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	<title>Trotamundos uruguayos Archives - Sociedad Uruguaya</title>
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	<description>Diario digital on line desde el 6 de abril de 2006.</description>
	<lastBuildDate>Sat, 17 Oct 2020 13:11:40 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Trotamundos Uruguayos: “Líneas de Nazca”</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2020/10/trotamundos-uruguayos-lineas-de-nazca.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Oct 2020 13:11:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Líneas de Nazca]]></category>
		<category><![CDATA[Nazca]]></category>
		<category><![CDATA[Trotamundos uruguayos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Compartimos la columna de Johana y Washington, los Trotamundos Uruguayos, esta vez desde Nazca, Perú, con sus «líneas», con las cuales es posible maravillarse «ante esas formas de origen misterioso, y creer, lo que la razón prefiera creer». Luego de Cusco tuvimos una fugaz parada en Arequipa, por un tema de costos. Salir de las [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Compartimos la columna de Johana y Washington, los Trotamundos Uruguayos, esta vez desde Nazca, Perú, con sus «líneas», con las cuales es posible maravillarse «ante esas formas de origen misterioso, y creer, lo que la razón prefiera creer».</strong></em></p>
<p>Luego de Cusco tuvimos una fugaz parada en Arequipa, por un tema de costos. Salir de las grandes ciudades a dedo nunca es una opción, así que averiguamos los precios de los buses hacia Nazca, nuestro próximo destino. El costo era exageradamente caro, así que elegimos dirigirnos a Arequipa, por una cuarta parte del precio, ciudad también bastante grande, pero pensábamos caminar hacia las afueras para hacer dedo, rumbo a la vieja y querida Panamericana, donde calculábamos, sería más sencillo.</p>
<h5> <strong><u>AREQUIPA</u></strong></h5>
<p>Esta ciudad, custodiada por el mítico volcán Misti, nos recibió a las 5 de la madrugada. Habíamos intentado dormir en el viaje, tomando en cuenta que eran 12 horas nocturnas de puro rodar, pero el pasaje barato nos pasó factura: era imposible dormir en esos asientos.</p>
<div id="attachment_101583" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/10/1-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-101583" class="size-full wp-image-101583" src="/wp-content/uploads/2020/10/1-1.jpg" alt="Nazca1" width="600" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-1.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-1-300x300.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-1-500x500.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-1-150x150.jpg 150w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-1-144x144.jpg 144w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-1-420x420.jpg 420w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-101583" class="wp-caption-text">Vista del volcán Misti desde la ciudad de Arequipa.</p></div>
<p>Así que allá estábamos, en la terminal de Arequipa, con muchísimo sueño, y aguantando las ganas de expulsar el pis retenido por 12 horas, por la testarudez de no querer pagar por el baño (todavía nos choca el hecho de que te cobren por ir al baño en cualquier lado).</p>
<p>No tuvimos mejor ocurrencia que empezar a caminar, buscando la salida a la ciudad.</p>
<p>Esto significó unas 2 horas de caminata sin descanso, con 17 kilos cada uno en la espalda, sueño, hambre y cansancio, con un sol cada vez más inminente.</p>
<p>Al final, cuando llegamos a la Panamericana y pudimos empezar a hacer dedo al rayo del sol (olvidate de encontrar sombra) Wa se empezó a sentir mal. Mientras él se sentaba en el piso,  y los camioneros le gritaban “¡levántese hombre!” sin imaginar siquiera lo mal que estaba, yo seguía haciendo dedo.</p>
<p>Bastante rato esperamos hasta que decidimos tomar un mini bus que nos acercara al próximo pueblo, y probar suerte desde allí.</p>
<p><strong><u>PANAMERICANA, NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR</u></strong></p>
<p>Luego de conseguir algo de tomar, buscamos un lugar donde seguir haciendo dedo, y lo encontramos en un lugar donde cada tanto paraban camiones que nos obstruían la vista.</p>
<p>Casi dos horas pasaron cuando una especie de mini bus se detiene. En otras circunstancias, no hubiéramos aceptado ya que no queríamos pagar un bus, sino llegar a dedo, pero cuando pregunto el costo a la señora que nos abrió la puerta, solo me dijo “suban suban”. Nos llevó rato darnos cuenta que era una familia que estaba yendo de paseo a un pueblo cerca de Nazca, y que nos estaban llevando gratis (hasta nos dieron una manzana a cada uno que nos sirvió de desayuno).</p>
<p>Nos dejaron en un pueblo llamado “El cruce”, pueblo desde donde se intersecta a la tan deseada Panamericana, desde donde seguimos estirando el pulgar al aire.</p>
<p>La reacción de los conductores en Perú al ver gente haciendo dedo es bastante particular; algunos se ríen mucho, como si les hubieran contado un chiste justo cuando nos vieron. Otros nos miran sin entender bien de que manicomio nos escapamos para creer que hacer dedo nos va a funcionar. Otros nos saludaban con muchísima simpatía o nos levantan el pulgar también. Y otros, los que van disfrutando de una mini fiesta en el auto, nos muestran, sacando el brazo por la ventanilla, un vaso y una botella, probablemente con algún grado de alcohol en ellos (en su defensa, tengo que decir que esto siempre lo hacen los acompañantes, no el conductor).</p>
<p>Finalmente un auto se detiene y un señor nos invita a subir.</p>
<h5><strong><u>CAMANÁ</u></strong></h5>
<p>El señor que nos llevaba era abogado, y trabajaba tanto en Arequipa como en Camaná, quedándose a veces en un lado, a veces en otro. Aun así, su hogar estaba en la ciudad del volcán, siendo que en Camaná tenía una habitación sencilla para quedarse unos días de vez en cuando.</p>
<p>Este señor disfrutaba mucho de contarnos sobre sus viajes por Europa y enseguida quiso saber nuestros planes a futuro, si pensábamos casarnos, formar una familia alguna vez, si éramos católicos, etc.</p>
<p>Las casi dos horas de viaje que pasamos con el hizo que su confianza aumentara y la charla derivara en una invitación a darnos un chapuzón en el Océano Pacífico, y luego quedarnos a dormir en su cuarto de Camaná, para recuperar fuerzas.</p>
<div id="attachment_101584" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/10/2-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-101584" class="size-full wp-image-101584" src="/wp-content/uploads/2020/10/2-2.jpg" alt="Nazca2" width="600" height="800" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-2.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-2-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-2-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-2-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-101584" class="wp-caption-text">En la playa de Camaná con nuestro anfitrión inesperado.</p></div>
<p>No lo pensamos dos veces.</p>
<p>Camaná tiene ese aire de descanso, aire de fiesta y agua fresca, de verano, de despreocupación, de ropa ligera y arena bajo los pies.</p>
<p>O dicho en criollo: es un balneario.</p>
<p>Este señor nos dejó en el restaurante casero, al lado de su casa, mientras el se iba a encontrar con alguien. Ordenó a la cocinera que nos diera dos refrescos fríos a su cuenta, mientras él estaba fuera.</p>
<p>Media hora más tarde, llegaba con una sonrisa de oreja a oreja, ordenando comida a la cocinera para almorzar los tres juntos.</p>
<p>Acto seguido, nos lleva a su apartamento (que consistía en una habitación pequeña con baño) para que nos aprontemos para llevarnos a la playa.</p>
<p>Yo no soy una persona muy de playa (por varios motivos) así que no tuve que alistarme mucho porque no creía que me fuera a meter al agua, pero Wa estaba feliz. El ama la playa, y sería la primera vez que se bañaba en el Pacífico, ese Océano que algún día quiere cruzar.</p>
<blockquote><p><strong>Mientras yo lo miraba desde la orilla, el señor (que estaba de traje y zapatos) me intentaba convencer de que me metiera también, pero yo estaba firme.</strong></p></blockquote>
<p>Además, el Pacífico no tiene nada de Pacífico.</p>
<p>No había que meterse muy adentro para ser azotado por las olas, y el agua era bastante fría. Además, nos habían advertido de los pozos inesperados y que no era conveniente meterse mucho porque era un poco peligroso. No había forma de que yo accediera a meterme más que los pies.</p>
<p>Mientras tanto, Wa saltaba entre las olas como un delfín y yo estaba contenta de verlo tan a gusto.</p>
<p>En la noche, cenamos con el señor (ni nos preguntaba, directamente nos llevaba a cenar por su cuenta) para luego, con la panza llena, dirigirnos a su habitación para acomodar nuestros colchones inflables y darnos una ducha.</p>
<p>Nos dormimos temprano, sobre las 21 horas, y esa noche dormimos todo lo que no habíamos dormido en el día.</p>
<h5><strong><u>CAMINO A NAZCA</u></strong></h5>
<p>Al día siguiente, partimos temprano rumbo a Nazca.</p>
<p>El viaje fue largo, y la ciudad nos recibió en la noche,  por lo que no pudimos conocerla propiamente.</p>
<p>Nos limitamos a buscar una estación de servicio (llamadas “Grifo” en Perú) y pedir para poner la carpa; la reacción de la gente que allí atendía se tradujo en unos largos dos minutos de miradas silenciosas entre ellos… Era como si les hubieran hecho una pregunta difícil en un examen. Evidentemente, nuestra petición no era pan de cada día en Perú.</p>
<p>Finalmente, nos dijeron que al fondo había un lugar donde estaríamos resguardados y escondidos, y allá fuimos.</p>
<p>Mientras Wa armaba la carpa, caminé unas cuadras hacia una tienda para conseguir algo de comer y tomar. Lo que encontré fue solamente refrescos y un señor que al verme se acercó a hacerme muchísimas preguntas sin parar, primero asumiendo que era Argentina y luego de la tercera vez que le explicaba que venía de Uruguay (cuando finalmente entendió que Uruguay y Argentina eran cosas distintas) continuó con otras preguntas del estilo “¿y estás caminando sola por acá? ¿y siempre andan caminando? ¿cómo es Uruguay?” y mil preguntas más, sin parar.</p>
<p>Después de esta entrevista inesperada, volví a la carpa con un refresco de Lima bajo el brazo y sin comida ni aliento, después de responder tantas cosas.</p>
<h5><strong><u>LAS LINEAS DE NAZCA Y EL MANGO DE LA SUERTE</u></strong></h5>
<p>Si, ya sé, la mejor forma de ver las líneas es desde avioneta, pero nuestro presupuesto no puede permitiese hacernos sentir parte de la familia de las aves, así que nuestra idea era llegar a un mirador que hay sobre la ruta, desde el cual se pueden ver algunas líneas… No las más icónicas (olvidate del mono, la araña o el pájaro) pero peor es nada.</p>
<p>Estábamos haciendo dedo al costado de la ruta, trepando un montículo de pasto cuando no pasaban autos para ponernos al resguardo de un metro cuadrado de sombra que se iba moviendo con el tiempo, cuando aparece un chico que también estaba viajando de mochilero y al vernos no dudó en cruzar la calle para venir a saludarnos. Creo que nunca me voy a cansar esa especie de fraternidad, mezclada con empatía y alegría que se encuentra en la ruta con los demás mochileros.</p>
<p>El chico venía de Colombia, y a diferencia de nosotros que vamos subiendo, él venía bajando, así que nos dio algunos consejos sobre Colombia y Ecuador. Una vez más, alguien nos dijo que nos íbamos a enamorar de este país, y sobre todo, de Montañita. Veremos.</p>
<p>Cuando estábamos hablando con él, se acerca un chico que había pasado antes por al lado nuestro y habíamos saludado, pero esta vez venía con duraznos y un mango en las manos. Cuando se acerca, me extiende las manos y con un simple gesto y expresión seria, nos ofrece la fruta.</p>
<p>Era la primera vez en todo el viaje que alguien nos ofrecía comida mientras hacíamos dedo, y ciertamente, no esperábamos que fuese en Perú la primera vez que sucediera, más que nada por el hecho de que tanto acá como en Bolivia, alguien haciendo dedo genera más desconfianza que empatía.</p>
<p>No se si es que estaba en su punto, o si fue el hambre, o el hecho de que nos la hayan dado con tanta generosidad y ganas de ayudar, pero el mango me pareció muy rico, siendo que otras veces que había comido esta fruta casi no me había gustado.</p>
<p>Para mejorar todavía más la experiencia, apenas empiezo a comerlo, una ambulancia se detiene y se ofrece a llevarnos.</p>
<p>La lámpara de Aladino había que frotarse para que el genio te cumpliera los deseos.</p>
<p>En el caso de este mango, había que empezar a pelarlo para que apareciera la ambulancia y nos llevara a nuestro destino.</p>
<p>Una media hora después, estábamos viendo las líneas de “El árbol”, “Las manos” y la cercenada “Lagartija” que atravesaba la ruta, desde el mirador.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/3-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101585" src="/wp-content/uploads/2020/10/3-1.jpg" alt="Nazca3" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<div id="attachment_101586" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/10/4.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-101586" class="size-full wp-image-101586" src="/wp-content/uploads/2020/10/4.jpeg" alt="Nazca4" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4.jpeg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-300x225.jpeg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-500x375.jpeg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-768x576.jpeg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-600x450.jpeg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-560x420.jpeg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><p id="caption-attachment-101586" class="wp-caption-text">“El Árbol” desde el mirador de la Panamericana</p></div>
<blockquote><p><strong>El costo para subir allí es de 4 soles por persona, y la vista es mejor de lo que esperábamos, sobre todo la del árbol, que se claramente.</strong></p></blockquote>
<p>Tanto, que hace dudar si no fueron retocadas en más de una oportunidad, pero supongo que eso nunca lo sabremos con certeza.</p>
<p>Por lo pronto, solo nos queda maravillarnos ante esas formas de origen misterioso, y creer, lo que nuestra razón prefiera creer.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/5.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101587" src="/wp-content/uploads/2020/10/5.jpeg" alt="Nazca5" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5.jpeg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-300x225.jpeg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-500x375.jpeg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-768x576.jpeg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-600x450.jpeg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-560x420.jpeg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Poniéndonos al otro lado de la ruta, bajo el sol inclemente, sin rastros de sombra, y ante la mirada sorprendida de los policías y los turistas que llegaban sin parar al mirador, nos pusimos a hacer dedo una vez más.</p>
<p>Nos aprontábamos para lo peor, pero no pasaron ni diez minutos cuando un camión se detiene y un camionero peruano, novio de una chica que vivió 8 años en Uruguay, se detiene luego de ver nuestra bandera.</p>
<p>Entre charlas de autodefensa y consejos de seguridad, seguimos nuestra ruta hacia Ica, la ciudad del oasis.</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</p>
<p><strong>Por más información sobre otros viajes y contacto con los trotamundos uruguayos:</strong></p>
<p><strong>Anexos: viajeinterminable.com</strong></p>
<p><strong>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/viajeinterminable/">https://www.instagram.com/viajeinterminable/</a></strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>La oportuna parada inesperada en Santa Rosalía, un bello pueblito francés…</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2020/10/la-oportuna-parada-inesperada-en-santa-rosalia-un-bello-pueblito-frances.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Oct 2020 14:34:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Johana y Washington]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo francés en México]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Rosalía]]></category>
		<category><![CDATA[Trotamundos uruguayos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Imperdible esta historia francesa, ¿francesa?, en México, de la mano de una mirada especial que conjuga la belleza estética, y la humana en cada rincón del planeta que recorren. Son Johana y Washington, los Trotamundos Uruguayos. Y luego de leer una de sus historias, probablemente, quedarás a la espera de una próxima entrega. Aquí la [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Imperdible esta historia francesa, ¿francesa?, en México, de la mano de una mirada especial que conjuga la belleza estética, y la humana en cada rincón del planeta que recorren. Son Johana y Washington, los <strong>Trotamundos Uruguayos</strong>. Y luego de leer una de sus historias, probablemente, quedarás a la espera de una próxima entrega.</p>
<p>Aquí la comparten para <em><strong>Sociedad Uruguaya.</strong></em></p>
<p>El auto se detuvo frente a una adorable casita, de esas que perfectamente puede ser la de tus abuelos, encuadre que completaba una mecedora de madera, y dándole un toque de “abuelo aventurero” unas calaveras de pez espada y demás animales decoraban el patio, que terminaba con aires de lejano Oeste.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-101436 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/10/1.jpg" alt="SantaRosalía1" width="560" height="747" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 560px) 100vw, 560px" /></a></p>
<p>Luego de conocer a la esposa del chofer, a su nieto y una perrita pug, y habiendo pactado volver en unas 3 horas mientras ellos cumplían con unas diligencias médicas, nos fuimos a recorrer Santa Rosalía.</p>
<p><strong>Un pequeño pueblo pero con grandes avances</strong></p>
<p>En 1885 un grupo de franceses notaron la riqueza minera a costas del cobre que esta zona de Baja California tenía, y pactaron con el presidente de aquel momento (Porfirio Díaz) para poner su compañía y de esa manera extraer el mineral.</p>
<p>Gracias a esa concesión se creó “El Boleo”, compañía minera de la cual hablaremos más adelante, y la cual remontó a un pueblito que pasaba desapercibido a ser una de las zonas más avanzadas de la época.</p>
<p>Los franceses trajeron a varios de sus trabajadores con sus familias, y para que se sintieran como en casa, todas las casitas siguieron estilos franceses de la época: chalets de madera, con techo a dos aguas, escaleritas en la entrada, etc.</p>
<p><strong>Trajeron además la electricidad al pueblo, convirtiéndolo en la segunda ciudad de México con energía eléctrica</strong> (seguido únicamente de Ciudad de México, la capital del país) y por supuesto, la única zona de Baja California con semejante beneficio.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101437" src="/wp-content/uploads/2020/10/2.jpg" alt="SantaRosalía2" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/2-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p><strong>A día de hoy se pueden ver las conexiones eléctricas de la época</strong>, de hecho, la casa del señor que nos llevó mantenía el interruptor de la luz en forma de perilla giratoria y las conexiones a dos cables en forma de “H”, tan clásicas de la Francia de hace casi 150 años.</p>
<p>Aunque en México ya había línea telefónica desde 1878, los franceses trajeron muchos teléfonos de Europa, factor que sumó a esa fama de “adelantado” que se ganó el lugar.</p>
<p><strong>Es sabido que el destino de la mayoría de los pueblos mineros es el olvido y la posterior conversión a pueblo fantasma una vez que se acaba el mineral que se fue a buscar, pero Santa Rosalía fue una excepción a la regla.</strong></p>
<p>Aunque 69 años después, en 1954, la compañía francesa de minería cierra y los trabajadores europeos vuelven a sus tierras, la zona siguió explotándose por personas mexicanas hasta 1972 cuando, ahora sí, no quedaba más nada que extraer de aquellas canteras.</p>
<p>Y una vez más, superando el olvido, Santa Rosalía se mantuvo hasta el día de hoy, convirtiéndose en un pueblo tan pintoresco y cargado de historia, que su abandono fue impensable.</p>
<p><strong>No fue una piedra preciosa esta vez, pero sus habitantes encontraron la manera de que su lugar de residencia continuara siendo una mina de recursos inagotables.</strong><br />
Muchas personas trabajan en el ámbito del turismo, otras en el puerto, mientras que muchas se mueven hasta Guerrero Negro, una ciudad con muchas fábricas y empresas que da trabajo a varios residentes de Santa Rosalía.</p>
<p><strong>La minería, la chispa que catapultó a Santa Rosalía</strong></p>
<p>Este pueblito no sería como hoy lo conocemos si no fuera por sus yacimientos de cobre, y alguna que otra piedra semi preciosa en la vuelta.</p>
<blockquote><p><strong>Mientras caminábamos por las callecitas del pueblo, nos dejábamos llevar por la prolija alegría que manaba de esas casitas coloridas, con madera vieja pero cuidada.</strong><br />
Las personas del pueblo son perfectamente conscientes que el hecho de <strong>vivir allí convierte a su hogar en parte de un museo constante</strong>, así que algunos se animan a emperifollar  gratuitamente sus jardines o incluso convertir el garaje de su casa en una exhibición de adornos varios.</p></blockquote>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101438" src="/wp-content/uploads/2020/10/3.jpg" alt="SantaRosalía3" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/3-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Y aunque de a ratos, mientras uno camina entre las casitas esperando ver una abuela detrás de cada ventana, se puede olvidar que estamos en un lugar que debe su brillo a la minería, no va a pasar mucho tiempo hasta que algo nos lo recuerde, como puede ser, nuevamente, la decoración de alguna casa, o un trozo de maquinaria o fierro utilizado en las fábricas que dieron empleo a tanta gente en el pasado.</p>
<h5><strong><em><u>El Boleo</u></em></strong></h5>
<p>Este era el nombre con que se conocía a la cantera de cobre más famosa de la zona, y fue dado porque el mineral apareció en una forma rocosa más o menos esférica (boleo significa “conjunto de bolas”…sí, yo también pensé en cosas indebidas, no lo neguemos).</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101439" src="/wp-content/uploads/2020/10/4.jpg" alt="SantaRosalía4" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/4-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>De hecho, se encontró otro mineral en la zona y se bautizó “la boleita”, y así en confianza te digo que esta piedrita azul me gustó tanto que donde llegaba a ver un cachito de ella por ahí me iba a hacer más feliz que encontrar oro puro.</p>
