos y pensemos de más”.</p>
<p>​Fuente imagen: sevillabienestar.com</p>
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		<title>Adrián Aranda: “¿Qué está mal con el mundo?&#8230;Yo mismo”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2016/01/adrian-aranda-que-esta-mal-con-el-mundo-yo-mismo.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jan 2016 20:24:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tiempos de intolerancia y de falta de autocrítica. Seguramente, de la mano de esto, también de la humildad. Adrián Aranda nos convoca a reflexionar sobre estos temas y cómo nos relacionamos diariamente y cómo somos responsables de cambiar ciertas actitudes que no edifican. “En los albores del siglo pasado, la Revista Times envío una carta [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2016/01/mundo_mejor.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-91809" src="/wp-content/uploads/2016/01/mundo_mejor.jpg" alt="mundo_mejor" width="408" height="245" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/mundo_mejor.jpg 650w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/mundo_mejor-300x180.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/mundo_mejor-500x300.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/mundo_mejor-600x360.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/mundo_mejor-150x90.jpg 150w" sizes="(max-width: 408px) 100vw, 408px" /></a>Tiempos de intolerancia y de falta de autocrítica. Seguramente, de la mano de esto, también de la humildad. Adrián Aranda nos convoca a reflexionar sobre estos temas y cómo nos relacionamos diariamente y cómo somos responsables de cambiar ciertas actitudes que no edifican.</p>
<p>“En los albores del siglo pasado, la Revista Times envío una carta a los escritores más preeminentes de la época, invitándolos a escribir un ensayo en base a la pregunta “¿Qué está mal con el mundo?”. Fuera de toda predicción, G. K. Chesterton, en vez de escribir un ensayo, contestó de manera concreta y precisa: “Estimados, Yo mismo”.</p>
<p>El escritor británico encontraba el problema de la humanidad que precedió la Primera Guerra Mundial, en una sola causa: El hombre mismo. ¿Es pertinente esta definición en estos días? Vivimos en una época en que es necesario preguntarnos qué está mal, y por supuesto que hay muchas cosas que están mal, desde la política, la religión, la economía etc., pero encontrar la primera causa nos es más que necesario para reparar nuestra sociedad.</p>
<p>La dicotomía “izquierda/derecha” sigue vigente en nuestros días, por supuesto con las mutaciones inherentes al paso del tiempo. Las discusiones políticas se limitan a un margen del cual no salen: el mercado. Toda idea política gira en torno a los dilemas de la intervención o no intervención estatal; del proteccionismo o la apertura del comercio; una puja de intereses de un lado y del otro, cuya lógica, independientemente que sea izquierda o derecha, es la utilidad y el crecimiento económico. La religión se ha vuelto el recurso de los desesperados, y esto ha llevado fanatismo y manifestaciones de violencia verbal, psicológica y física. Para los creyentes contemporáneos, es imperante ayudar a Dios en su batalla contra enemigos en común, que son los causantes del mal en el mundo: homosexuales, feministas, progresistas, u occidentales en caso de los yihadistas. Ya no encontramos a Dios en nuestro diario vivir, el Dios simple que ama, que perdona, que enseña, corrige y guía a sus hijos se ha vuelto el Comandante en Jefe del “ejército purificador” de la sociedad.</p>
<p>Nuestros tiempos carecen de autocrítica. Nos es más fácil posicionarnos de un lado y criticar al bando contrario. El periodismo amarillista es repugnante, los periodistas que se politizan por causas que ni ellos entienden, vivimos en tiempos del blanco o negro, no hay términos medios, no hay capacidad de diálogo. Nos hace falta decir: “Estimados, yo mismo estoy mal con el mundo”. Somos nosotros, los hombres, quienes hemos construido la sociedad que hoy tenemos, e independientemente de que el mal está esparcido por todas las esferas de la sociedad, la causa del mismo sigue siendo la que Chesterton respondió a Times: “Yo mismo”. El problema del hombre es el hombre. Y aunque nos cuesta aceptarlos, las atrocidades que vemos a diario en las noticias son cometidas por seres de nuestra misma especia, somos nosotros reflejados en otros seres, en diferentes contextos, pero al fin y al cabo, humanos.</p>
<p>Recientemente, el Papa Francisco, en su nuevo libro “El Nombre de Dios es Misericordia”, escribe: “Cada vez que cruzo la puerta de una prisión, siempre me pregunto, &#8216;¿Por qué están aquí, y yo no?&#8217; Yo debería estar aquí, merezco estar aquí. Su caída podría haber sido la mía. No me siento superior a los que están delante de mí», en otras palabras está respondiendo a la misma pregunta que aqueja nuestra existencia desde sus inicios: ¿Qué está mal con el mundo?&#8230;Estimados, yo mismo, yo estoy mal con el mundo, y si no reconozco eso, difícilmente podré hacer algo por el mundo”.</p>
