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	<title>Cecilia Durán Mena Archives - Sociedad Uruguaya</title>
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	<description>Diario digital on line desde el 6 de abril de 2006.</description>
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		<title>Desde el Escritorio de Cecilia Durán Mena: “La vela del día de muertos”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Oct 2014 09:08:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[día de los muertos méxico]]></category>
		<category><![CDATA[vela el día de difuntos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con su estilo peculiar, la escritora Cecilia Durán Mena nos relata, informa y nos sumerge en este caso en una costumbre mexicana, difícil de comprender en otras latitudes: la celebración en el cementerio en el “Día de los Muertos”. &#160; “Este saber no sabiendo es de tan alto poder, que los sabios arguyendo, jamás la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Con su estilo peculiar, la escritora Cecilia Durán Mena nos relata, informa y nos sumerge en este caso en una costumbre mexicana, difícil de comprender en otras latitudes: la celebración en el cementerio en el “Día de los Muertos”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Este saber no sabiendo es de tan alto poder, que los sabios arguyendo,</p>
<p>jamás la podrán vencer”. San Juan de la Cruz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La muerte es cosa seria y es de tan alta excelencia que no hay facultad ni erudición que la pueda entender, que la supere o la pueda vencer. Ya se sabe que es la única certeza con la que cuenta el ser humano. Esta sentencia de grave acento se toma con formalidad en el mundo y, al referirse a tan sublime figura, la humanidad se viste de negro, en signo del luto y respeto por los que ya no están. El dos de Noviembre, el calendario católico, rememora el duelo de la ausencia física y mira al cielo con tristeza y melancolía. En general, los países que celebran el Día de Muertos lo hacen con solemnidades tristes. En México la cosa es diferente.</p>
<p>Una de las tradiciones mexicanas más coloridas es la del día de muertos. Es una festividad extraordinaria que nos da identidad en el mundo. Aquí la cosa es seria hasta que nos gana la risa. Para los mexicanos, el dos de noviembre es el día en que las almas de los fallecidos tienen permiso de cruzar el puente que los separa de los vivos. Acá se les espera con regocijo y los preparativos del encuentro empiezan con varios días de anticipación.</p>
<p>La ceremonia inicia varios días antes de la fecha. Muchas familias trabajan en conjunto para hacer de ésta una gran ocasión. Los mercados locales ofrecen flores, pan de muerto, incienso, calaveras de dulce y todo lo necesario para construir altares. El primero de noviembre llegan los santos y los niños inocentes provenientes del Mictlán, la tierra de muertos. Al día siguiente, cruzan todos los demás difuntos.</p>
<p>La fiesta se lleva a cabo en el panteón. Las tumbas se llenan de colores y de luz. Se decoran con el naranja de las flores de cempasúchil, morado de la bola de obispo y el púrpura intenso de la cola de gallo; se iluminan con veladoras y se ponen mesas con la comida que más le gustaba al difuntito. Mucha gente acostumbra pernoctar en las tumbas de sus familiares.</p>
<p>Esta tradición se conoce como la vela del día de muertos. Cualquiera, que no sea mexicano, imaginará que es una costumbre tétrica, triste y fúnebre. Lejos de eso: es una festividad Todo mundo acude al panteón: niños, adultos, ancianos y pasan la noche cantando y cenando a un lado de los sepulcros. Hay mariachis, tríos, bandas, marimbas que tocan entre las tumbas. Nadie siente miedo ni hay porque sentirlo. Es la representación de una bienvenida cálida, alegre y amorosa como la que recibiremos nosotros cuando también hayamos muerto.</p>
<p>Los sentidos se regocijan: la vista es espectacular en la oscuridad nocturna, el viento frío de noviembre sopla entre las tumbas, el sonido de los pasos de la gente caminando por los corredores, los olores de flores y tasajo asado, los sabores del mole, chocolate y atole. Muchos beben mezcal y le invitan un trago a cualquiera que pase cerca. Se escuchan las canciones en vivo y a todo volumen, por supuesto, las que el occiso solía escuchar, sus favoritas. Hay grupos de personas riendo en el cementerio, muchos cuentan las anécdotas del familiar muerto. Se respira hermandad en el lugar de los muertos y en el camposanto resurge la vida.</p>
<p>Los extranjeros se sorprenden ante esta singular fiesta mexicana. Seguro se preguntarán, como lo hizo San Juan de la Cruz ¿La muerte, dónde está la muerte? Anda por ahí, bailando entre las tumbas con alguno que se quiere pasar de vivo”.</p>
<p>Cecilia Durán Mena. <a href="mailto:ceciliaduran@me.com">ceciliaduran@me.com</a></p>
<p>Fuente Imagen: bloghcm.denumeris.com</p>
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		<title>Desde el Escritorio de Cecilia Durán Mena: “Obsesión Infinita”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/10/desde-el-escritorio-de-cecilia-duran-mena-obsesion-infinita.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Oct 2014 02:08:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Obsesión Infinita]]></category>
		<category><![CDATA[Yayoi Kusama]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos el trabajo de la escritora mexicana Cecilia Durán Mena, en esta ocasión bajo el título “Obsesión infinita”, desnudando el alma y la creatividad de Yayoi Kusama. Deseamos que los lectores de Sociedad Uruguaya lo puedan disfrutar. “El asedio de una idea que se necesita repetir una y otra y otra vez, la perturbación anímica [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos el trabajo de la escritora mexicana Cecilia Durán Mena, en esta ocasión bajo el título “Obsesión infinita”, desnudando el alma y la creatividad de Yayoi Kusama. Deseamos que los lectores de Sociedad Uruguaya lo puedan disfrutar.</p>