<p>A día de hoy podemos visitar el edificio de El Boleo, nombre que también llevaba la compañía francesa que explotó aquella cantera. El edificio está convertido en museo, y es donde antaño se cumplían las tareas administrativas.</p>
<p>Para todos aquellos que tenemos alma retro, es un paseo muy recomendado en Santa Rosalía.</p>
<p>¿Mencioné que es gratis?</p>
<p>Claro, ese es uno de los motivos por los cuales es recomendado, pero además, porque ahí dentro se encuentran calculadoras del tamaño de una caja registradora de hoy, máquinas de escribir para todo tamaño de papel, partes de maquinaria y hasta de barcos, y muchísimas cosas más que van a hacer latir su corazoncito en sepia.</p>
<h5><strong><em><u>La Fundidora</u></em></strong></h5>
<p>Cerca del puerto hay una estructura metálica imposible de pasar por alto.</p>
<p>Dentro de este esqueleto podemos ver los órganos de lo que fue la fundidora de metales, como su nombre bien lo indica, donde se derretía todo el mineral para su posterior comercialización (hasta 180 toneladas diarias).</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101440" src="/wp-content/uploads/2020/10/5.jpg" alt="Santa Rosalía5" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/5-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>A día de hoy, <strong>esa estructura está sobre la calle, y al ser abierta se puede visitar sin pagar nada</strong>, pero nos contaron que también hay visitas guiadas donde una persona va explicando el funcionamiento de las máquinas que se pueden ver allí, y un poco de historia general del lugar.</p>
<p>En frente a ella hay una estación de servicio, por si además de tener un pésimo sentido de la orientación son además despistados (o sea, si son como yo).</p>
<p><strong><em><u>Único lugar con playas negras</u></em></strong></p>
<p>Si de algo se jactan los habitantes de Santa Rosalía es de ser uno de los pocos lugares del mundo con playas negras.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/6.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101441" src="/wp-content/uploads/2020/10/6.jpg" alt="SantaRosalía6" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/6.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/6-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/6-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/6-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/6-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/6-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque también es cierto que esta presunción se les termina pronto cuando nos explican que <strong>el color negro de las aguas es debido a la inmensa cantidad de residuos minerales tóxicos que se quemaban en el edificio de “El Chute”</strong>, una estructura a día de hoy quemada que se puede ver si se camina la costa. En ese edificio se almacenaba la escoria, se quemaba y posteriormente se transportaba río adentro, dando el tono negruzco a las aguas de la playa (y matando cuanta vida se encontrase dentro de ella, claro).</p>
<p>Hasta diría que es la estructura que más llama la atención, incluso más que la Fundidora, por ese tono negro que la hace ver como si el incendio hubiese sido reciente.</p>
<p>Para llegar a ese edificio, nosotros caminamos toda la zona del muelle, la cual no dejaba de ser particular por sus baldosas blancas y explanada amplia.</p>
<p>A un lado estaba el mar, con algunos muelles semi destruidos y botecitos en condiciones dudosas. Al otro lado, edificios abandonados le daban un toque post apocalíptico, entre ellos, lo que parecía ser una vieja taquilla.</p>
<p>El contraste entre las baldosas blancas, evidentemente modernas, con los edificios abandonados hacían que la zona se sintiera original para visitar en el día, aunque probablemente se pudiera sentir turbia si la visita fuera de noche.</p>
<h5><strong><em><u>Eiffel haciendo de las suyas en Latino América, otra vez.</u></em></strong></h5>
<p>Pero no son solamente la minería y las casitas lo que hacen de Santa Rosalía una zona con tendencia al turismo, sino que al igual que en Guadalajara, otros de los motivos es su iglesia.</p>
<p>La verdad, la Iglesia de Santa Bárbara no es ni la más linda, ni la más cuidada que hayamos visto, de hecho, estéticamente no nos pareció la gran cosa.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/7.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-101442" src="/wp-content/uploads/2020/10/7.jpg" alt="SantaRosalía7" width="622" height="829" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/7.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/7-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/7-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/7-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 622px) 100vw, 622px" /></a></p>
<p><strong>Lo llamativo acá es que fue creada por el mismísimo Eiffel, el creador de la famosísima Torre Eiffel</strong>, santo de devoción de algunos, un gran “meh” para otros.</p>
<p>En el correr de este viaje no es la primera vez que nos encontramos con obras arquitectónicas de este afamado señor, y aunque no conocemos su principal obra de arte, podemos decir que ya nos sentimos cercanos.</p>
<p>La primera vez que vimos algo suyo fue en Perú, más concretamente en Iquitos, la ciudad cuna del caucho en la selva Amazónica.<br />
Allá había una casa sobre la esquina central, enteramente en hierro.</p>
<p>Y es que este hombre amaba el hierro.</p>
<p>El siguiente encuentro fue en Costa Rica, donde en un pequeño pueblo llamado Grecia, se levantaba una iglesia de metal, que terminó allí por error, mientras se la transportaba en barco con destino al país de Grecia.</p>
<p>Finalmente, nuestro tercer encuentro sigue sin ser la obra maestra de Eiffel, pero además sigue sin movernos un pelo.</p>
<p>La Iglesia de Santa Bárbara pasa desapercibida en un pueblo que es en sí mismo una obra de arte.</p>
<h5><strong>EL HIELO PICADO DE SAN LINO</strong></h5>
<p>El camino continuó en la camioneta del señor, que nos contaba sobre su trabajo en Guerrero Negro.</p>
<p>Se encargaba de la pesca y venta de la jaiba, una especie de cangrejo que se da mucho en la zona, especialmente en las cercanías de Guerrero Negro. Por eso, el solía ir a cargar la pesca ya sea a aquella ciudad o a San Ignacio. En esta última el camino a veces se volvía intransitable, por lo que tenía que consultar a la gente de la zona antes de dirigirse allí.</p>
<p>Y esta vez teníamos que parar muy cerca de aquel pueblo, en otro todavía más chiquito llamado San Lino.</p>
<p>El atardecer nos hizo la pica cuando la camioneta frenaba, bien cerca de una máquina que en unos minutos estaría picando grandes bloques de hielo para expulsarlo triturado dentro de la caja de la camioneta.</p>
<p>Pero mientras eso no sucediera, aprovechamos a caminar el pueblo… y bien digo, caminarlo (entero) porque no iba más allá de algunos pasos.</p>
<p>Algunas palmeras sustituían los cactus que habían predominado, con pocas excepciones, en nuestros kilómetros recorridos por Baja California.<br />
Un vistazo satelital al mapa deja en claro el cambio que estábamos presenciando en vivo, poco a poco, donde el retazo verde se hacía cada vez más intenso.</p>
<p>Cuando el sol había terminado de esconderse, ya habíamos dado la vuelta al pueblo, y volvíamos a la fábrica de hielo justo a tiempo para ver la escarcha saliendo por la manguera, llenando la camioneta.<br />
El señor nos hizo señas para que subiésemos a mirar; probablemente nuestra mirada de niño que ve algo nuevo era notoria e indisimulable. Allá nos trepamos con él para apreciar como la escarcha se convertía en pequeñas dunas, formando un pequeño desierto nevado dentro de la caja de una camioneta.</p>
<p>De nuevo en la ruta nos contó que la jaiba necesita estar en hielo semi derretido para mantenerse viva pero aletargada, que es la forma en que la venden a sus clientes. En ese estado, este molusco sobrevive hasta 43 horas, o al menos, ese fue el tiempo máximo que él pudo mantenerlas con vida.</p>
<p>Sobre las 20:00 hs, nos detuvimos en la entrada de un pequeño restaurante ubicado en el pueblo de Vizcaíno. El lugar era de esos que mezclan las funciones de panadería, con café de pueblo y restaurante.</p>
<p>Un gato nos dio la bienvenida, y un cartel dentro del local nos facilitó el acceso a internet por unos minutos, los suficientes para que el señor pidiera una bandeja de quesadillas y ensalada, 3 café, y 2 pastelitos dulces de queso tipo ricota llamados “ratoncitos”, que me recordaron a una tarta que se hace en mi familia y por un momento me transportaron al hogar.</p>
<p>Todo eso (menos uno de los café) era para nosotros dos. <strong>Solamente para nosotros</strong>.</p>
<p>Sin haber pedido nada, y a pesar que él tenía que estar en Guerrero Negro antes de las 21 hs, quiso darnos un último regalo de despedida, como si toda la ayuda y simpatía que nos había brindado hasta ahora no fuese suficiente.</p>
<p>A veces nos da la sensación de que no podemos exteriorizar toda la gratitud que sentimos, y solo nos queda esperar que una sonrisa y un “gracias” repetido hasta el cansancio sean suficientes para expresar eso, mucho más que eso. Ojalá sea en estas situaciones donde los ojos hablen más que las palabras.</p>
<h5><strong>GUERRERO NEGRO</strong></h5>
<p>Llegamos durante la noche, a pocos minutos de dar las 21:00 hs. La camioneta del señor que nos apadrinó ese día nos dejó, como le pedimos, en la puerta del cuartel de bomberos.</p>
<p>Del cuartel solo se veía la entrada de garaje semi abierta donde se distinguían los camiones rojos en su interior, pero no podíamos ver ninguna garita, ni ser humano en los alrededores mientras bajábamos las mochilas de la camioneta.</p>
<p>Para el momento que apoyábamos la segunda en el suelo, y cerrábamos la puerta, dos niños habían aparecido corriendo por la calle, y posicionados a nuestro lado nos preguntaban “¿se van a quedar acá esta noche?” mientras señalaban el cuartel.<br />
Con un “sí” confuso (¿de dónde habían salido estos niños? ¿Cómo nos habían visto venir en el preciso momento de llegar?) nos dejaron, y se echaron a correr a una casa cercana.<br />
Un minuto después, un muchacho en uniforme rojo nos saludaba y nos mostraba en qué parte del cuartel podíamos poner la carpa, al lado de los camiones. Nos mostró el baño y el bidón azul donde estaba el agua para lavarnos los dientes y para utilizar en el inodoro (ya que no había agua corriente).</p>
<p>Mientras esquivábamos las dos carpas que ya estaban armadas allí, el muchacho nos explicó que un poco antes de nosotros habían llegado dos chicos brasileros en bicicleta, y aprovechó a preguntar nuestra nacionalidad. Luego de esto y cerciorándose que estábamos cómodos, nos dejó solos nuevamente.</p>
<p>Nos tenía sorprendidos lo acostumbrados que estaban en este cuartel a recibir viajeros.</p>
<p>Ya nos había pasado de no tener que explicar nada en otros lugares, donde con solo acercarnos y pedir un lugar para dormir nos decían que sí enseguida, pero nunca nos había pasado que recibieran sin haber siquiera terminado de llegar.</p>
<p>Al día siguiente, cuando nos levantamos, los brasileros ya se habían ido; a decir verdad, yo había escuchado cuando salieron, una hora antes que nosotros nos levantásemos.<br />
<strong>Me pareció descubrir un eco conocido en una de las voces pero volví al mundo de los sueños por un rato más, y al despertarme se lo comenté a Wa… nos preguntamos si podría ser aquel chico que conocimos en Argentina… pero no ¿verdad? ¿Qué probabilidades había?</strong></p>
<p><strong> <a href="/wp-content/uploads/2020/10/8.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101443" src="/wp-content/uploads/2020/10/8.jpg" alt="SantaRosalía8" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/8.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/8-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/8-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/8-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/8-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/8-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></strong></p>
<p>Habiendo agradecido al bombero de turno, nos despedimos, y buscamos un lugar seco por el cual caminar.</p>
<p>A pesar de ser Baja California una zona con tan pocas lluvias, Guerrero Negro estaba inundado.</p>
<p>Con los championes (zapatos, zapatillas) empapados y el barro pegado a las suelas alcanzamos la calle principal de la ciudad, con la esperanza de encontrar algún motivo (además de los amables bomberos) que nos hagan apreciar un poquito el lugar… pero todo fue en vano.</p>
<p><strong>Guerrero Negro es la ciudad limítrofe entre Baja California Sur y Baja California</strong>. Es la última ciudad grande antes de esa línea imaginaria que divide las zonas de la colita mexicana.</p>
<p>Lo único que sabíamos de ella es que en sus cercanías hay un salar que algunos turistas visitan a veces, y también habíamos leído sobre el esqueleto de una ballena. Para nosotros era un lugar de pasada, así que no esperábamos nada de ella, pero verla a la luz del sol fue un poco decepcionante.</p>
<p>Las construcciones estaban en muy mal estado, y eran en su mayoría grandes bloques de cemento gris, donde no podía siquiera adivinarse si tenían personas en su interior o estaban abandonados. Tal era la solitud que se reflejaba a través de cada ventana oscura.</p>
<p>Ni personas ni perros caminaban por sus veredas y apenas algún auto rompía de vez en cuando el silencio post apocalíptico.</p>
<p>Guerrero Negro, como nos enteraríamos luego, es una de esas ciudades pensadas para trabajar, por lo que no es de extrañar que carezcan de cualquier atractivo estético.<br />
Solo faltaban las retroexcavadoras para recordarnos al paisaje post apocalíptico de Comodoro Rivadavia, al Sur de Argentina.</p>
<p>La salina que habíamos averiguado está en la ciudad, es de hecho una de las principales fuentes de trabajo de la zona, por lo que es normal ver camiones transportando sal hacia un lado y otro.</p>
<p>Caminando cruzamos lo que nos quedaba de ciudad hasta llegar a la salida de la misma, donde continuaríamos haciendo dedo.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/9.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101444" src="/wp-content/uploads/2020/10/9.jpg" alt="SantaRosalía9" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/9.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/9-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/9-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/9-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/9-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/9-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Luego de pasar una solitaria iglesia amarilla que nos llenó de curiosidad, y fabricar hipótesis basadas en el cementerio que creímos ver a su lado, encontramos un punto óptimo, y dejándonos llevar por la cercanía con una ciudad tan gris, y el poco movimiento que vimos, nos preparamos para esperar por horas.</p>
<p>Las horas se convirtieron en minutos cuando un auto se detuvo a nuestro lado antes de lo esperado.</p>
<h5><strong>Un brasilero amigo, dos países, tres ciudades.</strong></h5>
<p>Cuando estábamos en Brasil conocimos a una viajera argentina.<br />
Con ella intentamos conseguir entradas para una ópera en el Teatro de Manaos, aquel teatro al que de todas formas nosotros dos intentamos ir luego, vestidos con ropa zaparrastrosa entre personas de gala, y donde claro, no pudimos entrar.</p>
<p>Aquel día que intentamos conseguir las entradas, ella nos presentó a un chico que había conocido en el viaje, y con quien se encontraría a las afueras del teatro. El chico era brasilero pero hablaba español. No cruzamos muchas palabras aquel día, pero supimos que él quería salir a recorrer América en bici.</p>
<p>Ocho meses luego, coincidíamos quedándonos en la misma casa de Mérida (México), donde una pareja de viajeros panameños nos hospedó por una semana, y nos dejó cuidando a sus mascotas por otra semana más mientras ellos se daban una escapada a la costa. El brasilero estaba ahora con su bici, pedaleando América.<br />
Pasamos noches jugando todos al monopoly de cartas, y riéndonos con las experiencias de viaje compartidas.</p>
<p>La tercera vez fue dos meses luego, cuando hacíamos dedo en el pueblo donde nos dejaron las personas que nos levantaron a las afueras de Guerrero Negro.</p>
<p>Mientras íbamos en el auto, pasamos a dos ciclistas, y suponiendo que eran nuestros compañeros de cuartel de bombero, aquellos que escuchamos y vimos sus carpas pero no a ellos. Nos doblamos en el auto para intentar ver sus rostros en los pocos segundos que el movimiento nos permitía.</p>
<p>Como había mucho viento, llevaban sus caras tapadas así que no pudimos corroborar nada.</p>
<p>Un par de horas más tarde, mientras hacíamos dedo en otro pueblo, calculábamos el tiempo que les podría tomar en llegar a donde nosotros estábamos. Por un lado, queríamos seguir avanzando, pero por otro queríamos que ellos llegasen a tiempo, antes que un auto se detuviese, para saludarnos, y sacarnos la duda.</p>
<p>El dedo en Jesús María estaba complicado.</p>
<p>Frente a nosotros, la tiendita de Armando (que al parecer vendía panchos (hot-dogs) estaba cerrada, pero a nuestras espaldas estaba el parador de la estación de servicio donde cada mucho tiempo llegaba un auto, del cual bajaban personas muy rubias: a veces sacaban fotos con réflex enormes, otras compraban fundas de latas de cerveza.</p>
<p>Finalmente, vimos asomar en el horizonte un par de siluetas pequeñas que venían como flotando… eran dos ciclistas.</p>
<p>Nos preguntábamos qué pasaría si el brasilero era el que nosotros pensábamos… ¿se detendría a saludar? ¿Nos reconocería?</p>
<p>La respuesta no se hizo esperar más; las bicicletas se detuvieron y el chico se destapó la cara.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/10/10.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101445" src="/wp-content/uploads/2020/10/10.jpg" alt="SantaRosalía10" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/10.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/10-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/10-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/10-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/10-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/10/10-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Era la tercera vez que nos veíamos en el viaje.<br />
Ya podíamos decir que el era la persona que vimos más veces en todo lo que va de esta travesía.<br />
</strong>Su acompañante era otro chico, también de Brasil, que al igual que él recorría América en bici, y se habían unido en el transcurso del viaje.</p>
<blockquote><p><strong>Diez meses, dos países, tres encuentros casuales, y una extensa jornada de autostop fue lo que nos costó para, finalmente, sacarnos una foto e intercambiar contactos en el celular.</strong></p></blockquote>
<p><strong>Me gusta pensar en esta relación viajera como algo que no necesita de nuevas tecnologías para estar conectada, ni siquiera necesita medios materiales.<br />
De alguna manera, la ruta se las arregló para juntarnos nuevamente, en el mismo lugar a la misma hora. Nunca necesitamos de un reloj, ni una paloma mensajera, ni siquiera de la magia electrónica del siglo XXI para coordinar ninguno de los encuentros.</strong></p>
<p>Y estamos casi convencidos, que aun teniendo ahora una posibilidad de contacto al alcance de un par de movimientos del dedo, lo que nos volverá a reunir será la impredecibilidad.</p>
<p>Porque sí, aunque dicen que la tercera es la vencida, de alguna manera implícita prometimos volver a vernos… quizás bajo el frío gélido de alguna zona que ya no se siente tan lejana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por más información sobre otros viajes y contacto con los <strong>Trotamundos Uruguayos:</strong></p>
<p>Anexos: <a href="http://www.viajeinterminable.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=http://www.viajeinterminable.com/&amp;source=gmail&amp;ust=1595708671602000&amp;usg=AFQjCNHXzv-0SLqYNp1fvKv1FR9-SZTtkQ">viajeinterminable.com</a></p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/viajeinterminable/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://www.instagram.com/viajeinterminable/&amp;source=gmail&amp;ust=1595708671602000&amp;usg=AFQjCNEIsNJPSgta7Wedk87Myhfk87J0TA">https://www.<wbr></wbr>instagram.com/<wbr></wbr>viajeinterminable/</a></p>
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		<title>Trotamundos Uruguayos en: Centro Espacial Guayana Francesa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2020 02:02:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Centro Espacial Guayana Francesa]]></category>
		<category><![CDATA[museo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Johana y Washington, la pareja de “Uruguayos Trotamundos” nos invitan a un viaje espacial, especial, bueno&#8230; que ellos mismos se explayen con su peculiar estilo sin fronteras. Si vivís en Sudamérica y siempre te interesó la astronomía pero creías que sólo podrías ver un cohete en vivo y en directo en USA, Rusia, China o [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Johana y Washington, la pareja de “Uruguayos Trotamundos” nos invitan a un viaje espacial, especial, bueno&#8230; que ellos mismos se explayen con su peculiar estilo sin fronteras.</strong></em></p>
<p>Si vivís en Sudamérica y siempre te interesó la astronomía pero creías que sólo podrías ver un cohete en vivo y en directo en USA, Rusia, China o cualquier otro lugar lejano, dejame decirte que, afortunadamente, estás muy equivocado/a.</p>
<p>El Centro Espacial de Guayana Francesa es, además de una excelente fuente de trabajo y aprendizaje para los habitantes del país, una de las principales atracciones turísticas que curiosos como nosotros anhelamos ver.</p>
<h5><strong><u>*Un poquito de información</u></strong></h5>
<p>El Centro Espacial Guayanés (de siglas CSG, según su traducción al inglés) lanzó su primer cuerpo al espacio en el año 1968, siendo éste un cohete sonda, y su primer globo estratosférico en 1969.</p>
<p>A partir de acá, los lanzamientos de cohetes al espacio fueron aumentando su asiduidad, y a día de hoy no es una ilusión exagerada poder ver el lanzamiento de alguno de ellos.</p>
<p>El CSG cuenta con una extensión de 850 kilómetros cuadrados, en los cuales se distribuyen las 4 plataformas desde donde se lanzan distintos tipos de cohetes, una de ellas desmantelada a la fecha de hoy.</p>
