PCU: Roberto Conde aporta “su firme definición y práctica antimperialista”
14 Abr '16

Sociedad Uruguaya

PCU: Roberto Conde aporta “su firme definición y práctica antimperialista”

pcuEl Partido Comunista del Uruguay (PCU) definió sus ejes de acción política para los próximos meses.

Resolución Política del Comité Central del PCU: “Mártires de la 20°”.

Realizamos esta reunión del Comité Central del PCU en un momento clave de la historia de la humanidad. En nuestro XXX Congreso de noviembre de 2013 caracterizamos la situación como de “crisis estructural del capitalismo”, y ratificamos esta definición en las sucesivas resoluciones políticas del Comité Central, en especial las de octubre y diciembre del año pasado. Vivimos la profundización de esa crisis, está en marcha el ajuste global más grande de la historia de la humanidad para que el costo lo paguen los pueblos, para ello es la contraofensiva política e ideológica del imperialismo y las oligarquías nacionales, y por ello, enfrentamos una agudización de la lucha de clases.

Hay que señalar con claridad que es el capitalismo lo que está en crisis. El sistema que cuestionamos y contra el cual luchamos y lucharemos. Quienes defienden este sistema, y son responsables de su conducción, intentan reducir la crisis a sus efectos y diluir la responsabilidad en los gobiernos y fuerzas políticas que en realidad la enfrentan, sobre todo en América Latina.

Tenemos que asumir, colectivamente, la dimensión del desafío que enfrentamos. Lo que está impactando al mundo, la región y también a nuestro país es una de las crisis más vastas de la historia de la humanidad. Los riesgos son enormes pero también lo son las posibilidades de avanzar.

Es desde ese punto de partida, fundamental, que realizamos nuestro análisis político y la definición de las tareas para enfrentar esta realidad, y hacerlo, logrando una síntesis superadora que la transforme y permita reafirmar la perspectiva de avanzar en democracia.

A esas tareas convocamos a las y los comunistas y a todas y todos los militantes de la izquierda y el movimiento popular uruguayo. Tenemos que poner en la cancha todo lo acumulado por nuestro pueblo para avanzar, con menos no alcanza.

¿Qué crisis?

Vivimos la crisis del capitalismo en su forma actual de existencia real: el imperialismo; con el predominio del capital financiero sobre el productivo, de las grandes empresas trasnacionales, con el reparto del mundo como escenario de especulación y el peligro para la paz y la propia existencia de la vida y del planeta que esto conlleva. La crisis afecta a todas las dimensiones de la actividad humana, es económica, es energética, es ecológica, es política, es ideológica, es ética. Dijimos y reiteramos: lo que está en crisis es el capitalismo como propuesta civilizatoria de una clase para hegemonizar a la humanidad.

Es una crisis de superproducción de mercancía y de capital, orgánica y multidimensional y tiene su raíz en la economía. El sistema está enfrentando graves dificultades para la reproducción simple del capital y no puede garantizar la reproducción ampliada del mismo. Hay demanda real pero no hay demanda solvente.

El presente, y todas las proyecciones conocidas, muestran un estancamiento de los principales centros de la economía capitalista. En medio de esto se conoce la filtración denominada “Panamá Papers”, que hace visible los mecanismos perversos utilizados por los ricos y poderosos del mundo para evadir el pago de impuesto o lavar dinero. Todo esto mientras la UNICEF alerta sobre la muerte de más de 20 mil niños al día de causas evitables. Este es el verdadero rostro del capitalismo: garantizar la ganancia y el lucro, a cualquier costo, con su contracara de miseria y pobreza. El capitalismo es concentración de la riqueza y desigualdad, está en su génesis, es lo que produce.

Dar este debate en la izquierda, en el movimiento popular y con todo nuestro pueblo, es una tarea práctica esencial. Nunca la crisis fue tan vasta ni tan clara. Nunca fue tan urgente y necesario construir, prácticamente, una alternativa revolucionaria, superadora del capitalismo.

Las dificultades que enfrentamos, en el mundo, en el continente y en Uruguay, tienen que ver con el retraso en la construcción de la fuerza social capaz de concretar esa alternativa. Son insuficientes para los desafíos de la etapa los niveles de elaboración teórica y política de una alternativa y los niveles de construcción del bloque histórico político y social de los cambios. Es nuestra responsabilidad contribuir a superarlos y este será uno de los centros del debate hacia nuestro XXXI Congreso.

América Latina y la lucha de clases

En nuestro continente, fruto de la debacle del neoliberalismo y de la acumulación de la lucha popular, social y política, se construyó el principal espacio de avance post neoliberal.