<p>“El asedio de una idea que se necesita repetir una y otra y otra vez, la perturbación anímica que puede martirizar a la mente por la fuerza de su persistencia, en general, causa desasosiego, inquietud&#8230;miedo. Es difícil pensar que una angustia puede engendrar belleza o que de un dolor puede germinar una sonrisa. El martilleo mental de Yayoi Kusama lo logra.</p>
<p>Yayoi Kusama es una artista plástica japonesa que ha experimentado alucinaciones y pensamientos severamente obsesivos desde que era una pequeñita. Fue educada en un ambiente familiar próspero y conservador, sin embargo, manifestó tendencias suicidas y confiesa haber padecido de abuso físico por parte de su madre. Es difícil imaginar que en medio del dolor brotaría belleza, sin embargo, ella lo consigue transformar.</p>
<p>El genio artístico contenido en esta mujer con cara de muñequita de porcelana, se rebela ante la autoridad y la severidad. Eleva el pincel, toma material entre sus manos y le da cause a las figuras que se repiten sin cesar dentro de su cabeza. Pinturas en las que representa Redes infinitas, lienzos asombrosos en los que pinta patrones rítmicos que se reiteran en forma incontrolada, o esculturas blandas en las que da forma a Acumulaciones de objetos cotidianos como bolsos, sillas, escaleras, pasamanos, zapatos rellenos de tela.</p>
<p>Para Kusama cualquier obsesión es una oportunidad para generar algo bello. Su necesidad exagerada por repetir la hace fijar ideas tormentosas como la compulsión por comer, por guardar objetos, por el sexo, la lleva componer obras artísticas que generan atracción de inmediato. Al pasar por las manos de Yayoi: los objetos sufren una transformación curiosa: al tiempo que se nota la angustia de la autora, se crea magia en el espectador. La gente frente a sus creaciones sonríe.</p>
<p>Desde 1973, Yayoi Kusama vive por voluntad propia en una institución psiquiátrica. En su cotidianidad se apega a rutinas específicas. Despierta, desayuna, sale rumbo a su estudio y ahí sigue creando, se queda hasta que la luz de la tarde declina y entonces vuelve a su refugio a descansar. La radicalización que ella muestra en sus obras es, según ella misma lo manifiesta, una necesidad de desmaterializar, de acabar de una vez por todas con una idea que la obsesiona y para lograrlo, la repite hasta el desgaste.</p>
<p>Su obra es el contrapeso de una gama de innovación y reinvención formal que le permite compartir con la humanidad, de forma estética, la necesidad de colocar tantos puntos que nos hace reflexionar en lo infinito, en lo que no se termina, en aquello que por fin parece estarnos dando un descanso momentáneo, pero que volverá a aparecer tarde o temprano.</p>
<p>Kusama opta por la belleza en vez de la desesperación. Prefiere renovar el contacto con sus instintos más radicales a través de instalaciones inmersivas y obras en colaboración que la convierten en la artista viva más célebre de Japón.</p>
<p>Yayoi Kusama comparte esa ofuscación que la atormentó desde pequeña cuando veía puntos por todos lados y estos sustituían el paisaje real y luego formaban parte de él. Durante setenta años ha jugado con su obsesión para crear pintura, escultura, fotografía, cine, artículos de moda y lujo. Ese proceso de cubrir con puntos las superficies ella lo llama Obliberation, es decir, la combinación entre la obsesión y la liberación. Una que en la mente de Yayoi Kusama parece ser infinita”.</p>
<p>Fuente Imagen: <a href="http://www.paintingandart.com/">www.paintingandart.com</a></p>
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		<title>Cecilia Durán Mena: “Realidad y verdad”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/10/cecilia-duran-mena-realidad-y-verdad.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Oct 2014 19:43:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Realidad y verdad]]></category>
		<category><![CDATA[Salman Rushdie]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos la columna de la escritora mexicana Cecilia Durán Mena. En esta ocasión, la entrega para los lectores de Sociedad Uruguaya tiene como título “Realidad y verdad”. “En la ficción estamos encontrado la verdad que no encontramos en la realidad”. Salman Rushdie. Vivimos tiempos turbulentos que nacen del caos en un indescriptible trastorno cósmico. Abrimos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos la columna de la escritora mexicana Cecilia Durán Mena. En esta ocasión, la entrega para los lectores de Sociedad Uruguaya tiene como título “Realidad y verdad”.</p>
<p>“En la ficción estamos encontrado la verdad que no encontramos en la realidad”. Salman Rushdie.</p>
<p>Vivimos tiempos turbulentos que nacen del caos en un indescriptible trastorno cósmico. Abrimos los ojos por las mañanas y tenemos cierto temor de enterarnos de las noticias del mundo. A diario nos enteramos de revoluciones, de nuevos regímenes, de enfermedades novedosas, de otro fraude y miramos al cielo en busca de una intervención que organice mejor las aspiraciones del hombre. En el vértigo de la actualidad, es difícil valorar dónde se encuentra lo correcto, quién está del lado adecuado, qué es lo bueno y nos parece que es más fácil subirnos a una ráfaga de viento y volar que entender los acontecimientos actuales.</p>