<p>Estas plataformas son:</p>
<p>&#8211;<strong>ZLV</strong> desde donde se lanzan las naves Vega.</p>
<p>&#8211;<strong>ZLS </strong>desde donde se lanzan las Soyuz.</p>
<p>&#8211;<strong>ZLA </strong>desde donde se lanza el Ariane 5</p>
<p>&#8211;<strong>ZL2 </strong>desde donde se lanzaba el Ariane 4, pero actualmente esta estación se encuentra desmantelada, sin actividades de lanzamiento.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/1-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101316" src="/wp-content/uploads/2020/09/1-1.jpg" alt="GuayanaFrancesa1" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Actualmente Francia firmó un acuerdo con Rusia, quien está construyendo la nave Soyuz 2, dándole la oportunidad de acceso al puerto espacial de Kourou y de esta forma tener más carga útil en órbita.</p>
<h5><strong><u>*¿Por qué Guayana Francesa?</u></strong></h5>
<p>Ahora bien, quizás a primera vista puede sonar un poco extraña la elección de colocar una Plataforma de lanzamiento espacial en un lugar tan alejado de Francia como lo es Guayana, siendo además un lugar con un terreno casi prácticamente cubierto de selva y con poca población, pero ésta no fue una decisión a la ligera y tiene todos los motivos bien justificados.</p>
<p>Fueron varios los factores que se tomaron en cuenta a la hora de decantarse por la elección de éste territorio, pero la más importante fue sin lugar a dudas su proximidad con la línea del Ecuador.</p>
<p>El Centro Espacial está situado a 5º3´ Norte, con una velocidad de rotación de 1663,3 kms/h , y a menos de 600 kms del Ecuador.</p>
<p>Es por estos factores que los objetos sobre Kourou recorren mayor distancia en el transcurso de 24 hs que en otros lugares.</p>
<p>Además, la rotación de la Tierra actúa como una ayuda extra a la hora de dar propulsión al cohete, permitiendo además enviar satélites más pesados ahorrando dinero y combustible.</p>
<p>Además, la inclinación del ángulo de lanzamiento desde éste punto es de 102º, facilitando los lanzamientos al Este y al Norte.</p>
<p>Por si todo esto fuera poco, se consideraron también otros factores importantes a la hora de elegir Kourou, tales como la escasa población de la zona, el acceso al Océano Atlántico, los factores climáticos y el hecho de que la zona no es propensa a terremotos ni huracanes.</p>
<h5><strong><u>*No, no hay astronautas.</u></strong></h5>
<p>Aun así, lamento pincharle el globo a quien estaba ya pensando en irse a trabajar de astronauta a Kourou, porque las naves que allí se lanzan no son tripuladas.</p>
<p>Solamente se envían cohetes que se encargan de transportar satélites para ser liberados en el espacio exterior, pero ningún ser vivo tripula estos colosos metálicos.</p>
<p>Lástima, nos hubiera encantado experimentar la gravedad cero&#8230; o darnos una vueltita hasta Marte o Saturno.</p>
<h5><strong>NUESTRA EXPERIENCIA EN EL CENTRO ESPACIAL Y CÓMO VIVIRLA VOS TAMBIÉN</strong></h5>
<p>El Centro Espacial cuenta con tres grandes atractivos: la maqueta de una nave a tamaño real, el Museo y la visita guiada.</p>
<p>El museo puede ser visitado sin reservación previa, pero la visita guiada debe ser coordinada con algunos días de anticipación.</p>
<p>Y te recomendamos mucho reservar primero la visita guiada antes de visitar el museo; seguí leyendo para enterarte por qué.</p>
<h5><strong><u>*Maqueta del cohete</u></strong></h5>
<p>Lo primero que te encontrás cuando llegás al territorio del Centro espacial, es una especie de monumento con forma de planeta Tierra, rodeado de las banderas representativas de los países que integran la Comunidad Europea.</p>
<p>Unos pasos más allá, vas a encontrarte con una especie de cortejo, integrado también por las mismas banderas, y de fondo frente a vos se va a erguir un tremendo cohete espacial.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/2.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101317 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/09/2.jpeg" alt="EstaciónEspecial2" width="508" height="677" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2.jpeg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-225x300.jpeg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-375x500.jpeg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-315x420.jpeg 315w" sizes="(max-width: 508px) 100vw, 508px" /></a></p>
<p>O eso creíamos nosotros.</p>
<p>La verdad es que lo que allí figura es una maqueta hecha a tamaño real de una nave real.</p>
<p>Nosotros tuvimos la suerte de conocer a alguien que trabajaba en el CSG y nos explicó un poco sobre la construcción de una de estas naves.</p>
<p>En resumidas cuentas y para abreviar, los dos grandes compartimentos a los costados del cohete, se utilizan como depósito de combustible, mientras que el cuerpo principal constituye un medio de energía continua.</p>
<p>Cada una de estas partes va desprendiéndose a medida que no se necesita más, quedando finalmente el conito de la punta, que viene a ser la chicha del asunto, el cual se abre para liberar los satélites que esperan en su interior para ser puestos en órbita.</p>
<p>Debajo de la maqueta del cohete está la silueta de una persona en cartón celeste, para poder comparar el tamaño de un humano con el de la nave.</p>
<p>Y aunque ya sabíamos que no eran tripuladas y que era una maqueta, intentamos hacerle dedo a ver si en una de esas, nos llevaban a dar una vueltita por el espacio.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/3.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101318 alignleft" src="/wp-content/uploads/2020/09/3.jpeg" alt="EstaciónEspecial3" width="529" height="706" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3.jpeg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-225x300.jpeg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-375x500.jpeg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-315x420.jpeg 315w" sizes="(max-width: 529px) 100vw, 529px" /></a></p>
<p>De más está decir que eso no sucedió&#8230; por ahora.</p>
<p><strong><u>*Visita guiada</u></strong></p>
<p>Para la visita guiada podés ingresar al sitio web y hacer la reserva vía telefónica o enviando un correo electrónico, ambas informaciones actualizadas en el sitio web.</p>
<p>En nuestro caso, realizamos la reserva viernes y nos dieron fecha para el miércoles próximo, así que siempre es conveniente contar con algunos días de espera.</p>
<p>Las visitas guiadas son a las 08:00 y a las 13:00 hs, y duran unas 3:30 hs.</p>
<p>Y por si te lo estabas preguntando, sí, es gratuita.</p>
<p>Te van a pedir que imprimas el formulario de confirmación que te envían por correo electrónico y otro formulario que tenés que completar a mano y presentarlo también el día de la visita.</p>
<p>Lo que nadie te dice es que éste último formulario no era tan necesario imprimirlo porque al llegar allá vas a ver muchas estanterías llenas de estos pequeños papelitos, así que si querés ahorrarte una hoja de impresión, ya sabés que no hacer.</p>
<p>Eso sí, la confirmación que te envían donde figuran tus datos y la fecha de la visita, sí tenés que llevarla impresa.</p>
<p>Una vez llegues al Centro Espacial, tenés que dirigirte a la entrada del Museo y presentar allí estos papeles.</p>
<p>Allí también es el punto de encuentro del grupo correspondiente a la visita.</p>
<p>La visita consiste en un recorrido en el bus particular del CSG, recorriendo los 850 kms de extensión y visitando las distintas plataformas de lanzamiento, y el interior de algunos edificios donde podemos ver las salas de control y algunas instalaciones más.</p>
<p>Todo el tour es acompañado por 2 guías que van explicando cada cosa que vas viendo, pero acá tengo que hacer una pausa para emitir un gran problema que tuvimos y no podemos dejar pasar de largo: todo lo que los guías explican, es en francés.</p>
<p>Ni inglés, ni español, sólo francés (a pesar de que, en nuestro caso, uno de los guías hablaba también inglés y otra hablaba español).</p>
<p>No entendimos para qué nos hicieron especificar si hablábamos francés o no en el formulario de confirmación, donde de hecho, figuraba que no hablábamos francés, pero entendíamos inglés.</p>
<p>A lo mejor fue un caso excepcional (o eso quiero creer) ya que, creo, éramos los únicos extranjeros que no hablaban francés en el grupo.</p>
<p>Aún así, consideramos que esto es algo a tomar en cuenta ya que las 3:30 hs que dura el tour se nos hicieron eternas ya que no entendíamos nada de lo que estábamos viendo.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/4-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101319 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/09/4-1.jpg" alt="EstaciónEspecial4" width="690" height="920" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-1.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-1-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-1-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 690px) 100vw, 690px" /></a></p>
<p>Ok, es muy lindo ver una construcción enorme con formas extrañas, pero si no sé para qué se utiliza no tiene mucho sentido.</p>
<p>Los guías nos dieron un mapa en inglés para que tuviésemos una idea de lo que íbamos a ver, pero la información es ínfimamente menor a la que ellos proporcionaban hablando.</p>
<p>En la visita entramos también a algunos edificios y pudimos ver lugares simbólicos, de esos que ya vimos en las películas, pero en persona, como por ejemplo la sala de control desde donde se hace la cuenta regresiva segundos antes del despegue de un cohete, y desde donde se escucha “Houston, tenemos un problema”. Y a falta de una, vimos dos.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/5-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101320" src="/wp-content/uploads/2020/09/5-1.jpg" alt="EstaciónEspacial5" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><br />
También vimos unas cabinas que no supimos nunca qué eran, pero yo quiero creer que se trataba de cápsulas de criogenia. A lo mejor Disney anda por ahí…</p>
<p><strong><u>*El museo Espacial</u></strong></p>
<p>El museo está ubicado ni bien llegás al centro espacial, en la primer infraestructura que te encontrás, justo al lado del cohete de muestra.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/6-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101321" src="/wp-content/uploads/2020/09/6-1.jpg" alt="Estación Espacial6" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Cuando nosotros fuimos, en la entrada había una especie de exposición a medio desarmar, así que no sabríamos decir si es algo que se haga muy a menudo, pero ahí estaba.</p>
<p>El costo de entrada es de 7 Euros por persona a fecha de Junio de 2019, pero ¿te acordás que te dijimos que reservas tu visita guiada antes de visitar el museo?</p>
<p>Bien, para que veas que no gastamos palabras al santo botón, te explico: si presentas tu papelito de confirmación en la entrada del museo, vas a poder obtener un descuento en la entrada, quedando en 4 Euros por persona.</p>
<p>Ahora bien, ¿vale la pena?</p>
<p>Yo diría que por 4 euros sí vale mucho la pena&#8230; quizás no tanto si tuvieses que pagar 7.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/7-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101326" src="/wp-content/uploads/2020/09/7-1.jpg" alt="EstaciónEspacial7" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Y no me malinterpreten, el museo es muy lindo, tiene muchísima información y vale la pena visitarlo, pero también sentimos que era un lugar que se prestaba para muchas actividades interactivas, y las pocas que había estaban todas sin funcionar. Incluso había varias columnas desperdigadas por todo el museo, que en otro tiempo tenían luces en su interior que permitían ver maquetas de satélites y demás cosas, pero cuando nosotros fuimos estaban todas apagadas, no viéndose nada en su interior.</p>
<p>Lo más interactivo que pudimos experimentar, fue este cartón para poner la cara y sentirte un astronauta pigmeo.</p>
<p>Otro punto que no nos convenció fue el hecho de que los videos que se proyectaban sobre algunas pantallas del museo, estaban hablados en francés, sin subtítulos en inglés ni ningún otro idioma.</p>
<p>Y podríamos pedir también un poco más de calidad en las maquetas de los motores y los satélites, que estaban hechas con cartón y un papel que parecía el que se usa para cocinar pollo al horno, pero en este punto no nos vamos a poner insistentes porque a lo mejor ese es el verdadero material de construcción de estos artilugios y nosotros acá, como unos incultos diciendo que es papel para cocinar.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/8-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101322" src="/wp-content/uploads/2020/09/8-1.jpg" alt="EstacionEspacial8" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Pero después de las quejas, como buenos viejos que somos, hay que reconocer los aciertos.</p>
<p>El museo en general está muy prolijo, y logra meterte en un ambiente «espacial», donde todo brilla pero es oscuro a la vez y, a excepción del techo (que parece el del garaje del Pocho), todo tiene un ambiente en cierta forma futurista, cosa que alimenta el gusanillo que llevamos dentro todos los amantes de la ciencia ficción.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/9-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-101323 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/09/9-1.jpg" alt="EstaciónEspacial9" width="691" height="921" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-1.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-1-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-1-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 691px) 100vw, 691px" /></a></p>
<p>Los carteles informativos son muy atractivos y te van llevando de uno en uno, con lecturas livianas pero bien explicadas, que abarcan desde el Big Bang, pasando por la astronomía en la literatura, los padres de la astronomía y los primeros lanzamientos espaciales, haciendo cierto incapié de vez en cuando en los astrónomos y astronautas de origen Francés.</p>
<p>Pudimos ver trajes espaciales (alguno nos decepcionó un poquito, asemejándose más a un pijama), representaciones de algunos de los astronautas más importantes como Yuri Gagarin, e incluso la comida que se consume en órbita.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/10-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-101324 alignleft" src="/wp-content/uploads/2020/09/10-1.jpg" alt="EstaciónEspacial10" width="617" height="822" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-1.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-1-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-1-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 617px) 100vw, 617px" /></a></p>
<p>Y algo muy ínfimo pero que nos llamó la atención es la presencia constante de los lego.</p>
<p>Sí, señoras y señores, me refiero a esas fichitas con las que jugábamos tantas horas cuando éramos niños (y no tan niños también).</p>
<p>Hay dentro del museo una zona en donde se puede dejar a los niños para que se entretengan, encontrándose acá muchísimas piezas de lego, además de colores y dibujos para pintar.</p>
<p>En esta misma zona hay escritorios con entradas de corriente para quienes necesitan chequear algo en sus laptops o hacer una carga rápida de su celular.</p>
<p>Y volviendo al tema de los lego, cerca de la entrada del museo, en una zona de cafetería donde hay máquinas expendedoras de bebidas calientes y snacks, puede encontrarse una maqueta de la sala de control del edificio vecino al museo, fabricada completamente con lego.</p>
<p><strong>*Posibilidad extra</strong></p>
<p>También podés tener la suerte de presenciar un lanzamiento de alguna de las naves, porque como les comentaba más arriba, no es una posibilidad disparatada ya que varias naves son lanzadas a lo largo del año.</p>
<p>En nuestro caso, si nos hubiésemos quedado 15 días más, hubiésemos podido ver un lanzamiento de la nave Vega, que además es la más grande (este lanzamiento se realiza el día que publiquemos este post) pero tenemos cierta urgencia para llegar a Colombia así que no pudimos quedarnos.</p>
<p>Aun así, quienes experimentaron estos lanzamientos nos han contado que los lanzamientos suelen realizarse en la noche y cuando el cohete despega, da la sensación de que vuelve a salir el sol durante algunos minutos, y todo el piso tiembla, incluso a kilómetros de distancia del Centro Espacial.</p>
<p><strong>RESUMIENDO NUESTRA EXPERIENCIA EN EL CENTRO ESPACIAL GUAYANÉS</strong></p>
<p>A pesar de haber sonado como unos viejos renegados en más de un párrafo de este relato, la verdad es que, en términos generales, la visita al Centro Espacial de Kourou valió muchísimo la pena.</p>
<p>No sólo es mucho lo que se puede aprender, sino que además la sensación de estar viendo una sala de control, como esas que veíamos en las películas o leíamos en las novelas de Bradbury y Asimov, es impagable.</p>
<p>Toda la gente que atiende las instalaciones es muy amable y simpática, y si bien no pudimos entender nada de la visita guiada, la queja no remite sobre los empleados que nos atendieron sino más bien sobre la forma en la que se estructuran las visitas.</p>
<p>El interior del museo da ese aire que uno espera encontrar en algo directamente relacionado al espacio, y además enseña muchísimo (salvo las partes que se habla del Apolo porque esto es más bien creer o reventar, pero bueno&#8230; esto ya son teorías personales).</p>
<p>La tiendita de recuerdos al lado del museo tiene cosas a precios accesibles (tomando en cuenta que estamos en el país más caro de Sudamérica), incluso para un bolsillo mochilero.</p>
<p>Y finalmente, la posibilidad de viajar a dedo al Centro Espacial y viceversa es muy fácil ya que mucha gente viaja desde varias partes del país para ir a trabajar allí, siendo el Centro Espacial una de las principales fuentes de trabajo de Guayana Francesa.</p>
<p>Nosotros viajamos primero de Cayenne a Kourou y tuvimos la suerte de que nos llevara un brasilero que trabajaba allí mismo y entendía muy bien español, y para ir luego desde el Centro Espacial hasta Kourou, nos levantó un francés que estaba casado con una peruana, por lo tanto, hablaba español, así que no sólo fueron viajes rápidos sino además de fácil comunicación.</p>
<p><strong><em>Por más información sobre otros viajes y contacto con los trotamundos uruguayos:</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>Anexos: viajeinterminable.com</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>Instagram: https://www.instagram.com/viajeinterminable/</em></strong></p>
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		<title>Trotamundos Uruguayos: Las cataratas petrificadas de “Hierve el Agua”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2020 14:40:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA["Hierve el Agua"]]></category>
		<category><![CDATA[cataratas petrificadas]]></category>
		<category><![CDATA[Johana y Washington]]></category>
		<category><![CDATA[Trotamundos uruguayos]]></category>
		<category><![CDATA[Tule]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>México tiene miles y miles de encantos. En esta oportunidad, Johana y Washington, la pareja de “Uruguayos Trotamundos”, nos transportan a un universo especial: unas cataratas petrificadas. &#160; Todo este título suena surreal: ¿cataratas petrificadas en un lugar que se llama “Hierve el Agua”? Sí, así como lo leíste. Tiempo atrás nos habían contado que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>México tiene miles y miles de encantos. En esta oportunidad, Johana y Washington, la pareja de “Uruguayos Trotamundos”, nos transportan a un universo especial: unas cataratas petrificadas.</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Todo este título suena surreal: ¿cataratas petrificadas en un lugar que se llama “Hierve el Agua”?</p>
<p>Sí, así como lo leíste.</p>
<p>Tiempo atrás nos habían contado que <strong>en el mundo sólo hay 2 cataratas petrificadas</strong>, una de ellas está Turquía, mientras que la otra se encuentra precisamente, en territorio Mexicano; ante semejante maravilla de la naturaleza, y tan escasa además, no dudamos un segundo en marcar ésta último en nuestro mapa.</p>
<p>El momento de visitarla sería estando en Oaxaca, ya que desde aquí se podía llegar fácilmente a <strong>Hierve el Agua</strong>, el pueblito que albergaba en su interior estas famosas cataratas de piedra.</p>
<p><strong><em><u>¿Cómo llegar?</u></em></strong></p>
<p>En principio, una de las personas que nos estaban compartiendo su techo en Oaxaca, nos había ofrecido el tour que realizaba un amigo suyo, en el cual por 250 pesos mexicanos per cápita podía llevarnos a varios puntos turísticos de la zona, entre ellos, las cataratas petrificadas, Monte Alban, el árbol de El Tule, y algunos lugares más.</p>
<p>La verdad es que el costo no era caro, si tomamos en cuenta que era un recorrido que duraba unas 12 horas, pero lo cierto es que no todos los destinos del tour eran de nuestro interés particular (y algunos probablemente cobrarían entrada), e ir hasta ellos para quedarnos esperando en la puerta mientras las demás personas del tour entraban no nos tentaba demasiado. Además, siempre nos había gustado eso de encontrar la forma de llegar por nuestra cuenta a todos lados y permanecer en ellos el tiempo que nosotros queramos sin que alguien nos esté esperando.</p>
<p>Básicamente, lo que extrañaríamos en un tour es <strong>la libertad, y la sensación de aventura y “arréglate como puedas”</strong> que tiene el ir por nuestra cuenta.</p>
<p>Así que lo que hicimos fue buscar una parada de bus, en el centro de Oaxaca que nos dejara en Mitla, un pueblito relativamente cercano a Hierve el Agua. Después de mucho preguntar llegamos a una parada de buses, cerca de una cancha de béisbol, y por 20 pesos mexicanos cada uno (aprox. 1 dólar) llegaríamos a Mitla, precio para nada mal si consideramos que el recorrido era de unos 44 kms.</p>
<p>Una vez llegados a Mitla, vimos como unas chicas estadounidenses que venían en el mismo bus con nosotros, se bajaban, y aceptaban enseguida subirse a una camioneta estilo mini van.<br />
Sin saber a dónde dirigirnos para seguir rumbo a Hierve el Agua, consultamos con los señores del lugar de donde salían las mini van. Nos dijeron que, efectivamente, <strong>esas eran las camionetas que transportaban personas directamente hacia el parque de Hierve el Agua, y que podían llevarnos por 50 pesos mexicanos cada uno,</strong> lo cual nos pareció precio de turista, así que dándole las gracias, nos alejamos del lugar.</p>