En esta década larga de gobiernos progresistas y de izquierda se lograron avances muy importantes para nuestros pueblos. América Latina es hoy más democrática. Concebimos la democracia como un proceso social permanente de construcción de libertad e igualdad. Esa democracia es la que están atacando. La democracia como construcción social y política colectiva. La democracia como instrumento del cambio social.

Fruto de los gobiernos de izquierda y progresistas y de la lucha de nuestros pueblos, millones de latinoamericanos han salido de la pobreza, millones accedieron a la salud, millones dejaron de ser analfabetos, millones accedieron a la educación terciaria, millones han accedido a la ciudadanía.

Las derrotas de distinta profundidad y dimensión sufridas en Argentina, Venezuela, Bolivia, y el intento de golpe de Estado en Brasil, que no otra cosa es la destitución sin causa probada de la presidenta Dilma Rousseff, democráticamente electa, expresan la dimensión de la contraofensiva imperialista.

Las fuerzas de izquierda, progresistas y los pueblos del continente enfrentan el impacto material de la crisis del capitalismo y también los límites de cualquier proceso transformador en el marco de una forma de producción hegemonizada por el capitalismo. Los procesos de transformación en cada uno de los países y el proceso de integración continental, clave para cualquier cambio profundo, no lograron avanzar en cambios en las relaciones de producción y en la transformación popular de la matriz productiva de nuestros países. También es insuficiente el nivel de amplitud alcanzado en la unidad política y social de los pueblos. A ello deben unirse falencias en la gestión de gobierno y fenómenos de corrupción. Y también las enormes dificultades para generar una síntesis política e ideológica en nuestros pueblos de los avances conquistados.

Todo ello, a nuestro entender, configura una tendencia de rendimiento decreciente del progresismo como alternativa post neoliberal, en términos económicos, políticos e ideológicos.

Asumir esta realidad no implica de ninguna manera una postura derrotista. No hay ningún fin de ciclo. Hay una nueva etapa de lucha que se debe enfrentar con unidad, con iniciativa política y con la construcción de una perspectiva estratégica común que incorpore, necesariamente, el horizonte superador del capitalismo.

Es por ello que destacamos en el continente, el avance, a pesar de todo, del proceso de paz en Colombia y el complejo proceso de normalización de relaciones entre Cuba y EEUU. La defensa de la democracia, la paz y de la Revolución Cubana y sus conquistas, son una primera línea para contrarrestar con pueblos unidos y luchando la contraofensiva imperialista. Y también la respuesta popular que se esboza en Argentina a la salvaje restauración neoliberal del gobierno oligárquico de Macri y muy especialmente la lucha de masas en Brasil, con las organizaciones populares y políticas, el bloque histórico político y social, defendiendo la democracia y los cambios en las calles. Ese es el camino.

Uruguay: el momento político

Uruguay, aún en medio de la crisis del capitalismo creció, pero redujo mucho su ritmo de crecimiento. El PBI de nuestro país creció 1% el año pasado. Además de la caída de los precios de nuestros principales productos de exportación y la retracción de los mercados más importantes para ellos, hay algunos elementos adicionales que explican este desempeño: la inversión cayó un 7.7% el año pasado y prácticamente se estancó el consumo, tiene un crecimiento del 0.3%, en su mayoría explicado por el consumo del Gobierno.

La pobreza no aumentó, se mantuvo en el mismo nivel del año anterior, eso habla muy bien del sistema de protección social y de las conquistas sociales alcanzadas en estos diez años. Pero aumentó la desigualdad, hubo una redistribución negativa del ingreso y disminuyó el peso de la masa salarial en el PBI. A ello hay que agregarle la persistencia de una inflación superior al 10% por segundo mes consecutivo.

Destacamos las afirmaciones públicas del presidente de la República, compañero Tabaré Vázquez, afirmando que la salida es “igual a la de 2008”, es decir manteniendo la inversión social, defendiendo el salario y la negociación colectiva y con más inversión pública. También el respaldo expresado a las leyes impulsadas por el movimiento popular y tomadas por la Bancada del FA.

En este momento es imprescindible reafirmar que la contradicción principal es entre el país productivo con justicia social o más dependencia y restauración neoliberal. Y esa contradicción se concreta políticamente en dos proyectos de país y dos bloques históricos políticos y sociales que los expresan e impulsan.

Hay dos caminos para enfrentar los impactos de la crisis del capitalismo. El que propone el capital y sus expresiones políticas y sociales, de ajuste y de más desigualdad; y el que promueve el bloque político histórico y social de los cambios: la salida es con más democracia y más justicia social.

Uruguay tiene, fruto de la acumulación histórica de nuestro pueblo, algunos elementos peculiares que nos colocan en mejor situación para desplegar la lucha. El principal es la construcción de herramientas unitarias.