<p>Pero la realidad nos ancla a la tierra y a nivel de piso tenemos que buscar la verdad. Los seres humanos tenemos herramientas para encontrarla, somos las únicas criaturas que contamos con la palabra. La palabra puede ser un agente útil para llegar a la verdad. Es curioso y, sin embargo es cierto, el planteamiento que esbozó Salman Rushdie el sábado pasado, en ocasión del Hay Festival en la ciudad de Jalapa: la ficción nos sirve de puente entre la realidad y la verdad. Ese es el poder de la palabra.</p>
<p>La palabra es un instrumento poderoso que, una vez plasmada adquiere impulso y mucho más fuerza que la de todos los esfuerzos por destruirla. Un texto adquiere potencia cuando hace conexión con el lector, cuando enciende algo en su mente o en su corazón. Es un misterio, el que escribe no sabe en qué momento se producirá el milagro, el lector desconoce el instante en que una palabra dejará huella. Si el texto conmueve, la magia está hecha.</p>
<p>En ese sentido, dijo Rusdie, la Literatura es poderosa, toca vidas y cambia pareceres, sin embargo, los escritores son débiles. Creo que débiles no es la palabra adecuada, somos, en todo caso, vulnerables. Es fácil amenazar al que escribe, torturarlo, meterlo a la cárcel, torturarlo y hasta asesinarlo. Eso no representa ninguna novedad, no todas las palabras son gratas, especialmente aquellas que denuncian una injusticia, las que señalan lo indebido, las que ponen acento en la desigualdad, las que hacen notar la irregularidad. Hay que proteger al escritor, pidió Rushdie en Jalapa.</p>
<p>Se necesita haber vivido en carne propia una persecución para elevar esas exigencias. Salman Rushdie sufrió por las letras escritas, que sin denunciar nada específico, sin pronunciar nombres en particular, encendió la furia de un hombre poderoso que emitió una fatwa, es decir, un pronunciamiento legal en el Islam que devino en una sentencia de muerte a petición del Ayatola Jomeini, quien decidió que Los versos satánicos eran sacrílegos. ¿Cómo no iban a serlo si está denunciando a los que cambian el amor de Dios por conveniencias políticas? ¿Cómo no iba a causar rabia si acusaba a los que torcían la ley de Dios para ajustarla a las ambiciones humanas? Jomeini y murió, Rushdie sigue vivo y podemos leer sus textos y juzgar sobre la potencia de la palabra.</p>
<p>Las palabras de Salman Rushdie toman sentido, a través de una ficción descorrió el telón de una realidad concreta. Un texto nos puede revelar valorar dónde se encuentra lo correcto, quién está del lado adecuado, qué es lo bueno&#8230; Las consecuencias lo convirtieron en un ser vulnerable por mucho tiempo, pero jamás en un hombre débil. Bastaron sus palabras al dirigirse a la prensa para darse cuenta.</p>
<p>Fuente: www.boxofficeindia.co.in</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desde el Escritorio de Cecilia Durán Mena: “Jugar en serio”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/08/desde-el-escritorio-de-cecilia-duran-mena-jugar-en-serio.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Aug 2014 16:05:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Jugar en serio]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Cortázar Rayuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una vez más la escritora Cecilia Durán Mena nos deleita con su pluma calificada, y en esta ocasión, evocando la figura de Julio Cortázar. “Solo en sueños, en la poesía, en el juego —encender una vela, andar con ella por el corredor— nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más la escritora Cecilia Durán Mena nos deleita con su pluma calificada, y en esta ocasión, evocando la figura de Julio Cortázar.</p>
<p><span style="font-size: 14px; line-height: 1.5em;">“Solo en sueños, en la poesía, en el juego —encender una vela, andar con ella por el corredor— nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos». Julio Cortázar (Rayuela).</span></p>
<p>“Julio Cortázar cumpliría cien años esta semana. Fue el gran juguetón de la palabra, le gustaba encajarlas unas a otras irradiando a veces tanta armonía que el lector se pierde en la ilusión de un pentagrama cuando en realidad está frente a un texto. Cortázar era un escritor y sospecho que también era un mago, una especie de ilusionista que nos hace creer que estamos frente a un juego cuando en realidad nos presenta los grandes temas de su tiempo con la potencia mítica del latinoamericano que se hospeda en París y se queda ahí para siempre.</p>
<p>La rayuela es un juego infantil de iniciación que representa el conocimiento de uno mismo, en el que se reflejan los ciclos de la vida. Los cuadros y los movimientos simbolizan el nacimiento, el crecimiento, los problemas, las dificultades, la muerte y la meta final que es el cielo.</p>
<p>Se pinta en el suelo la figura: un primer cuadrado que precede al número 1 donde escribe el nombre de Tierra y un último cuadrado después del 7 y el 8 al que llaman el Cielo, donde se puede descansar y apoyar los dos pies.</p>
<p>Hay diferentes formas de jugarla. En la más común se raya un cuadrado con el número 1 dentro, luego otro cuadrado con el 2, otro con el 3, intentando que sean más o menos iguales.</p>
<p>En el cuarto piso de la rayuela se pintan dos casillas, una con el número 4 y a su lado otra con el 5. La casilla superior la ocupa el 6 y las dos últimas son también casillas dobles con los números 7 y 8, sigue el 9 que está solo y por fin llega el 10 o el cielo. El juego comienza tirando una piedra pequeña, también llamada tejo, intentando que caiga dentro del cuadrado sin tocar las rayas.</p>
<p>Se comienza a recorrer la rayuela a pata coja sin pisar las rayas, guardando el equilibrio Hay que saltar y dar vuelta hasta llegar al 10 y deshacer el mismo camino hasta el número 1 donde nos agacharemos a por la piedra sin apoyar el otro pie.</p>
