1 Oct '11

Sociedad Uruguaya

Intendenta y representante del BID recorren colector centenario

La intendenta Ana Olivera y la representante en Uruguay del BID, Tracy Betts, recorrerán el lunes 3 de octubre un centenario colector de saneamiento ubicado bajo la avenida Rondeau.

La recorrida comenzará a la hora 9 en un registro de inspección ubicado en avenida Rondeau y Galicia. Luego de recorrer los 1.416 metros de este colector y un corto tramo de construcción más reciente -ubicado en la rambla Sur- el periplo finalizará en la estación de bombeo La Cumparsita, en las inmediaciones del Cementerio Central.

El colector en túnel de la avenida Rondeau fue construido entre 1903 y 1906, horadado en la propia roca del subsuelo de Montevideo a profundidades que superan los 30 metros cuando pasa por debajo de la avenida 18 de Julio.

Durante las primeras épocas de desarrollo del saneamiento de Montevideo (red de Arteaga) el vertimiento de las aguas servidas se hacía directamente a la bahía de Montevideo o hacia la costa sur, según el caso, sin ningún tipo de tratamiento. Ello fue provocando problemas de contaminación que en general no eran vistos como graves, en función de que no existía demanda de la sociedad para mantener la calidad de las aguas superficiales.

En esa época se seguían los paradigmas aplicados a nivel mundial en la llamada etapa sanitarista de desarrollo del drenaje urbano. El principal objetivo era el cuidado de la salud pública mediante la evacuación rápida de las aguas cloacales y pluviales hacia los cuerpos receptores, de manera de minimizar el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión hídrica. No se prestaba atención a otras cuestiones y consecuencias ambientales derivadas. Y era natural que así fuera, ya que en particular durante el siglo XIX, las ciudades estuvieron sometidas a acelerados procesos de urbanización y fueron azotadas por graves problemas epidemiológicos. Sin embargo, la construcción del Puerto de Montevideo y la necesidad de mantener “limpias” sus dársenas vino a cambiar ese estado de situación, por lo menos en lo que respecta a la bahía.

Esa obra planteó diversos desafíos técnicos, entre los cuales no fue menor la necesidad de ejecutar obras para evitar el desagüe de caños maestros y aguas pluviales en la bahía y obtener el saneamiento del Puerto.

El proyecto debía resolver situaciones consolidadas, como la existencia de la estación del Ferrocarril Central del Uruguay y la vía que la conectaba con la Estación Bella Vista (1871), la existencia de terrenos muy bajos ubicados, la llegada a la bahía de un entubamiento por la calle La Paz, a la altura de la calle Río Branco, la existencia de desagües ubicados más al Norte, como los existentes en La Aguada y Arroyo Seco.

La complejidad del problema planteado hizo que el proceso de proyecto de los nuevos colectores requeridos fuera prolongado y caracterizado por durísimas polémica. Se manejaron distintas alternativas, pero finalmente se impuso una solución consistente en construir dos colectores principales, que interceptaran los desagües a la bahía de los colectores de Arteaga.

El proyecto incluyó:

* un interceptor de 3.370 metros de extensión, que naciendo en la esquina de las calles Juncal y 25 de Agosto, bordeaba por el norte la península donde está asentada la Ciudad Vieja y desaguaba en la costa sur a la altura de la rambla sur y la calle Guaraní.

* un colector de 3.200 m de extensión ubicado por la Av. Rondeau y la calle H. Gutiérrez Ruiz (ex – Ibicuy), que descargaba en la costa sur a la altura de la calle Paraguay. Su primer tramo, de 1.784 m de longitud, fue previsto para funcionar como interceptor de los colectores de Arteaga que vertían en la bahía entre las calles Gral. Aguilar y La Paz. El tramo final, de 1.416 metros, constituye un emisario y fue construido en túnel excavado en la propia roca.

A partir de la realización de las obras comprendidas en la Etapa II del Plan de Saneamiento Urbano (PSU II), se eliminaron los desagües directos de esos interceptores a la costa sur, para desviarlos mediante estaciones de bombeo y un gran colector interceptor hacia el emisario subfluvial de Punta Carretas para su disposición final en el Río de la Plata a importante distancia de la costa.