<p>Es cierto que no podíamos recorrer los 28 kms que nos separaban de las cataratas a pie, pero antes de averiguar este precio habíamos buscado un almacén alejado de la parte a donde llegaban los turistas, justamente para consultarle cual era el precio normal de un transporte a Hierve el Agua, y el almacenero, nos contó que <strong>hay camionetas que por no más de 35 pesos nos dejan allí,</strong> motivo por el cual rechazamos los 50 pesos de las mini van.</p>
<p>Continuamos buscando… a lo mejor había alguna terminal de segunda con costos menores.</p>
<p>Así dimos, efectivamente, con otra terminal, alrededor de la cual había únicamente personas locales, y fue en este lugar donde pudimos comprobar nuevamente que <strong>la empatía latinoamericana es cosa real</strong>. El diálogo fue más o menos así:</p>
<p>-Disculpe, ¿sabe dónde podríamos encontrar buses económicos que vayan a Hierve el Agua?</p>
<p>-Sí, a unas cuadras hacía atrás, salen unas mini van que cobran 50 pesos por persona.</p>
<p>-Si, las vimos, pero nos habían dicho que podían conseguirse opciones más económicas.</p>
<p>-¿Más económicas? -dudó unos momentos- ¿de dónde son?</p>
<p>-De Uruguay, América del Sur.</p>
<p>-¡Uruguay! Uy vienen desde lejos. Si quieren pueden esperar acá en frente una camioneta que pasa una vez cada tanto, y los deja en Hierve el Agua por unos 25 o 30 pesos.</p>
<p>Y así fue como, nos encontramos esperando una camioneta, frente a la terminal donde trabajaba el pelado, sentados al lado de un señor bien viejito con un bastón y una bolsa.</p>
<p>Cada tanto, el pelado cruzaba, se sentaba al lado nuestro y nos preguntaba cosas sobre el viaje, sobre Uruguay, o me tiraba uno de los mejores elogios de mi vida, al decirme que yo le recordaba a una luchadora de “Street Fighter” por la ropa y los guantes.</p>
<p>Cuando una camioneta pasaba y se detenía donde nosotros esperábamos sentados, el pelado corría desde donde estuviera e intercambiando unas palabras con el chofer nos daba el visto bueno o no.</p>
<p>Finalmente, uno de los choferes le comentó <strong>que se dirigía a San Lorenzo y que podía llevarnos por 25 pesos cada uno.</strong></p>
<p>Aceptamos y nos subimos.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101215" src="/wp-content/uploads/2020/09/1.jpg" alt="HierveAgua1" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>La camioneta, medio de transporte bastante utilizado en pueblos pequeños de Latinoamérica, usaba la caja para transportar personas, y tenía una lona a modo de techo, y un par de asientos largos a los costados para que la gente pudiera sentarse; íbamos en compañía de 3 señores de bigote, y una señora cargada con bolsas. Todos vestían de forma muy campechana y humilde con la prolijidad que los años les inculcaron; los hombres tenían bigote blanco, y al menos 80 años en su haber. La señora, que rondaba los 60, se bajó a medio camino, pegando un salto con una agilidad que ni Bambi, mirá.</p>
<h5><strong><em><u>Fábricas de Mezcal</u></em></strong></h5>
<p>En el camino hacia Hierve el Agua no vimos una, ni dos, ni tres fábricas de Mezcal, sino al menos 10, y todas con ese estilo tan rudimentario y clásico que habíamos presenciado en nuestro camino hacia Oaxaca; <strong>la rueda de piedra, con un cilindro que encajaba en ella, y el cual era movido en círculos por un burrito que caminaba sin pausa pero sin prisa a su alrededor.</strong></p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101216" src="/wp-content/uploads/2020/09/2.jpg" alt="HierveAgua2" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/2-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Seguro que alguna vez oíste hablar del mezcal. Más te digo, probablemente habías oído hablar de él sin saberlo… te lo pongo más <strong>fácil ¿alguna vez habías oído el rumor de que existía una bebida alcohólica con un gusanito en su interior?</strong></p>
<p>¿Sí? Entonces felicitaciones, ya conocías algo del mezcal.</p>
<p>Para nosotros, el mezcal es esa bebida que confundíamos con el tequila (siempre tan expertos en el tema de las bebidas alcohólicas nosotros) pero nos enteramos que no, que es otra cosa, y que cuando probamos sentimos que tenía gusto a humo.</p>
<p>Oaxaca es el estado con mayor producción de mezcal de todo México, así que un paisaje bastante típico y que pudimos apreciar mucho en esos kilómetros que nos separaban hasta Hierve el Agua, fue el de las plantaciones de Ágave, las cuales son fácilmente reconocibles por parecerse mucho a la planta del ananá (piña) que tanto habíamos visto en Costa Rica, con al diferencia que cada “piña de ágave”, como suelen llamarse, puede pesar hasta 100 kg.</p>
<p>El proceso de creación del mezcal es bastante particular y a día de hoy se realiza de forma artesanal en muchísimas zonas de Oaxaca: se hace un hoyo en el suelo, se ponen piedras en el, y allí se quema la piña durante 4 días, lo que hace que el mezcal tenga ese sabor ahumadito tan característico. Luego, se muele la piña en ese molino de piedra tirado por un burrito que tanto llamó nuestra atención. Luego vienen las etapas de fermentación y destilación tan típicas de las bebidas alcohólicas, y finalmente, se embotella.</p>
<p><strong>Ahora, en cuanto al gusanito, déjame que te corrija: no es un gusano, sino una larva, la larva del Ágave (o maguey).</strong> Y no, no todos los mezcales lo tienen. De hecho, sólo el mezcal joven abocado es el que suele tener a este desdichado animalito que le tocó ahogar un poco más que sus penas en alcohol.<br />
Hay quienes dicen que realza el sabor, otros dicen que esta costumbre nació en una fábrica que buscaba diferenciar sus botellas de mezcal con la de tequila y luego se hizo una costumbre popular, mientras que otros lo consideran una simple estrategia de ventas.<br />
Desconocemos cuál es la versión real, pero es innegable que la dichosa larva da ese toque exótico que tantos turistas buscan en los países latinos, ayudando a incrementar sus ventas a aquellos que quieran demostrar su valía.</p>
<p>Una característica muy triste de esta planta la hace ver como una verdadera mártir: luego de dar un fruto, la planta muere. A lo mejor, ahora cuando tengas un vasito de mezcal, quieras dedicar un brindis a esa planta que murió para que vos te estés tomando ese trago.</p>
<h5><strong><em><u>Llegamos a San Lorenzo… ¿y ahora qué?</u></em></strong></h5>
<p>Cuando el chofer anunció que habíamos llegado a destino, nos encontramos de repente en un pueblo muy chiquito, donde no había ni rastros de turistas.</p>
<p>Siguiendo un poco el mapa y otro poco los letreros que señalizaban los caminos de tierra, encontramos el que nos llevaría a Hierve el Agua.</p>
<p>Cuando llegamos a la parte que parecía salir del pueblo, o al menos de la zona más “urbana”, por llamarle de alguna manera, nos encontramos con una casetita de madera y una cuerda en el piso… sí, los tan famosos retenes hechos por locales, que ya habíamos conocido en Chiapas. Esos retenes que no son controlados ni por el gobierno ni autoridades policiales, sino que simplemente alguien decide poner una cuerda en el camino y pedir dinero, a veces justificado con algún buen motivo y otras veces sin justificación alguna.</p>
<p>Estos retenes se cobran únicamente a las personas que van en auto, sobre todo porque cuando te dan un motivo, suele ser el arreglo de las carreteras, y eso fue exactamente lo que nos dijeron a nosotros, cuando nos detuvieron saliendo de San Lorenzo.</p>
<p>La diferencia es que nuestro vehículo eran nuestros pies.</p>
<p>Escuché como la señora al costado del camino le preguntaba a otro señor sentado en una silla de jardín blanca: “¿a ellos les cobro?”, y giré la cabeza ante esta pregunta para ver el momento justo en que el señor afirmaba con la cabeza. Un segundo después, la señora nos cobraba 10 pesos a cada uno para poder pasar. Si ya de por sí cobrar a los peatones era algo sumamente inusual en estos casos, mucho mas lo era si tomamos en cuenta que a los rodados se les cobra la cuota por vehículo, no por pasajeros que vayan dentro.</p>
<p>Dicho de forma clara y directa: sí, nos vieron la cara de turistas y quisieron aprovecharse de la situación.</p>
<p>Luego de pagar la “cuota”, nos dieron un papelito prolijamente impreso, formato ticket (como esos papelitos que te dan cuando comprabas una rifa en la escuela) donde decía que la cuota era para el mantenimiento de las carreteras. Carreteras que no existían porque eran caminos de tierra, pero bueno, esto es creer o reventar. Quiero creer que también llevan mantenimiento.</p>
<h5><strong><em><u>La caminata hacia las cataratas</u></em></strong></h5>
<p>Unos 4 kilómetros de caminata nos separaban del Parque Hierve el Agua, así que, aun con el sol en la cara, aprovechamos a disfrutar el paisaje.</p>
<p>Un paisano que trabajaba la tierra nos hacía señas con las manos, y nos acercamos a conversar. Nos preguntó si íbamos a las piscinas, a lo que respondimos que sí, suponiendo que el parque sería conocido de esa forma por allá, y con la excusa de señalarnos el camino ya bastante bien señalado y marcado, nos dio un poco de charla.</p>
<p>El señor no sabía que Uruguay estaba en América del Sur, y se sorprendió cuando entendió que veníamos de bastante lejos.</p>
<p>Estas pequeñas conversaciones son siempre agradables, porque de alguna manera el intercambio de palabras alegra el día tanto de este señor en su rutina laboral, como de estos viajeros que gustan de ver el mundo a través de los ojos de las demás personas.</p>
<p>Además de las plantaciones de mezcal que abundaban por todos lados, también nos encontramos con unas palmeritas muy simpáticas que, a día de hoy, seguimos sin saber cuales son y para qué se plantan en masa.</p>
<p>La tierra se nos pegaba al sudor, pero seguro valía la pena.</p>
<p>Nada se nos cruzaba en el camino, más que alguna lagartija que se delataba con el movimiento repentino de la vegetación al costado del camino, o con algo que veíamos moverse rápidamente por el rabillo del ojo.<br />
Ya no se veían campesinos trabajando, ni personas de ningún tipo. Los animales de granja no son particularmente populares en la zona tampoco; todo lo gobierna el Ágave.</p>
<p>Bueno, el Ágave y esas palmeritas misteriosas.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101217" src="/wp-content/uploads/2020/09/3.jpg" alt="HierveAgua3" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/3-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Finalmente, el último cartel que anunciaba “Hierve el Agua” apareció con un fondo de casitas perdidas entre el pasto.</p>
<h5><strong>PARQUE HIERVE EL AGUA</strong></h5>
<p>Apenas llegar, justo al lado de la entrada hay una caseta en donde se puede comprar la entrada al parque.</p>
<p><strong>La misma tiene un costo de 25 pesos mexicanos (1 dólar) por persona, invariablemente si seas nacional o extranjero.</strong></p>
<p>Con esa entrada tenés acceso a todo el parque, podés meterte en cuanto charco te encuentres (salvo aquellos en los que está prohibido entrar claro) y hacer todos los trekkings que encuentres.</p>
<p>Un precio excelente para un lugar tan lindo.</p>
<p>Lo primero que encontramos fue lo que el paisano denominó “piscinas”, que no eran otra cosa que manantiales naturales de agua templada y cristalina, donde varios turistas disfrutaban sentaditos dentro, y alguna chica modelaba mientras otro chico le sacaba fotos.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101218" src="/wp-content/uploads/2020/09/4.jpg" alt="HierveAgua4" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/4-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Las cataratas petrificadas se veían de fondo, decorando el paisaje. Aunque no dejaban de ser impresionantes, nada tenía que ver con la imagen que tendríamos un rato después, cuando hiciésemos el trekking que te permite estar a su lado.</p>
<p>Al ser un parque, hay baños públicos… lo que no estamos seguros es ¿si se puede entrar o si son de pago (no encontramos información actual que diga si se cobra o no para entrar, pero recomendaría llevar cambio en moneditas, por las dudas).</p>
<p>Aunque como en todo parque hay tiendas para comprar comida y bebida, recomendamos llevar una botellita de agua propia para evitar precios más elevados.</p>
<p>Y además, si querés hacerlos trekkings, la vas a necesitar.</p>
<p>Nosotros hicimos todos los trekkings que vimos, uno de ellos nos llevó justo encima de la cascada petrificada, desde donde obviamente no se veía la susodicha (a menos que te acercaras peligrosamente al borde del acantilado, arriesgando el pellejito) pero se podía observar un ojo de agua con la curiosa particularidad de estar burbujeando sin parar, lo que hacía que a su alrededor hubiera siempre agua, mojando el piso, y un cartel alertando de la peligrosidad de una resbalada en semejante altura.</p>
<p>Ver este pequeño manantial burbujeante nos hizo sumar 2 + 2 y nos dimos cuenta… “Parque Hierve el Agua”… aunque esta agua no estuviera hirviendo, creo que todos sabemos que ocurre cuando el agua llega a su punto de ebullición… exacto, burbujea.</p>
<p>Ahora es también cuando el misterio se presenta: <strong>¿por qué burbujea el agua si no está caliente?</strong></p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101219" src="/wp-content/uploads/2020/09/5.jpg" alt="HierveAgua5" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/5-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Aparentemente, si algo abunda en todo el territorio ubicado sobre la Sierra Mixe, donde estos caprichos naturales se encuentran, son diversos minerales, muchos de ellos en forma de gases.</p>
<p><strong>Estos minerales fueron los culpables (dicho con todo el cariño del mundo porque OH POR DIOS LO QUE HAN CREADO) de prácticamente todas las cosas que nos hacen suspirar y frotarnos los ojos en el parque del bien llamado, Hierve el Agua.</strong></p>
<p>De hecho, se dice que el agua de los manantiales está tan cargada de minerales que las propiedades curativas de pegarse un bañito en ellas es bastante considerable.</p>
<p>Ok, todo muy lindo con los manantiales, el agüita verdosa, las burbujitas, pero ¿y las cascadas para cuando?</p>
<p>Justo después de algunos kilómetros de caminata, kilómetros llenos de escalones amplios, de esas que nos hacen sudar la gota gorda porque son demasiado amplios para saltarlos de un paso y demasiado chicos para caminar sobre ellos cómodamente sobre ellos, nos vamos a chocar de lleno con la catarata petrificada.</p>
<blockquote><p><strong>Si desde lejos era impresionante, de cerca es increíble.</strong></p></blockquote>
<p>Aunque todos sepamos que una catarata, para ser llamada como tal, necesita tener agua fluyendo y nos hayamos negado a llamarle “catarata” a lo que parece únicamente un pedazo de piedra enorme con formas inusuales, cuando estemos al lado no vamos a tener alternativa: sí, esto es una catarata. No sé cómo, pero es una catarata.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/6.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101220 alignleft" src="/wp-content/uploads/2020/09/6.jpg" alt="HierveAgua6" width="528" height="704" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/6-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 528px) 100vw, 528px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em><u>¿Y cómo puede ser que la piedra tome esta forma tan… acuosa?</u></em></strong></p>
<p><strong>Por mucho que me guste pensar que la </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Medusa_(mitolog%C3%ADa)">https://es.wikipedia.org/wiki/Medusa_(mitolog%C3%ADa)</a> <strong>Medusa  del mundo mitológico estuvo haciendo de las suyas por este rincón del mundo</strong> (y por Turquía), la realidad es mucho menos mágica pero igualmente impresionante desde un punto de vista científico.</p>
<p>Según leímos, lo que hoy vemos como piedra fue, efectivamente, agua en algún momento muy lejano en el tiempo.</p>
<p>Dicha agua estaba tan cargada de minerales (sí, otra vez los minerales en acción) que al hacer contacto con el aire, generaban una reacción química que desconozco, solidificando el líquido.</p>
<p>Tampoco te vayas a creer que esto fue una cosa instantánea, que un día los niveles de minerales llegaron al punto justo donde si eran tocados por el aire toda el agua se solidificaba de sopetón y chau agua.</p>
<p>No.</p>
<p>Se supone que para que la cascada quede como la vemos hoy, con semejante cantidad de agua solidificada, <strong>tuvieron que pasar muchos, muchísimos años… siglos, para regalarnos esa vista de un mundo casi onírico, donde el agua se convierte en piedra y el agua hierve estado fría.</strong></p>
<h5><strong><em><u>Rebotes y patinadas dentro del camión</u></em></strong></h5>
<p>Para irnos de Hierve el Agua teníamos dos opciones: volver como fuimos, es decir, caminar los 4 kms que nos separaban de San Lorenzo, y una vez allí conseguir una camioneta local que por 25 pesos nos lleve a Mitla, y de Mitla tomar un bus hasta Oaxaca, o… hacer dedo.</p>
<p>Caminando de regreso, fuimos haciéndole dedo a todo lo que pasara, <strong>y más rápido de lo que imaginábamos, un camión se detuvo y nos invitó a subir en la parte trasera.</strong><br />
Se trataba de uno de esos camiones cuya parte trasera es una gran “caja” de maderas altas, como las que se usan para transportar grandes cantidades de frutas.</p>
<p>Iba casi vacío, siendo únicamente una silla el pasajero que estaba a bordo de la caja, y en la cual nos dijeron podíamos sentarnos si queríamos; como el piso estaba manchado de aceite quemado, uno de nosotros se sentó en ella, mientras el otro disfrutaba del paisaje. Así lo hicimos en un turno cada uno.</p>
<p>Vimos como el chofer pasaba el retén donde nos habían cobrado 10 pesos a cada uno, pero obviamente, el chofer pagó únicamente 10 pesos por el vehículo, y más nada.</p>
<p>El viaje fue muy divertido, tomando en cuenta que ante los frenazos y los múltiples lomos de burro (bumps, topes) aquel que fuera sentado en la silla volaba de una punta a otra del camión, en una suerte de patinaje sobre el piso aceitoso, mientras el que iba parado podía disfrutar del paisaje con los mofletes al viento.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/7.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101221" src="/wp-content/uploads/2020/09/7.jpg" alt="HierveAgua7" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/7-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El chofer detuvo el camión luego de un pozo bastante profundo en la ruta que nos hizo saltar, para preguntarnos si estábamos bien (en inglés, porque el estaba convencidísimo que nosotros no podíamos ser hispano parlantes), y nos dijo que le avisemos cuando queramos parar.</p>
<p>Nuestro aviso llegó cuando, según el mapa de Wa, estábamos a poca distancia de El Tule, una zona de Oaxaca donde teníamos algo muy interesante de visitar.</p>
<h5><strong>EL ARBOL DE EL TULE</strong></h5>
<p>El árbol que se ubica en el jardín de la Iglesia Santa María del Tule es conocido por una cosa…<br />
<strong>es una bestialidad.</strong></p>
<p>Esta es la forma más sincera y descriptiva que encontramos para referirnos a este enorme árbol con alrededor de 2000 años de antigüedad.</p>
<p>Se dice que son necesarias unas 30 personas tomadas de las manos para abrazar los 44 metros de diámetro que tiene su tronco, porque sí, el árbol de El Tule es conocido por ser aquel con el tronco más ancho del mundo.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/8.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101222 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/09/8.jpg" alt="Tule8" width="614" height="818" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/8-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acá no hay ombú que le compita. Este árbol es enorme y punto.</p>
<p><strong>Para ingresar al jardín de la Iglesia y verlo de cerca es necesario pagar una entrada, pero sino, igualmente puede verse desde afuera;</strong> la única diferencia es que vas a tener 1 reja más en medio (y digo una porque además, el árbol está rodeado por una pequeña valla de metal) y que no hay banquitos del lado de afuera para que puedas sentarte a apreciar las caras que según dicen, se distinguen en él.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y semejante árbol viene acompañado de una copa frondosa no, frondosísima.<br />
Es gracioso tomar una fotografía de la iglesia con el árbol al lado, y comprobar lo pequeñita que se ve la iglesia a su lado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><a href="/wp-content/uploads/2020/09/9.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101224" src="/wp-content/uploads/2020/09/9.jpg" alt="Tule9" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/9-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>Éste árbol, pertenece a la especie de los Sabinos (también conocido como ahuehuete),</strong> y no es el único plantado en el jardín de ésta iglesia, ya que mientras éste se ubica a su izquierda, si miramos contra el lado derecho de la iglesia vemos que allí se levanta otro sabino, igual de frondoso pero con un tamaño considerablemente menor. Se trata de nada más ni nada menos que la descendencia de su vecino de la derecha, su hijo, del cual se espera igualmente un tamaño considerable dentro de unos cuantos cientos de años.</p>
<p>Como suele suceder, en torno a las grandes maravillas naturales, ahí estamos los humanos para encontrarles explicaciones esotéricas, mágicas, que nos hagan soñar un poquito más.</p>
<p>Es así como las leyendas alrededor de este Sabino son varias.</p>
<p><em>Rebuscando en internet, son varias las versiones que pueden encontrarse, pero hay dos que resaltan muchísimo más: una de ellas cuenta que <strong>el árbol fue plantado hace 1400 años por un sacerdote de nombre muy gracioso. Pechocha, que además de sacerdote era conocido también como “dios del viento”, denominó a este enorme Sabino como el “árbol de la iluminación”.</strong></em></p>
<p><em>Otra versión muy conocida es la de Condoy, el rey nacido de un huevo y perteneciente a la civilización mixe. Cuenta la leyenda que éste encargó la construcción de la ciudad de Mitla, la cual se puso manos a la obra. Pero un mal día un gallo cantó, y como era considerado de mal augurio, el rey mismo emprendió camino hacia Mitla para detener la construcción, y en su regreso, <strong>de tan cansado que estaba se detuvo a descansar en el camino, clavando su bastón en la tierra. Para su sorpresa y la de quienes le acompañaban, del bastón brotó un árbol de dimensiones descomunales.</strong></em></p>
<p>Lo más lindo de esta versión es que se cuenta que este árbol creció para proteger al rey que se había sentado a descansar, y que mientras siga en pie, todo el pueblo permanecerá bajo su protección y la del Rey Condoy, que según dicen, continúa viviendo a día de hoy, en su escondite favorito… alguna parte del cerro Zempoaltepetl (o Cempoaltépetl).</p>