<p>Fuente Imagen: <a href="http://cbc.co/">http://cbc.co/</a></p>
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		<item>
		<title>Adrián Aranda: “¿Feliz año?”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2016/01/adrian-aranda-feliz-ano.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Jan 2016 23:18:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[¿Feliz año?]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“¿Feliz año?” es el título que escogió Adrián Aranda para su columna en Sociedad Uruguaya en este llamado a la reflexión respecto a lo que sucede y nos interpela en el mundo. “Esta frase se repitió en todo el mundo para recibir el 2016 el 1 de enero a las 00 hs. ¿Pero realmente es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/wp-content/uploads/2016/01/feliz-año.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-91723" src="/wp-content/uploads/2016/01/feliz-año.jpg" alt="feliz año" width="490" height="276" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/feliz-año.jpg 630w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/feliz-año-300x169.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/feliz-año-500x282.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/feliz-año-600x338.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2016/01/feliz-año-150x85.jpg 150w" sizes="(max-width: 490px) 100vw, 490px" /></a>“¿Feliz año?” es el título que escogió Adrián Aranda para su columna en Sociedad Uruguaya en este llamado a la reflexión respecto a lo que sucede y nos interpela en el mundo.</p>
<p>“Esta frase se repitió en todo el mundo para recibir el 2016 el 1 de enero a las 00 hs. ¿Pero realmente es un año feliz el que nos espera por delante? Sería pesimista decir que no, pero también sería demasiado optimista decir que sí. El hombre es «todo posibilidad» decía Heidegger, y eso amerita que haya personas contentas y otras tristes.</p>
<p>Las familias sirias atrapadas en medio de una guerra que no patrocinaron ni iniciaron seguramente no tengan mucho que festejar. Los familiares de quienes perdieron su vida en Francia, Yemen, Kenia, Israel, Rusia por causa del fundamentalismo islámico, no deben haber pasado una buena velada de año nuevo.</p>
<p>El mundo se precipita hacia un lugar completamente desconocido. Hay incertidumbre en la macroeconomía de las naciones, crisis humanitarias, inmigrantes buscando refugio. La educación día a día se vuelve más elitista dejando una franja enorme de pobres y trabajadores con pocas o ninguna posibilidad de acceder a un puesto de trabajo con un salario digno. Por otro lado, las instituciones se resquebrajan, la política pierde credibilidad. Corrupción en Argentina, corrupción en Brasil, investigadoras en las empresas públicas de nuestro país. Cada vez se confirma más que el hombre y el poder son una relación perversa.</p>
<p>La Iglesia Católica salvaguardada por Francisco ha marcado un cambio importante, pero cuando Bergolio ya no esté, ¿dónde quedará todo? Aún existen fuertes resistencias conservadoras a las iniciativas papales. La Iglesia Evangélica, difícil de generalizar, pero al menos las más representativas que son las neopentecostales, se dirigen a una posición de la que no podrán salir fácilmente, al haberse asociado con la derecha política latinoamericana, trazando una línea de división difícil de revertir. El poder se devora al hombre, y este se devora a sí mismo en busca de más poder.</p>
<p>Nuestra concepción del tiempo nos impide apostar en proyectos a largo plazo, y nos hace ignorar el pasado histórico y la retórica del hombre en relación con el poder. Vivimos en un “eterno presente”, donde lo único que importa es el aquí y ahora, y todo lo que trasciende nuestro “ahora”, pierde valor.</p>
<p>Esta lógica de pensamiento no es «culpa» de un partido o de una inclinación política. Es la realidad en la que estamos sumergidos, producto de cambios epocales, supranacionales, más allá del alcance de los trabajadores. Tanto produces tanto vales. El viejo legado del utilitarismo de Jeremy Benthan está presente hoy en día más que nunca, a diferencia que ya no es el placer el sinónimo de utilidad, sino el dinero y por ende el «crecimiento» económico. Nadie escapa a esta realidad. Las relaciones amorosas duran en tanto sirvan al placer de cada quien, los amigos están cuando hay intereses de ambos lados. Las instituciones religiosas se sirven del dinero o el trabajo de sus fieles; las instituciones políticas de la militancia y el rédito electoral. Somos utilidad. Somos dinero en potencia, listo para ser explotado, consumido, etcétera. Nos servimos de esta lógica cuando nos es beneficiosa y nos quejamos cuando atenta contra nuestros intereses&#8230;Nadie está por fuera, no hay santos en este juego.</p>