Estos dos grandes interceptores no pertenecen a la Red de Arteaga (aunque se ubican en su zona) ni fueron construidos por la Empresa de Caños Maestros (responsable de dicha red). Su ejecución implicó la demolición de varios colectores que había realizado esa firma, lo que dio motivo a diversos reclamos pues tenía la concesión del servicio de alcantarillado y cobraba su trabajo según las conexiones que efectuaba. En alguna medida fueron atendidos.

La idea de ejecución de un túnel que atravesando la cuchilla de la Av. 18 de Julio pudiera conducir las aguas servidas y parte de las pluviales (sistema unitario) hasta la costa Sur para su desagüe lejos del nuevo Puerto fue planteada por el Dr. Manuel B. Otero, de la Comisión de Estudios del Puerto, y recogida en el proyecto definitivo realizado por el ingeniero francés Adolfo Guérard , coproyectista de las obras del Puerto), quedando de lado diversos anteproyectos como el planteado por el ingeniero uruguayo Juan Monteverde. Este discutió acaloradamente la conveniencia de la solución adoptada, ya que para su buen funcionamiento se requería la ejecución de rellenos en las zonas más bajas de la ciudad y obras complementarias que permitieran el desagüe futuro de otras zonas de Montevideo que comenzaban a poblarse aceleradamente.

Si bien los argumentos de Monteverde comprendidos por muchos de sus opositores, estos pensaban que las obras complementarias no podían ser de cargo del Puerto y que podrían realizarse a posteriori, una vez contratados los trabajos de construcción. Con gran visión de futuro, Monteverde vaticinó que las obras, rellenos y estudios no se harían, como efectivamente ocurrió, que la situación se consolidaría y que tendría efectos perjudiciales para los desagües pluviales de la zona de La Paz y Av. del Libertador.

El proyecto seleccionado incluyó entonces un colector que naciendo en el barrio Arroyo Seco (calle Gral. Aguilar) conducía las aguas servidas hasta el Río de la Plata por la Av. Gral. Rondeau y H. Gutiérrez Ruiz). Fue ejecutado en parte a cielo abierto y luego, desde el cruce con la calle Cerro Largo, en la modalidad de túnel excavado en la roca granítica.

Fue construido por la empresa argentina Vicente Scala, por contrato que se firmó en el año 1903. La obra en lo fundamental estuvo finalizada en el año 1906, en el plazo convenido, pero dificultades económicas obligaron al traspaso del contrato a la firma “La Constructora Uruguaya S.A.” que no concluyó totalmente los trabajos de los interceptores mencionados y sus aliviaderos hasta el año 1911. El director de obra fue el Ing. E. Katzenstein, nacido en Alejandría y formado en Europa.

La galería en túnel fue horadada en la roca granítica trabajando desde ambos extremos mediante el uso de dinamita. El 28 de setiembre de 1906 se produjo la conjunción de los dos frentes de trabajo.

Con el tiempo se constituyó en uno de los colectores principales de la red de alcantarillado, dando desagüe a través de él a áreas que superan en el triple en superficie la previsión inicial realizada en oportunidad de su proyecto.

El túnel tiene forma de ovoide con banquina de 3,00 m de ancho por 3,65 m de altura mínima. La banquina, diseñada para conducir el caudal de tiempo seco, tiene 1.15 m de profundidad y 1.70 m de ancho, y fue terminada al igual que las soleras con revoque de mortero de cemento portland. En cambio el techo es de roca virgen, tal cual fue excavada, salvo en algunas partes donde el material estaba descompuesto o existían grandes filtraciones, donde la bóveda se revistió con ladrillo. El túnel presenta dos únicos accesos de 27 metros de profundidad a la altura de las calles Mercedes y Canelones. En Plaza Cagancha, su profundidad supera los 30 m de profundidad.

Debido a la magnitud e importancia del túnel, en el año 2005 la Asociación de Ingenieros del Uruguay lo incluyó entre las cien principales obras de ingeniería construidas en el país.

Sin perjuicio de la “hazaña” constructiva que implicó su ejecución en el propio granito del subsuelo de Montevideo con los elementos disponibles en aquella época y de la importancia de esta obra en el sistema de saneamiento de la ciudad, en definitiva constituyó una solución de compromiso que buscó aminorar las obras complementarias de aquellas propiamente portuarias.