<p>Otra creencia que germinó en torno a este árbol y te dejé entrever unos párrafos más arriba, es la posibilidad de distinguir rostros animales en él.<br />
Nosotros hicimos el intento pero no descubrimos ninguno, supongo que nos faltó enfocar con el lente de la imaginación.</p>
<p><strong><em><u>El Tule</u></em></strong></p>
<p>Aunque opacada por el brillo del Sabino, no podemos dejar de mencionar la belleza de El Tule como pueblo.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/09/10.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101223" src="/wp-content/uploads/2020/09/10.jpg" alt="Foto10" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/09/10-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>A pesar de su cercanía con la ciudad de Oaxaca, todo en él se siente pueblo; las plazas extremadamente limpias, los monumentos bien conservados, los mercados con tejidos locales que nos tentaron más de una vez haciéndonos cuestionarnos qué tan necesaria era una mantita en nuestra mochila (incluso bajo los 30 grados que achicharraba nuestras cabezas), y por supuesto, su gente, siempre amable y sonriente.</p>
<p>Claro que un punto con una atracción tan única como puede ser el árbol más ancho del mundo conlleva a la creación de varios lugares pensados especialmente para el turista, como mercados, restaurantes de precios algo elevados, etc.<br />
Pero de todas formas, no sentimos ese agobio tan característico de las zonas abarrotadas de turismo, al contrario, se respiraba un ambiente bastante pueblerino, como si todos los que rondásemos la zona viviésemos allí hace años.</p>
<p><strong>El Tule es uno de esos lugares que recomendaríamos visitar, con árbol o sin él.<br />
</strong>Aunque le deseamos de todo corazón, larga vida al Sabino protector del pueblo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Por más información sobre otros viajes y contacto con los trotamundos uruguayos:</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>Anexos: viajeinterminable.com</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong><strong><em>Instagram: https://www.instagram.com/viajeinterminable/</em></strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Trotamundos uruguayos: En el «Ghetto», el barrio más marginal de Belice</title>
		<link>https://www.sociedaduruguaya.org/2020/08/en-el-ghetto-el-barrio-mas-marginal-de-belice.html</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Aug 2020 19:41:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Belice]]></category>
		<category><![CDATA[Belize City]]></category>
		<category><![CDATA[kriol]]></category>
		<category><![CDATA[Rice and Beans]]></category>
		<category><![CDATA[Riversdale]]></category>
		<category><![CDATA[Trotamundos uruguayos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Belice o Belize? No importa la definición si lo que importa es conocer los lugares más atractivos y bellos naturalmente de aquel lugar. Pero Johana y Washington, los trotamundos uruguayos nos invitan a poner la mirada en el lado humano del paisaje de este país, y en particular, en la zona del «Ghetto», el barrio [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>¿Belice o Belize? No importa la definición si lo que importa es conocer los lugares más atractivos y bellos naturalmente de aquel lugar. Pero Johana y Washington, los trotamundos uruguayos nos invitan a poner la mirada en el lado humano del paisaje de este país, y en particular, en la zona del «Ghetto», el barrio más marginal, una especie de «universidad de la vida». ¿Nos acompañan?</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-No hablen con nadie, no miren a nadie, no le respondan a nadie&#8230; así, todo va a estar bien.</p>
<p>Eso nos dijeron mientras entrábamos al “Ghetto”, uno de los barrios más peligrosos de Belice.</p>
<p>Pero déjenme rebobinar para contarles cómo llegamos a esta situación.</p>
<h5>WELCOME TO BELIZE, NOT BELICE</h5>
<p>Haciendo dedo en la frontera, un camión manejado por un guatemalteco con un acompañante beliceño nos lleva.</p>
<p>La cabina del camión es gigante, la más grande en la que hayamos estado, tanto que entran dos literas en su interior (tipo cuchetas) y aún sobra espacio.</p>
<p>El guatemalteco no habla, pero el beliceño poco a poco empieza a soltarse hasta que las voces en inglés de él y Wa es lo único que se escucha en el camión.</p>
<p>Un cartel en la ruta dice «welcome to Belize» y al lado la palabra Belice tachada, para dejar bien en claro que ahora estamos en un país de habla inglesa, pero a efectos de un blog en español, lo correcto es hablar de Belice, con C.</p>
<p>El camión se detiene en una intersección de caminos, cerca de una de las tantas comunidades de menonitas, y seguimos haciendo dedo. Estamos a menos de 10 millas de Belmopán, la capital, pero nosotros queremos llegar a Belice city.</p>
<p>No tengo una idea exacta de cuántos kilómetros son 10 millas, pero se que la diferencia no es grande.</p>
<p>De repente, otro camión se detiene y es cuando entra en escena un nuevo personaje que sería una parte importante de nuestro primer día en el país.</p>
<h5>EL COMPAÑERO DE RUTA CON SÍNDROME DE ARDILLA VOLADORA</h5>
<p>Carga únicamente una mochilita de tela tipo «bolsa», y tiene las chancletas rotas.</p>
<p>Se acerca a nosotros y dice algo así como «hitching a ride&#8230; Is the ooonly way, I always travel like this» («haciendo dedo&#8230; es la úuunica forma, yo siempre viajo así»).</p>
<p>Enseguida comienzan las preguntas; intenta adivinar nuestra procedencia pero le pifia por lejos cuando dice Alemania.</p>
<p>-Uruguay</p>
<p>-Oh yes, Uruguay!</p>
<p>Conoce Uruguay.</p>
<p>Un auto viene y estiramos el dedito en el aire, con una sonrisa y la dureza corporal de la formalidad que todavía sentimos la necesidad de demostrar en un país al que recién llegamos.</p>
<p>Pero nuestro compañero era otra historia.</p>
<p>En los 5 segundos que demoraba el auto en pasar desplegaba toda una obra teatral que ni Hamlet podía haber interpretado mejor.</p>
<p>¡Apenas se acercaba un auto, el empezaba a gritar “por favor mami!» (si, en español, porque así como un hispano hablante dice palabras en inglés para quedar cool, lo mismo pasa al revés), gritaba el nombre de la próxima ciudad, revoloteaba los brazos sobre la cabeza, y el último paso de este acto llamado «insistencia nivel dios» (que era el susto final que los conductores necesitaban para acelerar el auto) consistía en que el tipo se tiraba encima del vehículo, como si hubiera parado, y el tuviera que correr a subirse.</p>
<p>Claro, con la diferencia de que el auto no había parado nada, entonces la imagen que tenía el chofer por el espejo retrovisor era la de un tipo que corría atrás del auto y amagaba con tirársele encima, de brazos abiertos.</p>
<p>Si en algún momento el chofer había dudado, esa imagen era suficiente para apretar el acelerador a fondo.</p>
<p>Difícil para capricornio (y donde sigamos así, para sagitario, piscis y todo el zodíaco).</p>
<p>Nosotros nos mirábamos de reojo, y los miles de años juntos podían haber sido 2 minutos que igual nos íbamos a entender, porque lo que nuestras miradas decían era indisimulable: me cacho en diez con este loco que nos está espantando todos los autos y la gran flauta.</p>
<p>Y el también se daba cuenta, porque cada tanto nos miraba y nos decía «don&#8217;t worry&#8230; We are gonna make it»  («no se preocupen, lo vamos a lograr»).</p>
<p>Y allá iba y se tiraba arriba de otro auto.</p>
<p>A partir de ahora, voy a escribir algunos diálogos directamente en español pero sepan que siempre eran en inglés.</p>
<p>Un señor con tiradores en el pantalón, gorrito gracioso, barba cuadrada, y lentes chiquitos, pasa al lado nuestro con una bolsa de papas en la mano.</p>
<p>-Mr. Fresan! -grita nuestro acompañante.</p>
<p>El tipo se da vuelta como en cámara lenta, mientras el otro nos mira y se ríe diciendo «yo conozco a todo el mundo».</p>
<p>Se pone a hablar con el barbudo como si lo conociera de toda la vida.</p>
<p>-¿Tu apellido es Fresan verdad?» .</p>
<p>Asiente el barbudo.</p>
<p>-¿Y dónde está tu caballo?¿No trajiste al caballo hoy?</p>
<p>-No hay caballo hoy, solo caminando -responde el barbudo, con ganas indisimulables de sacarse a este otro de encima.</p>
<p>El deseo se materializa y nuestro compañero de ruta lo deja ir, mientras nos dice a un volumen que el otro todavía podía oírle «los menonitas son todos Fresan&#8230; padre Fresan, hijo fresan, nieto fresan&#8230; ¡todos fresan!».</p>
<p>De repente, mientras todavía se reía de su gracia, sale corriendo y nos hace señas de que esperásemos.</p>
<p>Lo vemos cruzar la calle y ponerse a hablar con las personas de una camioneta estacionada.</p>
<p>Al rato vuelve corriendo revoleando unos billetes en el aire.</p>
<p>-¡Conseguí dinero! Les vendí unas artesanías que hago, y me dieron dinero. No es mucho, pero alcanza para el bus. Vamos a tomarnos el bus cuando venga.</p>
<p>Le insistimos en que no era necesario que nos pagase el boleto, que el podía tomar el bus y nosotros seguiríamos haciendo dedo, pero el insistió.</p>
<p>Contó los billetes y monedas y vio que tenía 13, mientras que cada pasaje costaba 5, así que únicamente nos pidió 2 dólares beliceños.</p>
<p>El problema era que no teníamos ni un centavo de plata de Belice aún, para eso teníamos que llegar a la ciudad.</p>
<p>A nuestro compañero no le importó demasiado, dijo que igual con esos 13 podríamos subir al bus.</p>
<p>Continuamos haciendo dedo hasta que el bus apareció.</p>
<p>El encargado de cobrar los pasajes se bajó y ya estaba agarrando mi mochila para subirla, cuando dijo que el costo del pasaje era el establecido y no iba a bajarlo, y no solo eso, sino que nos dijo un costo más alto del normal.</p>
<p>Nuestro compañero insistió, pero no hubo caso.</p>
<p>El tipo tenía suficiente plata para irse el, así que le dijimos que fuera, que no había problema, nosotros podríamos quedarnos haciendo dedo, alguien nos iba a llevar.</p>
<p>Y acá fue cuando la cosa se puso profunda y sentimental.</p>
<p>Él nos miró, miró el bus, miró la plata, y dijo: «no, if you don&#8217;t go, I don&#8217;t go&#8230; Fuck them» («no, si ustedes no van, yo no voy&#8230; Que los jodan»).</p>
<p>Esto último iba dirigido a la gente del bus.</p>
<p>Acá se libró una batalla, del estilo de esas que se dan en las películas, cuando un personaje decide apretar el botón que revienta la bomba y salva a mucha gente pero el revienta con el edificio.</p>
<p>Le poníamos la manito en el hombro:</p>
<p>-No te preocupes&#8230; Andá. Vos conseguiste la plata, es lo justo.</p>
<p>Wa le tiró una sin anestesia:</p>
<p>-Es lo mejor para todos.</p>
<p>Pero el tipo nos miraba, miraba el bus, dudaba unos segundos, pero de nuevo repetía «no no, fuck them».</p>
<p>Y acá, nos tocó el corazón.</p>
<p>También nos queríamos matar un poco porque sabíamos que con el y sus técnicas efusivas para hacer dedo sería más difícil conseguir que un auto nos llevase, es cierto.</p>
<p>Pero su acto mártir nos enterneció.</p>
<p>Ahora ya estaba.</p>
<p>Ya éramos los 3 mosqueteros.</p>
<p>Todos para uno y uno para todos.</p>
<p>Al rato, nos propone movernos unos metros hacia adelante, justo al lado de un lomo de burro («bump» en inglés) porque sería más fácil.</p>
<p>En realidad, tenía razón.</p>
<p>En el lomo de burro, el conductor debe aminorar la velocidad para no hacer añicos el auto, y en esos segundos tiene una mejor posibilidad de vernos y determinar si somos de confiar o no.</p>
<p>Y nosotros confiamos en que parecemos de confiar.</p>
<p>El problema era la sombra.</p>
<p>Donde estábamos parados era un lugar que habíamos elegido estratégicamente porque teníamos sombra, pero en el lomo de burro el sol pegaba con ganas, y con las ganas de Belice, donde ya habíamos comprobado que volvía el calor intenso.</p>
<p>Le transmitimos al muchacho nuestras inquietudes, pero nos dijo que no importa el sol, que teníamos que preocuparnos de que nos llevasen, no del sol.</p>
<p>«Claro, eso decís vos porque el sol ya no te hace nada&#8230; Nosotros nos quemamos y la pasamos con fiebre y quemaduras toda la noche» pensé.</p>
<p>-Bueno&#8230; Podemos probar ir a hacer dedo allá un ratito -le dije.</p>
<p>«¡¿Pero pará loca, que decís?! ¿No me escuchas cuando te hablo?» me dijo el cerebro, pero para ese entonces ya estábamos caminando hacia el lomo de burro.</p>
<p>Allá fuimos, y mientras caminábamos, el tipo me decía que me iba a quedar un buen bronceado.</p>
<p>Me lo decía a mi, la tipa que no se saca la camisa ni los guantes para no tostarse, aunque le caigan las gotas. La tipa que se baja las mangas a cada rato para que el sol no le toque ni las muñecas.</p>
<p>Le sonreí mientras asentía.</p>
<p>«A ver si contratamos a otra neurona para que maneje esto de coordinar las acciones con los pensamientos, porque parece que la que está ahora se está confundiendo de palancas» me decía el cerebro.</p>
<p>En el lomo de burro, nuestro compañero tenía más tiempo para tirarse arriba del auto, lo que asustaba todavía más a los choferes, al punto que algunos que venían detrás de otros, viendo la que se les venía, optaban por acelerar y hacer bolsa los amortiguadores con tal de no tener que soportar a un tipo que se te tira como ardilla voladora en el techo.</p>
<p>Pero uno, paró.</p>
<p>No lo podíamos creer.</p>
<p>Nuestro compañero corrió, con una sonrisa enorme, y nos gritaba que fuésemos, como con miedo de que el chofer de la camioneta se arrepintiera.</p>
<p>Nosotros agarrábamos la mochila cómo podíamos a la velocidad de la luz, y el seguía apurándonos haciendo caso omiso a los 17 kg que estábamos tratando de levantar.</p>
<p>Cuando nos metimos en la caja de la camioneta, la sonrisa de este hombre le empezaba en una oreja y le terminaba en Marte mas o menos.</p>
<p>«Les dije que lo íbamos a lograr» y nos chocaba el puño.</p>
<p>Para nosotros no era tan increíble haber conseguido que nos llevaran porque viajamos así hace ya año y medio, lo que si nos parecía increíble era que nos hubiesen llevado, teniendo al señor perseguidor de autos en el team.</p>
<p>El viaje en la caja de la camioneta fue el momento de sacar los trapitos al sol.</p>
<p>Nos contó sobre su profesión, y nos expresó sus deseos de llevarnos a conocer a su familia en Belize city.</p>
<p>Cómo quien no quiere la cosa, también nos quiso enchufar un hotel, y cuando le dijimos que teníamos donde quedarnos y le mostramos la zona, nos empezó a decir que esa era la peor área de la ciudad, y probablemente de todo Belice, que teníamos que irnos con el porque nos podía llevar a un hotel donde por 14 dólares americanos podíamos quedarnos.</p>
<p>Desconocíamos si lo que decía de la zona era cierto o no, pero 14 dólares vs 0 era una diferencia importante.</p>
<p>Además, ya habíamos arreglado con alguien que nos esperaba allá a donde íbamos, y no pensábamos dejarlo tirado.</p>
<p>Nuestro acompañante nos dijo que el nos iba a acompañar hasta la puerta de la casa, para asegurarse que la persona que nos recibiría era alguien de bien, y solo después de eso, se iría a su casa.</p>
<p>Ok, sería un poco intenso por demás, pero se estaba ganando un lugarcito en nuestro corazón; el tipo se preocupaba de verdad.</p>
<p>O nos quería enchufar el hotel.</p>
<p>No, de verdad se preocupaba.</p>
<p>O ambas.</p>
<p>Pero que se preocupaba, se preocupaba.</p>
<p>Se presenta como Alen, un artesano de la madera, aunque un rato antes nos había mostrado su cédula de identidad dónde figuraba el nombre «Roberto».</p>
<p>Luego de un rato, el auto de detiene en un supermercado, y el chófer sale.</p>
<p>Se pone a hablar a los gritos con el otro. Parece que se conocen pero tampoco estamos muy seguros porque no estamos convencidos si creerle a Alem cuando nos dice que conoce a todo Belice o simplemente considerarlo como alguien con muchísimo carisma y oratoria, que sumado a que suele hablar con todos en kriol, nunca terminamos de enterarnos de nada, salvo lo que el nos traduce.</p>
<p>Dice que arregló para darle la plata que el consiguió para el combustible y con eso nos llevaría a Belize city, y que, además, quería que nos sentásemos adentro del auto.</p>
<p>En el camino nos contaron sobre el accidente de una van que había chocado hace unos días y donde habían muerto locales y turistas. El tema duró varios minutos, un poco en inglés otro poco en kriol (criollo).</p>
<p>Fue dentro del auto también dónde Alem nos contó que encontró a su madre y su hermano muertos, desmenuzados dentro de un balde en la calle.</p>
<p>Acá las cosas se tornaron extrañas o simplemente nosotros no entendimos bien alguna parte, porque hacía apenas unos minutos atrás Alem nos había invitado a su casa para que conociésemos a su familia y su madre nos preparase una comida típica.</p>
<p>¿La misma que según el estaba descuartizada en un balde? Todo muy raro, o nuestro entendimiento de inglés es muy malo&#8230; Prefiero creer esto último y no considerar la posibilidad de que Alem tenga algo muy oscuro en su hogar.</p>
<p>De alguna manera, se las ingenió para convencer al chófer de que nos dejara a pocas calles de la casa a dónde teníamos que ir, y tampoco ví que le diera el dinero para la gasolina.</p>
<p>Cuando nos bajamos del auto, un grupo de muchachos nos miraban a pocos metros, mientras yo le daba un “mochilazo” sin querer a otro que pasaba como parte de un grupo, caminando al lado nuestro.</p>
<p>Apenas bajamos, Alem se puso todo serio.</p>
<p>-Escuchen&#8230; -nos dijo mientras nos clavaba la mirada seria, sin risas esta vez- No hablen con nadie, no miren a nadie, no le respondan a nadie&#8230; así, todo va a estar bien.</p>
<p>Nosotros asentíamos.</p>
<p>-Ustedes están conmigo, y mientras estén conmigo todo va a estar bien. Acuérdense que yo conozco a todos en Belice.</p>
<p>Volvimos a asentir y nos internamos calles adentro, en «El Ghetto».</p>
<h5>EL CORAZÓN MÁS GRANDE DENTRO DEL GHETTO, EL BARRIO MÁS PELIGROSO DE BELICE</h5>
<p>Como nadie conocía la zona, intentábamos guiarnos por el mapa del teléfono hasta que alguien se cruzó en nuestro camino y Alem aprovechó para preguntarle la dirección.</p>
<p>El señor no sabía cuál era la calle que buscábamos, pero una chica que venía detrás, sí.</p>
<p>Unas pocas palabras de Alem bastaron para que ella accediera a acompañarnos hasta dar con la dirección&#8230; pero las intenciones de nuestro compañero iban un poquito más allá.</p>
<p>Todo el camino se le pegó como garrapata a la pobre muchacha, le pidió el facebook, el contacto de whatsapp y hasta la invitó a salir en más de una oportunidad, a lo que la chica siempre respondía que no.</p>
<p>Finalmente llegamos a la calle que estábamos buscando, y ella nos prestó el celular para llamar a la persona que nos recibiría en su hogar.</p>
<p>Por supuesto que Alem hizo un alboroto cuando lo vio:</p>
<p>-¡Yo te conozco!</p>
<p>-¿Quién sos vos? -le preguntaba el otro señor, hasta que terminó por reconocerlo nomás.</p>
<p>-¿Ven? -nos decía Alem orgulloso- les dije que conocía a todos en Belice.</p>
<p>La chica se despidió, pero Alem siguió caminando con nosotros y nuestro anfitrión, hasta que, llegados a cierto punto, éste último le pidió que nos dejara continuar el camino solos.</p>
<p>Alem se puso en estado de alerta máxima, y quiso saber por qué.</p>
<p>El señor le explicó que en su casa nos dejarían entrar a nosotros, pero no a él, y no quería problemas.</p>
<p>Costó convencerlo, pero entre todos logramos que Alem se quedase un poco más tranquilo y nos dejase con el señor, no sin antes darnos su número de celular y decirnos:</p>
<p>-Cualquier cosa que pase, me llaman y los vengo a buscar enseguida.</p>
<p>Claro que nosotros no conocíamos al señor, y es cierto que eso de que no dejara avanzar más calles con nosotros a Alem fue un poco extraño, pero tomando en cuenta que los barrios peligrosos suelen estar presididos por pandillas que les gusta tener bien controlado quien entra y quien sale del barrio, supusimos que el señor ya había avisado de nuestra llegada a su hogar, pero no sabía que llegaríamos con Alem.</p>
<p>O sea, nosotros no dejábamos de estar muy frescos, pero la realidad era que la situación estaba un poco turbia.</p>
<p>Cuando el señor nos dijo «esta es mi casa, bienvenidos», una sola mirada nos mostró que su hogar era el más humilde de la zona.</p>
<p>Las paredes eran en parte de madera y en parte de chapa, y la casa estaba suspendida en un pantano, por lo que para llegar a la puerta había que caminar sobre unas tablas y neumáticos a modo de puente.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/1-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101095" src="/wp-content/uploads/2020/08/1-1.jpg" alt="Belice1" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una gatita que no tendría más de 1 mes nos dio la segunda bienvenida.</p>
<p>El interior de la casa contenía únicamente lo básico para sobrevivir, y aún así, nuestro anfitrión nos ofreció una cama grande, la única cama que tenía y que ocupaba la mitad de la casa.</p>
<p>Cambio las sábanas frente a nosotros, y nos dio toallas limpias. Nos explicó cómo colocar el mosquitero, y nos enseñó a utilizar el baño porque no había cisterna y la ducha tenía también su truquito.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/2-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101096" src="/wp-content/uploads/2020/08/2-1.jpg" alt="Belice2" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>El piso estaba hecho de retazos, un poco de tablas de madera, otro poco de chapas. Entre algunas fisuras se veía el pantano por debajo.</p>
<p>El señor que corría de acá para allá cambiando sabanas y ofreciéndonos naranjas, nos contaba que 3 años atrás un huracán destruyó la casa y tuvo que reconstruirla como pudo.</p>
<p>Se avergonzaba de las condiciones en que tenía todo:</p>
<p>-Mi casa no es linda para recibir invitados&#8230; pero es lo que tengo.</p>
<p>Nosotros estábamos más preocupados por dónde iba a dormir el que por si la casa era linda o no, y nuestros miedos se corroboraron cuando llegó la noche.</p>
<p>Además de nosotros, él estaba esperando a una chica de Costa Rica que ya se había quedado antes con él y volvería por una noche más, así que le preparó a ella un colchón en el piso de lo que sería su cuarto.</p>
<p>¿Dónde durmió él?</p>
<p>Puso una sábana en el piso, y durmió en el suelo pelado, utilizando una toalla como almohada porque nos había dado todas a nosotros.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/3-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101097" src="/wp-content/uploads/2020/08/3-1.jpg" alt="Belice3" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Insistir no tenía sentido, él prefería que nosotros estuviésemos cómodos y no había nada que lo hiciera cambiar de parecer.</p>
<p>Y no solamente eso; este señor nos propuso que, si queríamos, podía prepararnos la comida típica de Belice, el famoso «rice and beans» («arroz y porotos»).</p>