<p>El 2016 nos espera con la interrogante de si hay esperanza para luchar por un mundo mejor. ¿Vale la pena? Me quedo con la frase de Borges:</p>
<p>‘Admiro a la gente que fue derrotada habiendo combatido sin esperanza alguna de vencer’”.</p>
<p>Fuente Imagen: imagenescon.net</p>
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		<title>Adrián Aranda: “El problema de la islamofobia y la educación religiosa”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2015 02:53:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
		<category><![CDATA[educación religiosa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos esta semana la columna de Adrián Aranda bajo el título “El problema de la islamofobia y la educación religiosa”. “El sentimiento colectivo que tiene Occidente hacia el Islam es cada vez más ambiguo, dado los ataques terroristas que han sufrido varias ciudades europeas este último año. El Islam no es sinónimo de terrorismo, pero [&#8230;]</p>
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<p>“El sentimiento colectivo que tiene Occidente hacia el Islam es cada vez más ambiguo, dado los ataques terroristas que han sufrido varias ciudades europeas este último año. El Islam no es sinónimo de terrorismo, pero los yihadistas levantan la bandera de la religión de Mahoma para “legitimar” sus ataques. Esto pone en un gran aprieto a los gobernantes y a las poblaciones occidentales: ¿Podemos meter a todos los musulmanes en la misma bolsa? ¿Es menester atacar al Islam? Son preguntas claves que las sociedades se están planteando. Las opiniones son diversas, desde quienes argumentan que el Islam es una religión “maldita” y que debe ser erradicada, hasta quienes argumentan que las organizaciones como el ISIS han sido creadas por la inteligencia estadounidense y sus aliados, para validar la intervención político-militar en Medio Oriente.</p>
<p>El sufrimiento de las familias que han sido víctimas de ataques terroristas, y el miedo que generan estos en la sociedad, pueden ser explotados por las autoridades gubernamentales para esparcir temor, y vulnerar derechos civiles. El Estado de Derecho es quizá lo que más corre peligro en estos tiempos de inestabilidad mundial. Este surgió en el siglo XVII como una síntesis del enfrentamiento de las monarquías y las primeras filosofías ilustradas.  ¿Es la respuesta viable restringir estos avances de la humanidad en materia de derechos? ¿Qué alternativas quedan? Ante esta última pregunta la respuesta es: La educación.</p>
<p>El problema del yihadismo no tiene que ver con un problema intrínseco del Islam, sino con una interpretación literaria y fundamentalista de este. Tanto La Biblia, como el Corán tienen versos agresivos, y violentos, sin embargo hoy nadie mata en nombre de Jesús, aunque en otro tiempo sí había gente que lo hacía, y la solución para ello fue un crecimiento en la educación religiosa que llevó a una emancipación de la barbarie cristiana que dominó la Edad Media.</p>
<p>La hermenéutica y la filología son más que necesarias hoy en las aulas, junto con una educación religiosa diversa. La religión ha sido llevada al ámbito privado, y si bien esto es positivo en algunos aspectos, no significa que no sea necesaria una política educativa que sea más inclusiva con la enseñanza religiosa, sin ser prosélita.</p>
<p>El literalismo religioso presenta un gran problema para todas las religiones en la actualidad. Existen varios factores que inciden en la interpretación de textos milenarios como los mencionados: El simbolismo del idioma en que fueron escritos, el paradigma cognitivo de los escritores, y la cultura sociopolítica de la época. Adaptar sin ningún tipo de filtro textos que fueron escritos en hebreo, griego y árabe antiguos -idiomas que poseen una relación de representación directa entre el símbolo y lo que está simbolizando, no como los idiomas actuales donde las palabras derivan de varias lenguas y están llenos de simbolismos y transformaciones previas- ; por autores que concebían un mundo reducido, lleno de peligro inminentes, donde lo normal eran el absolutismo monárquico y la barbarie, es asegurar actos atroces como los que vivimos hoy en día.</p>
<p>El literalismo en Oriente lleva a las armas, en Occidente lleva a la discriminación y exclusión. La misma incapacidad que tienen los yihadistas para aceptar la diversidad de Occidente, lo tienen algunos cristianos fundamentalistas para aceptar la diversidad de opiniones. Esta incapacidad solo puede ser subsanada por medio de la educación religiosa que impida la manipulación y explotación de la fe. Cuanto más ignorantes son las personas religiosas con respecto a lo que creen, más propensas son a ser manipuladas y viceversa. La historia lo enseña así y nuestro presente también”.</p>
<p>Fuente Imagen: ​<a href="http://www.las2orillas.co/">www.las2orillas.co</a></p>