Defender la unidad del pueblo es, a la vez, garantía de resistencia al impacto de la crisis del capitalismo y la ofensiva de la derecha, y requisito para avanzar en una perspectiva emancipadora. Unidad de las herramientas sociales, el PIT-CNT, la FEUU, FUCVAM, ONAJPU y todas las organizaciones surgidas al calor de las luchas por derechos, especialmente a nivel juvenil y barrial. El Frente Amplio, expresión política de la unidad del pueblo. Y unidad entre los distintos componentes, sociales y políticos, del bloque de los cambios. Y unidad también con la gestión de gobierno, que es del Frente Amplio y de su programa.

En 2014 obtuvimos una enorme victoria popular, derrotando la restauración neoliberal, el proyecto reaccionario de bajar la edad de imputabilidad, logrando el tercer gobierno nacional con mayorías parlamentarias, seis intendencias y decenas de municipios.

En el complejo campo de la lucha política e ideológica, fruto de errores propios y de dificultades objetivas, vivimos una ofensiva feroz de la derecha y de los medios de comunicación como instrumento de acción política privilegiada,

Sin embargo, con una línea de debate político e ideológico, de potenciar la unidad, y de llevar la lucha política a todos los terrenos, hemos logrado empezar a revertir esta situación.

El gobierno ha recuperado la iniciativa política, ha aumentado su capacidad de incidir en la realidad, lanzó el Sistema Nacional de Cuidados, el Diálogo Social y ha salido a dialogar con nuestro pueblo. Derrotamos a la derecha y el divisionismo en las elecciones para representantes sociales en el Directorio del BPS, con victorias del PIT-CNT y la ONAJPU. El Frente Amplio ha salido a la cancha y lanzado su movilización política hacia las elecciones internas del 29 de mayo, recorriendo el país, dialogando con nuestro pueblo y movilizando a nuestra fuerza política. La Bancada Parlamentaria del FA está impulsando un conjunto de iniciativas legislativas que recogen reclamos populares y que nos ponen en ofensiva. Homenajeamos con un gran acto popular los 10 años del hallazgo de los restos de Chávez Sosa. Enfrentamos con miles en la calle la amenaza fascista del asalto al laboratorio del Grupo de Investigación de Antropología Forense. Se reabrió la investigación por la desaparición de Miguel Mato, se retomaron otros casos y se continuará con las excavaciones buscando a nuestras y nuestros desaparecidos. Expresamos en la calle y en unidad nuestra solidaridad con el pueblo y el gobierno de Brasil y el rechazo al golpe. Recibimos a Ramón Labañino, héroe de nuestro tiempo, y reafirmamos la solidaridad con Cuba y su Revolución.  Se realizó en Uruguay el Encuentro Sindical Nuestra América, con 200 dirigentes sindicales y campesinos del continente para organizar, también en unidad, una ofensiva popular contra la estrategia imperialista. El PIT-CNT realizó un enorme paro y una enorme y combativa movilización el miércoles 6, con miles de trabajadoras y trabajadores que bajo lluvia, marcaron el camino.

Ese es el camino a recorrer, para construirlo, comprometemos nuestro esfuerzo y nuestra militancia.

Seis ejes de trabajo

Promoveremos nuestra lucha y militancia en seis ejes de trabajo:

Promover iniciativas para lograr que nuestra economía siga creciendo, y además con justicia social. En el terreno de la inserción internacional. En la construcción de cadenas productivas en la carne, la pesca, la metalurgia, el cuero, entre otros. Para mantener un rumbo de crecimiento hay que mantener la recuperación salarial e incrementar sin miedo y sin culpa la inversión pública. En todo ello juegan un gran papel las empresas públicas.

Impulsaremos el cambio de las pautas salariales que ha planteado el Poder Ejecutivo para los Consejos de Salarios.  Ante las dificultades externas y la caída de los precios de nuestros productos de exportación, el consumo interno es un factor que atempera sus efectos. Mantener el crecimiento del salario tiene entonces dos componentes básicos: uno de carácter macro económico, su efecto dinamizador de la economía y del crecimiento, y otro, de justicia social y de igualdad, el crecimiento salarial es el elemento más importante y directo de redistribuir el ingreso e incluso, si se profundiza, la riqueza.

Como iniciativa de las organizaciones populares y del propio Frente Amplio, con un papel importante de la 1001, están en discusión 19 proyectos de ley en el Parlamento que implican importantes avances democráticos. Hay que organizar la lucha por ellos y dar el debate político e ideológico con la derecha.