<p>Le dimos el dinero para los ingredientes, y con muy poca plata preparó tres ollas de comida, de las cuales no solo comimos nosotros, sino también la gatita, los perros del vecino, y un niño de una casa cercana.</p>
<p>Este hombre tenía por costumbre dar comida a los niños del barrio, además de que les proveía electricidad a otras casas, siendo que su situación no era la mejor tampoco.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/4-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101098" src="/wp-content/uploads/2020/08/4-1.jpg" alt="Belice4" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Son estos los casos en donde el corazón parece reventar.</p>
<blockquote><p><strong>Cuando ves que una persona tiene poco y te lo da todo sin dudarlo, te duele el corazón.</strong></p></blockquote>
<p>Viajando hemos sido capaces de ver todos estos contrastes; un día estamos en una casa con piscina y al siguiente en una casa hecha de retazos de chapas.</p>
<p>¿Sabés qué es lo más curioso?</p>
<p>Que estas personas, aun viviendo realidades tan distintas, comparten el mismo sentimiento de empatía, el mismo deseo por ayudar.</p>
<p>Estas personas laten al unísono.</p>
<p>Y no cambiaríamos ni por un segundo estas situaciones.</p>
<p>No queremos mansiones todos los días, no viajamos para eso.</p>
<p>Queremos que el camino nos mande a un barrio peligroso de vez en cuando, que nos dé una dosis de vida bajada a tierra, que nos haga ver el mundo desde otra perspectiva, y que nos siga demostrando que el valor de una persona no está dado por ningún número, sino por aquello que no se ve y que nos hace humanos.</p>
<p>Y también queremos que el viaje nos demuestre que mucha gente con mayor poder adquisitivo también tiene buenas intenciones y ganas de ayudar a otros.</p>
<p>Queremos que el viaje nos siga demostrando que los corazones gigantes son muchos ahí fuera, y que vienen en todos los tamaños, colores, y estratos sociales.</p>
<h5>BELIZE CITY, LA CAPITAL NO RECONOCIDA DEL PAÍS</h5>
<p>Nos habían recomendado salir del Ghetto en bus, para no caminar solos por calles no principales, ya que podían ser peligrosas, sobre todo para nosotros.</p>
<p>Pero como aún no teníamos dinero beliceño y para conseguirlo teníamos que llegar al centro de la ciudad, no tuvimos más opción que caminar.</p>
<div id="attachment_101099" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/08/10-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-101099" class="wp-image-101099 size-full" src="/wp-content/uploads/2020/08/10-1.jpg" alt="Belice10" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><p id="caption-attachment-101099" class="wp-caption-text">Nos pareció curioso que los cementerios no estuviesen delimitados por vallas o muros.</p></div>
<p>Es verdad, se puede sentir el peligro, no esperábamos menos en un barrio al que le pusieron de nombre «El Ghetto», pero nosotros ya habíamos estado en lugares igual o más peligrosos, entonces no nos sentimos realmente amenazados.</p>
<p>Caminábamos muy sueltos de cuerpo, saludando a cuanta persona se nos cruzara con un sonriente «good morning» y siempre recibíamos una sonrisa a cambio, quizás un «yo guys» de parte de los mas representativos de la cultura rastafari, que escondían sus rastas bajo gorros enormes para apalear el calor (yo no puedo evitar recordar al honguito de Super Mario cuando los veo, pero eso no se los voy a decir).</p>
<p>Belize City es la ciudad con más vida local del país, incluso superando a Belmopán, la capital.</p>
<p>El centro es pequeño y está bien surtido de tiendas, en su mayoría de ropa.</p>
<p>Los supermercados o pequeños almacenes son usualmente regentados por asiáticos (chinos mayoritariamente), y algunas otras tiendas por persona de clara descendencia india.</p>
<p>Los locales de comida suelen ser carritos ambulantes o pequeños puestos sobre la vereda, y la música no se hizo esperar en la ciudad.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/5-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101100" src="/wp-content/uploads/2020/08/5-1.jpg" alt="Belice5" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El cajero más recomendable para sacar dinero es el ScotiaBank, ya que los demás son de empresas locales que o requieren de más requisitos e impuestos para tarjetas extranjeras, o directamente no permiten sacar dinero si no es con una tarjeta local.</p>
<p>Y sí, no es necesario mirar demasiado para corroborar lo que ya nos venían advirtiendo a lo largo de Centroamérica: Belice es caro.</p>
<p>Con decir que sus precios son muy similares a los de Uruguay, ya dejo las cosas bien claras.</p>
<p>Un almuerzo en un pequeño local de comida puede rondar los 12-14 BZD (U$S 6-7), una Coca Cola de medio litro cuesta 2 BZD (U$S 1), un tarrito de 50 gramos del café local más barato cuesta 2,10 BZD (U$S 1,05) y como opción barata, el almuerzo en el mercado puede conseguirse casi a mitad de precio, entre unos 6 y 8 BZD (U$S 3 a 4).</p>
<p>También hay algunos carritos de comida que venden burritos por 2 BZD (U$S 1) que pueden ser una buena opción si no son muy exigentes.</p>
<blockquote><p><strong>La comida típica del país, como ya sabrán si prestaron atención, es el llamado «Rice and Beans», que, aunque suena sencillo, no es simplemente mezclar arroz con porotos.</strong></p></blockquote>
<p>Este plato consta de 3 partes, por un lado, el arroz con porotos cocido en leche de coco o en agua con coco rallado, lo que le da un toque ligeramente dulce y que particularmente a mí me encanta.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/7-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-101101 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/08/7-1.jpg" alt="Belice7" width="521" height="695" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-1.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-1-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-1-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 521px) 100vw, 521px" /></a></p>
<p>Por otro lado, está el estofado, que se hace con porotos hechos puré, trozos de papas y plátano hervidos. A esto se le suele poner algún tipo de picante.</p>
<p>Y por otra parte se puede servir con papas con Corned Beef, o alguna otra variante de carne.</p>
<p>Y ya que hablamos de picante, la cercanía con México se hace notar: es común encontrar lugares que vendan tacos o burritos, y no solo el picante está siempre presente, sino que la salsa más típica para acompañar las comidas es una que se llama «Marie Sharps», elaborada en Belice y exportada a varias partes del mundo. Tiene un color anaranjado flúor porque se prepara con puro chile habanero, aquel que comí por error en Guayana Francesa y casi no pude dormir de lo mucho que me ardía la vida.</p>
<p>El transporte no llega a ser tan caro, costando 1 BZD (U$S 0,50) el bus local, encareciéndose según la distancia recorrida.</p>
<p>Así con todo, la tienda de recuerdos donde fuimos a buscar el imán que compramos en cada país, nos pareció sorpresivamente accesible.</p>
<p>Entramos con el temor de siempre cuando nos metemos en una tienda de artesanías que quede sobre la calle principal, porque sabemos por experiencia propia que los mercados suelen tener los mismos productos a mitad de precio, pero cuando ingresamos a esta tienda, los precios nos parecieron insuperables.</p>
<p>Había imanes desde 3 BZD (U$S 1,5) que tenían hasta termómetro de ambiente.</p>
<p>Las postales costaban 1 BZD (U$S 0,50) lo que trajo a mi memoria aquella vez que en una zona turística de Uruguay vendían las mismas postales que yo conseguía por $18 en el centro, pero a $120. Fue cuando corroboré que esta tienda de recuerditos beliceños era barata.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/8-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101102" src="/wp-content/uploads/2020/08/8-1.jpg" alt="Belice8" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Mientras caminábamos por la vereda, mucha gente nos daba los buenos días, y algunos nos ofrecían servicio de taxi.</p>
<blockquote><p><strong>La mayoría de las personas van hablando una mezcla de inglés con kriol, por lo que muchas veces no entendíamos cuando escuchábamos gente hablando entre ellos.</strong></p></blockquote>
<p>El kriol, o también conocido como «criollo» entre los hispanohablantes, es lo que los locales llaman una lengua «rota», ya que la mejor forma de explicarlo fácilmente, sería decir que consiste en romper las palabras en inglés.</p>
<p>Al menos, esa sería la parte fácil, porque también tienen algunas palabras que se utilizan cuando se habla el kriol y que derivan de la lengua que trajeron los esclavos africanos, y estas palabras no tienen similitud alguna con el inglés.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/6-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-101103 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/08/6-1.jpg" alt="Belice6" width="537" height="716" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-1.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-1-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-1-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-1-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 537px) 100vw, 537px" /></a></p>
<p>De esta forma, nos encontramos con grafitis y hasta carteles de anuncios en la ruta, escritos en kriol, y con el pasar de los días aprendimos a leerlos (en parte).</p>
<p>Aun así, entender a alguien hablando kriol es algo que todavía no pudimos lograr.</p>
<p>Sólo sabemos que «tutú» significa «excremento», y sinceramente, no creo que sea una palabra que nos vaya a ser de mucha utilidad.</p>
<h5>EL TURISMO COMO PRINCIPAL FUENTE DE INGRESOS DEL PAÍS</h5>
<p>Aunque nosotros no realizamos ningún tour, estamos al tanto de que hay varios para elegir para aquellos extranjeros que los prefieran.</p>
<p>Los tours más típicos son los «city tour» donde se explica sobre la cultura beliceña, y se visitan puntos importantes en la ciudad y algún museo.</p>
<p>Después, con un poco más de dinero se pueden hacer tours a las cavernas, otro atractivo turístico famoso del país por ser consideradas de las cavernas más largas del mundo.</p>
<p>Estos tours se realizan hasta con 3 días de duración, donde se duerme dentro de la caverna, y por lo que nos dijeron tienen un costo de aproximadamente U$S 300 por persona.</p>
<p>También nos contaron que estas cavernas fueron monopolizadas por un señor estadounidense que puso su hotel justo en frente a ellas, y es el que permite el ingreso de las personas, después de pagarle una suma de dinero, por supuesto.</p>
<p>También hay tours para ver el famoso agujero azul que solo se ve desde el aire, o hacer snorkel en los arrecifes de coral que rodean los cayos y que son los segundos más grandes a nivel mundial.</p>
<p>Y claro que hay tours para conocer varias ruinas mayas, e incluso una cabeza de jade esculpida cuyo dibujo figura en los billetes del país.</p>
<p>El turismo es de las principales fuentes de ingreso del país, y entre las playas paradisíacas de aguas cristalinas ubicadas generalmente alrededor de los cayos, la cantidad de atractivos a nivel de ruinas y cavernas, y la mezcla de culturas que habitan en Belice y que le dan una identidad muy particular, es un país que aunque en nuestro continente casi no se sepa de su existencia, tiene mucho para ofrecer y resulta ser el destino principal donde muchos extranjeros de centro y Norteamérica van a pasar sus vacaciones.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/9-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-101104" src="/wp-content/uploads/2020/08/9-1.jpg" alt="Belice9" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-1-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-1-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-1-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-1-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Nosotros no hicimos ningún tour, porque no es la forma en que viajamos e implicaría costos que escapan de nuestro presupuesto, pero queremos dejarles el contacto de la persona que nos hospedó, aquel señor cuyo corazón es más grande que su casa y que todo Belice, porque él no es únicamente guía turístico de la ciudad, sino que tiene varios títulos que lo certifican como guía en muchísimas categorías y aunque es una persona adulta, no deja de capacitarse para aprender cada día más y poder brindar un mejor servicio de guía.</p>
<p>Nuestro pasaje por Belize City fue fugaz pero enriquecedor en muchos aspectos que no pueden contabilizarse ni medirse por sistemas métricos convencionales.</p>
<p>Nuevamente el viaje nos ponía un contraste delante de nosotros, nos invitaba a un lugar paradisíaco donde nunca imaginamos podríamos estar, pero para eso debíamos dirigir nuestros pasos al Sur, a un pueblito de pescadores llamado Riversdale.</p>
<p>Por más información sobre otros viajes y contacto con los trotamundos uruguayos:</p>
<p>Anexos: <a href="http://www.viajeinterminable.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=http://www.viajeinterminable.com/&amp;source=gmail&amp;ust=1595708671602000&amp;usg=AFQjCNHXzv-0SLqYNp1fvKv1FR9-SZTtkQ">viajeinterminable.com</a></p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/viajeinterminable/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://www.instagram.com/viajeinterminable/&amp;source=gmail&amp;ust=1595708671602000&amp;usg=AFQjCNEIsNJPSgta7Wedk87Myhfk87J0TA">https://www.<wbr></wbr>instagram.com/<wbr></wbr>viajeinterminable/</a></p>
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		<title>Trotamundos uruguayos en Campeche: Ciudad misteriosa, tierra de serpientes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Aug 2020 17:09:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Campeche]]></category>
		<category><![CDATA[Johana y Washington]]></category>
		<category><![CDATA[Trotamundos uruguayos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Johana y Washington nos comparten su segunda entrega dedicada a Campeche (México), ciudad misteriosa, tierra de serpientes. Estos trotamundos uruguayos nos cuentan sus vivencias y comparten el conocimiento sobre la cultura de otras partes del planeta, las características de los pueblos, las bellezas naturales, acompañados de sus compañeras incondicionales: sus mochilas, testigos de privilegio en [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Johana y Washington nos comparten su segunda entrega dedicada a Campeche (México), ciudad misteriosa, tierra de serpientes.</strong></em></p>
<p><em><strong>Estos trotamundos uruguayos nos cuentan sus vivencias y comparten el conocimiento sobre la cultura de otras partes del planeta, las características de los pueblos, las bellezas naturales, acompañados de sus compañeras incondicionales: sus mochilas, testigos de privilegio en sus viajes y sus sueños.</strong></em></p>
<p><em><strong>Compartimos las vivencias de estos peculiares viajeros orientales.</strong></em></p>
<p><em><strong>Anhelamos que disfruten de este encantador viaje en esta “tierra de serpientes”.</strong></em></p>
<p>Desconocemos si Campeche tiene los túneles subterráneos que la historia cuenta y por los cuales se le otorga el apodo de «ciudad misteriosa», pero sí podemos corroborar la veracidad de su otro apodo por el cual se la conoce&#8230; tierra de serpientes.</p>
<p>Si nos ponemos exquisitos, según la lengua maya, Campeche viene de Can Peech, que significa «serpientes» y «garrapatas». Nosotros solo pudimos comprobar la parte de las serpientes.</p>
<p>De todas formas, vamos a empezar por lo que más se conoce a esta ciudad: los piratas.</p>
<p>Antes de llegar a Campeche, alguien nos dijo que no había mucho para ver, con excepción de las murallas que se construyeron para defender la ciudad de los ataques piratas que tanto se pusieron de moda allá entre el siglo XVI y XVII.</p>
<p>No sé ustedes, pero a mí me decís que en la historia de una ciudad está incluida la palabra «piratas» y ya me entusiasma, no porque sea fan especial de ellos, sino más bien por todo ese romanticismo con el que nos los mostraron en el último siglo (si Jack Sparrow, te estoy mirando a vos). Por si fuera poco, el pirata tiene esa cosa de que, aunque generalmente sea malo, de alguna manera nos evoca recuerdos de la infancia, convirtiéndolo automáticamente en un personaje que de alguna manera nos transporta a buenas épocas, sin importar cuál sea tu edad (Capitán Garfio, el pirata de La Isla del Tesoro, el juego «Monkey Island»&#8230; y la lista continúa).</p>
<p>En conclusión, que los piratas son una buena forma de llamar la atención de casi cualquier persona, y Campeche lo sabe.</p>
<p>Pero, además, no solo lo sabe, sino que tiene de donde agarrarse, porque fue blanco principal de estos rateros marítimos, allá por los 1500 en adelante.</p>
<h5><strong>FORTALEZAS DE CAMPECHE</strong></h5>
<p>Por el 1500 y pico, el puerto de Campeche era parada obligatoria para todos aquellos barcos que zarpaban cargados de mercancía del nuevo mundo hacia España, siendo la madera de Tinte de Palo una de las principales cosas que los llenaba.</p>
<p>A esto le sumamos que, al repartirse las tierras de América entre las potencias europeas de la época, España se llevó la mayor parte, cosa que no le gustó nada a países como Inglaterra, Francia y España, así que no tuvieron mejor idea que dar carta blanca a sus habitantes para saquear las tierras españolas del Nuevo Mundo.</p>
<p>Con este cocktail de cosas, no es de extrañar que Campeche se hiciese famosa por sus repetidos ataques a mano (o garfio) de piratas provenientes –o aliados– con estas 3 potencias (que, a final de cuentas, todos eran de alguna manera gobernados por la Corona Británica).</p>
<p>Y ya que mencionamos la palabra, Campeche se lleva uno de los tantos orígenes especulados con los que carga la palabra cocktail; se dice que por allí se preparaba un trago mezclado de alcohol con moras, entre otras cosas, el cual iba decorado con una pluma de cola de gallo, al que los piratas llamaban «cocktail» ya que, tanto en inglés como en francés, cock significa gallo (coq en francés) y tail significa cola. Pero esta es solo una de las posibles etimologías de la palabra.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100894" src="/wp-content/uploads/2020/08/1.jpg" alt="Campeche1" width="800" height="599" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-500x374.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-768x575.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-600x449.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/1-561x420.jpg 561w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los constantes ataques hicieron que el pueblo de Campeche tuviese que tomar armas en el asunto, y no solo lograron espantar a la tripulación filibustera en alguna oportunidad, sino que además exigieron la construcción de las murallas que hoy vemos para proteger la ciudad de futuros ataques.</p>
<p>Además, construyeron túneles bajo tierra, por donde escapó gran parte del pueblo durante algunos de los ataques más recordados.</p>
<p>A día de hoy se cree que son varios los túneles aún no descubiertos, ya que alguna vez sucedieron derrumbes en las calles de Campeche que no tienen otra explicación más que la posible existencia de cuevas subterráneas.</p>
<h5><em><u>¿Se puede subir a las murallas?</u></em></h5>
<p>La respuesta es sí, se puede, por una módica suma de dinero.</p>
<p>En caso que no quieras pagar por ello, de todas formas debajo del muro vas a poder ver cañones reales, y algunos cuartos que ofician de museo, donde se recrean las cosas que, en teoría, utilizaban los piratas; lo digo de esta forma porque me pareció una representación demasiado romántica, ya que podemos ver una bandera con la clásica calavera de huesos cruzados, un barril, un cofre de madera, y claro, un muñeco a escala real con unas pintas muy similares a las de Jack Sparrow.</p>
<p>No dudo que esta imagen que tenemos del pirata sea basada en casos reales, pero creo que en estas representaciones estaba DEMASIADO romantizado.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100895" src="/wp-content/uploads/2020/08/2.jpg" alt="Campeche2" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/2-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>¿SABIAS?</h5>
<p><strong><em>El término pirata es el más generalizado, pero hay términos específicos para referirse a algunos de ellos. Por ejemplo, los llamados FILIBUSTEROS son los piratas pertenecientes a la Corona Francesa. Los CORSARIOS eran aquellos con un permiso otorgado por el rey, donde les autorizaba a saquear y robar. Y también estaban los BUCANEROS, piratas de origen caribeño, que antes se dedican a la caza (de hecho, la palabra bucanero viene del término «boucan» que significa «ahumar»). </em></strong></p>
<p>Nosotros elegimos pagar los 15 pesos mexicanos cada uno por subir a las murallas que se encuentran a los lados de la Puerta de Tierra.</p>
<p>Si bien al momento del levantamiento de las murallas, las puertas eran 4, a día de hoy solamente quedan 2, la puerta de Mar y la puerta de Tierra, las cuales pueden ser visitadas fácilmente.</p>
<p>Recorrer las murallas es algo que, aunque pueda sonar innecesario, por la módica suma que tuvimos que pagar nos parece que vale la pena.</p>
<p>Es cierto que lo que más vas a ver van a ser pasillos muy largos de piedra, pero también se aprecian las pequeñas casetas donde los vigilantes montaban guardia al resguardo de la lluvia, y hasta hay zonas donde se puede bajar y observar puertas y pozos de agua que se mantienen de las épocas de los piratas.</p>
<div id="attachment_100896" style="width: 465px" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2020/08/3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-100896" class=" wp-image-100896" src="/wp-content/uploads/2020/08/3.jpg" alt="Campeche3" width="455" height="607" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/3-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 455px) 100vw, 455px" /></a><p id="caption-attachment-100896" class="wp-caption-text">Vestimenta típica de la mujer campechana</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>A mí en particular me hizo el día cuando, el señor que oficiaba de cuidador/cobrador, nos abrió la puerta enrejada dándonos pase libre a la escalera que conduce a la parte alta de las murallas, y justo antes de cerrarla con candado tras de nosotros, dijo «cuando quieran bajar, toquen la campana» para enseguida desaparecer, sumándole mística al asunto.</p>
<p>La campana en cuestión era una campanota como la de las iglesias, ubicada en lo alto de la muralla, de esas que cuando suenan se escucha en varias calles a la redonda.</p>
<p>Yo estaba feliz.</p>
