Alianza Nacional celebró el Día Internacional de la Mujer
6 Mar '13

Sociedad Uruguaya

Alianza Nacional celebró el Día Internacional de la Mujer

En una sala del teatro Movie Center llena, la diputada Verónica Alonso junto al líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga celebraron en la noche del miércoles 6 de marzo el Día Internacional de la Mujer.

Compartimos el discurso pronunciado por la legisladora Alonso.

“No me alcanzaría toda esta noche para compartirles todo el agradecimiento que siento por tantas mujeres y también tantos hombres que hacen posible que estas cosas se hagan, y que tengamos una sala colmada de gente para compartir juntos una noche especial. A todo ese equipo maravilloso quienes con entrega y generosidad hacen que esto sea posible. A todos aquellos que de manera anónima nos acompañan y son muchos los que sin ser militantes políticos, son por encima de todo, militantes por la vida, los valores y la dignidad.

A todos GRACIAS porque nos dan dado lo más importante que nos pueden dedicar: su tiempo y su afecto.

Esta noche me acompañan muchas bendiciones. Quiero sacarles un minuto para agradecerles a las mujeres de mi familia: a mi madre a quien le debo tanto, nada más y nada menos que la vida, y quisiera agradecerle a mis hijas, que me han acompañado, a mis hijas que son mi vida y que me dan toda su generosidad. Gracias Camila, gracias Delfina, gracias Violeta. Ellas me llenan de ganas para seguir trabajando en lo que creo y reafirmando lo que hago dia a dia.

La familia es una necesidad humana y una institución sagrada, la que les prometo defender desde cada lugar donde pueda levantar mi voz.

Orgullosa de la familia que tengo y orgullosa de ser mujer.

Ser mujer es un privilegio maravilloso.

Por eso hoy, que nos reunimos para celebrar y homenajear a todas las mujeres del país, cualquiera sea su edad y condición, quiero transmitirles un mensaje desde lo femenino y no dejarles un mensaje feminista. Quienes me conocen saben, que reivindico el papel de la mujer, así se los transmito a mis tres hijas, pero no levanto las banderas del feminismo porque siento muchas veces que esto implica enfrentarnos a los hombres. Y ese no es el camino.

Yo siento que la lucha no es contra el hombre, es con él, con cada uno de los compañeros que hoy están acá, porque la lucha es por la igualdad y para eso los necesitamos y mucho. Y valoramos enormemente la capacidad de todos los hombres que entienden lo que significa el trabajar y construir juntos, y lo practican no solo en el discurso, sino en la acción.

Y así lo entiende y lo ha demostrado Jorge que comprende que la gran transformación de este siglo ha sido el avance de la mujer especialmente en la vida política. Y digo que lo ha demostrado porque acá hay mujeres por todos lados, mujeres con responsabilidad y representación de distintos lugares del país que hacen suyos los problemas de la gente, que dan lo mejor de ellas y que trabajan junto a Jorge Larrañaga y en Alianza Nacional, desde hace ya mucho tiempo.

Por eso estoy segura que en Jorge Larrañaga tenemos a un gran compañero primero, un gran líder que estoy convencida que tiene por delante un camino de grandes responsabilidades, y lo va a hacer acompañado de todos los que hoy estamos acá, y de muchísimos más porque encontramos en el a un hombre honesto, sincero, trabajador incansable que no anda a media maquina, que no se compromete a medias.

Convencida de acompañar al hombre de familia.

Al padre dedicado con sus hijos, que busca lo mejor para sus 4 hijos. Un hombre que ha sabido estar en el ejecutivo y en el legislativo, apoyando siempre lo bueno para el país. Un hombre respaldado por un gran equipo de hombres y mujeres, un equipo unido y fuerte. Que lo acompañamos y lo apoyamos porque creemos que Jorge representa el equilibrio entre experiencia y renovación, el equilibrio necesario que el país necesita para los próximos tiempos.

Este video que mirábamos hace minutos, las mujeres que lo hicieron, no son actrices, no son extras, son mujeres comprometidas, que hoy están aca, que son parte del grupo, Pía, Andrea, Cristiane….. y que entienden que para luchar por esos derechos y esa igualdad que todavía no está consagrada en muchos ámbitos de la vida, hay que participar, hay que estar.