<p>Vaya alegoría de la vida en la que se sustentó Cortázar para legarnos la novela más experimental y juguetona que salió de su pluma. Leer Rayuela es entrar a un mundo lúdico, para sentir el vértigo de sus frases y la necesidad de encontrar el centro de equilibrio al recuperar; es conocer París a través del sonido de su lluvia, del golpeteo de las gotas contra el adoquín, del jazz y del humo del cigarro. Para entrar a Rayuela hay saltar de un lado al otro de las páginas, como se hace en el juego, ir de aquí para allá para entender la mente de un escritor que con generosidad quiso mostrar cómo se construye Literatura mostrando sus andamiajes.</p>
<p>Entre salto y salto se logra entender la manera en que se entretejen frases del calado de “No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio.” Nos hace disfrutar de una cotidianidad extraña: “Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos</p>
<p>casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico”. En el vaivén del juego de Rayuela, Cortázar logra jugar haciendo Literatura en serio”.</p>
<p>Cecilia Durán Mena. ceciliaduran@me.com</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desde el Escritorio de Cecilia Durán Mena: “Entre lo real y lo mágico”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/08/desde-el-escritorio-de-cecilia-duran-mena-entre-lo-real-y-lo-magico.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Aug 2014 02:07:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Entre lo real y lo mágico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La convocatoria de Cecilia Durán Mena es al pensamiento, la reflexión, y al disfrute del buen texto. En esta ocasión bajo el título “Entre lo real y lo mágico”. “No es arriesgado afirmar que la belleza de un libro reside en la capacidad que tiene de sorprender al lector, sí, pero también de hacerlo entrar [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La convocatoria de Cecilia Durán Mena es al pensamiento, la reflexión, y al disfrute del buen texto. En esta ocasión bajo el título “Entre lo real y lo mágico”.</p>
<p>“No es arriesgado afirmar que la belleza de un libro reside en la capacidad que tiene de sorprender al lector, sí, pero también de hacerlo entrar en una especie de fantasía que puede ser tan real como conocida. Desde los comentarios del Inca Garcilaso hasta los villancicos de Sor Juana Inés de la Cruz, existe una esencia singular que nos cuenta algo que ya sabíamos. Se trata de una especie de hilo conductor que teje la unión entre lo que ya sé y lo que el autor me quiere contar.</p>
<p>Esa asimilación de la trama de una novela, del ritmo de un poema o del personaje que sentimos nuestro es el principal alimento de la Literatura. Entre lo real y lo mágico hay una delgada línea divisoria que a veces nos confunde y otra nos hechiza.</p>
<p>Pareciera que el mayor gusto de la Literatura se da al recoger el clamor y el rumor de los pueblos. Autores, cuentistas, novelistas y poetas se han congregado lo mismo en torno al grito desesperado de la gente ante las situaciones de injusticia que al susurro de lo que sucede en la vida todos los días. Lo importante es tocar al lector, provocarlo y hacerlo sentir. Llevarlo a un mundo nuevo en el que encuentra elementos conocidos es convertirlo en el investigador que busca en el texto sus señas de identidad, lo mismo da si son ciertas o imaginarias.</p>
<p>Esa concordancia entre lo real y lo mágico, entre el texto y la vida misma, genera el vínculo de unión tan buscado y anhelado entre el que lee y el que escribe. Por eso, no nos son ajenas las palabras de Miguel Ángel Asturias “Amanecía. Delante de las puertas de los templos todos se quitaban el sombrero.”(El señor presidente, p.300), ni nos resultan lejanas las de Alfonso Reyes “¡Qué bien armonizan con la flor la sonrisa y el sollozo del indio!” o sentimos que nosotros mismos pudimos haber dicho las de Mario Vargas Llosa “&#8230; civilizar a los chunchos, compadre. ¿Cómo?</p>
<p>¿Metiéndolos de soldados? ¿Obligándolos a cambiar de lengua, religión, costumbres? (El hablador, p.28)</p>
<p>Úrsula Iguarán es un personaje de ficción de la novela Cien años de soledad, una mujer fuerte que muere completamente ciega a una edad muy avanzada, entre los ciento quince y los ciento veintidós años. Había perdido la cuenta de su edad ocupada en cuidar a su familia. El personaje de Gabriel García Márquez se parece tanto al de Jesús, la nana de mi padre. Ella también murió de más de cien años de edad y tampoco supo cuántos tenía cuando la encontró la muerte.</p>
<p>Así como Úrsula, Jesús fue una mujer laboriosa, activa y defensora de los niños que le tocó cuidar. Los formó y los ayudó a crecer. Con los años se volvió etérea, casi fantasmal, como si caminara adherida a las paredes. En los últimos años de vida le fallaron los ojos. Y, aunque se quedó ciega, siempre supo quién se acercaba a su cama a saludarla. Aún y con las fallas de la mente por su avanzada edad siempre supo qué hacía cada miembro de la familia.</p>
<p>Mi bisabuela, su primera patrona, antes de morir le encargó a su único hijo. Yo creo que por eso vivió tantos años. Se le escondió a la muerte hasta que mi abuelo partió de este mundo.</p>
<p>Entonces, quince días después del entierro, se dejó llevar al cielo.</p>