Impulsar la participación organizada y la defensa en dos instrumentos importantes impulsados por nuestro gobierno: el Diálogo Social y el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, espacios diferentes y con diferentes objetivos, pero que suman en la perspectiva de avanzar en democracia.

Impulsar la movilización popular y política en las elecciones internas del Frente Amplio, respaldando la candidatura de Roberto Conde a la presidencia.

Para todo ello impulsar el crecimiento político, orgánico y de movilización del PCU y la UJC, a través del trabajo con el Plan, en todos los organismos. Este proceso permanente de construcción política del PCU y la UJC es un aporte a la síntesis política popular para avanzar. Un instrumento fundamental es la entrega de Carné, que permite el contacto con las y los comunistas, la discusión de este informe y de las tareas que de él se desprenden y  tendrá un momento importante en nuestro XXXI Congreso, cuyas comisiones preparatorias quedaron instaladas.

El centro político: las elecciones del FA

Todas las tareas son importantes pero en cada etapa hay un centro político del cual tirar para desatar el nudo fundamental, para concentrar los esfuerzos. En esta etapa el centro político es la movilización hacia las elecciones internas del Frente Amplio.

El principal objetivo es fortalecer al Frente Amplio. Lograr la participación de decenas de miles de frenteamplistas. Parar al Frente Amplio con mucha más fuerza para enfrentar a la derecha y a las clases dominantes. Lograr que a través del debate y la participación se genere una síntesis política unitaria superadora de la actual situación.

En ese marco, destacamos que varias departamentales del Frente Amplio, entre ellas Montevideo, Canelones y Tacuarembó, lograron acordar candidatos únicos a la presidencia. Entendemos que es el mejor camino de síntesis política unitaria, y como lo demuestra la práctica, perfectamente posible.

No fue posible a nivel nacional a pesar de todos los esfuerzos, y fueron muchos los que realizamos. El Plenario Nacional del Frente Amplio habilitó cuatro candidatos, todos ellos excelentes compañeros. El Espacio 1001, y nosotros con él, definió apoyar a Roberto Conde.

Creemos que la candidatura de Roberto Conde es un aporte al Frente Amplio para que estas elecciones jueguen el papel que más arriba señalábamos. Pensamos que es el mejor candidato para este momento político para presidir el Frente Amplio. Conde aporta un conocimiento de la construcción de la unidad continental, de vínculos con las fuerzas de izquierda y los gobiernos de la región, para aportar, también desde la presidencia del FA, a esa lucha común. Aporta también su firme definición y práctica antimperialista. Puede aportar a superar esa dispersión y desgaste entre los componentes del bloque político, histórico y social de los cambios. Expresa una visión crítica y comprometida con la situación actual del Frente Amplio y su necesaria superación.  Compartimos su visión del carácter histórico del Frente Amplio como coalición y movimiento.

Organizaremos todo nuestro esfuerzo para lograr la movilización política de las y los frenteamplistas hacia el 29 de mayo, y una gran votación del Frente Amplio, que también se exprese en el respaldo a los representantes de las bases frenteamplistas a todos los organismos de dirección, expresión del movimiento, componente esencial de la unidad.

Trabajaremos por la candidatura de Roberto Conde, y también muy especialmente, por incrementar la influencia política y el peso del Espacio 1001, ámbito estratégico de alianzas y de acción política que queremos fortalecer, ampliar y consolidar.

Organizar la lucha

No concebimos la campaña del Frente Amplio como una cosa al margen de la lucha del pueblo, por el contrario creemos que debe hacerse vinculada estrechamente a ella.

Por eso, señalamos como momentos centrales de lucha política:

El acto por los 44 años del asesinato de los 8 obreros comunistas en la Seccional 20°, el sábado 16 de abril.

El 1° de mayo, donde los trabajadores una vez más marcarán su postura y sus propuestas sobre la realidad nacional.

Las elecciones universitarias de la UDELAR.

El lanzamiento del Espacio 1001 a nivel nacional, con actividades entre el 3 y el 6 de mayo, que contarán con la presencia entre otros, del brasileño Emir Sader.

La marcha del silencio, el 20 de mayo, reafirmando el compromiso con la verdad y la justicia.

Las elecciones internas del Frente Amplio el 29 de mayo y todo su proceso previo.

En el medio de ello participar, impulsar y organizar la lucha popular en los Consejos de Salarios, y en todas y cada una de las movilizaciones de nuestro pueblo.

Los desafíos son enormes y hay que lograr desatar la ofensiva popular por resolverlos. Convocamos a todo nuestro pueblo a conquistar cada día más espacios de libertad e igualdad. A defender la democracia y la perspectiva transformadora. A construir unidad popular y a construir entre todas y todos una gran votación del Frente Amplio.

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