Todas ellas le dijeron que si al lema de esta noche, que dice: cuando una mujer entra en política, cambia la mujer, pero… cuando muchas mujeres entran en política, cambia la política. Y eso es una gran verdad: porque tenemos una mirada diferente, más humana, preocupadas por los problemas que afectan a nuestra gente. Porque entienden que la actividad política es una tarea social con poder de decisión.

En este mundo cada vez más violento y egoísta, las mujeres debemos ser portadoras de una cultura más humana e inclusiva.

Ser mujer y madre hoy implica enfrentarnos a varios desafíos. Están, quienes tienen que afrontar la vida solas, intentando criar y educar a sus hijos como único referente en el hogar. Estas mujeres jefas de familia, dignas de mi admiración y respeto, tienen la gran responsabilidad de llevar adelante las riendas no solo económicas, sino la de mantener vivos los valores en familias cada vez más frecuentes en nuestro país.

Otras son las mujeres que hoy deben enfrentarse a la frustración de no lograr acceder a un trabajo digno especialmente si pasaron la barrera de los 40 años. Para ellas hemos planteado propuestas desde el parlamento que seguiremos intentando sacar adelante.

No puedo dejar de mencionar aquellas madres que crían y cuidan con el amor incondicional que solo una madre puede tener, a hijos con alguna discapacidad mostrando toda la dedicación y la entrega, sabiendo las dificultades a las que deben

enfrentarse día a día. Y con ellas trabajamos para que la discapacidad no sea mirada dese la lastima, sino desde la igualdad de derechos.

Y también he conocido las penas y las alegrías de las madres de corazón, esas madres luchadoras de la vida, que adoptaron después de un largo camino y muy pocas veces fácil. Mi homenaje también para ellas.

O aquellas madres que me cuentan de su angustia de no reconocer a sus hijos que perdieron la pelea con el consumo de pasta base o alcohol. Por ellas también vamos a seguir trabajando para combatir este flagelo.

De lo que si estoy segura, es que aún con distintas vivencias, todas perseguimos lo mismo. Soñamos con esa mañana siguiente donde sigamos conservando aquellos valores que nos hicieron sentir orgullosos. Los valores del esfuerzo, de la dedicación, del trabajo para prosperar, de la educación como arma para defendernos en la vida, de la familia como pilar de nuestra sociedad. Estos valores que desde nuestros abuelos nos transmitieron, son los que tenemos que seguir defendiendo.

Debemos reconocer que en nuestro país todavía subsisten diferencias a la que debemos atender y trabajar por ellas, porque el grado de igualdad entre hombres y mujeres habla de como somos, muestra a nuestra sociedad de manera inocultable. Y por ellas vamos a seguir trabajando, proponiendo y construyendo.

Esta es una batalla que debemos dar hombres y mujeres, no es una lucha solo de las mujeres, sino de hombres y mujeres por una nueva cultura, por una nueva mirada, inclusiva, integradora.

Debemos hoy más que nunca ser protagonistas de nuestra propia historia, no buscando repisar huellas de hombre, sino para dejar huellas de mujer. Estamos llamadas a hacer las mismas cosas que los hombres pero con nuestro estilo, que es diferente y así debe ser siempre, sin perder nuestra condición femenina.

Las mujeres empezamos a romper el silencio. Una vez, cuando yo tenía diecinueve años, mi abuela, que era maravillosa y que fue una de las personas que mayor incidencia tuvo en mi vida, me dijo:“ la verdad que yo ahora que tengo casi 70 años digo todo lo que pienso y si tuviera unos menos, hubiera participado donde se toman las decisiones ”. Y yo pensé, para que esperar a tener esa edad, tengo diecinueve, no quiero esperar más. Y desde aquella vez, levanto la voz, me comprometo y hago esto que elegí para mi vida.

Y no me compromete una hora, dos días, una semana, me compromete el alma, y nosotras las mujeres sabemos lo que es comprometer el alma”.