<p>Quería recorrer todas las murallas, pero a su vez, aunque me daba un poco de vergüenza, quería tocar la campana.</p>
<p>Recorrer toda la muralla y sus partes interiores nos llevó una buena media hora, y apenas nos cruzamos con 2 personas más allá arriba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando el momento de bajar llegó, una pareja de novios estaba posando frente al lente del fotógrafo, justo debajo de la campana que teníamos que hacer sonar.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100897" src="/wp-content/uploads/2020/08/4.jpg" alt="Campeche4" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/4-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Quiero creer que lejos de distraerlos, las dos veces que alboroté a todas las palomas con el din-don, le sumó encanto al momento de recién casados&#8230; aunque lo que haya sonado haya sido una campana que en otras épocas alertaba de posibles ataques piratas.</p>
<h5><strong><em><u>Fuerte de San Miguel </u></em></strong></h5>
<p>Siendo uno de los lugares turísticos más famosos de la zona, el Fuerte San Miguel es uno de los grandes representantes de la resistencia contra los piratas.</p>
<p>El brigadier Antonio Oliver propuso la construcción de este fuerte, asegurando que como venía la mano, la defensa de la plaza de Campeche estaba bastante complicadita.</p>
<p>Tanto hizo que se terminó construyendo esta fortaleza que a día de hoy oficia de punto turístico, en la cual vemos los vestigios de los medios de defensa que utilizaron en aquella época para defenderse de los ladrones de altamar.</p>
<p>A día de hoy, la fortaleza se convirtió también en un museo con 10 salas, entre las cuales se exhiben, además, piezas arqueológicas de las civilizaciones que habitaron la zona de Calakmul.</p>
<p>Cosas que nosotros no corroboramos porque elegimos no entrar.</p>
<p>La entrada al fuerte no es particularmente costosa, a fecha de 2020 cuesta 55 pesos mexicanos (2 dólares y medio) pero habiendo ya visitado las fortalezas de la ciudad de Campeche, no sentimos la necesidad de entrar al de San Miguel.</p>
<p>Esto queda a criterio de cada uno, quizás si tú presupuesto es más holgado, o si amas el tema que se exhibe allí, la mejor idea sería pagar y entrar.</p>
<p>Nosotros nos conformamos con caminar por los bosques a su alrededor, y sobre el puente levadizo del fuerte, donde a sus costados unas iguanas oficiaban de cocodrilos para alimentar nuestra fantasía de cuento de hadas.</p>
<h5><strong>LA NOVENA</strong></h5>
<p>Estando en Campeche, y gracias al hecho de conocer a una persona hermosa de la cual estamos convencidos nos ayudó a querer tanto a esta ciudad, tuvimos la oportunidad de asistir a lo que se conoce como «novena».</p>
<p>Una novena es un acto de devoción que festejan las personas en sus hogares, y aunque antes solían realizarse durante 9 días, a día de hoy duran únicamente un par de horas.</p>
<p>Quien festeja la novena suele invitar a todos sus allegados y conocidos, contratar a alguien que toque el teclado y cante, y luego de realizar los cantos y oraciones, se procede a una comilona de gran magnitud, todo invitado por la persona que organiza la novena, que déjame recordarte, es alguien como vos y yo, no es una organización de ningún tipo. Además, generalmente la comida es casera.</p>
<p>La abuela de nuestro amigo festejaba una novena precisamente mientras nosotros estábamos en su hogar, así que tuvimos el placer de asistir a la primer novena de nuestra vida.</p>
<p>Dejáme decirte algo&#8230; sí pasas a una o dos cuadras de uno de estos eventos, te vas a dar cuenta.</p>
<p>La música se escuchaba desde muchos pasos antes de llegar, y la alegría de las personas se transmitía en el aire.</p>
<p>Y fue acá donde finalmente probamos la famosa «Cochinita Pibil», preparada por la abuela de nuestro amigo quien, además, es una excelente cocinera.</p>
<p>También nos dieron una bandeja llena de dulces típicos, y fue gracioso comerlos al lado de la puerta de un consultorio odontológico.</p>
<p>Al final, no solo nos retiramos con la panza llena, sino con la experiencia de haber vivido un evento que no sucede seguido ni en todos lados, una de esas cosas a las cuales caes de carambola, y agradeces al destino por haber cuadrado tan bien las cosas.</p>
<h4><strong>MERCADO DE TIBURONES</strong></h4>
<p>El paseo por el mercado es un clásico de nuestras salidas cuando queremos conocer una ciudad, y el mercado de Campeche, aunque muy similar a la mayoría que visitamos en Latinoamérica, tenía una particularidad: tiburones.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100898" src="/wp-content/uploads/2020/08/5.jpg" alt="Campeche5" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/5-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si, leyeron bien, en la zona donde se vendía pescado, la gran mayoría eran tiburones, y hasta llegamos a ver alguna mantarraya.</p>
<p>De hecho, estando allá comimos «pan de cazón» que es un plato a base de un tiburoncito llamado, precisamente, cazón.</p>
<p>Todo hay que decirlo, ya habíamos probado tiburón una vez (aunque otra especie), y en Uruguay, así que somos conscientes que no es algo tan difícil de conseguir, pero no deja de sorprendernos ver un montón de tiburones sobre los mostradores metálicos que hacen zigzag en el mercado de Campeche.</p>
<p>Un señor nos llama para mostrarnos como hace sonar el caparazón de algún animal marino, como si fuera un cuerno de guerra,  soplando por uno de sus extremos (el tipo se creía La Sirenita), y luego le pone una mandíbula de tiburón en las manos a Wa y poco más que me obliga a sacarle una foto, pidiendo bis porque Wa no sonrió lo suficiente para la cámara&#8230; Quizás el señor esperaba una sonrisa con tantos dientes como esa mandíbula que nos ofreció.</p>
<h5><strong>GENTE NORMAL CON RECONOCIMIENTOS ESPECIALES</strong></h5>
<p>Otra de las cosas que hacen de Campeche una ciudad especial son sus estatuas.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/6.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100899" src="/wp-content/uploads/2020/08/6.jpg" alt="Campeche6" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/6-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Caminando por cualquier callecita pueden encontrarse diversas personas inmortalizadas en hierro, en actitudes cotidianas, como pueden ser vendiendo dulces, cargando una canasta sobre su cabeza o descansando a la sombra de una muralla.</p>
<blockquote><p><strong>Al principio creíamos que eran estatuas genéricas, pero un señor se acercó para hablarnos de algunas de ellas, y entendimos que esas personas de alguna manera respiraban.</strong></p></blockquote>
<p>—¿Saben? —nos dijo— Al vendedor de golosinas de la plaza lo llegué a conocer. Me acuerdo que yo tenía 6 años cuando le compraba unos caramelos verdes alargados.</p>
<p>Se refería a la estatua del vendedor de caramelos que todavía no habíamos visto, pero estaba en la plaza principal.</p>
<p>Luego nos siguió contando.</p>
<p>—Y mi papá conocía al aguatero —un suspiro lleno de recuerdos se le escapó en el aire antes de seguir—. Yo todavía recuerdo cuando me mandaba a comprarle 2 litros de agua.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/7.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100900" src="/wp-content/uploads/2020/08/7.jpg" alt="Campeche7" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/7-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De alguna manera, sus palabras resonaban dentro nuestro, susurrando lo que no queríamos escuchar: dentro de poco, ya no quedaría nadie que diera vida a estas estatuas. Nadie que los recuerde.</p>
<p>Los ciudadanos ilustres de Campeche no son simplemente estatuas que adornan la ciudad, son personas, seres que alguna vez fueron parte del movimiento, del gentío que hoy recorre las calles evitando pensar que algún día vamos a ser como ellos, caras desconocidas y cuerpos inertes, que alguna vez respiraron el mismo aire que hoy exhalamos con enojo, con rabia, con cansancio.</p>
<p>Las estatuas de Campeche, definitivamente, son un recordatorio muy importante, no solo de estas personas que habitaron la ciudad, sino de todos aquellos que estamos y vamos por la vida pegando figuritas del álbum sin pararnos a pensar si es así como queremos vivirla, como si no hubiera un mañana, como si fuésemos eternos.</p>
<p>Bueno, aquí una revelación: no lo somos.</p>
<p>Y estas estatuas, de alguna manera, están ahí para recordárnoslo.</p>
<h5><strong>ATARDECERES EN CAMPECHE</strong></h5>
<p>Hace ya tiempo que vamos por la vida captando atardeceres.</p>
<p>Por ahí es más poético apreciar un amanecer que un atardecer, más esperanzador, con una significación más amena que la del atardecer.</p>
<p>Pero cuando la realidad te sacude no podés darle la espalda: en Campeche hay que apreciar los atardeceres.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/8.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100901" src="/wp-content/uploads/2020/08/8.jpg" alt="Campeche8" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/8-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cualquier lugar de la ciudad es bueno para ello. El más clásico es desde la rambla (malecón), donde un circular murito de piedra oficia de auditorio para nosotros, el público de seres chiquititos que va a admirar esta obra de la Mamma natura, con el mar Caribe, el cielo, las nubes y el sol como únicos actores.</p>
<p>Pero nosotros pudimos atestiguar que cualquier rincón de la ciudad se convierte en escenario improvisado para el show de colores que las 6 de la tarde nos ofrece religiosamente.</p>
<h5><strong>LUCES DANZARINAS</strong></h5>
<p>Y si hablamos de show tenemos que hablar de ellas.</p>
<p>Aunque Mérida sea la ciudad cultural por excelencia, la cercanía que guarda Campeche con ella hace que inevitablemente se contagie un poco, y, en consecuencia, tengamos actividades gratuitas como este show de luces que pudimos disfrutar.</p>
<p>Los horarios varían, pero se pueden averiguar en la caseta de turismo, o incluso sobre una placa que figura en un muro monumental cerca del lugar donde se lleva a cabo el show y del cual me arrepiento de no haberle sacado foto.</p>
<p>Unos escalones de piedra ubicados estratégicamente albergan muchas personas que se juntan a disfrutar del show de luces y agua.</p>
<p>Media hora implica unas cuantas canciones para todos los gustos: Queen, Coldplay, Enya, Andrea Bocceli, culminando con una cantante mexicana.</p>
<p>Los chorros de agua bailan al compás de la música, y las luces los colorean.</p>
<p>Lo único que puedo entender preocupante es el no saber si esa agua es reutilizada o no, pero si logramos despegarnos de ese pensamiento por media hora, el show de luces y agua es algo sumamente recomendado de Campeche.</p>
<h5><strong>RUINAS DE EDZNÁ</strong></h5>
<p>Fueron estas las últimas ruinas Mayas que visitaríamos, aprovechando nuestra estadía en la ciudad amurallada de México, desde donde es bastante sencillo llegar.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/9.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100902" src="/wp-content/uploads/2020/08/9.jpg" alt="Campeche9" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/9-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Los 50 kms entre Campeche y las ruinas pueden sortearse tomando un bus que cuesta 40 pesos mexicanos por persona, y recorre toda la distancia, dejándote en la entrada a las ruinas.</p>
<p>El bus se toma detrás del mercado de la ciudad, y el tema de los horarios conviene averiguarlo previamente; nosotros llegamos allí a las 9, pero tuvimos que esperar 4 horas ya que el bus salía a las 13:15 horas. Desconocemos si sale otro más temprano.</p>
<p>Una vez allí, optamos por preguntarle a las personas que cobraban la entrada en el parque cuándo podríamos tomar el próximo bus que volviera a la ciudad, y nos dijeron que a las 17:00 hs sale el último bus con destino Campeche, que es el que toman los empleados del parque.</p>
<p>Si elegís tomar ese bus, como es el último, lo mejor es avisarles a los empleados del parque que te esperen y avisen al chófer para que no se vaya sin ustedes.</p>
<p>Nosotros no tuvimos que recurrir a eso porque, como terminamos de recorrerlo sobre las 16 horas, decidimos intentar hacer dedo y funcionó muy bien, llegamos a Campeche en una camioneta negra con dos señores de lentes oscuros que tomaban cerveza y nos repetían constantemente que «no teníamos que tener miedo porque ellos no eran secuestradores».</p>
<p>No teníamos miedo las 2 primeras veces que lo aclararon, pero a partir de la tercera la cosa empezó a ponerse sospechosa.</p>
<p>Así con todo, llegamos sanos y salvos a Campeche.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/08/10.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100903" src="/wp-content/uploads/2020/08/10.jpg" alt="Campeche10" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/08/10-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El costo para ingresar a las ruinas de Edzná es de 65 pesos mexicanos por persona, pero los domingos pueden ingresar gratis aquellas personas de nacionalidad mexicana o los residentes en el país.</p>
<p>El horario del parque es de 09:00 a 17:00 horas.</p>
<p>La ciudad de Edzná se estima fue creada entre el 400 y 1000 d.C. y fue abandonada alrededor del 1450.</p>
<p>En sus 25 kilómetros cuadrados se pueden apreciar detalles con los cuales ya estaremos familiarizados si visitamos otras ruinas mayas, como Tikal, en nuestro caso.</p>
<p>El tallado en piedra caliza, los cortes cuadrados y las figuras de dioses en las piedras son clásicos de la cultura precolombina de la zona.</p>
<blockquote><p><strong>Otra cosa que puede llegar a entrar dentro de los atractivos turísticos de la zona, son las iguanas&#8230; al menos para las personas bicheras como nosotros.</strong></p></blockquote>
<p>No solamente hay muchas, sino que la mayoría están tan acostumbradas a las personas, que, aunque no se van a dejar tocar, es probable que puedas fotografiar varias desde bien cerquita, en posiciones de «píntame como a una de tus chicas francesas» arriba de alguna piedra.</p>
<p>Mi favorita fue la que bauticé como «Crocotóteles», una iguana que parecía estar sumida en pensamientos existenciales mientras veía el horizonte sobre una piedra.</p>
<h5><strong>NUESTROS PRIMEROS ENCUENTROS CON SERPIENTES</strong></h5>
<p>En el momento no lo sabíamos, pero luego entendimos: sonaba perfectamente lógico que nuestros primeros encuentros con serpientes en estado salvaje hayan sido en el lugar cuyo nombre significa «Tierra de serpientes y garrapatas».</p>
<p>Y es que ya nos cruzamos con varios animales extraños en el viaje, tuvimos una situación de alerta máxima con un escorpión en Argentina, dormimos con pulgas, y espantamos arañas del tamaño de nuestra mano en Perú (con algunas hasta compartimos baño durante días).</p>
<p>Pero nunca habíamos visto serpientes.</p>
<p>Al menos no en vida salvaje, así, mano a mano sin jaulas que nos separen ni guardias que puedan detener a nadie.</p>
<p>Pero Campeche vino a romper con eso.</p>
<p>La primera la vimos cuando volvíamos del Fuerte San Miguel, aquel que fuimos a ver desde fuera porque no quisimos pagar la entrada, ni nosotros ni la chica checa con la que íbamos, ni el Campechano que nos llevó.</p>
<p>Los escalones de piedra tenían vegetación a un costado, y ella descansaba tranquilamente, un par de escalones por delante nuestro.</p>
<p>Wa que iba unos pasos por delante, me detuvo en seco y en ese momento ella se dio cuenta, y toda verde como era, se desenroscó y trepó las piedras del costado, dejándonos con una sensación mezcla de miedo con emoción.</p>
<p>La segunda fue más complicada.</p>
<p>Caminábamos por una de las huellas de tierra entre las ruinas de Edzná, uno de esos caminos de hechos únicamente por los cientos pasos de las personas, cuando nuevamente, Wa que iba un paso adelante se detiene de golpe&#8230; la diferencia es que esta vez estaba mucho más cerca, por no decir, casi encima de ella.</p>
<p>Lo que parecía una soguita negra con rayas rojas iba cruzando el camino muy pancho, y no reparó en estos dos caminantes sino hasta que Wa le puso el pie justo al lado.</p>
<p>La pobre se asustó más que nosotros, y empezó a doblarse en interminables eses entre nuestros pies mientras nosotros zapateábamos para atrás y para adelante tratando de desenredarnos.</p>
<p>Al final, la serpiente se decidió y reptó derecho cruzando el camino y quedándose un rato quieta sobre las piedras, mirándonos de cotelete, en una especie de saludo cordial, un saludo que era un «hasta nunca»&#8230; o quizás solo estaba considerando presentar una queja a la intendencia por la falta de semáforos en los caminos de tierra de Edzná.</p>
<p>Por más información sobre otros viajes y contacto con los trotamundos uruguayos:</p>
<p>Anexos: <a href="http://www.viajeinterminable.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=http://www.viajeinterminable.com/&amp;source=gmail&amp;ust=1595708671602000&amp;usg=AFQjCNHXzv-0SLqYNp1fvKv1FR9-SZTtkQ">viajeinterminable.com</a></p>
<p>Instagram: <a href="https://www.instagram.com/viajeinterminable/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://www.instagram.com/viajeinterminable/&amp;source=gmail&amp;ust=1595708671602000&amp;usg=AFQjCNEIsNJPSgta7Wedk87Myhfk87J0TA">https://www.<wbr></wbr>instagram.com/<wbr></wbr>viajeinterminable/</a></p>
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		<title>Trotamundos uruguayos en Guyana: «¿Y no le tienen miedo al jaguar?»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sociedad Uruguaya]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jul 2020 03:15:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Exodo Oriental]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[¿Y no le tienen miedo al jaguar?]]></category>
		<category><![CDATA[Guyana]]></category>
		<category><![CDATA[Johana y Washington]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Johana y Washington son una pareja de uruguayos, de 30 y 33 años respectivamente, que partieron el 25 de Julio del 2018 para recorrer el mundo, llevando solamente lo que entra en sus mochilas, con el fin de conocer -y dar a conocer- la calidez de las personas y sus diferentes culturas a través del [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Johana y Washington son una pareja de uruguayos, de 30 y 33 años respectivamente, que partieron el 25 de Julio del 2018 para recorrer el mundo, llevando solamente lo que entra en sus mochilas, con el fin de conocer -y dar a conocer- la calidez de las personas y sus diferentes culturas a través del mundo.</em></strong></p>
<p><strong><em>Es con una gran alegría que recibimos sus aportes y peculiar experiencia de vida para compartir quincenalmente con Sociedad Uruguaya.</em></strong></p>
<p><strong><em>Habiendo recorrido ya América del Sur y Centroamérica le llegó el turno a Norteamérica; en este momento nos encontramos en México.</em></strong></p>
<p><strong><em>Son los Trotamundos uruguayos que en esta oportunidad nos invitan a viajar junto a ellos –y soñar- desde Guyana.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Guyana fue de esos países que no sabíamos qué esperar, y terminó sorprendiéndonos, siendo hasta ahora de los más memorables.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100802" src="/wp-content/uploads/2020/07/1.jpg" alt="Trotamundos Guyana1" width="1280" height="720" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/1.jpg 1280w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/1-300x169.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/1-500x281.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/1-768x432.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/1-600x338.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/1-747x420.jpg 747w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a></p>
<p>Pero empecemos por el principio.</p>
<h5><strong><u>LETHEM Y NUESTROS PRIMEROS PASOS EN GUYANA</u></strong></h5>
<p>Nuestra entrada al país fue a través de Lethem, directamente desde Boa Vista.</p>
<p>Lethem resultó ser una ciudad comercial, y como tal, sin grandes atractivos paisajísticos ni arquitectónicos.</p>
<p>La gente de Brasil puede permanecer en Lethem sin marcar el pasaporte, y es por eso que se observa mucha gente de la zona comprando en las tiendas chinas que copan el pueblo.</p>
<p>Nosotros en cambio sí lo marcamos ya que vamos a ir más allá. De hecho, la oficina de migraciones fue el primer cambio grande que sentimos&#8230; sobre todo cuando escuchamos la pregunta «do you have yellow fiver vaccine?» («¿Tienen la vacuna contra la fiebre amarilla?»).</p>
<p>No sólo era la primera vez que nos pedían este papel, sino que, además, lo estaban haciendo en inglés&#8230; y no porque creyeran que nosotros hablásemos inglés, sino porque ELLOS hablan inglés.</p>
<p>La entrada a Guyana con pasaporte europeo es muy sencilla, simplemente nos sellaron el pasaporte luego de preguntarnos cuántos días nos quedaríamos y en qué lugar, chequearon la vacuna contra la fiebre amarilla, y ya está; nadie nos revisó la mochila ni nada. Todo muy rápido y con trato amable, característica que pronto veríamos, es típica en cualquier persona de este país.</p>
<p>En esta ciudad intentamos sacar dinero de un cajero pero éste se resistió, así que cambiamos los pocos reales que teníamos a dólares Guyanenses en una de las tiendas (chinas) que visitamos, lo cual resultó ser apenas&#8230; unos U$S 5. De eso, gastamos unos dos dólares en dos paquetes de galletitas que serían nuestro alimento ese día.</p>
<p>Ahora, sólo restaba buscar un lugarcito para hacer dedo.</p>
<p>No pudimos evitar algunas fotos con nuestros amigos de Boa Vista, quienes nos acompañaron hasta esa parte de la travesía.</p>
<p>Pero luego, el camino continuaba solos.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100803" src="/wp-content/uploads/2020/07/2.jpg" alt="Trotamundos Guyana2" width="1280" height="960" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/2.jpg 1280w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/2-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/2-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/2-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/2-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/2-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a></p>
<p>Varios fueron los autos que aminoraban la velocidad para leer nuestro cartel, pero la mayoría se dirigían a Brasil, ya que eran personas que iban a realizar sus compras a Lethem.</p>
<p>Aun así, algunos de ellos desviaron su camino para venir a preguntarnos qué estábamos haciendo, de dónde veníamos (aunque el cartel ya lo explicara) y de qué manera viajábamos.</p>