<p>Jesús podría ser el personaje de una novela, sin embargo, fue un personaje de carne y hueso. Un ejemplo de que la línea entre lo real y lo mágico es muy delgada, esa que a veces confunde y casi siempre nos hechiza”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desde el Escritorio de Cecilia Durán Mena: “Objetos que cuentan historias”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/08/desde-el-escritorio-de-cecilia-duran-mena-objetos-que-cuentan-historias.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Aug 2014 02:27:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Objetos que cuentan historias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Objetos que cuentan historias” es el título de este nuevo trabajo que nos comparte la escritora Cecilia Durán Mena con una mirada analítica, documental, con un estilo ameno, que nos invita y atrapa a la lectura. “Dicen que el reloj de Dostoievsky dejó de funcionar en el mismo instante en que el corazón del autor [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Objetos que cuentan historias” es el título de este nuevo trabajo que nos comparte la escritora Cecilia Durán Mena con una mirada analítica, documental, con un estilo ameno, que nos invita y atrapa a la lectura.</p>
<p>“Dicen que el reloj de Dostoievsky dejó de funcionar en el mismo instante en que el corazón del autor paró de latir: las ocho y treinta y ocho de la noche. Ahí sigue ese cronómetro, más de ciento treinta años después, marcando la hora siniestra, sobre el buró de su habitación, en su casa-museo.</p>
<p>Hay objetos así, que a simple vista parecen ser una cosa trivial, sin embargo, algo los ha modificado. Se han convertido en hitos, en puntos de referencia, en inicios de leyendas. En misterios. La función del objeto pasa a un segundo término, lo relevante es su significado. En ocasiones se trata de cosas perdidas, de las que ni siquiera conocemos sus características físicas y en otras el valor monetario es ínfimo en comparación con las historias que han generado. Desde luego hay aquellos que reúnen ambas características: son caros y valiosos. Tampoco son siempre objetos de deseo, muchas veces por el contrario, son temidos por los efectos que producen en sus dueños.</p>
<p>La maleta robada de Hemingway adquirió valor a partir de su desaparición. Cuentan que en diciembre de 1922, cuando la esposa del escritor viajaba en tren por Francia, una persona robó la valija que contenía textos con 18 cuentos cortos y una novela que relataban experiencias vividas en la Primera Guerra Mundial. Hemingway no olvidó estas vivencias, sufrió con el robo de tan preciado material pero jamás intentó reescribir lo que había perdido. Esta maleta dejó de ser un objeto para guardar y trasportar objetos personales y se transformó en una leyenda que ha nutrido la fantasía. ¿Qué contendría esa maleta? ¿Serían los mejores textos del autor? ¿Cuál fue su destino?</p>
<p>Con manuscrito original de los cuentos de Canterbury pasa lo mismo. Los escritos de Geoffrey Chaucer jamás han sido encontrados. El libro que hoy conocemos y que narra el viaje de unos peregrinos de Londres a Canterbury, recupera únicamente veinticuatro cuentos del total. No sabemos cuántos eran ni qué sucedió con los otros. Es más, se dice que el documento en realidad nunca existió y que el origen de los cuentos es mágico.</p>
<p>El caso del Santo Grial ha generado numerosos libros de ficción, de caballería y de misterio. El Santo Grial es el cáliz en el que Jesús consagró el vino en la Última Cena. Se desconoce su paradero, aunque existen tradiciones que dicen que el Grial se encuentra en la iglesia de San Lorenzo de Génova, otras que aseguran que después de un largo peregrinar fue trasladada a Valencia en el siglo XV. Dicen que está oculto en la iglesia de Glastonbury donde en espera del Tercer Custodio. Lo cierto es que la historia consigna viajes de búsqueda, guerras y conflictos por poseer tan codiciada reliquia. Vidas enteras se han consignado para encontrarla.</p>
<p>Por su parte el Brillante Hope es un objeto famoso por las desgracias que ha traído a sus poseedores. Los orígenes de esta piedra de color azul marino de más de cuarenta y cinco quilates de peso parecen estar en la India, de donde fue robada a la diosa Sita. Un exitoso mercader francés, Jean Baptiste Tavernier, lo adquirió para venderlo al rey Luis XIV. Según la leyenda, Tavernier terminó arruinado y fue encontrado en Rusia, muerto de frío y devorado por las ratas.</p>
<p>El rey murió de forma inesperada. Su heredero Luis XV lo guardó en un cofre y se olvidó de él, no sufrió grandes desgracias. Pero su nuera, la famosa María Antonieta lució en varias ocasiones la joya. La suerte, como sabemos, no la acompañó.</p>
<p>El último dueño de esta maravillosa joya fue el famoso joyero Harry Winston. Su deseo por poseerla lo llevó a comprarla a pesar de las advertencias, sin embargo, decidió donarla a la colección del Smithsonian en Washington, D.C. donde hoy se encuentra expuesto.</p>
<p>Hay objetos así, que a simple vista parecen ser una cosa trivial, sin embargo, algo los ha modificado. Tal vez la transformación de dichos objetos se deba a que tienen muchas historias que contar”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desde el Escritorio de Cecilia Durán Mena: “Don, Archy y Mehitabel”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/08/desde-el-escritorio-de-cecilia-duran-mena-don-archy-y-mehitabel.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Aug 2014 18:50:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Don Archy y Mehitabel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde México, con su pluma peculiar, Cecilia Durán Mena nos presenta “Don, Archy y Mehitabel”. Esperamos que sea una linda lectura para los seguidores de Sociedad Uruguaya. “Dicen que Don Marquis, uno de los escritores más leídos en el Manhattan de 1920 y un afamado articulista del New York Herald, llegó un día por la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde México, con su pluma peculiar, Cecilia Durán Mena nos presenta “Don, Archy y Mehitabel”. Esperamos que sea una linda lectura para los seguidores de Sociedad Uruguaya.</p>