En efecto, en la memoria justificativa del proyecto del ingeniero Guérard se establece que su objeto -al igual que el interceptor que bordea la Ciudad Vieja- no era la extensión del saneamiento existente, sino simplemente el establecimiento de colectores necesarios para arrojar fuera del Puerto, al sur de la ciudad, las aguas cloacales que de otra forma irían a las dársenas.

En cambio la idea del Ing. Juan Monteverde y otros connotados técnicos de la época era permitir el saneamiento del Puerto teniendo en vista el saneamiento de la creciente ciudad. La discusión generada fue muy dura y llevó a posiciones “cerradas” por parte de alguno de los protagonistas. Por ejemplo el ingeniero alemán E. Kummer, director de las obras del Puerto y coproyectista de ellas, expresó en el año 1902, para sostener su posición favorable al proyecto Guérard, “que pasarán más de 30 o 40 años antes de que se hicieran obras de saneamiento del otro lado del Arroyo Seco”. No pasaron más de dos años para que la propia Empresa de Caños Maestros realizara algunas obras al norte del Arroyo Seco (contrato de abril de 1904) y en la década de 1920 la Intendencia Municipal completó todo el saneamiento de su cuenca.

 

Lamentablemente, las críticas del Ing. J. Monteverde no fueron atendidas más que muy parcialmente y. como él lo vaticinara, las “obras proyectadas tendrán como consecuencia inevitable que en un futuro no lejano se deberá construir un nuevo colector principal o resultará la contaminación de las aguas del Puerto y de la bahía”.

El nuevo colector fue previsto en el año 1922 por el “Plan General de Obras para la Ciudad de Montevideo”, también conocido como “Plan Maggiolo”, pero diversas circunstancias llevaron a que nunca se ejecutara y la inevitable consecuencia fue la aparición de los problemas de contaminación previstos y el persistente agravamiento de problemas de inundaciones en las zonas bajas de Av. Libertador y La Paz y adyacencias (que databan de la propia época en que se urbanizó el área).

Recién con el Plan Director de Saneamiento de Montevideo, realizado entre los años 1992 y 1996, se volvieron a analizar los problemas indicados y se diseñaron obras (compuertas en el tramo superior del colector de la Av. Rondeau) cuyos objetivos principales fueron:

* evitar vertimientos de aguas servidas a la bahía en tiempo seco;

* secundariamente, reducir las afectaciones de las lluvias en las zonas bajas, evitando desbordes de la red principal para lluvias de período de retorno iguales o inferiores a un año. Su construcción fue encarada en el marco de la tercera etapa del Plan de Saneamiento Urbano PSU III.

El saneamiento

Los Planes de Saneamiento Urbano (PSU), financiados parcialmente por el Banco Interamericano de Desarrollo, comenzaron a ejecutarse en el año 1981. Transcurridos 30 años y finalizadas tres etapas (PSU I, PSU II, PSU III), han permitido descontaminar la costa de Montevideo, recuperar las playas para el disfrute de los habitantes de la ciudad y turistas, mejorar la situación de la bahía y cursos de agua urbanos, aumentar la cobertura del servicio de alcantarillado, mejorar la gestión del servicio, entre otros aspectos.

Actualmente se encuentra en ejecución una cuarta etapa (PSU IV), que permitirá completar la descontaminación de la Bahía, mejorar la calidad de la playa del Cerro y preservar la costa y playas de la costa oeste, y llevar redes de colectores a barrios donde reside población de clase trabajadora. Incluye la construcción de un segundo emisario subfluvial, que ingresará 2.100 m en el Río de la Plata a partir de la Península de Punta de Yeguas.

Montevideo fue la primer ciudad de Latinoamérica que contó con una red de saneamiento. Gracias a los PSU, fue la primer capital litoral del mundo que obtuvo la certificación ISO 14001 por la gestión ambiental de sus playas más concurridas (2005), será la primer ciudad en contar con 100% de su saneamiento con disposición final adecuada (2015), y se espera que sea la primer ciudad de América del Sur con 100% de cobertura de saneamiento (2025).

De esta forma, Montevideo seguirá siendo primera en calidad de vida de su gente. Reconociendo este hecho, en el año 2009 el BID editó un trabajó, “Montevideo, estudio de caso”, cuyo exordio indica: “Montevideo, campeona regional del saneamiento”, y continúa, “Montevideo tiene una historia imbatible en saneamiento”.

Fuente Contenido e Imagen: Intendencia de Montevideo. www.montevideo.gub.uy

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