<p>También se detuvo gente de Guayana que sentía la curiosidad de hablar con estos turistas que levantaban el pulgar bajo la lluvia, porque sí, en Guyana al igual que en el norte de Brasil, está comenzando la época de lluvias… no si yo te digo, vamos al lugar más frío en invierno, al medio del Ecuador en verano, y en plena época de lluvias a Guyana donde la mayoría de la ruta es de tierra… somos unos vivos que da miedo.</p>
<p>Uno de aquellos curiosos, nos pareció tan simpático que nos lamentábamos que no tomara nuestro camino, se reía mucho y nos decía en repetidas ocasiones «hitchhiking&#8230; in this weather?!» («haciendo dedo con este clima?!») a lo que nosotros respondíamos «no choice..» («no hay otra opción»).</p>
<div id="attachment_100804" style="width: 1290px" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/07/3.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-100804" class="size-full wp-image-100804" src="/wp-content/uploads/2020/07/3.jpeg" alt="Trotamundos Guyana3" width="1280" height="720" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/3.jpeg 1280w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/3-300x169.jpeg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/3-500x281.jpeg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/3-768x432.jpeg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/3-600x338.jpeg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/3-747x420.jpeg 747w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a><p id="caption-attachment-100804" class="wp-caption-text">El cartel en la foto estaba en portugués pero del otro lado estaba en inglés</p></div>
<p>Hacer dedo en rutas Guyanenses no fue muy complicado en cuanto a los tiempos de espera; en el primer tramo esperamos alrededor de una hora, en la cual aprovechamos a comer parte de las galletitas que compramos, entendiendo también por qué eran las más baratas&#8230; se supone que eran galletitas estilo «María» pero eran tan desabridas que las bauticé Galletitas Gertrudis.</p>
<p>No se enojen, Gertrudis del mundo, no es nada contra ustedes, sino más bien contra su nombre.</p>
<p>Finalmente un camión se detuvo para llevarnos.</p>
<p>El monstruo metálico resultó ser un camión de guerra, de esos que se ven en las películas, con claraboya en el techo de la cabina y todo, por si tenés que salir por el techo a metralletar algunos enemigos.</p>
<p>Pero, si bien ya no se usaba para estos menesteres (menos mal), hay que reconocer que tener uno de estos monstruos es muy acertado en las carreteras Guyanesas.</p>
<p>Como yo andaba con el dedo mocho (me habían sacado los puntos el día anterior y no quería re-abrir la herida) preferí no subirme a la parte de atrás, donde iba Wa, si bien me moría por ir ahí, así que tuve que sentarme como una lady en la cabina, al lado de la acompañante del chofer.<br />
Ella y el chofer hablaban en un inglés que yo no lograba descifrar&#8230; ya sabía que esto podía pasar porque en Guayana se habla un inglés mezclado, sobre todo con “criollo” (ellos le llaman “kriol”), y otras lenguas nativas.</p>
<p>Aun cuando se dirigían a mí, y sabiendo que se esforzaban en hablarme en el inglés más limpio que podían, me costaba entenderles.</p>
<p>Mientras tanto, Wa iba saltando en la parte de atrás (no en modo “party hard” sino más bien en modo “¡help!”).</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100805" src="/wp-content/uploads/2020/07/4.jpg" alt="Trotamundos Guyana4" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/4.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/4-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/4-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/4-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/4-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/4-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Al final, en un momento que nos detuvimos, pedí para intentar subir atrás. Había que trepar por el costado del camión, subiendo por la rueda, y como yo no podía utilizar una mano fue algo difícil, pero la acompañante del chofer me calzó toda la mano en el traste y me empujó, así sin ningún pudor, y lo logré. Toda sonrojada, pero al menos estaba arriba.</p>
<p>El viaje en la parte de atrás fue más movido y sucio, por ende, más divertido.</p>
<p>Y supe que había sido una buena decisión haber elegido ir un tramo del viaje allá (aún si todavía no sabía cómo iba a bajar) cuando vi el atardecer que nos regaló la ruta de Guyana, en la parte de atrás de aquel camión de guerra.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100806" src="/wp-content/uploads/2020/07/5.jpg" alt="Trotamundos Guyana5" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/5.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/5-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/5-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/5-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/5-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/5-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>En este caso, se daba vuelta tortilla, lo importante no era el interior, sino el exterior.<br />
Mirábamos adentro del camión de guerra que se detuvo para llevarnos 100 kms, y veíamos puro barro y restos de mugre (sobre las cuales íbamos sentados).<br />
Pero si mirábamos para afuera este paisaje tan angelical y bello contrastaba con todo aquello que puede transmitir un transporte de Guerra.<br />
Lo único que lamenté, en ese momento, fue no haberme podido acercar al borde del camión para sacar la foto.<br />
Pero después lo pensé mejor&#8230; así como está, esas franjas que modeló el camión conducido por alguien que quiso ayudarnos desinteresadamente llevándonos unos kilómetros, son un recordatorio para no olvidar: nunca olvidar que todos los lugares se convierten en paraísos cuando descubrís la solidaridad en cada rincón del mundo.</p>
<p>Pero dejando la poesía de lado, hay que hacer mención a la ruta; es cierto que apenas recorrimos 100 kms en este camión, y que lo más difícil estaba por venir, pero este primer tramo fue algo así como la sala de espera de lo que vendría después.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/6.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100807" src="/wp-content/uploads/2020/07/6.jpg" alt="Trotamundos Guyana6" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/6.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/6-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/6-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/6-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/6-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/6-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Al ser época de lluvia, la ruta, que es de tierra, no sólo está llena de agujeros, sino que además esos agujeros están rellenos de agua&#8230; y no sólo los agujeros, había zonas donde realmente tuvimos que atravesar densidades similares a lagos para poder continuar.</p>
<p>Y claro, llovía y dejaba de llover a cada rato.</p>
<p>El paisaje era bastante monótono y no se veía a nadie alrededor; de hecho sólo nos cruzamos dos motos en la ruta, un camión, y un señor a caballo.</p>
<p>Y hablando del camión que nos cruzamos, menos mal que así fue porque cuando la noche cayó, el camión en el que íbamos sufrió una avería que lo hizo detenerse en medio de la ruta, justo en la parte más selvática del trayecto.</p>
<p>Y ésta, señoras y señores, fue la primera vez que empujamos un camión.</p>
<p>Yo pensaba que no iba a servir de nada, pero realmente se movió, lo cual me dejó el orgullo bastante risueño.</p>
<p>De todas formas, el camión necesitaba una fuerza más powerful para arrancar, y ahí fue cuando entró en escena este camión que asomó sus luces en frente nuestro. Con ayuda de una cinta muy fuerte y un par de ganchos, nuestro camión guerrero salió roncando y echando humito nuevamente.</p>
<p>Sobre las 21:00 hs llegamos a las afueras de Annaí, y pusimos la carpa en un quincho lleno de ganchos para colocar múltiples hamacas.</p>
<p>Resulta que donde nos estábamos quedando era un descanso de camioneros, así que había baños con duchas, y estos espacios techados para que los conductores pudieran relajarse y pasar la noche allí. También había un lugar para comer y un supermercado chico, así que compramos algo de tomar y nos comimos las últimas galletitas Gertrudis que nos quedaban junto con el refresco que habíamos comprado.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/7.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100808" src="/wp-content/uploads/2020/07/7.jpg" alt="Trotamundos Guyana7" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/7.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/7-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/7-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/7-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/7-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/7-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Fue en este parador de camioneros donde empezamos a descubrir los gustos musicales de la población de Guyanas, pero esto no sucedió sino hasta la mañana siguiente cuando nos despertámos al ritmo de un potente reggae que nos llenaba los oídos de Jamaica.</p>
<p>Seguimos nuestra ruta, caminando, buscando un buen lugar para hacer dedo y encontrar alguien que pudiera llevarnos los casi 700 kms que nos separaban de Georgetown, la capital de Guyanas.</p>
<p>Alrededor nuestro se divisaban casitas que se perdían en la inmensidad verde y de varias salía música reggae. Además, era muy común que tuvieran esa especie de quincho redondo en el jardín, igual que en el que habíamos pasado la noche.</p>
<p>De repente, de adentro de una de ellas sale corriendo un hombre, la alegría del vino pintada en el rostro y la botella en la mano izquierda, mientras con la derecha nos saludaba.</p>
<p>Cuando se acercó a hablarnos, el vino se hizo todavía más presente en el aire.</p>
<p>Estaba muy interesado en nosotros, y apenas le entendíamos algunas palabras, porque entre el inglés mezclado y los efectos del alcohol, digamos que su capacidad de habla estaba un poco limitada, al menos para nuestros oídos.</p>
<p>Pero una frase pudimos entenderla bien, no sólo por el énfasis que puso el señor en pronunciarla, sino además por la repetida cantidad de veces que la dijo, y acá se las dejo traducida: «¿Caminando? ¿No le tienen miedo al Jaguar?».</p>
<blockquote><p><strong>¿Qué jaguar señor, de qué nos está hablando?, pensábamos nosotros.</strong></p></blockquote>
<p>Resulta que nos enteraríamos luego que esa zona es territorio de nativos y del jaguar, así que es muy común encontrárselos si uno se adentra en la ruta. Claro, en auto no pasa nada, pero caminando era otro el cantar.</p>
<p>Al poco rato apareció otro señor que nos ofrecía pasar la noche en su casa y mañana nos llevaría a Linden, la ciudad anterior a Georgetown, pero nosotros planeábamos llegar ese mismo día a la capital o al menos a la ciudad anterior, así que rechazamos su oferta.</p>
<p>Además, tampoco logramos entendernos mucho con el y no nos quedaba claro si nos quería cobrar o no (a lo cual iría frito porque si teníamos 3 dólares en el bolsillo era mucho).</p>
<p>Media hora demoramos en sacarnos de encima al señor borracho para poder seguir caminando.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/8.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100809" src="/wp-content/uploads/2020/07/8.jpg" alt="Trotamundos Guyana8" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/8.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/8-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/8-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/8-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/8-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/8-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Todavía no habíamos encontrado un buen lugar para hacer dedo cuando sentimos el motor de un auto y decidimos hacerle dedo.</p>
<p>El auto para. Otro auto se detiene detrás.</p>
<blockquote><p><strong>El conductor del primer auto nos dice que puede llevarnos siempre y cuando no llevemos drogas ni armas encima.</strong></p></blockquote>
<p>Que nos pregunte si teníamos drogas me pareció entendible (no es la primera vez que un conductor lo hace) pero ¿armas?</p>
<p>Finalmente, nos hace subir al auto que se había detenido atrás el cual estaba conducido por dos empleados del primer conductor, y antes de que cerremos la puerta del auto nos dice que él va hasta Georgetown pero sólo nos va a llevar hasta el cruce de «nosequé» (no le entendimos) porque después el camino se volvía muy peligroso y no quería hacerse responsable de nosotros.</p>
<p>Duramente sincero el señor.</p>
<p>Así que, a todo ritmo con el reggae, empezamos a recorrer la ruta más complicada que vimos jamás.</p>
<h5><strong><u>SAFARI HACIA GEORGETOWN</u></strong></h5>
<p>La ruta iba adquiriendo matices cada vez más salvajes, y si bien el barro se hacía cada vez más intransitable, el cambio drástico se dio a partir de una rápida parada en una reserva natural llamada Iwokrama donde nos revisaron el pasaporte y nos elogiaron los ojos (por muy raro que eso suene).</p>
<p>En este punto creemos fue donde el señor iba a dejarnos porque luego el camino se volvía más peligroso, pero al final, decidió llevarnos con él.</p>
<p>Y vaya que entendimos por qué tenía miedo.</p>
<h5><strong><u>UN POCO DE HISTORIA, A ORILLAS DEL ESEQUIBO </u></strong></h5>
<p>Pero déjenme contarles primero, que para seguir camino por la ruta y llegar a Georgetown, es necesario utilizar un ferry gratuito puesto allí por el Estado. Cualquier podía subir, ya sea con vehículo o no, y cruzar al otro lado.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/9.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100810" src="/wp-content/uploads/2020/07/9.jpg" alt="Trotamundos Guyana9" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/9.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/9-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/9-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/9-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/9-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/9-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Mientras esperábamos que el ferry llegara, el señor que nos llevaba nos dió Coca Cola y agua, y se acercó a charlar con nosotros (no se olviden que el va manejando otro auto). Nos preguntó si teníamos comida, en caso que tuviésemos que quedarnos a dormir en la ruta, a lo que respondimos que sí (teníamos todavía galletitas Gertrudis) y aprovechamos a hacerle algunas preguntas sobre Guyana, entre ellas, qué era lo que pasaba entre Guyana y Venezuela, ya que el límite entre estos países figuraba puntuado en los mapas.</p>
<p>Nos explicó un poco la situación: el límite entre los países se había definido en el Tribunal Arbitral de París, el 3 de Octubre de 1899; en aquel Tribunal participó un abogado estadounidense llamado Severo Mallet-Prevost, siendo el representante de la defensa de Venezuela (la postura de Venezuela mantenía que el límite entre los dos países era el río Esequibo, el mismo que estábamos intentando cruzar ahora). Sucede que, después de la muerte de este abogado en 1949 su representante legal hace público un documento escrito y firmado por el mismo Mallet el cual debía ser dado a conocimiento luego de su defunción, según específicaba en su testamento. En esta carta Mallet explica que otros integrantes del tribunal no estaban actuando como jueces imparciales, sino que estaban presionando para aceptar la postura británica. Según explica, estos jueces habrían tenido este cambio de postura luego de realizar una visita a Londres.</p>
<p>El hecho público de este documento es lo que reabre la causa según el punto de vista Venezolano, y por esto es que los límites entre Guyana y Venezuela permanecen indefinidos a día de hoy.</p>
<p>Como ya estamos acostumbrados a ver, la corona británica mete sus narices en lejanas latitudes.</p>
<p>Y nosotros… sí, logramos cruzar el río.</p>
<h5><strong><u>LA RUTA CONTINÚA </u></strong></h5>
<p>Al otro lado del agua, volvimos a encontrarnos con la ruta embarrada.</p>
<p>Y ahora sí, acá es donde las cosas comenzaban a complicarse.</p>
<p>La ruta se volvía cada vez más intransitable, más barrosa, y más salvaje. Especialmente en una parte en donde comenzamos a ver autos detenidos, semi enterrados en el barro. Hasta este momento, siempre pudimos pasar a un ladito y seguir andando, pero esto cambió drásticamente cuando lo que estaba enterrado, atravesado en medio de la ruta, era un camión enorme… uno o dos.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/10.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100811" src="/wp-content/uploads/2020/07/10.jpg" alt="Trotamundos Guyana10" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/10.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/10-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/10-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/10-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/10-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/10-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Tuvimos la suerte que el señor que iba en la camioneta delante de nosotros era una especie de Rambo-McGyver y llevaba una motosierra, así que nuestros autos se detuvieron y allá fue el con sus dos ayudantes a cortar arboles para ayudar a desenterrar el camión trancado; luego de esto, se detuvo un poco más adelante y comenzó a ayudar a todos los demás camiones y autos que estaban atascados.</p>
<p>Y no sólo fue el, mucha gente estaba en este tramo de la ruta, ayudando a todos aquellos que se quedaban trancados.</p>
<p>A nosotros nos tenía impresionados la solidaridad que se respiraba en el ambiente, ya que estas eran personas que se detenían para ayudar a las demás, como nuestro conductor, sin ánimos de ser retribuídos por ello.</p>
<p>Y déjenme decirles que esta característica no es una aislada en la gente de Guyana, de hecho, es una de las cosas lindas que nos llevamos de este país; la solidaridad y amabilidad de su gente.</p>
<blockquote><p><strong>Todas las personas corrían de acá para allá, con sus ropas manchadas, y los pies descalzos enterrados en el barro.</strong></p></blockquote>
<p>Mientras esperábamos el retorno del señor de la motosierra y sus compañeros (no quisimos ser estorbo para ellos metiéndonos en medio intentando ser útiles), tuve la genial idea de bajar del auto&#8230; y me quedó muy claro por qué la gente andaba descalza.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/11.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-100812 alignright" src="/wp-content/uploads/2020/07/11.jpg" alt="Trotamundos Guyana11" width="503" height="671" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/11.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/11-225x300.jpg 225w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/11-375x500.jpg 375w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/11-315x420.jpg 315w" sizes="(max-width: 503px) 100vw, 503px" /></a></p>
<p>A estos superhéroes de la ruta les llevó aproximadamente una hora liberar a aquellos que habían caído en las garras del barro, pero luego de esto, continuamos con el viaje.</p>
<p>Viaje que se estaba pareciendo al safari más salvaje que hayamos tenido en la vida&#8230; de hecho, hasta paramos en algunas oportunidades para buscar animales que los conductores creyeron ver, entre ellos, una harpía. Lamentablemente, nunca llegamos a corroborar estos posibles avistamientos.</p>
<p>Luego de realizar una bien merecida parada para comer algo en una especie de parador en el camino, después de haber pasado la parte complicada y selvática, seguimos viaje, para detenernos luego en Mabura, un pueblo en donde tuvimos que pasar por la policía para que chequeara nuestros pasaportes.</p>
<p>El policía, sumamente simpático, al escuchar que el conductor de la camioneta le explicaba que nosotros éramos de Uruguay y estábamos caminando bajo la lluvia en la ruta cuando él nos levantó (sí, con todo ese melodrama lo dijo) nos dijo la frase que ya habíamos escuchado antes pero de una boca con olor a vino&#8230; «¿caminando? ¿Y no le tienen miedo al Jaguar?». Le explicamos que no vimos ni un jaguar, y nos propone salir a caminar unos minutos a la ruta de nuevo, y seguro veríamos uno. Entre risas y recomendaciones de películas que no pudimos entender, nos despedimos del policía, quien nos advirtió muchas veces que no volviéramos a caminar por la ruta solos porque «esto es Guyana» y había muchos ladrones y asesinos. No sería la primera vez que escucharíamos esa frase haciendo alusión al supuesto peligro de Guyana, pero nos hizo particular gracia escuchar sus palabras mientras le dábamos una ojeada a una cartulina que colgaba en la pared de la oficina policial donde mostraba los últimos robos y asesinatos acontecidos en ese pueblo durante todo el 2018 y lo que iba del 2019&#8230; y correspondían a un asesinato y un robo. Nada más.</p>
<h5><strong><u>Y FINALMENTE, LLEGAMOS A GEORGETOWN</u></strong></h5>
<p>Finalmente, los kilómetros que nos separaban de la capital correspondían ya a un número decimal, y los recorrimos en el otro auto, el de la persona que eligió llevarnos en primer lugar.</p>
<p>Nos sorprendimos de escuchar a Cat Stevens, y otros oldies cuando entramos a su auto, en vez del ya típico reggae.</p>
<p>Porque sí, además del reggae, el segundo tipo de música que más se escucha en Guyana, son los oldies&#8230; seguro que no te la veías venir. Nosotros tampoco.</p>
<p>A la altura de Linden es donde comienza a aparecer el asfalto en la ruta, y continúa hasta Georgetown, e incluso más allá, hasta la frontera con Surinam.</p>
<p>Uno pensaría que esos 700 kms que separan Lethem de Linden, sin asfalto, son algo así como el rito de iniciación, y sólo aquellos pocos valientes que logren atravesarlo, llegarán a las ciudades principales.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/07/12.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-100813" src="/wp-content/uploads/2020/07/12.jpg" alt="Trotamundos Guyana12" width="800" height="600" srcset="https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/12.jpg 800w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/12-300x225.jpg 300w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/12-500x375.jpg 500w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/12-768x576.jpg 768w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/12-600x450.jpg 600w, https://www.sociedaduruguaya.org/sitio/../wp-content/uploads/2020/07/12-560x420.jpg 560w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p>Por más información sobre otros viajes y contacto con los trotamundos uruguayos:</p>
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