<p>“Dicen que Don Marquis, uno de los escritores más leídos en el Manhattan de 1920 y un afamado articulista del New York Herald, llegó un día por la mañana a su oficina y se topó con un curioso mensaje en la hoja de su máquina de escribir. “Si haces creer a la gente que está pensando, te van a adorar, pero si en verdad los haces pensar, te van a odiar.” Archy la cucaracha.</p>
<p>Cuentan que el autor se ajustó los lentes, se rascó la cabeza y se preguntó quién le habría dejado ese recado. Entonces, un gato se impulsó a la orilla del escritorio y le dijó: Archy es una simpática cucaracha que, en una vida anterior, fue poeta. El insecto cuenta con gran talento y vive en forma discreta en las instalaciones del periódico. Durante el día se esconde en los rincones, se oculta en los cajones de los escritorios o en las rendijas de los archiveros, pero por las tardes, cuando los empleados acaban su jornada y regresan a sus casas, Archy se cerciora de que la redacción del periódico se encuentre vacía y entonces sale. Corre apresuradamente, se coloca frente a la máquina de escribir y, saltando de tecla en tecla, escribió este mensaje.</p>
<p>¿Y tú? ¿Quién eres?, refieren que preguntó Don Marquis. Yo, respondió el felino, soy un simple y sencillo gato de callejón que cuenta con un pasado célebre. En mi otra vida fui Cleopatra.</p>
<p>Así se forjó el mejor y más famoso conjunto periodístico que publicó de 1912 a 1922 las notas para la columna diaria de sociales, misma que se convirtió en una ácida sátira sobre la vida cotidiana del Nueva York. El gato Mehitabel, Archy la cucaracha y el autor formaron un equipo</p>
<p>entrañable cuya pretensión de era divertirse y darse gusto ironizando sobre la frivolidad de ciertas prácticas neoyorikinas.</p>
<p>De brinco en brinco sobre las teclas, el insecto redactaba los chismes que le</p>
<p>contaba el gato y que el autor firmaba. En sus notas se resaltaba el heroísmo que implica la autocomplacencia de los poderosos, la grandeza política que se encuentra en la irresponsabilidad.</p>
<p>Transcribía los textos que se publicarían al día siguiente en el diario y que la gente disfrutaba y temía al mismo tiempo. Era, cuenta la leyenda, la vía de escape que un talentoso poeta y un gato de viejas alcurnias encontraban para escapar a la consciencia de su actual condición.</p>
<p>Archy la cucaracha y Mehitabel el gato fueron los personajes que autor norteamericano Don Marquis utilizó en sus columnas periodísticas para burlarse de las modas y las convenciones populares de la época. Con una astucia impecable, utilizó el tema de la reencarnación y la poesía en verso libre de un insecto como telón de fondo y distractor para criticar a ricos y poderosos como al señor Rockefeller o al Presidente Harding, o para reprochar la persistencia absurda e insistente de la Ley Seca, “Beber es el eterno lugar común. Pero la Prohibición le ha dado un beso de aventura y ahora resulta mucho más disfrutable.”</p>
<p>Con frases astutas, Don Marquis imprimía opiniones y buscaba la risa y la reflexión de sus lectores. “El articulista en un filósofo que da una mala noticia suavemente porque siente una gran pena por el mundo”, fue una de sus frases más famosas. Tenía talento y un gran ingenio para decir verdades enormes y arrancar risas. “A menudo un charlatán es un buen hombre que se enfrentó demasiado pronto con un historiador o con un reportero.” Poseía un ojo fino para evidenciar debilidades y reflejarlas en palabras: “Aquellos que presumen sobre sus antecesores no tienen qué presumir de sus predecesores.”</p>
<p>Don Marquis fue uno de los primeros articulistas que extendió el inmenso mundo de la crítica y la ironía por un camino tenuemente iluminado. Una penumbra en la que un gato escuchaba, una cucaracha redactaba y un hombre firmaba”.</p>
<p>Cecilia Durán Mena. ceciliaduran@me.com</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desde el escritorio de Cecilia Durán Mena “Ángel Zárraga: Una respuesta inesperada”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/07/desde-el-escritorio-de-cecilia-duran-mena-angel-zarraga-una-respuesta-inesperada.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Jul 2014 19:38:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Zárraga: Una respuesta inesperada]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mirada especial de la escritora mexicana Cecilia Durán Mena nos aproxima al conocimiento de “Ángel Zárraga: Una respuesta inesperada”. Les invitamos a disfrutarla. “En 1946 Octavio Paz y Rodolfo Usigli fueron admitidos en el estudio de Pablo R. Picasso para realizar una entrevista. Durante los minutos que duró la charla, el pintor malagueño recorrió [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La mirada especial de la escritora mexicana Cecilia Durán Mena nos aproxima al conocimiento de “Ángel Zárraga: Una respuesta inesperada”.</p>
<p>Les invitamos a disfrutarla.</p>
<p>“En 1946 Octavio Paz y Rodolfo Usigli fueron admitidos en el estudio de Pablo R. Picasso para realizar una entrevista. Durante los minutos que duró la charla, el pintor malagueño recorrió con los mexicanos las diferentes formas que ocupó para vencer el blanco del lienzo, para sacar formas de los materiales; hablaron de sus épocas rosa y azul, les contó de los años de creación junto a Braque, del Bateau Lavoir, del acercamiento con el fauvismo, de su amor por los toros, les mostró las obras en las que estaba trabajando en aquél momento. Casi al final de la visita, Octavio Paz le preguntó quién era su pintor mexicano favorito.</p>