Ispiradoras del mundo

Jorge Larrañaga, líder del sector, también dio su mensaje: “Las mujeres son, las grandes inspiradoras del mundo. Son las que le dan impulso al mundo, sin embargo el mundo no le da impulso a las mujeres. El camino de las mujeres ha sido y es espinoso y duro. Los derechos de las mujeres no son respetados. Exclusiones, inequidad, rezago son eslabones de esta cadena de desigualdad”

“Sin igualdad lo que hay es discriminación. ¿Cómo una sociedad va a ser desarrollada, si no desarrolla la plenitud de derechos del 52 % de su población?”

Los números hablan…

Larrañaga remarcó que según las estadísticas 1 de cada 10 hogares del Uruguay están a cargo de mujeres solas. Y esa cifra aumenta en los hogares pobres en donde 2 de cada 10 hogares pobres están a cargo de una mujer.

También los niveles de desempleo difieren según los sexos: “El nivel de desempleo en mujeres de 22 a 60 años es el doble que el de los varones. Esos niveles se incrementan entre mujeres pobres y afro.

El nivel de desempleo de las jóvenes menores de 22 años, es casi de 28%; varios puntos más elevado que el de los hombres.

En cuanto a la remuneración las diferencias también son notorias. Las mujeres ganan 30% menos que los hombres incluso teniendo igual o mayor formación que estos, A trabajo de igual valor, a las mujeres le pagan menos. En Uruguay de hoy es más exigente con sus mujeres, pero les brinda menos oportunidades.

El trabajo no remunerado –ni reconocido-

Larrañaga expresó que en el caso de las mujeres existe también un trabajo no reconocido y no remunerado que es el de criar a los hijos, y dedicarse al cuidado de la familia, trabajo que no es reconocido ni remunerado, pero que es un trabajo de 24 horas al día y de una importancia y valor para la familia.

“La familia es el pilar fundamental de la sociedad. Debemos priorizar su fortalecimiento. Por eso la decisión de fortalecer las bases de la familia en nuestro país, requiere la adopción de un nuevo enfoque y desde Alianza venimos trabajando seriamente en ello. Trabajando junto a las mujeres en equipo, con propuestas y acción”.

“Es necesario el fortalecimiento de las escuelas de tiempo completo, de los centros CAIF y de todos los mecanismos que permitan equilibrar la vida familiar y laboral”.

“Ese trabajo no remunerado debe ser amparado y reconocido por el estado, y nosotros vamos a trabajar para que así sea, para que se reconozca el trabajo no remunerado en la legislación nacional”.

“Esta es la agenda de derechos que pretendemos promover, hay que promover cambios culturales para revertir situaciones de discriminación. Cambios culturales para entender que ser distinto no es ser opuesto. Cambios culturales para entendernos y comprendernos. Cambios culturales para que no todo sea lucha”.

“Tenemos que conocernos mejor hombres y mujeres para ser una mejor sociedad. Esa es la gran reforma social, de derechos y oportunidades equitativas. Me pongo, junto a ustedes, en la primera fila de la defensa de sus justas demandas, de sus derechos”

Violencia doméstica

“No podemos soslayar la situación de violencia doméstica que tiene a la mujer como víctima predominante. Una sociedad que no protege a sus mujeres, que no es capaz de revertir la cultura de violencia está condenada a perecer”

“Hay que fortalecer de servicios públicos especializados en atención, defensa y rehabilitación. Mejorar en el sistema nacional de registro, información y estadística en materia de violencia contra la mujer. Hay que dar apoyo a Casas de Refugio, Defensorías Municipales y programas de rehabilitación para víctimas y tratamiento de agresores”.

Mi madre… delicado equilibrio entre el apoyo y la autoridad

“Al terminar sus palabras, Larrañaga dedicó sus pensamientos y homenaje a la mujer más importante de su vida, su madre: “pero no puedo terminar si recordar a la mujer de mi vida. Vengo de una familia donde soy el único hijo varón con tres hermanas. La mujer de mi vida es y será siempre, mi madre. Delicado equilibrio entre el apoyo y la autoridad, entre el premio y el ejemplo”.

“Ella marcó mi vida, marcó las líneas morales me inculcó, me enseñó a respetar y valorar a la mujer. Ya no la tengo físicamente, pero la recuerdo cada día, y sépanlo, como lo sabe ella, sigo sus enseñanzas”.

 

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