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		<title>Adrián Aranda evocando a Martin Heidegger: “Solo un Dios puede aún salvarnos”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Dec 2015 01:33:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[Adrián Aranda]]></category>
		<category><![CDATA[Dios puede salvarnos]]></category>
		<category><![CDATA[MARTÍN HEIDEGGER]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Solo un Dios puede aún salvarnos”. La frase de Martin Heidegger es el punto de partida para la interesante columna de Adrián Aranda adrarcapp@gmail.com para Sociedad Uruguaya. “Han pasado 49 años de que el filósofo Martin Heidegger (1889-1976) en una entrevista al semanario Der Spiegel dijera una de sus más recordadas frases: “Solo un Dios [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://www.sociedaduruguaya.org/2015/12/adrian-aranda-evocando-a-martin-heidegger-solo-un-dios-puede-aun-salvarnos.html">Adrián Aranda evocando a Martin Heidegger: “Solo un Dios puede aún salvarnos”</a> appeared first on <a href="https://www.sociedaduruguaya.org">Sociedad Uruguaya</a>.</p>
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<p>“Han pasado 49 años de que el filósofo Martin Heidegger (1889-1976) en una entrevista al semanario Der Spiegel dijera una de sus más recordadas frases: “Solo un Dios puede aún salvarnos”. Heidegger pronunció esta frase con relación a la tecnocracia de su época, que él veía había separado al hombre del verdadero sentido de su existencia, y legitimado las atrocidades de la primera mitad del siglo XX.</p>
<p>La generación de este filósofo, fue una generación que el auge del consumismo de los años ´20, la gran depresión de 1929 y los horrores de la guerra y la Alemania nazi. Las ideologías ateas del siglo XX habían encontrado legitimación de sus actos en la filosofía política que cada una de ellas defendía.</p>
<p>El hombre su había vuelto juez de sí mismo. La Ilustración había originado el marxismo, el utilitarismo y el contrato social. Estos movimientos filosófico- políticos habían encontrado en los discursos de la explotación, el máximo rédito económico y el consenso social, validación para el asesinato, la persecución ideológica y finalmente para la guerra.</p>
<p>Nuestros tiempos no son los mismos que los de Martin Heidegger, pero es menester preguntarnos: ¿Cuáles son las ideas que hoy legitiman nuestros actos? ¿Y qué características tienen nuestros actos contemporáneos? Michel Foucault (1926-1984) muy acertadamente dijo que “cada época tiene sus síntomas”, y la nuestra no es la excepción. Los síntomas de nuestra época no son nada nuevos, sino que están reapareciendo o resurgiendo. Junto con la posmodernidad y con el triunfo del capitalismo liberal de los años ´90, Occidente se ha vuelto una civilización plural y diversa como nunca antes, pero junto con esto, como respuesta, han surgido</p>
<p>grupos políticos, religiosos y culturales reaccionarios que promueven la violencia en todas sus formas: psicológica, verbal y/o física. Estos movimientos confunden la unidad con la uniformidad, y todo aquel que piensa o crea diferente es blanco de ataque. Sociedades dividas por ideas políticas en América Latina, Guerras civiles en Ucrania, El Estado Islámico en Irak y Siria, y el crecimiento de las sectas a nivel mundial, son algunos de los ejemplos que podemos nombrar.</p>
<p>Vivimos en una época que se caracteriza por enfatizar lo superficial en vez de lo trascendental; lo inmediato y fácil en vez de lo duradero; y esta exaltación de lo efímero también se ha trasladado a las relaciones humanas. Estamos cada día más conectados a través de las redes pero cada día más lejos los unos de los otros. La comunicación instantánea ha conectado nuestras facetas públicas pero nos ha ayudado a esconder nuestro “rostro privado”, que en última es quien realmente somos.</p>
<p>Las enfermedades mentales han aumentado enormemente, causadas en parte, por el aislamiento y la soledad que vivimos los hombres posmodernos.</p>
<p>La frase de Heidegger sigue vigente en nuestros días. “Sólo un Dios puede aún salvarnos”, porque es el único capaz de darnos una causa fuera del hombre capaz de legitimar el regreso de lo trascendental, de lo profundo, de lo estable y direccionar a la humanidad a un reencuentro con su propio sentido. No obstante, este Dios no puede estar sujeto a los marcos de una religión o de una institución, a gusto de consumidor o a las diferentes interpretaciones humanas que existen de los textos sagrados. Este Dios, antes de poder “regresar” al centro de nuestra existencia, debe poder aplastar la soberbia, ignorancia, y arrogancia de quienes hoy actúan dañinamente en “nombre de Dios”. Este Dios, no pedirá un consenso mutuo en la forma de pensar de los seres humanos, no legitimará la violencia por medio de la diversidad de ideas, sino que legitimará la unidad y el respeto por el diferente, y esta legitimación no será una idea o creencia, sino la Vida misma”.</p>
<p>​Fuente Imagen: referentiel.nouvelobs.com</p>
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