<p>La respuesta del maestro español dejó boquiabiertos a Paz y a Usigli: “De todos los pintores mexicanos con los que he tenido contacto, el que se gana mi más grande admiración es Ángel Zárraga.” Imagino que los célebres entrevistadores esperaban loas y beneplácitos para alguno de los muralistas mexicanos, tan afamados y apreciados ya desde esos años. “Lo curioso,</p>
<p>dijo Paz, lo incomprensible es que en México lo hayamos olvidado.”</p>
<p>Sin embargo, la inesperada respuesta de Picasso se fundamentaba en la apreciación que Ángel Zárraga gozaba en Europa. Zárraga fue uno de los primeros mexicanos que ganó para México el reconocimiento del medio artístico internacional. Ya en 1927 la notoriedad de su obra le ganó un lugar en la Manifestación Internacional y siete años antes había expuesto en forma muy exitosa en la galería Berheim Jeune.</p>
<p>En México Ángel Zárraga era menos famoso porque tenía dieciocho años cuando se instaló en Francia lleno de deseos de conocer en el epicentro de la pintura, el paso que marcaba la plástica de aquellas épocas. Su larga estancia en Europa le permitió estudiar con Renoir y con Rodin, adentrarse en el conocimiento de las vanguardias y afianzar un estilo propio.</p>
<p>Como dice José Juan Tablada, “Zárraga desentraña esa presencia divina de un sentimiento artístico que nos singulariza entre toda la humanidad”. Estar frente a un Zárraga es entender que es posible arrancar de los limbos figurativos una imagen para darle vida y hacerla brillar. La creación artística de este pintor duranguense es al mismo tiempo intensa y poética. Lo mismo pinta exquisitas y fascinadoras mujeres que ancianos dolorosos y macilentos.</p>
<p>Su principal interés es plasmar en sus cuadros un núcleo artístico alrededor del cuerpo que él definía como “la perfección entre lo humano y lo divino”. A partir de sus convicciones religiosas, estudió a la figura masculina y femenina no sólo con la curiosidad del que intenta dominar el dibujo anatómico, sino con la convicción de que el ser humano fue concebido perfecto, a imagen y semejanza de Dios.</p>
<p>El guión iconográfico de Ángel Zárraga es de amplia factura. Sus cuadros incluyen obras cubistas, tableros religiosos, aproximaciones a las escuelas holandesas y belgas, a las figuraciones del fauvismo, murales y pinturas deportivas. Hay cuadros religiosos y muchos en los que plasma su cercanía a las ideas de Vasconcelos. Fue amigo de Diego Rivera con el que hizo un pacto: no pasaría un día de su vida en el cual no dibujara algo, aunque fuera una línea.</p>
<p>La inesperada respuesta que Picasso le dio a Usigli y a Paz no resulta tan inverosímil al contemplar la pintura de Ángel Zárraga, uno de los pintores mexicanos que tuvo gran éxito en Europa en la primera mitad del siglo XX”.</p>
<p>Fuente Imagen: http://mexicanculturalcentre.com</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Desde el Escritorio de Cecilia Durán Mena: “La mujer de la farola”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/07/desde-el-escritorio-de-cecilia-duran-mena-la-mujer-de-la-farola.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Jul 2014 15:46:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Asociaciones y Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[La mujer de la farola]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La pluma y el corazón, la sensibilidad a la hora de transmitir una vivencia especial, son compartidas una vez más por la escritora Cecilia Durán Mena para Sociedad Uruguaya. En este caso, su trabajo se titula “La mujer de la farola”. “Está parada debajo de la farola frente al Templo de Santo Domingo de Guzmán. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La pluma y el corazón, la sensibilidad a la hora de transmitir una vivencia especial, son compartidas una vez más por la escritora Cecilia Durán Mena para Sociedad Uruguaya. En este caso, su trabajo se titula “La mujer de la farola”.</p>
<p>“Está parada debajo de la farola frente al Templo de Santo Domingo de Guzmán. Lleva ahí desde que la luz del sol empezó a iluminar la mañana, y sigue ahí cuando se enciende la luminaria artificial. Ha visto pasar a la gente que entra y sale del templo. Se ha tropezado con los lugareños que pasan corriendo a persignarse y con los turistas que vienen a conocer la máxima expresión del churrigueresco mexicano. Nadie parece notarla. Unos porque están tan acostumbrados a su presencia que ya ni la ven, otros porque el oro del templo los deslumbra, y algunos más, sencillamente no les gusta ver.</p>
<p>Con trabajos mide un metro y medio. Lleva un vestido con dibujos de flores con tallos espinosos manchado de grasa. A pesar de la temperatura, usa un suéter grueso, de lana rasposa y una vieja pañoleta amarrada en la cabeza. En el rostro se adivinan los huesos bajo una piel quebradiza del color de tierra.</p>
<p>—Seño’, ¿una monedita?</p>
<p>Nadie la atiende. Camina dando vaivenes. Las piernas parecen tatuadas por una red de venas inflamadas. La sangre que se le agolpa en los talones y no logra fluir; se atora y forma una mancha morada —casi negra— oculta entre los pliegues de los pies. Piel que se desborda sobre un par de zapatos sumamente desgastados. Se apoya en la farola. Extiende el brazo y abre una mano.</p>
<p>—Patrón, una caridad&#8230;</p>
<p>El hombre pretende no escucharla, acelera el paso, marca con mayor firmeza las zancadas y comienza a silbar al momento de pasar frente a ella. Ni siquiera la mira; pasa de largo sin notar que a la mujer le pesa estar parada ahí. No imagina el tamaño de las ampollas que tiene en las plantas de los pies.</p>
<p>—Señor, por caridad&#8230;</p>
<p>La escucha pero no se detiene. No mira atrás, aunque sabe que ella intenta dar un paso para aproximarse.</p>
<p>—Un pesito, una caridad&#8230; —lo mira con tanta esperanza, con tanta atención.</p>
<p>Se para en seco. Rebusca en los bolsillos del saco, del pantalón, abre el portafolio, lo apoya del otro lado del farol. Vuelve sobre sus pasos. Pasa frente a ella una vez más.</p>
<p>—Oiga, joven &#8230; —él no nota el cambio de tono.</p>
<p>La mujer intenta aproximarse. Él piensa que tratará de jalarle la manga del saco.</p>
<p>—¡No! —dice éste, y da un brinco.</p>
<p>Arruga la nariz. Tuerce la boca. Pone las manos frente a ella, como un par de escudos protectores, como una forma para delimitar una frontera. Quiere evidenciar las diferencias con una barrera. Siente algo. Se palpa el pecho. Ahí está. Saca el teléfono del bolsillo de la camisa.</p>
<p>Sonríe y lo besa.</p>
<p>—Joven, mire&#8230;—insiste con un hilo de voz.</p>
<p>El hombre la ignora, sigue sus pasos. Silba y no mira hacia atrás. Desaparece por la calle de Berriozábal. Será hasta mañana que se dé cuenta que dejó el portafolios recargado debajo la farola frente al Templo de Santo Domingo de Guzmán”.</p>
<p>Cecilia Durán Mena. ceciliaduran@me.com</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Del Escritorio de Cecilia Durán Mena: “El Silabario de San Miguel”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2014/06/del-escritorio-de-cecilia-duran-mena-el-silabario-de-san-miguel.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Jun 2014 14:08:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[analfabetismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Durán Mena]]></category>
		<category><![CDATA[El Silabario de San Miguel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos en Sociedad Uruguaya una nueva entrega “Del Escritorio de Cecilia Durán Mena”. Esta vez una lectura que te atrapará: “El Silabario de San Miguel”. A disfrutarla. &#160; “El mundo se divide irremediablemente en dos partes: los que saben y los que no saben leer. No hay una división más contundente y terrible. Saber leer [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Compartimos en Sociedad Uruguaya una nueva entrega “Del Escritorio de Cecilia Durán Mena”. Esta vez una lectura que te atrapará: “El Silabario de San Miguel”. A disfrutarla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“El mundo se divide irremediablemente en dos partes: los que saben y los que no saben leer.</p>
<p>No hay una división más contundente y terrible. Saber leer y escribir significa interpretar los signos que le dan forma y significado a las ideas; es contar con las claves necesarias para ir desentrañando los misteriosos símbolos de la escritura. El que no tiene dominio de la lecto-</p>
<p>escritura padece una especie de discapacidad por la que es seriamente marginado. La buena noticia es que a diferencia de otras, esta discapacidad es reversible y tiene remedio. Se puede aprender a leer y escribir.</p>
<p>Según datos de la UNESCO hay más de setecientos noventa y tres millones de personas en el mundo no saben leer y escribir. El problema es grave pero fácil de resolver. La solución es económica y relativamente sencilla de implementar. También es muy antigua, data de la época colonial, se trata del método de silabarios.</p>
<p>Los silabarios son métodos de enseñanza de lectura del español muy populares. Son pasquines con textos destinados a la enseñanza inicial de la lectura. Se basan en la presentación de palabras sencillas descompuestas en sonidos articulados que constituyen un sólo núcleo fónico, es decir, sílabas.</p>
<p>La técnica de los viejos silabarios proviene de los esfuerzos de la Iglesia Católica por enseñar a leer a los alumnos de sus escuelas. También se conocieron como cartillas. En sus ejemplos se vinculaba el aprendizaje del lenguaje escrito y la enseñanza cristiana. La enseñanza se basaba en la memorización del alfabeto y en una serie de repeticiones fonéticas, seguidas de largas sesiones de lectura en voz alta. El sistema, aunque arcaico, probó ser efectivo.</p>
<p>La publicación de los silabarios era objeto de mucha vigilancia y supervisión. No cualquiera podía imprimir estas cartillas ya que contenían mensajes religiosos que se debían cuidar en forma pulcra. La responsabilidad de publicar los silabarios era de las congregaciones religiosas que debían contar con la cédula de aprobación del obispado correspondiente. El primer silabario hispanoamericano nació fue publicado por una serie de editores que lo imprimieron entre los siglos XVI y XVII.</p>
<p>Los maestros enseñaban a los alumnos a que identificaran los signos y símbolos del silabario. Por ejemplo, Jesús y Cruz y la que sigue es&#8230; o Por-la-se-ñal-de-la-San-ta-Cruz&#8230;</p>
<p>En general, las portadas se adornaban con representaciones de Jesús niño, o de la Virgen María en cualquiera de sus advocaciones. El más famoso, y que aún se usa en varios países latinoamericanos, es el Silabario de San Miguel, un cuadernillo que presenta motivos religiosos y las sílabas para enseñar a leer. Los ejercicios de escritura se inician después de comenzado el aprendizaje de la lectura, pues se considera poco pertinente que sean simultáneos.</p>
<p>El Silabario de San Miguel es un pequeño folleto de ocho hojas, impreso en rústico papel revolución. Es un folletín muy barato que se puede encontrar en las papelerías más sencillas y que ha conservado un formato similar desde su primera edición. El la carátula aparece la figura del Arcángel San Miguel luchando contra satanás, azotándolo y confinándolo a las llamas del infierno.</p>
<p>Ahí, donde debe confinarse al demonio del analfabetismo”.</p>
<p>Cecilia Durán Mena. ceciliaduran@me.com</p>
<p>Fuente Imagen: aivonnesarahi.blogspot.com</p>
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